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Nuestro compromiso...
por Dr. Jorge T. Bartesaghi
Editorial del semanario La
Democracia, que aspira a estar
al servicio de todo el Partido
Nacional y que acaba de reaparecer
Asumir
el desafío de editar nuevamente La Democracia
impone tomar conciencia de la tremenda
responsabilidad histórica y ética que conlleva.
Responsabilidad histórica, por cuanto sus
antecedentes y la talla de quienes estuvieron a su
frente en las distintas épocas, obligan honrar ese
historial con una actividad periodística de
jerarquía que impida se desmerezca el prestigio
legítimamente ganado a lo largo de los tiempos.
Y responsabilidad
ética, sin duda mayor aún, por cuanto más de la
mitad del pueblo uruguayo (y dentro de ella todo el
Partido Nacional) anhela un órgano de prensa
representativo de una visión de país diferente,
orgánica, sustentable, que busque su desarrollo
espiritual y material con justicia social, sin
prejuicios ideológicos, y sin apelar a
procedimientos demagógicos siempre innobles por
definición, injustos por esencia e inútiles por
experiencia.
Se hace imprescindible exponer a la ciudadanía una
alternativa global, sólida, planificada, que se
confronte con lo que hoy muestra el gobierno: rumbos
erráticos y sin ideas, limitante aprisionamiento
ideológico, ausencia de política exterior, marchas y
contramarchas en temas trascendentes, agudas e
irreconciliables diferencias internas que inhiben
soluciones, soberbia desmedida, etc.,etc.
Por todo ello aceptamos este desafío.
Esta aceptación impone -por imprescindible
honestidad intelectual-, adoptar definiciones claras
en cuanto a filosofía política y línea de acción
periodística, y en tal sentido nos honra declarar
que La Democracia será, seguramente, el órgano de
oposición por excelencia.
OPOSICIÓN, con
mayúscula, cuyo contenido -no siempre bien
entendido- reivindicamos como esencial e
imprescindible en la vida política, al punto que,
sin ella, resulta imposible el ejercicio de un
sistema de gobierno democrático.
Oposición que, por su seriedad y jerarquía, sofrene
desbordes a los que se sienten proclives sectores
que no logran superar frustraciones.
Oposición que admite el uso del verbo oponer cuando
resulta imprescindible, necesario o conveniente
hacerlo, o porque no es bueno lo que se propone, o
es directamente malo, o no resulta ético, o
simplemente, porque creemos manejar soluciones
mejores.
Pero oposición que adquiere su verdadera dimensión,
esencia diríamos, cuando además de controvertir y,
eventualmente, negar apoyo a acciones o proyectos
gubernamentales, crea alternativas o aporta
propuestas acordes con su filosofía política y
coherentes con su visión de país.
Esta será nuestra oposición. Los blancos verán
reflejada en ella la defensa de sus más caros
principios y la propuesta de acciones cuyo contenido
ilustrare nuestros programas electorales. El
gobierno se beneficiará del accionar franco y leal
de nuestros representantes que, con sus aportes,
colaborarán en la búsqueda de las mejores soluciones
para el país.
Con estas definiciones ideológicas es de orden que
La Democracia deberá estar al servicio de TODO el
Partido Nacional.
Más allá de la existencia o inexistencia de
antecedentes sobre el punto, poco importantes, las
dificultades de la hora imponen actuar con grandeza.
Y así lo hacemos. Será el Partido Nacional todo, por
encima de las naturales diferencias, quién a través
de La Democracia publicitará su ejercicio
opositor, su visión de país y sus propuestas para un
verdadero desarrollo integral.
Dijo Wilson: Nuestra lucha no es en contra de
nadie. Es a favor del Partido Nacional,a lo que nos
permitimos -con especial modestia- agregar, que es
lo mismo que decir que nuestra lucha es a favor del
país entero, pues ése y no otro ha sido el sentido
del accionar de nuestra colectividad política.
Quiera Dios que este esfuerzo, que será de todos,
sea útil a nuestro querido país.
Comprometemos el nuestro para que así sea.
LA
ONDA®
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