|
UDELAR y ANEP: dando pasos juntos para
transitar
caminos que no están trazados de
antemano pero
convergen en una utopía
por Prof. Elsa Gatti
Como ustedes saben,
no es la primera vez que participo en estos eventos.
Como panelista a veces, como ponente, o como simple
asistente. Pero me es muy grato compartir en
especial este panel de apertura porque revisando el
libro de ponencias del Primer Foro de Innovaciones
Educativas, realizado en el año 2001, compruebo que
nos estamos reencontrando algunos actores.
Cristina, por
supuesto, que ha sido motor fundamental de esta
movida desde sus inicios. Yo en aquel momento
hablaba en nombre de la querida y hoy alicaída
cátedra UNESCO de Pedagogía Universitaria, de la
Asociación de Universidades de Montevideo. Pero
también Rodrigo, que en aquella oportunidad era un
comprometido docente de la Facultad de Ciencias,
preocupado por los problemas del desarrollo en el
campo de la ciencia, la tecnología y la innovación.
Luis era entonces decano de la Facultad de Medicina
y como yo trabajaba en el Departamento de Educación
Médica, tuve la suerte de compartir con él
inquietudes y trabajo en comisiones apuntando a la
mejora de la formación docente y por ende de la
función de la enseñanza en el área de la salud.
Estos nuevos y
desafiantes tiempos que estamos viviendo nos han
colocado en otros lugares de responsabilidad.
Pero este reencuentro hoy y aquí, habla, sin embargo
y por suerte, de compromisos sostenidos y de una
común aspiración a la coherencia entre los
discursos que desplegamos en el pasado y las líneas
de política educativa que hoy pretendemos impulsar
desde nuestros respectivos lugares. Otros juzgarán
si lo logramos.
En el centro de este
foro surgen como imposiciones tres ideas fuerza: una
crítica a la innovomanía, que apuesta a la
actualización continua para no perder el tren y
asegurando así un eco a las demandas siempre
cambiantes impuestas por el mercado. La afirmación,
sin embargo, de que la actitud renovadora es
consustancial a la docencia como profesión. Y el
reconocimiento de la articulación dialéctica entre
continuidad y cambio como condición de viabilidad de
cualquier proyecto pedagógico que pretenda tener
efectos realmente transformadores de las prácticas
instituidas. Relación que fue desconocida en las
reformas impuestas desde arriba y desde afuera en
los años 90.
La experiencia
renovadora que viví el año pasado como miembro de la
Comisión Organizadora del Debate Educativo (CODE) me
reafirmó en esas certezas. Pero también me abrió
nuevos horizontes, porque tuve oportunidad de
escuchar y leer lo que decían los padres angustiados
por el futuro de sus hijos; los docentes abrumados
por todo lo que sobre ellos se deposita; pero
también los niños que sufren y sueñan en las
escuelas y los jóvenes que no se sienten escuchados
y terminan descreídos y desarraigados de la
institución educativa. Y me pregunto, ¿cuántos
docentes, y en especial, cuántos de los que estamos
hoy aquí participando de este foro nos hemos sentido
motivados a leer los documentos emanados del debate
educativo para repensar las prácticas y las
innovaciones que estamos proponiendo. ¿Cuánto nos
hemos implicado en el debate?
Señala Jacques
Ardoino que la raíz latina aplicare´, que en
español significa plegar´, doblar´, permite
contraponer los verbos explicar´ -mención en
general asociada a la función docente, pero que
referiría al acto de desplegar, extender, poner en
un plano- e implicar´, que se construye a partir
del prefijo in (en, dentro) y estaría designando el
movimiento hacia adentro, el repliegue sobre sí
mismo. Entonces, dice Ardoino, se puede pensar que
la explicación está en el espacio y en la medida
-obsesión de algunas líneas pedagógicas hegemónicas
hoy-, mientras que la implicación, que no tiene
espacio, está en el tiempo, en la temporalidad. En
el tiempo de la duración, de la historia, es decir,
en el tiempo vivido de lo replegado sobre sí mismo,
y no en el tiempo medible o mensurable.
Pero -aclara Ardoino-
plicare´ viene a su vez de plec´, raíz indoeuropea
que significa también plegar pero con la diferencia
de que los indoeuropeos no distinguían plegar de
trabar. Y por ahí la implicación se abre a la
complejidad, que en el campo de la educación es
tanto como decir que se abre al abordaje de la
multirreferencialidad, sin lo cual el ejercicio de
la actividad docente se convierte en un oficio tecno-burocrático,
deshumanizado y deshumanizante, que es a lo que nos
impulsa el modelo hegemónico.
¿Cuánto se alejan
nuestras innovaciones de ese modelo? Porque los
docentes solemos aferrarnos a nuestro rol
tradicional de explicadores y evaluadores y nos
parapetamos en todo tipo de escudo teórico,
tecnológico o pragmático para defendernos de los
cuestionamientos que amenazan nuestras certezas.
Defendemos nuestras
territorialidades, no animándonos a transitar
caminos nuevos de encuentro y cooperación en los que
nuestros saberes pueden ser puestos en entredicho y
nuestros poderes disputados o compartidos por otros.
Un caso paradigmático
fue el clima que se generó en el Congreso
Nacional de Educación en torno a la propuesta de que
se creara una Universidad Pública Autónoma de
Formación Docente. Clima que bloqueó la
discusión e impidió incluso dejar instalada una
comisión interinstitucional que siguiera analizando
el tema.
Por supuesto que
pasados los arrebatos de ese momento las aguas
vuelven a su cauce que son los canales de relación y
comunicación que existen de larga data entre UDELAR
y ANEP. Yo atribuyo de todos modos un valor
simbólico muy especial a este foro universitario ya
que si es verdad, como dicen los psicólogos, que los
encuadres no son inocuos ni casuales, su realización
en el Centro de Capacitación y Perfeccionamiento
docente Juan E. Pivel Devoto constituye de por sí
una innovación muy alentadora: la del encuentro de
la Comisión Sectorial de Enseñanza de UDELAR y la
Dirección de Formación y Perfeccionamiento Docente,
no sólo pensando sino dando pasos juntos para
transitar caminos que no están trazados de antemano
pero convergen en una utopía que se construye desde
la crítica.
Pero la crítica que
puede proponer alternativas trabajando en el corazón
mismo de la relación institución-sujeto, para
redefinir, entre otras cosas, el espacio
institucional desde la lucha por el reconocimiento
de los deseos de aprender y los poderes de enseñar.
Compañeros
universitarios, están ustedes en su casa. Les deseo
el mayor de los éxitos en estos dos días de trabajo
y quedamos a disposición para todo lo que necesiten
y esté a nuestro alcance.
LA
ONDA®
DIGITAL |