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La captura del “gil” fortaleció al
gobierno, que no daba pie en bola
Raúl
Legnani |
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El honor de la palabra
Raúl
Legnani |
La captura del “gil” fortaleció al
gobierno, que no daba pie en bola
por Raúl Legnani
El
país necesita un nuevo gabinete y un nuevo talante
gubernamental, que transforme al Poder Ejecutivo en un activo
promotor de iniciativas y de resoluciones expresadas en el
programa del FA, donde requiere de gobernantes coordinados,
ejecutivos y con buen manejo mediático.
La cosa venía jodida, ladeada, embarrada, hasta que en la mañana
del viernes el coronel Gilberto Vázquez aceptó entregarse sin
disparar un tiro, una vez que funcionarios del Ministerio del
Interior y de Interpol lo habían rodeado.
A
partir de ese momento el gobierno comenzó a vivir su "minuto de
gloria", luego de que en los días previos mostraba flaquezas por
los cuatro costados, aunque no se desmoronaba porque la
oposición volvía a mostrar su mediocridad que ya es tradicional.
El gobierno llegó al momento de la fuga de este militar pronto
para extraditar, en malas condiciones. COFE había ocupado el
Ministerio de Economía, el Presidente debatía con la prensa
sobre si hay o no hay medios de comunicación opositores, la
seguridad social saltaba en pedazos con la muerte de Brenda, la
mamá de Marcela, la reforma tributaria no encontraba consenso,
nadie daba pie en bola. Aquello no era un buen panorama para el
Poder Ejecutivo.
Es cierto que no todo era gris virado a oscuro, pero uno
comenzaba a sentir que el sol a medio salir del logotipo del
gobierno, podía quedarse eternamente en esa posición. Pero llegó
la captura de Vázquez (el malo), demostrando que el gobierno y
el país estaban intactos, que en Uruguay se puede escapar un
violador de los derechos humanos pero que el Estado y la
población tienen reservas suficientes para resolver situaciones
de crisis.
Ante este "minuto de gloria" el gobierno tiene la oportunidad de
aprovechar el momento, tomar con firmeza la conducción del país
y generar una nueva realidad y no solo en materia militar.
Si deja pasar el éxito obtenido, si se descansa en el mismo
éxito, puede pasar que mañana todo vuelva a etapas anteriores a
la fuga y que todo siga como venía estando.
Estos son momentos en que los fuertes liderazgos están llamados
a jugar un gran papel. Después del "gil" capturado, el país
necesita recobrar un rumbo sólido y firme, que pasa por resolver
distintos aspectos y que no son solo responsabilidad de los
gobernantes, sino también de la sociedad.
Las Fuerzas Armadas no pueden seguir haciendo camelo con el tema
de los desaparecidos: llegó la hora de que digan la verdad (ver
nota adjunta). Los grandes frigoríficos no pueden provocar el
aumento del precio de la carne, cuando el Poder Ejecutivo se
disponía a rebajarlo quitando impuestos. Los sindicatos tienen
que comprender que llegó la hora de buscar acuerdos políticos y
sociales a favor del Uruguay productivo y que para ello no
alcanza con la reducción de su participación en la protesta y en
las ocupaciones. Quizás se deba escuchar más a Wladimir
Turiansky, quien dijo en el último número de Trabajo y Utopía:
"No se trata de perder la independencia del movimiento sindical
ni desconocer que los fundamentos de una sociedad capitalista
generan contradicciones sociales no resolubles en el marco del
actual proceso. Se trata, me parece, de explorar los caminos de
la participación, de la mejor utilización de los espacios
existentes para esa participación, de la creación de nuevos, de
buscar acuerdos ¿cómo no?".
Con urgencia y con inteligencia hay que recoger el planteo del
senador Enrique Rubio hecho en la reunión de los cabeza de
lista, para que el drama de la pasta base pase a ser tema
prioritario del gobierno y de la sociedad, con la intención de
reforzar lo que ya se está haciendo desde el Poder Ejecutivo.
Sin precipitarse, porque "el que se precipita se precipita", el
Presidente de la República tiene que comenzar a evaluar que el
país necesita un nuevo gabinete donde pueden estar algunos de
los que hoy están y otros nuevos- y un nuevo talante
gubernamental, que transforme al Poder Ejecutivo en un activo
promotor de iniciativas y de resoluciones expresadas en el
programa del FA, donde requiere de gobernantes coordinados,
ejecutivos y con un buen manejo mediático. A la vez, los líderes
sectoriales de la izquierda tiene la responsabilidad de conducir
a su gente, ya sean parlamentarios, ediles o simples ciudadanos
con afiliación política.
El gobierno debe convocar a ese millón de uruguayos que lo
votaron para escucharlo y tomarlo en cuenta no es una
propuesta seguiste de las bases- con el objetivo de poner en
marcha a una multitud que no es tonta y que desde hace meses
sufre cada error del gobierno como si fuera propia.
De ese nuevo gabinete, que no es para mañana pero que hay que
trabajar para lograrlo en el momento adecuado, tiene que
reforzarse la voluntad de mando, que no tiene nada que ver con
autoritarismo.
A
la vez, el gobierno debe superar sus dificultades
comunicaciones, que ya a esta altura son alarmantes y cuya
existencia no encuentran explicación. Un ejemplo de ello es que
en la última semana el país logró importantes acuerdos con
Venezuela, arancel cero para vinos y lácteos, y con Brasil que
nos va a proveer de mayor energía eléctrica, pero que no se
supieron difundir en la población.
Son horas de definiciones y la oportunidad es ahora. El "minuto
de gloria" hay que aprovecharlo.
LA
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