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Un debate
nacional saludable
La cultura como estrategia
Oribe Irigoyen |
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Nueva oposición
se nutre de la
globalización de lo catastrófico
Freddy Sorribas |
La nueva oposición se nutre
de la globalización de lo catastrófico
por el pintor Freddy Sorribas*
El
jueves 13 de julio surgió una nueva forma de oposición. En las
páginas 6 y 7 de Bitácora se publicó, ese día, con el título
de Perdiendo la batalla cultural, una novedosa versión de la
frase: Se ganó el gobierno pero no el poder, el texto lo firma
Esteban Valenti. Se ganó el gobierno pero no el poder, es una
frase acuñada por la reacción para autoconsolarse y de paso
confundir, enredar (con esa afirmación superabstracta) a la
población que votó al gobierno y a la población en general.
En estos momentos (viernes 14, 9:50 Hs.) en el canal 4 de
Montevideo está siendo entrevistado un típico consejero político
para radio y TV.Típico porque hay, hoy, muchísimos. Son los que
cada 10 palabras dicen deberíamos. Deberíamos o deben, lo
dicen aconsejando desde las alturas olímpicas de su sabiduría.
Lo dicen porque se autoubican más allá.
En la página 6 de Bitácora del 13-7, Valenti dice:
deberíamos reflexionar sobre la batalla cultural que estamos
perdiendo estrepitosamente, no con nuestros adversarios
políticos que están ausentes y no producen más que balbuceos-
sino con nosotros mismos y con las ideas dominantes, viejas y
superadas.
Valenti propone atender el más allá. Dice Valenti: me
refiero a una reflexión seria y valiente sobre las tendencias
dominantes en el mundo y nuestras ideas, las líneas de
desarrollo probable para el país, los cambios estructurales más
allá de las reformas actuales. ¿Alguien tiene alguna idea sobre
eso?.Los postmodernos escriben, Claus Scherpe sobre: la
desdramatización del fin, Hortsman: la fascinación del
abismo, Baudrillard: la agonía de la realidad.
Valenti: estamos perdiendo estrepitosamente
con nosotros mismosTambién dice que deberíamos estar por
encima de lo que pensamos (??) Dice que no sabemos desechar
las ideas viejas y superadas.
También nos enjuicia: ¿alguien tiene alguna idea sobre eso?
Aunque ya afirmó que no.
Cita a Orwell: está tan inculcado en ti que hay ciertas cosas
que no podrías pensar.
Cita, y debo deducir que coincidiendo, a Sven Birkerts: me
siento como si un tren hubiera pasado a toda velocidad por la
estación dejándome en ella viendo el revoloteo de las envolturas
de papel de los caramelos.
Birkerts es modesto, se quedó viendo los
papelitos revolotear. Valenti no, Valenti acusa:
me siento yo, viendo los envoltorios de
caramelos que ocupan nuestras discusiones.
Cita a Gramsci (lo que le permite adornar su
prédica) pero lo descontextualiza concientemente para poder
decir: ¿Qué estamos haciendo para
formar los nuevos servidores públicos?¿O nos resignamos a que la
prioridad del aparato estatal profesional será su propia
supervivencia como corporación?
La nueva (supermoderna) forma de oposición al gobierno
uruguayo, se nutre de la globalización de lo catastrófico, de
la fascinación del abismo, de la agonía de la realidad
Las nuevas líneas de estas modas ideológicas siguen la
viejísima estrategia: después de la minifalda, las polleras
largas, y después las cortas y de nuevo las largas. La
estrategia es siempre la viejísima: edificar lo que se
quiere imponer atacando lo anterior. En Brasil un insulto que
mucho duele, es ser tratando de ultra-pasado, en
Argentina de antiguo, en Uruguay de sesentista.
Valenti cierra su nota con la fascinación del
temido día. Escribe: ese temido día
en que la derecha perciba que no hay ni siquiera necesidad de
debatir a fondo y todo se reduzca a buenas costumbres y al color
del poder
En el diario El País, del domingo 6 de agosto,
la derecha más soberbia, que desde las alturas olímpicas, la
más más allá, en la pluma autobrillante de Maggi dice:
Leo una nota brillante de Esteban
Valenti (Bitácora. 13/7/06) y se me vienen encima viejas notas
publicadas sin ninguna alegría, en esta página, hace más de 10
años. Creyeron que la ecología de la mente no importaba. Sucede
que a veces, el poder no escucha a la inteligencia
hasta que la
inteligencia se cansa y se desentiende
Valenti y Maggi, inteligentes que no son
escuchados que además amenazan con cansarse, con Maggi, como
vocero, dicen: A mediados del 2006,
los intelectuales uruguayos no tienen nada que proponer y el
gobierno no tiene nada que hacer. El Frente está estupefacto, es
decir: perplejo, incierto, irresoluto, confuso, despistado,
pasmado, aturdido, confundido, desconcertado, indeciso y lleno
de estupor.
Estos dos comunicadores, fascinados, con el abismo de
Hortsman, el miedo al vacío, el temido día, la gloria
posible, actúan desde bases conceptuales del neoposmodernismo.
Por boca de Maggi, nos dicen: Y de pronto se abrió bajo
nuestros pies este vacío, este silencio de ahora que da miedo.
Tal vez no sea que los intelectuales estén callados, tal vez
sucede que no hay intelectuales se fueron y estamos solos.
De arriba a abajo, de la universidad al estadio, hay un
desierto que abarca la cancha; ya no hay gloria posible, falta
talento. (Maggi en El País, del 6/8/06)
* Premio
Nacional de Pintura
LA
ONDA®
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