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La filosofía neoliberal u ortodoxa,
deja de lado la idea de pensar el
futuro a mediano y largo plazo
Enrique Iglesias |
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Fuerte endeudamiento público y
deterioro social preocupante, desconocido
en la historia contemporánea del Uruguay
Danilo Astori |
Fuertísimo endeudamiento público y
deterioro social preocupante, desconocido
en la historia contemporánea del Uruguay
por Danilo Astori
Tras manifestar su coincidencia
con Enrique Iglesias en el sentido de que "hay una larga y
heroica evidencia en el mundo acerca de la asociación que existe
entre los pobres registros de crecimiento y la profundidad de
los problemas sociales que sufre la humanidad", Astori dijo que
la sola comparación entre las cifras de la América Latina "y ese
gran protagonista de la economía del siglo XXI que es China nos
eximen de mayores comentarios".
Dijo que para él la estrategia de
desarrollo debe apoyarse realmente en una combinación de
políticas para promover el crecimiento, en primer lugar, y
mejorar la calidad de vida de la población, comenzando por una
reducción de la pobreza y la desigualdad, sabiendo que la
equidad que perseguimos refiere a las oportunidades y que los
niveles de igualdad refieren a los resultados.
Muy buenos días a todos y muchas gracias por la posibilidad de
estar participando de esta jornada que valoramos como muy
importante.
Mi saludo a todos los integrantes de la Mesa, comenzando por el
señor Vicepresidente de la República; el señor Director de la
Oficina de Planeamiento y Presupuesto; naturalmente nuestro
querido amigo Enrique Iglesias; Roberto García López, cuyo
apellido es más fácil de anunciar que el nombre de la
Institución que dirige y que nos hizo una presentación muy útil
y esclarecedora; y la representación de Naciones Unidas,
naturalmente que también nos acompaña aquí.
Yo no sabía lo que iba a decir Enrique, no conocía su ponencia,
entonces preparé algunas notas -breves por supuesto, porque
así lo está exigiendo la hora- y les puedo asegurar que hay una
enorme coincidencia de conceptos y de visiones
fundamentales, lo cual no es producto de la casualidad porque ya
hace algún tiempo que venimos trabajando juntos. Él recordaba
esos orígenes, que yo también tuve la suerte de compartir bajo
su liderazgo, y naturalmente beneficiándome personalmente de las
enormes oportunidades de formación que aquella formidable
experiencia generó para el grupo, de entonces jóvenes, que
participábamos en la misma.
Y naturalmente estas coincidencias, en estos breves comentarios,
comienzan por destacar precisamente la recuperación del análisis
de mediano y largo plazo; estamos hablando y seguramente durante
el desarrollo de todas estas jornadas organizadas por la Oficina
de Planeamiento y Presupuesto, se utilizará mucho la expresión
"estrategia de desarrollo". Y eso ya revela que estamos
recuperando algo que se había deteriorado mucho en las últimas
décadas, particularmente en las últimas dos décadas, que es ese
concepto, esa visión de pensar algo más allá de la coyuntura que
nos apremia, del corto plazo que nos exige.
Por eso, una primera coincidencia precisamente radica en esta
recuperación fundamental que nos plantea desde el principio un
primer gran desafío, lo mencionaba Rodolfo en sus palabras
iniciales y lo destacaron otros integrantes del panel, en
particular Carlos Viera también.
Hay un gran desafío que es asumir el concepto de desarrollo
integral que todos nos habíamos acostumbrado a usar mucho a
partir del pensamiento pionero de la CEPAL, en la América
Latina, y que después fuimos abandonando casi por desuso durante
buena parte de los últimos años.
Hoy lo estamos recuperando, un concepto en el que no solo no hay
fracturas, entre lo que solemos llamar aspectos económicos y
aspectos sociales, sino que ambos se potencian e interactúan.
Yo creo que hay una larga y heroica evidencia en el mundo -y
Enrique lo mencionaba- acerca de la asociación que existe entre
los pobres registros de crecimiento y la profundidad de los
problemas sociales que sufre la humanidad; la sola comparación
entre las cifras de la América Latina y ese gran protagonista,
que también Enrique mencionaba, de la economía del siglo XXI que
es China nos eximen de mayores comentarios.
En los años `80 América Latina creció aproximadamente en
promedio 0.7% al año y en los años `90 creció 1.5% al año en
promedio; y no modificó significativamente sus niveles de
pobreza y desigualdad, más allá de diferencias entre los países.
Durante esos mismos veinte años China creció a una tasa promedio
de 8.5 %, y redujo su pobreza en más de 40%.
Entonces, la estrategia de desarrollo -ésta que seguramente
vamos a mencionar recurrentemente en esta reflexión- debe
apoyarse realmente en una combinación de políticas para promover
el crecimiento, en primer lugar, y mejorar la calidad de vida de
la población, comenzando por una reducción de la pobreza y la
desigualdad, sabiendo que la equidad que perseguimos refiere a
las oportunidades y que los niveles de igualdad refieren a los
resultados.
Mejorar los resultados en materia de igualdad es un camino
bastante sólido hacia la equidad de oportunidades.
En particular, no puede haber políticas económicas por un lado y
diseños de acciones sociales tendientes a corregir los defectos
de la política económica por otro.
José Antonio Ocampo va a presentar en el día de hoy un documento
en el que destaca la necesidad de diseñar esas acciones sociales
como parte de la política económica, aspecto que comparto
absolutamente.
Todo esto supone fortalecer a nivel de los consensos sociales, y
lo dijo Enrique y lo comparto totalmente, la conducción ética y
moral acerca de los objetivos de perseguir mayor equidad en la
distribución de oportunidades en la sociedad.
Hace 17 meses que venimos trabajando en el Uruguay con esta
visión, con este concepto, con esta convicción, partiendo de un
escenario de recuperación productiva que el país había comenzado
antes de que asumiéramos el Gobierno, pero al mismo tiempo con
un fuertísimo endeudamiento público y un deterioro social
preocupante, desconocido en la historia contemporánea del
Uruguay.
Y diseñamos una estrategia que, en mi modesta opinión, no solo
toma en cuenta lo activos de partida de que hablaba Enrique hoy,
sino que procura -en la medida de los posible- asumir los
grandes desafíos que él también planteaba.
Cuatro bases fundamentales tiene esta estrategia. En primer
lugar, un fuerte y convencido apoyo a la necesidad de
incrementar la inversión productiva en el Uruguay. Verdadero
talón de Aquiles histórico de la economía uruguaya, que por
largo períodos de tiempo ha ocupado un lugar muy bajo en el
ranking latinoamericano en materia de tasa de inversión.
El segundo elemento fundamental de esta estrategia es la
estabilidad macro económica, concebida en un sentido amplio como
también va a exponer seguramente José Antonio Ocampo durante la
jornada de hoy.
En tercer lugar, el fortalecimiento institucional y el
desarrollo de capacidades como cambio fundamental de visión de
país hacia el futuro y, finalmente, un conjunto de reformas
estructurales que desde el punto de vista instrumental están
destinadas a proporcionar durabilidad, sostenibilidad y arraigo
a los demás elementos componentes de la estrategia.
Impulsar la inversión productiva del país es lo mismo que
señalar que el factor fundamental para comenzar a combatir los
niveles de pobreza y desigualdad radica en la creación de más y
mejor empleo.
Este el es el sentido del impulso a la inversión productiva;
impulso que afortunadamente viene siendo coronado por buenos
resultados, en un país que está alcanzando registros
desconocidos en su historia.
Nosotros, quiero decirles a todos, estamos caminando hacia la
obtención de una tasa de inversión de 20% el próximo año, lo
cual es un registro excepcional a la luz de lo que ha sido la
historia del Uruguay. Con una gran participación de la inversión
proveniente del exterior, pero también con buenos registros de
la inversión privada nacional y una recuperación de la inversión
pública en la medida que posibilita la realidad nacional.
El segundo elemento que mencioné es la estabilidad
macroeconómica, concebida en un sentido amplio, lo que significa
disciplina monetaria, conducta fiscal rigurosa, a partir de un
concepto dinámico.
Nosotros tenemos que asumir una conducta fiscal rigurosa, en
primer lugar, obligados por el fortísimo endeudamiento que
restringe nuestro margen de maniobra; pero tenemos que ser
capaces, en el marco de ese concepto dinámico, de equilibrar esa
necesidad con la atención de carencias enormes que tiene el
país, particularmente en materia de inversión pública y de
generación de capacidades, como decíamos recién.
Los ajustes que estamos haciendo al Presupuesto este año
constituyen un indicador claro acerca de la búsqueda de este
equilibrio al que yo me refería recién. Y es también un
componente fundamental de la estabilidad macroeconómica, el
acuerdo que hemos logrado apenas asumimos el Gobierno con los
organismos multilaterales de créditos que han sido, son,
nuestros principales acreedores en materia de endeudamiento. Con
ellos hemos concertado un Programa, que es el Programa del
Uruguay, no el Programa de los organismos; es el Programa de
Desarrollo y es la estrategia de desarrollo que asumió el
Gobierno uruguayo desde marzo del 2005.
El tercer elemento que yo les mencionaba recién como pieza
fundamental de nuestra estrategia, alude al fortalecimiento
institucional y al desarrollo de capacidades. En primer lugar,
para asegurar la profundización de la consolidación democrática
en el país, partiendo de los activos que mencionaba Enrique, que
no son poca cosa y no podemos subestimar.
Pero decir esto, es decir algo que también decía Rodolfo, que es
fortalecer la relación entre política y economía, mencionadas en
el orden que ustedes deseen, lo cual es un ingrediente esencial
del debate democrático y de la búsqueda de consensos en la
sociedad.
El ejemplo de la convocatoria al Compromiso Nacional por Empleo,
Ingresos y Responsabilidades es un ejemplo acerca de la
intención y de la voluntad de ir precisamente consolidando el
funcionamiento democrático del país, fortaleciendo el debate y
naturalmente buscando oportunidades y abriendo espacios para la
búsqueda de consensos.
Debo mencionar como parte de este fortalecimiento institucional
y desarrollo de capacidades, la incorporación de nuevas reglas
de juego o recuperación, quizás en buena medida de nuevas reglas
de juego en el mercado de trabajo, sobre la base de la
negociación colectiva y tripartita.
Los mecanismos trasparentes conocidos y duraderos de promoción
productiva, potenciando la especialidad del país a altos niveles
de calidad.
El desarrollo del clima de negocios, con fuerte renovación
institucional. El apoyo a la regulación independiente y
profesional de mercados competitivos. El fortalecimiento del
capital social y humano, aspecto absolutamente esencial de la
estrategia, comenzado por la atención de la emergencia, de lo
urgente, pero sabiendo que la acción social no puede agotarse en
la asistencia de corto plazo, sino que tiene que ir a las raíces
estructurales de ese diseño, como son las acciones que apuntan a
instaurar en el Uruguay un Sistema Nacional Integrado de Salud
con el soporte financiero de un Seguro de Salud; la
modernización de la educación pública y la profesionalización de
la misma y el apoyo a los procesos de creación de conocimiento e
innovación, proceso al que apuntan, por ejemplo, la creación del
Gabinete de la Innovación en el país; e instrumentos de
estímulos económicos como los que contiene el Proyecto de
Reforma Tributaria que también valora y jerarquiza esta
necesidad, que Enrique comentaba, como un desafío importante
entre los que nos planteó.
Finalmente, un conjunto de reformas estructurales; sin ellas,
todo lo demás puede llegar a ser efímero; sin ellas no hay
arraigo, no hay sostenibilidad, no hay duración a largo plazo, a
mediano y a largo plazo, de los restantes componentes de esta
estrategia.
Y por eso el Gobierno ha encarado, ha diseñado una serie de
reformas que están en proceso, en distintos grados de avance de
ese proceso y que yo quiero mencionar, sucintamente por
supuesto.
La reforma del sistema financiero, lo que supone cambios muy
importantes en nuestra autoridad monetaria, fortaleciendo su
institucionalidad y, al mismo tiempo, proporcionándole o
permitiéndole acceder a mayores grados de eficiencia en su
gestión, mejorando sus relaciones con el resto del sector
público y particularmente con el Ministerio de Economía y
Finanzas, el Poder Ejecutivo en su conjunto y el Parlamento.
Las transformaciones que estamos haciendo en otro banco público
fundamental como el Banco Hipotecario forman parte también de
las reformas del sistema financiero; el proyecto de reforma
tributaria, procurando mayores niveles de equidad, eficiencia y
de estímulo a la inversión productiva; los cambios ya iniciados
en la administración tributaria que suponen transformaciones
importantes en la Dirección General Impositiva, que ya están en
proceso; en la Aduana estamos formulando; en el Banco de
Previsión Social, que también ha alcanzado y seguirá alcanzando
niveles de mayor eficiencia en su acción; las reformas en las
instituciones asociadas al clima de negocios, que también se
destacó mucho en la exposición de Enrique.
Y aquí debo mencionar en particular tres iniciativas
importantes: uno, es el Proyecto de Defensa de la Competencia,
que ya está en un estado relativamente avanzado de tratamiento
parlamentario; el proyecto que acabamos de enviar al Parlamento
con cambios muy profundos en los procedimientos concursales y el
régimen de quiebra en el país, proporcionando sobre todo
alternativas a las empresas en dificultades; y la Unidad de
Asistencia al Sector Privado que procura simplificar trámites,
acortar plazos, reducir los pasos que debe dar todo inversor
privado que quiere beneficiarse de los estímulos que tiene en
marcha el país.
Hemos instaurado una Unidad de Administración de la Deuda
Pública en el Ministerio de Economía y Finanzas, lo cual nos ha
permitido obtener buenos resultados en el reperfilamiento de una
deuda muy pesada como la que tiene el país, o ir encaminando -y
voy a mencionar la cifra porque Carlos Viera mencionaba la cifra
de partida- señalando que comenzamos a trabajar con una relación
Deuda-Producto de aproximadamente 100%, hoy estamos en 77% y
pensamos terminar este período de Gobierno en 2009 con 50% de
relación entre Deuda y Producto, todo lo cual se logra con una
administración profesional de la deuda pública y de ahí la
instalación de esta oficina.
Estamos procesando reformas estructurales importantes en toda la
concepción presupuestal del país, fortaleciendo criterios como
los que corresponden a los compromisos de gestión, la
responsabilidad fiscal y la definición de prioridades.
La definición de prioridades no es ajena a este nuevo concepto
que estamos recuperando y acerca del cual en esta jornada se
reflexionará mucho.
Las prioridades hoy del país son salud, educación,
infraestructura y seguridad pública; y a ellos, o a ellas mejor
dicho, están destinadas las más importantes acciones en el campo
del Presupuesto, los mayores esfuerzos que desde el punto de
vista fiscal está haciendo el país.
Y naturalmente cambios en la inserción internacional y acá no
puedo si no volver a coincidir con lo que nos planteaba Enrique.
Uruguay pertenece a la región, es una parte de la región. Es
inconcebible pensar al Uruguay fuera de la región. Pero también
sería un grave error limitar las posibilidades y la realización
de las grandes potencialidades que tiene el país al ámbito
reducido y limitado de la región.
Regionalismo abierto -como decía Enrique- significa precisamente
sentirse parte de la región, pero no amputarse la posibilidad de
realizarse fuera de ella.
Y eso es lo que hoy está buscando el Uruguay; mejorar su papel
en la región, mejorar su capacidad para ser escuchado en la
región, mejorar sus resultados en la región, todo lo cual supone
avanzar también fuera de ella, sobre la vía de la búsqueda
intensa y proactiva de nuevos acuerdos que le permitan al
Uruguay diversificar sus posibilidades, multiplicar sus
alternativas.
Porque ahí radica no sólo para el Uruguay, sino para todas las
economías pequeñas y abiertas del mundo, como debe ser sobre
todo cuando se es pequeño hay que ser una economía abierta al
mundo, las posibilidades de enriquecer sus resultados;
resultados que son absolutamente fundamentales para lograr el
gran objetivo, la gran finalidad de mejorar la calidad de vida
de los integrantes de nuestra sociedad. Muchas gracias.
LA
ONDA®
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