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Evo Morales, el gas y el tema Brasil
Luiz Alberto Moniz Bandeira |
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La defección de Uruguay, si ocurre, puede desgastar la
imagen del Mercosur,pero no lo afecta económicamente
Luiz Alberto Moniz Bandeira |
Evo Morales, el gas y el tema Brasil
por profesor Luiz Alberto Moniz Bandeira*
La
nacionalización de los yacimientos de gas y petróleo por parte
del presidente Evo Morales, no constituyó ninguna sorpresa.
Esta medida fue anunciada por él antes y durante la campaña
electoral para la presidencia de Bolivia, declarando que “no se
debe exportar el gas natural en las condiciones actuales, pues
antes deben ser modificadas las leyes de hidrocarburos (gas y
petróleo) de modo que el Estado boliviano reciba 50% y no 18% de
impuestos, como actualmente recauda de las compañías de petróleo
que los explotan”.
La nacionalización de las reservas de gas
de Bolivia, estimadas en 48,7 trillones de pies cúbicos de
gas, las segundas en importancia – después de Venezuela, y
de petróleo son naturalmente un atributo de la soberanía del
país. Evo Morales, mientras tanto, se precipitó a tomar tal
iniciativa, tal vez estimulado por Fidel Castro y Hugo Chávez,
luego de firmar en la Habana los acuerdos del ALBA (Alternativa
Bolivariana para las Américas), los días 28 y 29 de abril de
2006.
Esta no es la primera vez que
nacionalizaciones de gas y petróleo suceden en Bolivia. En
1937, con el apoyo de la opinión pública, el coronel David Toro
derribó al presidente José Luis Tejada Soriano (1935 – 1936) y,
al asumir el poder, decretó la confiscación de las propiedades
de la Standard Oil. En 1969, el general Alfredo Ovando,
presionado por las organizaciones de izquierda, confiscó las
propiedades de la Gula. En dos ocasiones, los gobiernos de
facto instituyeron la medida mediante “decretos supremos”, como
ahora hizo el presidente Evo Morales. Parece que las
nacionalizaciones del gas y del petróleo son cíclicas. En
ninguna de las dos veces, Bolivia estuvo en situación de
sustentarlas. ¿Tendrá éxito Evo Morales?
La nacionalización de las minas de estaño
fue promovida con la revolución de 1952, liderada por Víctor Paz
Estensoro. Otras medidas radicales fueron demandadas por las
organizaciones sindicales y partidos de izquierda. Pero la
economía de Bolivia, dependiente del mercado norteamericano para
las exportaciones de cobre y estaño, así como la situación
internacional imponían cautela y moderación. Y, en un discurso,
durante una demostración de la Central Obrera Boliviana (COB),
demostró que para consolidar la nacionalización de las minas era
necesario comercializar el estaño y recordó que Bolivia no era
una isla y no podía escapar a la realidad de estar situada en el
continente americano, enfrentada a embargos en Chile y en Perú,
de cuyos puertos dependían las exportaciones. “Es posible decir
que podemos hacer un túnel para salir más allá de los mares y
vender nuestro estaño. Es una frase bonita que arranca
aplausos, pero la realidad es otra, porque necesitamos dólares
para nuestra subsistencia” – agregó.
Lo mismo se puede decir ahora con respecto
a la nacionalización de las reservas de gas y petróleo por el
presidente Evo Morales. Aunque posea grandes yacimientos de
diversos minerales, y represente uno de los centros energéticos
más ricos de América del Sur (1,5 trillones de metros cúbicos de
reservas entre conocidas y estimadas, Bolivia es un país
mediterráneo. Chile, al vencer la guerra del Pacífico
(1879-1884), conquistó los puertos de Antofagasta, Mejillones,
Cobija y Tocopilla, y movió su frontera hacia el norte, dejando
a Bolivia sin salida al mar. Esta es una realidad
geopolítica. ¿Que va a hacer Evo Morales? ¿“Un túnel para salir
más allá de los mares”?
La construcción de un gasoducto uniendo
Bolivia y Brasil estaba en la agenda diplomática desde el
Tratado de 1938, renovado por los Acuerdos de Roboré (1958). El
presidente Ernesto Geisel eludió cumplir este compromiso, pues
juzgaba a Bolivia como un país muy inestable y no creía que
hubiese tanto gas. Fue Fernando Henrique Cardoso, como
canciller, quien llevó al resistente presidente Itamar Franco,
en 1993, a determinar la construcción de este gasoducto, con
3.000 km, pasando por el Pantanal. Y, desde su conclusión, en
el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, Brasil pasó a importar
el gas de Bolivia.
Las exportaciones de Bolivia, en 2005,
sumaron U$S 2.7 billones, y las importaciones cerca de U$S 2,4
billones. Las exportaciones de gas alcanzaron la cifra de U$S
771,904 millones (34,04%) y de petróleo y derivados, el total de
U$S 253,755 millones (11,19%). Y las de soja y aceite de soja
sumaron 175,927 (7,76%). Bolivia destina a Brasill el 33% de
sus exportaciones, 15% a los Estados Unidos, 9% a la Argentina,
4,7% al Perú, y 2% al Reino Unido. Brasil es, por lo tanto, el
principal mercado para Bolivia y absorbe dos de sus principales
productos, gas y soja, que representan casi la mitad de todas
sus exportaciones.
Las inversiones de Brasil representan cerca
de 18% del PBI de Bolivia. La Petrobras, responsable por el 30%
de su recaudación tributaria, posee en Bolivia inversiones del
orden de los U$S 2 billones. Tiene participación en toda la
cadena productiva de petróleo y gas – explotación, producción,
refinación, transporte y comercialización, controla cerca del
45% de los campos de extracción y posee las dos mayores
refinerías del país. Mientras tanto, no es la Petrobras-Brasil,
sino la Petrobras-Holanda, que hizo las inversiones en Bolivia y
compró de la anglo-holandesa Dutsch-Shell, por U$S 140 millones,
todos los negocios en Colombia, Uruguay y Paraguay. Y podrá
procesar al gobierno de Evo Morales, en los tribunales de
Holanda, país con el cual Bolivia tiene un acuerdo de protección
de inversiones.
Brasil, al incorporar el gas de Bolivia a
su matriz energética, trató de aliviar el consumo de petróleo
del parque industrial de San Pablo y consolidar su relación con
un país al cual está vinculado por más de 3.500 km de
fronteras.
El litigio con la Petrobras afectará sus
intereses, pues Bolivia le destina 24 millones de metros cúbicos
de gas consumidos, en la proporción del 80%, en la generación de
energía de las empresas industriales y también en el
abastecimiento de la flota de vehículos movidos a Gas Natural
Vehicular (GNV), así como de las termoeléctricas. El mayor
perjuicio, sin embargo, será para Bolivia. Además del enorme
desgaste político internacional, Bolivia pierde el mercado
natural para sus exportaciones y no tendrá alternativa, salvo
negociar condiciones aceptables por la Petrobras. Si no
vende el gas a Brasil, ¿a quién se lo va a vender? ¿Va a cavar
un túnel o exportarlo por avión, dado que ni puertos tiene?.
Traducido para
LA ONDA DIGITAL por Cristina Iriarte
LA
ONDA®
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