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Leer artículo La ANII nace con un diseño transversal, intentando superar chacras y visiones compartimentadas
Edgardo Rubianes
Versión taquigráfica de la Comisión de Ciencia y Tecnología parlamentaria que discutió sobre la Agencia nacional de investigación e innovación

Versión taquigráfica de la Comisión de
Ciencia y Tecnología parlamentaria que
discutió sobre la Agencia Nacional de
Investigación e Innovación

Preside: Senador Enrique Rubio.  Miembros: Senadores Alberto Cid, Ruperto Long y Lucía Topolansky. Invitados Especiales: Ministro de Educación y Cultura, ingeniero químico Jorge Brovetto; por el Equipo Operativo del Gabinete Ministerial de la Innovación, los señores Amílcar Davyt, Coordinador de Innovación, Ciencia para el Desarrollo (Ministerio de Educación y Cultura); Miguel Brechner, Presidente del LATU; Pablo Chilibroste, Presidente del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria, Eduardo Rubianes (Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca), economista Fernando Lorenzo y Carlos Paulino (Ministerio de Economía y Finanzas).
Secretario: Lorenzo A. Saavedra

PRESIDENTE:  La Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Senadores tiene el honor de recibir al señor Ministro de Educación y Cultura, ingeniero Jorge Brovetto y a los integrantes del Grupo Operativo del Gabinete Ministerial de Innovación, quienes han concurrido a los efectos de dar su opinión con respecto a este proyecto de ley que ha llegado para su consideración. Aclaro que tenemos toda la intención de dedicarnos con empeño a trabajar en él a los efectos de poder aprobarlo, con las modificaciones que eventualmente pueda sugerir el Poder Ejecutivo -si es que las tiene- y el propio Parlamento. Existe voluntad política de aprobarlo este año en el Senado para que pueda enviarse a la Cámara de Representantes, donde hay un buen clima para ello. Además, vamos a procurar integrar desde el principio a algunos señores Diputados, quienes a su vez, tienen inquietudes con relación a generar una Comisión homóloga en dicha Cámara.

 

Topolansky. Me han informado que esa Comisión ya ha sido creada y que sólo resta la votación que va a tener lugar el martes próximo.

 

Rubio. En ese caso, tal vez podríamos realizar alguna sesión conjunta de trabajo.

 

Entonces, en principio, vamos a escuchar la opinión del señor Ministro y del Grupo que lo acompaña para, posteriormente, dar lugar a las preguntas que los señores Senadores deseen formular.

 

Ministro de Educación y Cultura, ingeniero Jorge Brovetto

En primer lugar, quiero agradecer la invitación que se nos ha cursado para asistir a esta Comisión de Ciencia y Tecnología. Como ya dijo su señor Presidente, nos acompaña el Grupo Operativo del Gabinete Ministerial de Innovación, pero también está prevista la presencia del señor Presidente del CONICYT porque, de hecho, estamos conformando un sistema. Entonces, para ubicar a los señores Senadores en qué es esta Agencia, comenzaríamos por formular la siguiente pregunta. ¿Existe en el Uruguay un sistema de ciencia, tecnología e innovación? Incluso, podemos plantear una segunda interrogante: ¿existen los componentes de un posible sistema? ¿Qué grado de desarrollo tienen?

 

 Sería ocioso hacer una pregunta previa sobre su importancia nada menos que en esta Comisión. Es decir, no creo que sea necesario destinar siquiera un minuto a la importancia de conformar un real sistema de ciencia, tecnología e innovación en el país, pero sí contestarnos lo otro, porque ambos asuntos podrían tener diferentes visiones.

 

Con respecto a la primera pregunta, me adelantaría a contestar que no existe un sistema con componentes coordinados entre sí. Si tuviéramos que hablar de la situación de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación en el país, lo haríamos desde la desconexión de las realidades existentes, de la falta de coordinación y de trabajo conjunto entre los diferentes actores que conformarían un sistema que abarque lo público y lo privado, lo académico, lo tecnológico y, además, la utilización del conocimiento en la promoción de la innovación. Por esa razón, quiero aclarar que cuando hable de este Gobierno, lo haré tratando de interpretar lo que hemos entendido ha sido el sentir de todo el espectro político nacional. Digo esto, porque si bien previo a la asunción de este Gobierno tuvimos instancias de trabajo con todos los sectores políticos representados en el Parlamento en los temas de la educación, la economía y de las relaciones internacionales, cuando ingresamos colateralmente en lo que tiene que ver con la educación hicimos referencia a la ciencia, la tecnología y la innovación. Por haber sido actor directo en el tema, puedo decir que, en todos los casos, se contó con la unanimidad de pensamiento de los actores que representaban a todo el espectro político parlamentario en el país: me refiero a los Partidos Colorado, Nacional, Independiente y Frente Amplio. Por lo tanto, cuando hablamos de la necesidad de conformar un sistema de ciencia, tecnología e innovación, hacemos referencia a una voluntad política de todos los sectores políticos del país. ¿Cómo lo comenzamos? Desde que asumió el Gobierno la primera medida que se tomó fue tratar de coordinar algunos -y hago hincapié en esto último- de los Ministerios más directamente relacionados con el tema específico como los son las Carteras de  Industria, Energía y Minería; Ganadería, Agricultura y Pesca; Economía y Finanzas; Educación y Cultura -que, haciendo un paréntesis, señalo que ya había decidido la creación y conformación de la Dirección de Ciencia, Tecnología e Innovación  para el Desarrollo-  y la Oficina de Planeamiento y Presupuesto de la Presidencia de la República. Todo esto conformó lo que en la actualidad  es el Gabinete Ministerial de la Innovación que es presidido y coordinado por el Ministerio de Educación y Cultura. Reitero que en el país y en la órbita de dicha Cartera ya existían antecedentes de esta naturaleza, básicamente,  como coordinador de proyectos en el área de la promoción de la investigación tecnológica y de la utilización de la relación de la investigación con su aplicación en el ámbito específicamente productivo. Quiero señalar que este tipo de elementos son fundamentales para la conformación de un sistema pero, en ese entonces, todavía estaban aislados.  Asimismo, debo mencionar también el Programa de Desarrollo Tecnológico y el apoyo que se recibe por parte del Banco Interamericano de Desarrollo y que como todos sabrán ya viene de Gobiernos anteriores.

 

Al asumir el Gobierno, desde el Ministerio de Educación y Cultura se le dio particular énfasis al tema y se crea una Dirección Nacional de Educación, Ciencia y Tecnología para el Desarrollo la que se concreta en esta Rendición de Cuentas. Quiero aclarar que a la denominación anterior le introducimos dos conceptos: “innovación”  y “desarrollo” que marcan una línea de pensamiento con respecto a lo que se hizo previamente aunque, igualmente  en dicha etapa se trató de buscar la forma de correlacionar el conocimiento con su utilización. A esto se suma lo que hoy está a consideración de la Comisión  y que es inmediatamente posterior a la creación del Gabinete. Se planteó la necesidad de crear una Agencia para llevar a la práctica las políticas decididas a nivel del Gabinete.  Asimismo, hay una tercera instancia que todavía está en elaboración que es el establecimiento de un Plan Estratégico de Ciencia, Tecnología e Innovación.

 

Desde el punto de vista de las acciones conjuntas de Gobierno, es  la segunda gran movida, porque la primera fue la creación del Gabinete y, reitero, ya está en elaboración el Plan Estratégico. Pensamos que como producto de todo este gran movimiento  comienza a tomar cuerpo un sistema  articulado  cuyas partes tienen una función a cumplir y en conjunto responden al objetivo prioritario de llevar al país a la creación de conocimiento y a su incorporación en la actividad productiva, porque es allí donde la experiencia muestra el mayor grado de desconexión. Quiero señalar que hago hincapié en la actividad productiva, pero no es sólo aplicable a ella, sino que también lo es al área de la salud, producción y  educación. 

 

En la Exposición de Motivos  del proyecto de ley que está a consideración de la Comisión se hace especial hincapié, aunque de manera muy sintética –figura en la segunda página- de las deficiencias notorias que presenta Uruguay en el área  a nivel del Estado, del sector privado y del sector de formación e investigación. En el caso del Estado se señala también la carencia de un liderazgo, de políticas y estrategias en la materia, así como la escasa prioridad que se ha dado a este tema. En mi opinión, a este respecto la responsabilidad es compartida por los sectores políticos, empresariales y la población en general, porque ha habido cierto descreimiento de que era posible en un país pequeño y no muy potente económicamente crear conocimiento útil. Me refiero a la posibilidad de desarrollar conocimiento propio, autogenerado  y, en ese sentido, tener grados de libertad con relación a los países poderosos que invierten cifras muchas veces mayores a las que podríamos invertir en el mejor de los casos en nuestro país. Este ha sido un gran defecto de la cultura uruguaya: no creer en la posibilidad de crear conocimiento. De ahí la escasa prioridad y, en consecuencia, los bajos niveles de inversión.

 

Sin duda, también existe una deficiencia notoria en coordinación, fundamentalmente, entre la esfera pública y la privada. Aunque me comprenden las generales de la ley por haber sido actor directo en este tema en el ámbito universitario, debo decir que en el Uruguay  más del 80% de la creación de conocimiento se realiza  en el ámbito académico. El solo hecho de decirlo ya muestra una orientación, porque el ámbito académico tiene fundamentalmente orientación académica. Y durante mucho tiempo no fue prioritario que esa creación de conocimiento estuviera directamente vinculada a su utilización, a su empleo, a nivel nacional y regional. El conocimiento que se creaba, por cierto de altísimo nivel, estaba más en las líneas de investigación y de creación que se manejaban a nivel internacional; en algunos casos, haciendo aportes en ese sentido. A propósito de esto, hago un paréntesis para señalar  que este año se cumplen 10 años de la muerte -por eso este va a ser un año en el que haremos referencia a esto en particular- del profesor Roberto Caldeyro Barcia. Sin duda, Caldeyro Barcia, debe hacer sido uno de los científicos más valiosos del Uruguay. Su creación de conocimiento, que era sobre un tema específicamente médico, nada más y nada menos que relacionado con el parto y el puerperio inmediato, transformó el conocimiento del mundo. Si bien no creó específicamente riqueza, le dio al país un renombre internacional, pues de aquí quizás -y sin quizás- salió el científico más importante en la historia  de la obstetricia en el mundo entero.

 

Cid. Si me permite, señor Ministro, cabe señalar que creó el Centro Latinoamérica de Perinatología y Desarrollo Humano.

 

Brovetto. Efectivamente, logró que se instalara en el Uruguay el Centro Latinoamericano de Perinatología y Desarrollo Humano, que fue el primero en el mundo. La visión que tuvo el profesor Caldeyro Barcia fue la de dar, en primer lugar, fundamento científico a una rama de la medicina particularmente artesanal, unida a la propia existencia del hombre desde su nacimiento como nuevo ser. Creó una medida cuantitativa que se utiliza en el mundo entero, llamada Unidad Montevideo, que es empleada para controlar la contractilidad uterina. De modo que no solamente le dio fundamento teórico a esta medida,  sino que la transformó en una forma de medida que permitió que miles de millones de seres humanos en el mundo tengan una mejor calidad de vida por haber sido monitoreados en el parto, de acuerdo con las enseñanzas de Caldeyro Barcia y su equipo, en el cual, por otra parte, tuvimos el honor de participar durante mucho tiempo.

 

 Esto lo pongo como ejemplo del nivel de ciencia que había en el Uruguay. Podría hablar de otros ejemplos actuales, entre otros, el de Rodolfo Gambini, quien se destacó en el área de la física y está entre los cien mejores físicos en su área de conocimiento en el mundo. Tenemos, también, a Rafael Radi, quien es un referente mundial en el tema de los antioxidantes, tan vinculados a la prevención del cáncer. Estos son algunos ejemplos del nivel al que se puede llegar.

 

 Alberto Cid- Están los matemáticos del país, como el recordado Massera. 

 

Jorge Brovetto- Esto demuestra que era posible, pero que no había vinculación al menos que la estableciera el mismo científico. Un ejemplo de ello es la actividad específica, relacionada con ese conocimiento, de Caldeyro Barcia.

 

Decíamos que hay deficiencias notorias de coordinación, así como también una insuficiencia de evaluación y monitoreo. Esto era en lo que hacía a lo público.

 

En cuanto al área privada, solamente tres temas que se mencionan aquí, describen definitivamente la situación. Se habla de una escasa participación e inversión, es decir que el sector privado normalmente recurría mucho más a la compra de paquetes tecnológicos cerrados y a menudo totalmente inadecuados en cuanto a la calidad de la producción que se pretendía o al nivel de producción que se podía llevar adelante. Por otro lado, tenemos una muy escasa absorción de personal calificado, ya que la cantidad de científicos que trabajan en nuestras empresas es extremadamente baja y lo mismo ocurre con los ingenieros, es decir que existe una desvinculación con la capacidad nacional de ciencia y tecnología. Con estos elementos creo que damos una pintura clarísima del grado de subdesarrollo en el área de incorporación de conocimiento de nuestras empresas. Esto no significa que no haya empresas que incorporen conocimiento y que lo hagan de manera muy productiva. Sobre el particular, seguramente Amílcar Davyt, quien es Director de Ciencia, Tecnología e Innovación para el Desarrollo del Ministerio, va a poder referirse a alguno de los proyectos que hoy están en marcha, sobre todo en el área de laboratorios farmacéuticos. Dichos proyectos han sido producto de investigaciones realizadas en plaza, que están hoy abriéndose camino en el mercado internacional.

 

También podemos decir que existen deficiencias en el ámbito académico, fundamentalmente en la educación superior. El rezago y la estructura de nuestro cuarto nivel, es decir, de maestrías y doctorados, muchas veces recurren al extranjero y ello trae como consecuencia dos posibilidades. Una de ellas es la de la emigración física del científico, quien es requerido por su altísimo nivel. Podemos decir que en el extranjero nuestros becarios, normalmente están en un 2% por encima del nivel de Europa y de Estados Unidos. En tal sentido, tenemos decenas de ejemplos de gente que por su nivel, ha sido solicitada o se ha quedado en el extranjero. El otro caso no es de emigración física, sino temática y es el del científico que vuelve al país, cumple una función importante creando un grupo de investigación pero que, por diferentes razones -entre las cuales está el financiamiento o las posibilidades científicas internacionales- emigra temáticamente. Esto significa que está ubicado en el Uruguay, con equipos aquí, pero trabajando en problemáticas que no son las requeridas por nuestra sociedad o nuestras necesidades, sino que responden más -no quiero decir modas, porque podría tener un contenido peyorativo- a las líneas predominantes en el mundo.

 

Todo esto muestra, entonces, las problemáticas que se han tenido que enfrentar para querer encarar un sistema de ciencia, tecnología e innovación. Sin embargo, en esta misma exposición -y con esto voy a tratar de redondear esta primera intervención- estamos dando elementos de juicio en el sentido de que existen materiales como para poder conformar un  sistema de innovación, ciencia y tecnología. Digo esto, porque en el país hay buenos antecedentes y un buen material científico preexistente. Hay buenos científicos en las áreas sustantivas, es decir, en aquellas en las que su combinación, en definitiva, resuelve cualquier problema; estamos hablando de  matemáticos, físicos, biólogos, ingenieros, estadísticos, etcétera. O sea que existe, a pesar de que algunas de las áreas están débiles, buen material.

 

Por otra parte, existe una inmensa necesidad en las empresas nuestras que quieran competir hoy en día en un mercado que se está abriendo cada vez más en lo interno y en lo externo, de incorporación de conocimiento. Los ejemplos de los proyectos en marcha actualmente en el país, en el Ministerio de Educación y Cultura y en el Programa de Desarrollo Tecnológico demuestran que es posible incorporar tecnología y con eso obtener una posición competitiva.

 

Por todo esto confluimos, entonces, en la necesidad -a nuestro entender, ineludible- de conformar una instancia, como la que representa la Agencia Nacional de Investigación e Innovación, como evento fundamental. Para comenzar, por un lado, el CONICYT funcionaría como organismo de elaboración de pensamientos y de insumos  políticos para la dirección política del Gabinete y luego tendría lugar una instancia ágil, con mecanismos de gran posibilidad de adaptación a los cambios -el mundo no pregunta si se está de acuerdo con ellos, sino que los ejecuta- a cargo de un organismo como la mencionada Agencia, que pueda llevar adelante programas, proyectos y acciones específicas en la constitución de este sistema, fundamentalmente, volcando hacia el sector que utiliza los conocimientos, los creados en el ámbito, que deberá conocer cuáles son las demandas en este sentido para poder orientar su trabajo de investigación.

 

Con esta primera intervención, señor Presidente, queríamos ubicar el tema y termino diciendo que compartimos la opinión acerca de la conveniencia y de la necesidad casi imperiosa  que el Uruguay tiene de que, en el correr de las próximas semanas, esto se pueda aprobar y se transforme en realidad.

 

Alberto Cid- Antes de que mi querido compañero de trabajo haga uso de la palabra y porque me parece de lealtad, quería hacer un comentario acerca de la exposición de carácter general que hizo el señor Ministro, porque lo hice en un ámbito académico y creo que es necesario que también lo haga aquí.

 

Hace pocos días nos tocó, con la señora Senadora Topolansky, asistir a un evento organizado por la SUPCYT, la Sociedad Uruguaya para el Progreso de la Ciencia y la Tecnología y nos invitaron a abrir ese evento. Allí señalaba que, en realidad, a todos los que estaban presentes yo los podía saludar con nombre y apellido, porque eran conocidos del ámbito académico. Noté una notoria carencia del ámbito empresarial, que tendría que estar remando en el mismo sentido que los académicos. Digo esto, porque allí íbamos a escuchar    -nada menos- la exposición de  gente del Gobierno de Chile, que había recorrido una experiencia positiva hacia la ciencia y la tecnología -aunque ellos la consideraban insuficiente- desde el punto de vista de nuestra visión.

 

En esa apertura, yo señalaba que esto estaba evidenciando la necesidad de un cambio cultural en lo que tiene que ver con esto que usted, señor Ministro, señalaba como la creación de un sistema. Aprobemos esto o no -lo vamos a hacer, porque asumimos ese compromiso- el cambio cultural sigue siendo absolutamente necesario. Acá hay gran divergencia entre lo que piensa la intelectualidad de nuestro país y nuestros empresarios, quienes -creo- se han quedado en el molde de hacer lo que siempre hicieron y no están proclives a la generación de conocimiento e innovación. Como decía el señor Ministro, el 80 % de la ciencia, la tecnología y la innovación -yo diría que algo más; por lo menos el doctor Rubianes señalaba en un reciente reportaje una cifra del 90%- se da a nivel de la Universidad de la República donde, precisamente, el titular de la Cartera tuvo mucho que ver. Recuerdo que en uno de los eventos por el Presupuesto nos invitaron a recorrer la Facultad de Ingeniería y allí nos encontramos con mucho de lo que habían hecho y aportado al país nuestros ingenieros como mecanismo de innovación y de tecnología. Debo reconocer que fue una real sorpresa por el desconocimiento que teníamos sobre lo hecho en el país y creo que parte de este cambio cultural que debemos dar es mostrar lo que nuestra Universidad e investigadores hacen. Creo que eso forma parte de ese cambio cultural que el país precisa. No debemos olvidar que la posibilidad de instalación en el país del Instituto Pasteur fue rechazada, nada menos que por un Presidente de la República. Me parece que se trata de una señal de lo que el país dejó de hacer, pues perdimos nada menos que alrededor de 10 años la posibilidad de que ese Instituto Pasteur -que, felizmente, en los próximos meses estará habilitado- llegara a ser.

 

Quiero señalar porqué hago esta puntualización frente al señor Ministro: precisamente, porque esto lo dije en el Plenario de esa sesión inaugural de la SUPCYT. Quedé muy preocupado por alguna reproducción periodística de un debate sobre el tema educativo, donde participaba el representante del Ministerio de Educación y Cultura en un debate con el Decano de la ORT. Precisamente, el Decano de la ORT señalaba que dos instrumentos que consideraba importantes y significativos eran: el desarrollo de un idioma alternativo, como el inglés y la profundización en el conocimiento de la informática. Nuestro representante del Ministerio de Educación y Cultura relativizaba esa jerarquización o esa priorización. Quiero decir lo siguiente, porque lo expresé públicamente. En mi interior, me generó mucha inquietud que un debate se basara en una simplificación o minimización de lo que hoy todos los uruguayos estamos convencidos de que así debe ser. Consideramos que el idioma alternativo y el progreso en la computación son dos instrumentos básicos; y esto lo quiero decir aquí frente al señor Ministro, pues ya lo expresé públicamente en ese evento al que hice referencia anteriormente. Por lo tanto, le doy la bienvenida y creo que es un instrumento para construir. Me parece que este Gobierno se ha marcado una línea de trabajo absolutamente trascendente en este sentido, pero tenemos que tener conciencia de que este país precisa, además de los instrumentos, de un cambio cultural que hasta el día de hoy no visualizamos, sobre todo del sector productivo. En la medida en que este sector continúe en un molde en el sentido de seguir haciendo lo mismo, sin agregar valor o innovación, como señalaba el señor Ministro, nos va a costar mucho trabajo avanzar en este sentido. No obstante, estamos remando en el sentido que señalaba el ingeniero Brovetto.

 

Jorge Brovetto- Se trata de un tema, si se quiere, colateral, pero que es muy importante. En la apreciación que hace el amigo, señor Senador Cid, hay dos errores básicos.

 

 En primer lugar, en este debate a que se ha hecho referencia, el interlocutor del Rector de la ORT, doctor Grunberg, no era un representante de la industria o del Ministerio, sino que se trató del maestro Soler, asesor del Presidente de un Ente Autónomo. En segundo término, la discusión no fue la que se ha señalado, sino otra totalmente diferente. El tema central era que ambos estaban totalmente de acuerdo sobre el valor del conocimiento y del manejo de idiomas y tecnologías, pero le daban un sentido diferente. Uno, le atribuía el sentido del empoderamiento para la lucha, mientras que el otro le otorgaba el sentido de la liberación individual y colectiva. Se referían, por tanto, a cuestiones mucho más filosóficas que  las que mencionó el señor Senador. Debo decir que fui tan espectador del debate como cualquiera de ustedes ya que lo vi por televisión desde mi casa y me pareció una muy interesante discusión sobre el valor y el uso del conocimiento, en la que se cuestionaba si éste servía al empoderamiento personal y, por lo tanto al éxito individual o si el mismo conocimiento se utiliza para mejorar las condiciones de la sociedad. Esa fue la discusión que, reitero, no consistió en cuestionar el valor del conocimiento de una tecnología. Sería bueno que pudiéramos rever ese programa porque, realmente, tuvo un alto valor filosófico.

 

Alberto Cid. Me alegro por el comentario del señor Ministro, porque veo que estamos en el mismo camino que él ha tratado de construir desde su cargo.

 

Presidente. Hechas estas aclaraciones, debo acotar que, a veces, la edición de los medios de comunicación simplifica un poco cosas que originalmente eran más extensas.

 

 Davyt. Luego de las palabras del señor Ministro, que ha expuesto el marco general acerca del porqué de esta Agencia, como coordinador del equipo quería hacer un par de apreciaciones ya que luego, seguramente, otros miembros del mismo expondrán sus puntos de vista.

 

 Con respecto al artículo 1º del proyecto de ley que está a consideración de la Comisión -sobre cuya forma jurídica el señor Ministro hizo alguna apreciación- quiero hacer referencia al cambio de nombre. Nuestra primera idea a lo largo del año pasado, cuando comenzamos a conversar sobre la posibilidad de que esto se plasmara en un artículo de la ley presupuestal, era llamarla “Agencia Nacional de Innovación”. Uno podría tomar diversas definiciones de “innovación”, hablando de “introducción de novedades en el mercado” o de “introducción exitosa de novedades en el mercado” o de “solución de problemas productivos por distintos medios”, etcétera. Es decir que se puede hablar de “innovación” con distintos sentidos y amplitud de significado. En los últimos meses, luego de que el artículo no fuera aprobado en ley presupuestal de  creación de esta Agencia Nacional de Innovación, fuimos encontrando que era conveniente restringir los aspectos de la innovación vinculados al conocimiento científico tecnológico como tema de esta Agencia. Es en ese sentido que lo primero que se hace es cambiar el nombre por: “Agencia Nacional de Investigación e Innovación”, intentando delimitar el campo de innovación dentro de aquél vinculado al conocimiento científico tecnológico. Se podría haber hablado también de “Agencia de Ciencia, Tecnología e Innovación”. De alguna manera, centrando la expresión en el término “investigación” se está  haciendo referencia a los cada vez más difusos límites que existen entre ciencia y tecnología. Por lo menos en algunos campos del conocimiento, es difícil a veces separar la investigación básica, de laboratorio o del conocimiento en sí mismo, de las aplicaciones propiamente dichas de ese conocimiento. Precisamente, el señor Ministro hacía referencia a un caso de la historia de la ciencia nacional en ese sentido. Al llamarlo “investigación”, quisimos incluir las formas de creación de conocimiento más básicas junto a las aplicadas, tomando en cuenta su vinculación con la innovación y la solución de problemas productivos y sociales del país, a través del uso del conocimiento.

 

Quiero poner énfasis en este punto en particular y, además, en el hecho de que luego de muchas discusiones, tanto a nivel conceptual como de detalles en relación a este proyecto de ley, en los primeros meses del año llegamos a intercambiar ideas no solamente con los distintos integrantes del Poder Ejecutivo, sino también con los diferentes actores involucrados en el marco del Consejo Nacional de Innovación en Ciencia y Tecnología. Lamentablemente, en el día de hoy no ha podido concurrir el señor Presidente del CONICYT, que era quien iba a hacer esta referencia.

 

También nos interesa que quede claro que la idea de cambiar el nombre no surgió de parte del Poder Ejecutivo, sino de uno de los integrantes del CONICYT, lo que fue rápidamente recogido por todos como una modificación importante. Este fue uno de los cambios planteados durante los meses en que hemos venido discutiendo este proyecto en el ámbito del CONICYT y con los diferentes actores. Quería destacar que en determinado momento de la discusión, luego de haber hecho el cambio a que hice referencia, así como algunos otros llevados a cabo en los primeros meses del año, se llegó a la instancia en que, de acuerdo con los plazos establecidos, el proyecto de ley tenía que pasar del Poder Ejecutivo al Parlamento. Sin embargo, la discusión con los actores académicos, con los representantes de la Universidad de la República, de las Universidades privadas y de las Cámaras empresariales en el CONICYT continuó. Por lo tanto, se hicieron otros cambios -algunos de ellos son menores, como la sustitución de una palabra por otra- y se introdujeron algunos conceptos que habían surgido en la discusión, pero que no habíamos plasmado en palabras, como la idea del privilegio a los mecanismos concursables en relación a todos los fondos que deba manejar la Agencia.  En general, las modificaciones concretan y detallan una forma de funcionamiento y ponen en práctica ciertos conceptos que ya habíamos conversado en el Poder Ejecutivo, más precisamente en el Gabinete de la Innovación.

 

Por otro lado, se da un cambio importante que tiene que ver con el relacionamiento que se pretende alcanzar entre esta Agencia y el propio CONICYT, como organismo que aporta el pensamiento y el asesoramiento de los distintos actores al Poder Ejecutivo. También introdujimos un par de pequeños cambios que tienen que ver con la necesidad de que se discutan algunas resoluciones que tome el Directorio de la Agencia y tenga que recabarse la opinión del CONICYT, de forma tal que los actores allí presentes puedan expresarse al respecto. Este es uno de los cambios que el equipo del Gabinete consideró importante luego de haber conversado con los actores mencionados, puesto que permite un cierto control y supervisión y, a la vez, genera una retroalimentación de las discusiones y definiciones tomadas por parte de la Agencia con el resto de los actores involucrados.

 

Asimismo, hemos hecho algunas otras sugerencias de cambios que haremos llegar a los señores Senadores a la brevedad. De cierta forma, se trata de una versión retocada que incluye las modificaciones mencionadas, algunas de detalles y otras conceptuales que son más importantes, que junto con algunos miembros del CONICYT entendimos conveniente que se tomaran en cuenta por parte de este Cuerpo.

 

Alberto Cid. ¿Estos cambios se hicieron sobre la versión que tenemos a consideración en este momento?

 

 Davyt. Efectivamente.

 

 Sucede que si bien la discusión en el marco del CONICYT comenzó un tiempo antes de que finalizaran los plazos para la elaboración del proyecto de ley, ella no terminó y se prolongó durante  los meses de julio y agosto.

 

Presidente. Sería importante que nos dejaran la versión que incluye las modificaciones a que hacen referencia. Eso es algo que se hace muy frecuentemente en el Parlamento. Por ejemplo, con respecto al proyecto de ley relativo a la usura hemos recibido unas diez versiones diferentes, pero en gran parte a demanda nuestra. Nos parece que esa es una buena forma de vinculación y de trabajo. En estos días la Secretaría hará el repartido incorporando las modificaciones  y seguiremos trabajando a este respecto.

 

 Rubianes. Quisiera aportar algunos elementos. Indudablemente, hoy se inicia un proceso de discusión muy importante, porque con seguridad esta Comisión va a recibir a diferentes actores que harán diversos comentarios.

 

Me parece importante clarificar los elementos centrales del proyecto de ley con los cuales trabajó el equipo operativo y consensuó, en una primera instancia, la explicación de que existan dos proyectos. El inicial tiene que ver con el cumplimiento original de la pauta establecida en la Ley de Presupuesto, que fijaba un plazo de 180 días a partir de la promulgación para que el Poder Ejecutivo presentara un proyecto. Eso obligó a trabajar con cierto ritmo, a concretar ese proyecto, a interactuar a corto plazo con actores del actual CONICYT y a llegar al documento que fuera remitido al Parlamento luego de ser aprobado por el Gabinete y la Presidencia, una vez aclarado el artículo 1º que modifica el nombre.

 

Ese proyecto data del 23 de junio y surge de un acuerdo general alcanzado con todos los actores mencionados. En la actualidad, hay otro proyecto del 17 de agosto, que es el que ya hemos enviado a algunos Legisladores y cuya versión electrónica vamos a entregarles formalmente. De manera que ese es el acuerdo alcanzado que avanza y precisa algunos aspectos que no estaban clarificados, como lo relacionado al funcionamiento y la interrelación entre la Agencia, el Gabinete Ministerial de Innovación -como dirección político-estratégica en ciencia, tecnología e innovación- y el CONICYT, al que nosotros -para entenderlo mejor- llamamos “Neo CONICYT”, que es el Consejo Consultivo Superior del sistema, que siempre estuvo planteado como una intencionalidad.

 

En el proceso de intercambio con el actual CONICYT, se terminó conformando esta idea, que figura en el Capítulo VII del proyecto de ley. Allí se precisan claramente las funciones de este nuevo CONICYT, se establecen una serie de atribuciones y su mecanismo de funcionamiento y se determina que ese nuevo CONICYT va a tener una conformación ampliada.  Tal como se señala en la exposición de motivos, la idea es incorporar a otros actores no presentes actualmente. Se pretende integrar, por ejemplo, la realidad local a través de la presencia del Congreso Nacional de Intendentes en el “Neo CONICYT”, así como a los trabajadores, que no están incluidos en la estructura de coordinación actual y las ramas no universitarias de la enseñanza, que tienen un rol clave en general, ya que como señalaba el señor Senador Cid, constituyen una cultura de la ciencia, la tecnología y la innovación. Esos actores serían incorporados en este nuevo CONICYT. En el proceso de elaboración de este proyecto de ley, entendimos que convenía que su integración no estuviera determinada por ley, ya que eso generaría una situación muy estricta que no permitiría ninguna flexibilidad. Sí se acordó con los demás actores del actual CONICYT que, en un plazo de 60 días de aprobada la ley, el Poder Ejecutivo determinará esa conformación por decreto.

 

Este es un aspecto central que tiene que ver con lo que decía el Ministro Brovetto acerca de que, si bien esta no es una ley sobre el sistema nacional de ciencia, tecnología e innovación, se avanza en un par de componentes importantes. Por un lado, la Agencia es un elemento ejecutor de ciencia, tecnología e innovación, definido por un nivel superior político-estratégico y un organismo consultivo de todo el sistema, que no sólo lo es del Gabinete Ministerial de Innovación, sino también de la Agencia. Además, garantiza la transparencia de la Agencia, porque se encarga de  una serie de funciones en las cuales, cuando la Agencia define su Directorio en determinados aspectos de los planes de trabajo, necesariamente debe pedir una opinión al CONICYT  -no vinculante, pero opinión al fin- para tener una pauta, así como informarle sobre los distintos componentes de la acción que tenga la Agencia.

 

A su vez, ese neo CONICYT tiene la característica de ser un consultor de esta propia instancia del Poder Legislativo, ya que se establece para que haya un vínculo más directo, incluso desde el punto de vista legal. 

 

Una preocupación importante que teníamos era la de cómo ubicar un ámbito consultivo superior que interactuara con el Gabinete Ministerial de Innovación, la Agencia y otros actores del sistema y eso quedó establecido.

 

Otros aspectos tienen que ver con lo que decía el señor Ministro Brovetto acerca del papel articulador que visualizamos fundamentalmente a la Agencia.  En este sentido, tratamos de superar, a través de una nueva articulación, la dispersión institucional que heredamos de veinte años de democracia donde se fueron generando distintas estructuras que, podríamos decir, formaron un archipiélago institucional muy disperso, con muchos fondos e instancias vinculadas a la  ciencia, la tecnología y la  innovación. Necesitamos, asimismo, que ese ámbito sea más eficiente en el uso de los recursos públicos. La idea no es sólo  aumentar la inversión en ciencia, tecnología e innovación -que es una definición del Gobierno- sino también hacer más eficiente su ejecución por lo que el instrumento debe tener características del tipo que mencionamos. A su vez, en la medida que es un elemento nuevo, debe ser un instrumento transversal que responda al Gabinete y no puede estar -y nunca fue el objetivo- bajo la órbita de un Ministerio. Este instrumento transversal tiene que estar vinculado a los cinco Ministerios a través del Directorio y para ello debe tratarse de una persona pública no estatal. 

 

Por otra parte, desde el punto de vista de la competencia,  tiene una serie de atribuciones que están establecidas en la ley.

 

Chiliboste. Antes de comenzar la exposición, brevemente quiero decir que celebramos que este hecho tan trascendente esté ocurriendo. En definitiva, se plasma una decisión del Poder Ejecutivo en el sentido de asumir responsabilidades en el área de ciencia, tecnología e innovación, lo que no había sucedido en el pasado. Entonces, creemos que es una buena noticia que el Poder Ejecutivo defina su política y tenga un plan estratégico en este sentido. Consideramos importante  que aparte de manifestar su intención, el Gobierno vaya concretando esta idea. 

 

A lo ya manifestado quiero agregar dos aspectos que me parecen importantes y tienen que ver con el cambio cultural, si decidimos que éste empieza por casa. El primero tiene que ver con la variable tiempo. Para mí fue muy satisfactorio escuchar al Presidente de la Comisión decir que tiene el firme propósito de aprobar esta iniciativa este año. En Uruguay debemos acostumbrarnos a que seis meses o un año es un montón de tiempo y no usarlo libremente sin tomar una definición. En ese sentido, el propio equipo operativo ha sido crítico de los tiempos que le ha llevado conformar esta propuesta cuando en octubre del año pasado ya estaba definido un 85%  o 90% de su  contenido. Entonces, queremos dejar como mensaje a la Comisión y a quienes interactúen en la definición de este proceso, la valorización que debe haber del tiempo. Sería altamente deseable contar con este documento aprobado, con o sin modificaciones, antes de fin de año. Como lo explicó recién el señor Rubianes, en el diseño del sistema la Agencia es un instrumento muy importante y no contar con ella implica, sin dudas, una dificultad en todo lo que se piensa construir desde el Poder Ejecutivo.

 

El segundo aspecto es más general. Creo que aquí nadie duda de la relación positiva y muy fuerte que hay entre innovación y desarrollo. Sin embargo, para que ese vínculo se exprese tiene que haber una comunidad educada. 

 

También nos preocupa el hecho de que las posibilidades de acceso a la educación en Uruguay son muy diferentes cuando observamos la capital de la República y el resto del país. Este es un tema que lo queremos dejar planteado en este ámbito, porque es algo que estamos discutiendo con los integrantes del equipo para que se refleje en el plan estratégico. Ya no se trata de un problema del campo-ciudad, sino de centro-periferia. Entonces, cuando uno mira las posibilidades de educación, los niveles de desarrollo, de empleo y de educación en distintas ciudades del interior -particularmente en las del norte del Río Negro- uno puede encontrar resultados inesperados, porque como no existen posibilidades de acceso a la educación, quizás, los niveles de desarrollo son menores.

 

En fin; consideramos que este aspecto es muy importante, pero no podemos perder la mirada holística sobre el conjunto del sistema -y por “sistema” pienso en el Uruguay- y el impacto que pueden llegar a tener las decisiones que se tomen a nivel del sistema educativo como consecuencia de las definiciones que adopten los actores -tanto del sector público como privado- para la construcción de nuevas posibilidades de acceso a la educación y al desarrollo en los campos tecnológico, científico y de posgrado. Entendemos que en este plano, todos los actores tienen un papel muy importante a jugar a efectos de hacer posible este vínculo entre innovación, investigación y desarrollo, en todo el territorio.

 

Finalmente, quiero decir que muchos de los potenciales innovadores -y aquí estoy pensando en las industrias frigorífica, láctea y parte de la manufacturera- están radicados en el interior. En función de esto es que nosotros procuramos acercar los innovadores a las posibilidades de innovación, a la instalación de capacidades y de recursos humanos, porque ello permitirá crear confianza, articulación, así como una cultura de sinergia, que es lo que en el sistema está faltando. Ojalá este aspecto al que acabo de hacer referencia no quede descuidado en la discusión de esta Comisión ni a la hora de elaborar el plan estratégico, porque ello hará a las posibilidades de éxito de los objetivos que aquí están planteados.

 

Rubio. La Mesa desea señalar que la Comisión de Ciencia y Tecnología  va a empezar a trabajar con mucha intensidad en este tema y, para ello, tiene pensado convocar a los representantes del CONICYT, entre otros actores. Además, sería buena cosa que nuestros visitantes nos puedan realizar algunos aportes en materia jurídica -que siempre resulta intrincada- porque, del análisis que he hecho del desarrollo del proyecto, he podido advertir que se han generado algunas dudas en este sentido. Creo que esto es una innovación en materia de ingeniería de una persona pública no estatal que en algunos aspectos se maneja -por su propia base legal- en el Derecho Público y, en otros, en el marco del Derecho Privado, fundamentalmente en aquello que no ha sido definido como de carácter público.

 

Además, quiero decir que en la línea de hacer políticas transversales y de generación de capacidades en toda la sociedad, que abarcan a varios Ministerios, se ha hecho un esfuerzo muy original que será considerado un precedente muy importante.

 

De manera que nosotros nos estaremos volcando a este esfuerzo y, seguramente, en el camino de este proceso, volveremos a convocarlos para aprobar cuanto antes esta propuesta.

 

Paolino.  Como ustedes saben, estamos trabajando en el plano estratégico nacional. A ese respecto, quería trasmitirles una invitación para el día jueves 14 de setiembre a un taller que se va a desarrollar durante todo el día en la sede de la Torre de los Profesionales, en la calle Yaguarón. El tema a tratar es “cómo desarrollar un mejor vínculo entre el sector agropecuario y agroindustrial y los sectores intensivos en conocimiento”, léase biotecnología, medio ambiente, software e informática. Está invitado tanto el sector empresarial, como los investigadores y las entidades.

 

Brovetto. A propósito de todo esto, se me ocurre que a los efectos de facilitarles el trabajo, podemos hacerles llegar por vía electrónica la nueva versión y otra donde se muestren los cambios; de esa manera, podrán tener una versión limpia y también las modificaciones realizadas.

 

Finalmente, quiero decir que estamos a las órdenes para trabajar en torno al tema de la estructura de la figura pública no estatal. En el Uruguay hay infinidad de experiencias en este sentido, pésimas, regulares, buenas y muy buenas. Obviamente, queremos darles la forma de las muy buenas para poder trabajar sobre esto juntos.

 

Rubio. En nombre de la Comisión, agradezco la presencia y el aporte que nos han brindado el señor Ministro y quienes lo acompañan

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