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Inédito: diálogo con Lucía Sala,
sobre cómo y quién fue Artigas |
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Homenaje del la Facultad de
Humanidades a la historiadora Lucía Sala |
Inédito
Diálogo sobre cómo y quién fue Artigas,
con la historiadora Lucia Sala de Tourón
Esta
entrevista a la historiadora Lucía Sala de Tourón, recientemente
fallecida, por primera vez La ONDA digital transcribe y
publica. La misma se corresponde
a una serie de trabajos para TV
y Videos culturales que realizaron Roberto Pereira, Carlos Hakas
y Raúl Legnani, con diversos actores de nuestra cultura durante
el años 90.
-¿Por qué nuevamente se revisa la
imagen y el papel de Artigas? ¿Es qué hay nuevas necesidades de
leer cómo y quien fue Artigas?
-En primer lugar, la historia siempre se revisa. Vamos a tener
la revisión de este tema y muchos otros. En segundo lugar, en
este momento hay dentro de las corrientes historiográficas una
tendencia muy grande, a una historia más coloquial, más de lo
privado.
Y además, un campo especial es la
revisión de los héroes en general en toda América Latina
y también fuera de ella. El centenario de la Revolución Francesa
fue toda una revisión de los enfoques históricos sobre esa
revolución. Y lo mismo pasa en torno a América Latina. Yo diría
que en general esta revisión tiene un signo conservador,
en este momento.
-¿Un signo conservador?
-Sí, yo diría que sí. En el caso
de la Revolución Francesa ha sido disminuido al máximo su papel
histórico, hasta tal punto que finalmente uno no sabe si fue
una revolución, de acuerdo con las opiniones de algunos
historiadores.
En nuestro país pienso que la
historia ha tenido siempre un peso ideológico muy grande. El
héroe nacional es una construcción histórica. Se retoma la
figura de Artigas después de un largo período de crítica, de una
imagen muy negativa, en las décadas finales del siglo XIX y en
eso coincide en cierto modo, con la consolidación del Estado
como Estado nacional; no importa tanto si como Estado nacional
en ese momento, pero como Estado. Eso pasa en toda América
Latina.
Digamos que el análisis de
Artigas, como el de cualquier otro personaje de tal gravitación
en la historia, no es sólo un fenómeno científico; es
también un fenómeno ideológico.
-¿Y usted ve un rasgo conservador
en el enfoque que se está haciendo sobre Artigas ahora?
-Yo diría que se habla muy
frecuentemente de la "desmitificación". Después de un largo
período de la construcción del héroe nacional, que parte del
siglo XIX, toma otro carácter en las primeras décadas del siglo
XX. Yo digo que Artigas pasa de ser el héroe de la nacionalidad
a ser el fundador de la democracia y posteriormente, en épocas
muy críticas, son puestos de relieve algunos aspectos que tienen
que ver con su carácter de revolucionario social.
En la medida en que la historia,
y en particular a nivel nacional, tiene un papel ideológico muy
fuerte, en los momentos que vivimos, cuando ha habido por un
lado una restauración democrática en el país, por otro lado hay
ciertas vetas de carácter conservador bastante fuerte dentro del
pensamiento. Entonces en el caso de Artigas, se da el
revisionismo que siempre se realiza con todo proceso histórico.
Porque en cierto modo el historiador busca aquello que a él le
parece más importante. Y eso que a él le parece lo más
importante entra ahí como un producto de su propia época.
-¿Qué cosas se dicen de Artigas
en la historia, en esto que llamamos revisionismo de
desmitificación?
Primero, el libro de Carlos Maggi
y otros escritos, han impresionado, en algún caso a mucha gente
en la medida en que se pone de relieve el hecho de que Artigas
salió a los 14 años del hogar paterno, que vive en la campaña.
Maggi va a enfatizar mucho que vivió entre los charrúas, habla
de su hijo el Caciquillo; cosas que la documentación que maneja
no prueban pero resultan sumamente sugerentes. Entonces cae esa
imagen un poco tal vez acartonada que se transmitió desde los
textos y la enseñanza; para alguna gente supone el
desmoronamiento de esa figura que creyó patricia, si bien
vinculada a la campaña, etc. etc.
El hecho de que Artigas haya sido
jefe de partidas contrabandistas se pone también como un
elemento de revisión y de desmitificación, cosa que es verdad y
son hechos plenamente conocidos por los historiadores, aparecen
en los archivos, no es nada que aparezca ahora. Y algunas de las
personas que hoy están muy empeñadas en todo esto, en su momento
lo conocieron y no lo hablaron.
Yo no voy a entrar a explicar en
detalle cómo era la economía colonial, cómo funcionaba el
traslado de ganado a través de la frontera. Era una actividad
económica, pero a la vez, en la medida que se trata de una
especie de expedición que suponía muchos riesgos, a quienes eran
jefes de esas partidas (y Artigas fue jefe de una de ellas) les
da un liderazgo muy grande. En algún momento aparece mencionado
en la zona de Cerro Largo, por el jefe de la guardia de Melo,
como jefe de 80 hombres. Mandar 80 hombres en aquel momento era
mandar a muchísima gente. Yo insisto en eso. Es esa vida, con
esas características, la que le va a permitir posteriormente,
previo pasaje por los Blandengues y convertirse en persona de
confianza de los hacendados, liderar ese movimiento de la
campaña oriental en 1811.
-¿Pero esto no complementa la
personalidad de Artigas?
- Creo que le da un sello
particular. No es lo mismo Artigas que Bolívar. Éste es un
hombre que pertenece a la oligarquía mandona. Artigas tampoco
era un hombre de familia pobre ni mucho menos; él se va a la
campaña y hace esa vida. Bolívar viaja a Europa, se casa con una
joven española de la aristocracia, vuelve a Caracas, vuelve a
Europa. Es una figura de otras características. Artigas tiene la
posibilidad de liderar determinado movimiento por esas
características, de lo contrario no lo hubiera podido hacer.
-Me refería a que de pronto las
nuevas generaciones, con estos aportes que se hacen, pueden
complementar la personalidad de Artigas, lo pueden ver más como
una personalidad más humana, menos de bronce.
-Eso sí, creo que es importante y
se está intentando hacer en todos lados, con ciertos errores al
analizar a cada uno de los personajes. No todas las personas han
tenido la misma influencia en la historia, pero la historia no
la han hecho exclusivamente algunas personas, sino el conjunto
de la población, los sectores más activos de esa población y
dentro de ellos ha habido personalidades más relevantes.
La construcción de la historia
que se hizo desde finales del siglo XIX para acá, tendía a
mostrar al héroe como el que hacía prácticamente todo, y a
minimizar de alguna manera el papel de la población, del pueblo,
de todos los que participan en ese movimiento. Eso es muy claro
en el caso por ejemplo de Bolívar, en el cual, como la mayoría
de la población más humilde -los esclavos, los negros, etc-
entran al proceso histórico que va a culminar con la
independencia del lado de los reyentistas, Bolívar es presentado
como el hombre que tuvo casi que luchar contra todo el pueblo
para que éste resolviera finalmente acompañar el proceso de la
lucha por la independencia. En lugar de intentar explicar por
qué esa población apoyaba esto y no lo otro en el momento de la
lucha por la independencia.
La lucha por la independencia es
un proceso complejo, en que no están por un lado los españoles
que eran el 85% de la población y por otro lado los criollos.
No, no; es un proceso mucho más matizado en que se ubican,
digamos, para ser muy sintéticos, lo que podríamos llamar masas
populares. Que además eran heterogéneas, porque estaban por un
lado los esclavos, las plebes urbanas, las poblaciones rurales
desde campesinos, a peones y a gauchos o llaneros todavía no
sometidos al peonazgo. Esa incorporación se hace a través de sus
propias aspiraciones y a veces son un episodio de una lucha que
empieza antes y sigue después, con coincidencias y
contradicciones con las fuerzas independentistas o con las
fuerzas reyentistas.
Ese planteo maniqueo no sirve
para explicar este proceso. En los últimos 20 años se ha
trabajado mucho en toda América Latina para intentar explicarlo
con los mayores elementos de cientificidad posible que puede
aportar la historia.
-Me gustaría volver luego sobre
ese ángulo que usted está tratando. Pero otro aspecto que surge
de esta metodología que en estos días se emplea más
frecuentemente sobre Artigas, también nos muestra que había
varios Artigas...
-Yo no sé si había muchos...
- Usted acaba de decir que él
tiene todo un período vinculado a los contrabandistas...
-No sólo vinculado, tiene un
papel preponderante...
-Luego ingresa al Cuerpo de
Blandengues, que era lo institucional.
-El Cuerpo de Blandengues se crea
en determinado momento histórico, cuando ya avanzaba la estancia
bastante, porque con anterioridad había mucho ganado que
pertenecía teóricamente al Estado pero no era propiedad de
nadie. Es un Cuerpo que se crea para luchar contra portugueses,
contrabandistas, y todo tipo de población de la campaña no
sometido, para intentar someterlos al peonazgo. En algunos casos
eran poblaciones bastante bárbaras.
Artigas entra al Cuerpo de
Blandengues aparentemente a través de la gestión de su padre con
el gobernador de Montevideo. Entra e inmediatamente pasa a
reclutar una serie de hombres que iban a pelear a su lado en Río
Grande. Esos hombres me parece a mí que eran viejos compañeros
suyos, lo que nos da una pauta de lo difícil que era seguir
viviendo como se vivía con anterioridad, en la campaña todavía
no sometida.
-Pero también era un proyecto
político distinto. Porque salir de los contrabandistas e
incorporarse a los Blandengues era parte de la construcción de
un Estado, de un Ejército. Ya no era una cosa fuera del
sistema...
-Si nosotros pensamos que Artigas
antes de incorporarse a los Blandengues era un hombre
antisistema, creo que estamos errados. Es un hombre fuera del
sistema, en todo caso. Y relativamente, porque el ganado que se
llevaba a Brasil en parte pertenecía a hacendados, que
contrataban a esta gente para que llevara el ganado a fin de
venderlo donde tenían más posibilidades en ese momento. Era
imposible que se cumplieran las leyes que habrían obligado a
hacer un recorrido terrible para que el ganado llegara desde el
territorio oriental a Río Grande. En la medida que el ganado era
de los hacendados tampoco era absolutamente fuera del sistema.
En otros casos se trataba de ganado que se faenaba y se llevaba
caminando, vamos a decir, del que todavía no era propiedad
privada.
- Luego él se incorpora a
construir un sistema...
-Se incorpora al Cuerpo de
Blandengues. Él mismo dice en algún momento que quiere volver a
la vida civil anterior. En los Blandengues hace una carrera muy
rápida. Para poder ascender sale durante un lapso, entra en las
milicias y llega a ocupar el grado más alto que podía tener un
oficial criollo, no como los Viana que estudiaron en España y
allí hicieron su carrera.
-La dificultad para entender
estos enfoques sobre Artigas está en que para un contemporáneo
nuestro es muy difícil pensar ese país, ese territorio, en los
términos reales de esa época. Es decir, no había
institucionalmente casi nada, ¿no?
-Vamos a imaginarnos. La
población total sería entre 70.000 y 100.000 habitantes, más
cerca de los 70 que de los 100.000. De los cuales 10.000 vivían
en Montevideo. Y el resto en pequeños pueblitos que había al sur
del Río Negro. Al norte del Río Negro lo único que existía como
población eran una serie de casuchas en Paysandú.
-¿Era población de origen
español, portugués o eran indios?
-Había de todo. Había población
criolla que podían ser hijos de españoles o de blancos;
población de otros orígenes, gente que venía de Brasil, de otras
provincias argentinas. Gente de los barcos que llegaban a estas
zonas, que como la vida en la marina era muy mala, se mezclaban
con la población. Población mestiza con mujeres charrúas,
también hijos de charrúas con cautivas blancas o mestizas. Había
negros, mulatos. En la zona del litoral, una población de
origen guaraní: pobladores de Paysandú y población guaraní que
era traída en la época de los sitios de la Colonia del
Sacramento. Están por otro lado los indios del complejo chaná-charrúa
que se mantenían con su propia organización.
Era una población que tenía
formas de vida diferentes porque había desde estancieros que
podían ser ocupantes de tierras o haber iniciado algún
procedimiento para comprar esas tierras. También peones y
gauchos. El término gaucho tenía tono despectivo en aquella
época, porque el gaucho no era peón estrictamente sino que vivía
suelto en la campaña, faenando ganado porque era relativamente
fácil. Y en alguna pulpería cambiaba cueros por las pocas
comodidades que tenía: una camisa, un chiripá, una guitarra, un
cuchillo. La descripción que hace Azara de la vida en la campaña
muestra formas sumamente precarias. Un individuo se adueña de
una estancia, luego forma parte de una partida de
contrabandistas; y podía ser peón también allí. Hasta esclavos
había en las partidas de contrabandistas.
-En ese escenario empieza a
moverse Artigas.
-Claro, pero posteriormente,
cuando va avanzando la estancia, va avanzando la propiedad
privada de los ganados y se necesita que esa población que faena
por su cuenta pase a ser peón de estancia. En ese momento se
crea el Cuerpo de Blandengues. Porque con las fuerzas de las
milicias y las tropas españolas que tenían no podían luchar
contra esta gente cuya forma de vida y su trabajo era una
especie de ejercicio para la guerra. Porque eran jinetes, usaban
el cuchillo, las lanzas, etc.
-¿Se puede decir que hay tres
etapas de Artigas? Esa de la campaña, vinculada a los
contrabandistas, el Artigas del Blandengues y toda la
prolongación como jefe de los orientales y luego el Artigas del
Paraguay.
-En realidad serían cuatro,
porque entre el Artigas del Blandengues y el Artigas de 1811 a
1820 yo creo que hay una diferencia. Entra en Blandengues y hace
carrera. E insisto, entra con alguna gente que lo sigue a él. Él
no estaba solo, hace esa carrera rápidamente creo yo por el
prestigio y peso y la posibilidad de atraer gente. También por
el vínculo que tenía con los hacendados. Porque no se traía sólo
ganado chúcaro sino también ganado de las estancias. Que por
otra parte no era un ganado mucho más sometido que los otros. Se
cazaba el ganado en un campo determinado y se llevaba.
El período de blandengue es
también relativamente complejo. Él pasa a ser un hombre de
confianza de los hacendados. Esto resulta muy claro porque en
1801 es designado para acompañar a Félix de Azara en la
expedición que se hace para la fundación de Batoví. En ese
momento él ya era un hombre de peso dentro de los Blandengues,
que se había integrado con gente del mismo tipo de la que
formaba parte de las partidas contrabandistas. Cuña del mismo
palo, se dice.
Para mí hay cosas de ese período
que no están muy claras. Evidentemente él actúa en la represión
de bandidos, matreros; participa en enfrentamientos con los
portugueses y también con los indios. Maggi dice que fue con
otros indios que no eran los charrúas, porque con los charrúas
él tenía un contacto permanente. Pero yo creo que no obstante
tiene que haber habido alguna forma de negociación o de
relacionamiento, porque sería muy difícil de explicar cómo lo
apoyan en 1811.
-Usted dice los indios...
-Los indios y también
determinados sectores entre los gauchos.
-Gauchos que no quiere decir
terratenientes.
-No, gaucho quiere decir hombre
que no es peón y que no tiene tierras. La palabra cambió de
sentido con el tiempo.
-Con el tiempo, si avanzamos en
ese proceso histórico que usted está mencionando, esos
hacendados ¿no son los que combaten a Artigas también más
tardíamente?
-No lo podemos ver en bloque.
Esto yo lo he discutido con Ana Frega, una historiadora joven
que trabaja mucho este tema. Ella me decía que también habría
que pensar que se había enfrentado con los gauchos, pero con
algunos tenía relación y con otros no. Eso es lo que yo pienso
que hay que ver: no eran bloques.
-Entonces es muy difícil ver cuál
era el curso de Artigas, el proceso de Artigas, porque aparece
por momentos contradictorio, ¿no?
-Creo que es el propio proceso
que va siguiendo la Banda Oriental. Quiero señalar algo más. En
1808, después de haber participado en las invasiones inglesas y
siendo nombrado primero en cargo militar y luego va a ser
gobernador de Montevideo Elío, a Artigas le confieren la
Comandancia de la campaña en la parte al norte del Río Negro, en
la zona que me parece a mí sería la que está al este de los
departamentos del litoral, Tacuarembó. Ahí va a repartir tierras
a una serie de personas. Yo creo que eran antiguos faeneros
clandestinos, no eran exactamente contrabandistas, sino que sin
tener propiedad, en definitiva también les vendían cueros a los
comerciantes de Montevideo.
-O sea que son viejos conocidos
de Artigas.
-Yo creo que sí. Y de ahí van a
salir algunos de sus oficiales posteriores como Basualdo, por
ejemplo, o los hermanos Ojeda, que eran como jefecillos de menor
jerarquía, que él los asienta en esa zona. Y van a ser parte de
su oficialidad posteriormente.
-Usted decía que podía dividirse
en cuatro...
-Sí, sí. El otro es el proceso de
1811 a 1820, la incorporación de Artigas, abandonando la Colonia
y pasando al servicio de la Junta de Buenos Aires. A partir de
ahí, la campaña brutal, la famosa "admirable alarma". Se sabe
que él mantiene comunicación con una cantidad de gente y
entonces se produce, después del Grito de Asencio, el
levantamiento oriental. Es muy heterogéneo ese levantamiento,
según las regiones, según las características.
-¿Qué edad tenía Artigas cuando
eso sucede?
-Tenía 46 años.
-Era un hombre que había madurado
en el proceso.
-Era un hombre muy mayor ya; para
nosotros no, pero en aquella época sí.
-Se caracterizaba por la práctica
y no por la oratoria, que no la había o no era necesaria. Más
bien de acción, ¿no?
-Absolutamente. Y escribió muy
poco.
-Sin embargo, algunos
historiadores hablan de un Artigas muy afectivo, con muchos
amores
-Ah, bueno, esa es otra historia.
Pero todos tenían muchos amores. Imagínese que él vivía en la
campaña, tuvo varios hijos naturales, amores con Isabel Sánchez
y con otras mujeres. Se casó con Rosalía Villagrán y luego en
Purificación su compañera fue una paraguaya, Melchora Cuenca. Y
después se fue al Paraguay sin mujer.
-Y la cuarta etapa, Artigas en el
Paraguay.
-Estuvo 30 años en el Paraguay,
años de los cuales se sabe muy poco. Ahora parece que hay
algunas investigaciones más.
-¿Por qué presume usted entonces
que no volvió Artigas a Uruguay?
-Artigas fue al Paraguay a buscar
apoyo para regresar, pero como tenía más bien vínculos con gente
que había sido opositora al Dr. Francia, que en ese momento era
el dictador en Paraguay, Francia no le permitió regresar. Pero
tampoco accedió a lo que le reclamaba Pancho Ramírez, que había
sido su lugarteniente y era un caudillo entrerriano que se había
vuelto contra Artigas. Él pedía que a Artigas se lo entregara.
Francia no hizo ni una cosa ni la otra sino que lo confinó en
Curuguatí.
- Cuesta pensar que Artigas, con
tanta inteligencia, con tanto dinamismo, incluso con tanta
habilidad militar haya aceptado que Francia no le permitiera
regresar.
-En un primer momento sí. Le
desarma a toda la gente que lo acompaña, que quedaron por allí
viviendo en el Paraguay y lo confina. Queda confinado y vigilado
y cuando muere Francia en 1840 lo ponen preso.
Porque probablemente tenía el
prestigio de que podían pensar, Carlos Antonio López, que fue
quien sucedió (a Francia) después de un consulado, que podía
constituir eventualmente un riesgo de que apoyara un movimiento
contradictorio.
-De modo que no fue desánimo, u
otro factor que pudiera haber incidido, sino que por la forma
en que operó Francia...
-No sé qué pasó después a lo
largo de los años.
-Porque son 30 años. Es difícil
entender, que ese Artigas que aparece tan hábil...
-No creo que la cualidad
fundamental de Artigas fuera la audacia. Creo que una cualidad
muy característica era su firmeza, su decisión. Otra de las
cosas que habitualmente se le reprocha es su falta de
flexibilidad, justamente cuando se celebra el Congreso de
Capilla Maciel, convocado por Rondeau y él envía para que sean
ratificadas las actas del Congreso de Abril, como sucede, y se
retira con todas sus fuerzas del Sitio. Se suele decir que es
"poco flexible". Yo creo que sí, no creo que Artigas fuera un
hombre de una gran flexibilidad. Era un hombre muy firme, muy
convencido de lo que hacía y muy decidido a llevar las cosas
hasta el final.
-El Artigas del que hablábamos
hoy vinculado a los indios, ¿realmente lo era por oportunidad o
porque tenían contacto con el proyecto que él levantaba? ¿Qué
percibe usted con el estudio de la historia sobre ese fenómeno?
-Eso es bastante difícil de
responder para todos los casos, ¿verdad? Por ejemplo, -para
sacarlo de lo nuestro- Hidalgo, que comanda el proceso
mexicano, se dice que en las primeras etapas de la lucha
independentista respalda una verdadera insurrección
indígena-campesina. Y va a decir después, cuando lo enjuician
antes de matarlo, que hechos de esa insurrección no eran lo que
él quería, como que lo sobrepasó.
Yo creo que había una necesidad
de convocar a todas las fuerzas posibles y eso llevaba a tratar
de atraerlas. Eso pasa en todo proceso que trata de mover gente:
trata de atraer la mayor cantidad de gente a su lado. El
problema es si puede o no atraerla. Y pienso que -insisto en
esto- incluso el relacionamiento anterior por lo menos con
algunas de las tribus, determinaba que no hubiera sido de tal
violencia como para que éstas lo consideraran un enemigo. El
relacionamiento posterior conocido resulta interesante y tiene
que ver con muchas otras cosas de la historiografía sobre
América Latina en este período.
-Por ejemplo algunas...
-Por ejemplo, conocemos una
relación personal con los caciques, una relación de padrinazgo.
-Lo respetan.
-No sólo lo respetan, establece
una relación personal, que es la base del poder de un caudillo.
Y con los indios misioneros, en la provincia de Misiones, la
correspondencia -que no la escribe Artigas por cierto pero
tampoco se mandan cosas con las que Artigas no estuviera de
acuerdo- tiene toda un lenguaje bíblico porque los indios
guaraníes habían estado bajo el dominio jesuita y tenían una
dosis de religiosidad muy fuerte. Entonces en cierto modo, si
nosotros miramos la Oración de Abril es un discurso
rousseauniano que lo hace para una asamblea. Con los indios
utiliza un lenguaje determinado que permite su relacionamiento.
-Pero de todas maneras es un
Artigas que respeta esa jerarquía indígena.
-En una carta al Cabildo de
Corrientes en que defiende a los guaycurús abipones, indios con
los cuales los colonizadores de Corrientes habían tenido guerras
casi permanentes, él dice que los indios tienen el "principal
derecho". Es la única vez que yo conozco en todo el movimiento
independentista que se usa esto, que muestra su convicción de
que por lo menos tenían un derecho originario, anterior a la
conquista.
- ¿Qué aportes se han dado desde
la literatura, desde la novela, a este fenómeno de Artigas? Por
ejemplo, Bernabé Bernabé...
-Pero Bernabé Bernabé no se
refiere a este período.
-Lo que quiero decir es lo
siguiente: así como Bernabé Bernabé hace un enfoque de los
indios en su última fase, ya vinculada a Rivera, del punto de
vista de Artigas es un capítulo que está abierto...
-Yo
creo que sí, que está abierto, y que además se podría prestar
bastante para trabajos de tipo literario que no fueran
convertirlo en individuo ajeno a todas las características
humanas, algo que es muy importante comprenderlo. Y también muy
importante para que la gente común de hoy en día comprenda que
esas personas con algunas capacidades tal vez mayores que las
del común de los seres humanos, son muy parecidos, con sus
mismas pasiones, sentimientos, dolores. Me parece que es
extremadamente importante en un proceso que
Hobsbawm
-gran historiador inglés, que en su país acaba de escribir una
serie de libros, uno de los cuales, sobre el Siglo XX es de los
aportes más importantes para entenderlo; dice que éste es el
siglo del hombre común.
A mí me parece que es muy
importante que la gente -las personas, el término gente a mí me
pone un poco irritada porque se ha convertido en una especie de
"latin jou"-, que las personas comunes sepan que sí pueden y que
no son sustancialmente distintas de aquellos que tienen poder.
Esto me parece extraordinariamente importante.
-Usted piensa que la vía de la
novela es una metodología que puede posibilitar eso.
-Yo creo que toma un aspecto. El
análisis histórico es tan infinito como la historia del
universo, porque se puede plantear un tema y luego verlo y tomar
aspectos que nunca se tomaron y que en definitiva van
enriqueciendo...
-Pero también es un riesgo.
Porque se puede tomar un hecho histórico y adaptarlo a un
proyecto contemporáneo...
-Eso lo hace la novela y lo hace el historiador también. En
definitiva intentamos hacer la lectura lo más científica
posible, pero nunca la hacemos fuera de nuestra óptica. Y el
literato, cuando hace una novela histórica la diferencia está en
que no se preocupa absolutamente de la fidelidad. Aunque algunos
de ellos hacen verdaderas investigaciones, como lo hace Yáñez
para el estudio de Maximiliano y Carlota en México, o como lo
hace Elena Poniatovska con el libro sobre Tina Modotti, que
Elena estuvo diez años investigando.
-Parecería que Tomás de Mattos
también...
-Ahí está. Intenta tomar el hecho
histórico, pero lo recrea a través de una obra literaria, un
producto que no es un calco de la realidad ni mucho menos, como
no lo es ninguna obra artística.
-Artigas, ¿fue un perdedor?
-A mí me parece que el término
que se emplea para los negocios o para el juego, no es una
categoría histórica. Yo no podría evaluar determinados hechos
históricos que terminaron con una derrota de un movimiento, si
esos hechos tuvieron o no incidencia posterior, cuando la
sociedad como que vuelve a tomar determinadas líneas en su
desarrollo, en su proceso. Si tú me preguntas si fue derrotado,
es obvio que fue derrotado. Ahora: ¿todos los que fueron
derrotados fueron perdedores? Napoleón fue derrotado, pero nadie
puede desconocer la influencia que tuvieron las campañas
napoleónicas en toda Europa; cambió el mapa político de Europa.
-También los otros héroes
latinoamericanos en parte fueron derrotados.
-Prácticamente todos. Bolívar
murió cuando marchaba hacia Santa Marta para irse. O'Higgins
vivió desterrado en el Perú. San Martín en Francia. Parecería
que en ese período posterior ya esos personajes no se adaptaban
al rumbo que tomó el proceso histórico.
-¿Y por qué surgen ahora entre
nosotros, en la sociedad uruguaya, voces que plantean un enfoque
así? Porque en realidad lo que deberíamos decir es que Artigas
fue un triunfador.
-Yo no creo que haya que decir
que es un triunfador ni un perdedor. Creo que la historia debe
intentar explicar qué es lo que pasó. El camino que en
determinado momento toma el movimiento artiguista es derrotado.
Y es derrotado porque posiblemente no existían las fuerzas
sociales para llevar adelante un proyecto de ese tipo en ese
momento. Habría que desarrollarlo más si hay interés. Una vez me
llamaron de la radio porque Sanguinetti había dicho que Artigas
era un perdedor. Porque es muy de la mitología particularmente
colorada, en tanto se lo contrapone a Rivera que seguía dúctil,
exitoso, fundador de un partido, etc. etc. Pero en realidad, yo
ponía un ejemplo de cómo calibramos aquellos movimientos o
personajes que fueron derrotados. Cristo: saquémoslo de figura
religiosa y ubiquémoslo como figura histórica si es que lo ha
sido. Peor no pudo terminar. Murió crucificado entre dos
ladrones y abandonado por todos. ¿Ha tenido influencia histórica
o no?
-Claro que sí.
-Entonces evaluar en qué medida
un movimiento derrotado puede incidir en un proceso histórico
creo que es un reto que tienen los historiadores, y muy pocas
veces se ha afrontado. Artigas es retomado posteriormente, en
una determinada coyuntura histórica, y ¿ha tenido o no
influencia en la formación del pensamiento y hasta en la forma
de abordar la política los uruguayos? Yo creo que sí.
-Parecería que cada vez más estos
estudios que recién analizábamos desde ángulos distintos, dan
mas vida al valor de Artigas.
-Dan vida a un aspecto del
personaje. Por otro lado yo creo que está muy bien buscar
humanizarlo pero no me parece que sea correcto banalizarlo ni
denigrarlo.
Creo que esto tiene que ver de
alguna manera con todo lo que este país ha experimentado con
la dictadura y los años posteriores, en que ese período
revolucionario, radical, etc. ha tratado de ser opacado, o ha
sido opacado sinceramente en la óptica de quienes lo han
trabajado y han valorizado o dado mayor importancia a otras
etapas históricas que tendrían que ver más con la formación de
lo que podríamos llamar la democracia política contemporánea del
Uruguay. Me parece que tiene que ver con esto. Porque hablar hoy
de un revolucionario parece como "fuera de lugar".
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