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24 de junio
segunda vuelta
Las elecciones en la
ciudad de Buenos Aires
por Pablo Broder*
Mauricio
Macri, líder de la centro derecha, arrasó en la
primera vuelta de las elecciones porteñas con el
45,6 por ciento de los votos. Casi 22 puntos detrás
lo siguió el kirchnerista Daniel Filmus, que igual
festejó como una victoria el desenlace de su duelo
con el jefe de gobierno, Jorge Telerman, ubicado
finalmente en el tercer lugar.
El domingo 24 de
junio, los electores de Buenos Aires deberán
discernir entre Macri y Filmus en un ballotage,
respecto de quién ejercerá el poder en la ciudad a
partir del 10 de diciembre. Restan, en consecuencia,
tres semanas de disputa entre el gobierno nacional
y un opositor fortalecido.
En la remontada de
Filmus, desde un inicial 4% de intención de voto,
influyó la muy buena elección realizada por Aníbal
Ibarra, ex jefe de Gobierno de la Ciudad, quien
fuera destituido hace un año por el caso Cromagnon,
y que pese al hostigamiento de algunos familiares de
las víctimas de esa tragedia, - que desearían un
destierro definitivo del ex jefe comunal-, tuvo su
revancha personal al sacar 13 puntos y 5 diputados,
con su lista legislativa.
Los cómputos
oficiales convalidaron esta vez, a diferencia de lo
sucedido en las elecciones de la provincia de
Misiones, en el 2006, las encuestas de días
anteriores, y los sondeos en boca de urna, que
anticipaban el resultado.
El mismo día de las
elecciones, ante la evidencia del resultado
abrumador, comenzaron a circular versiones sobre
una posible renuncia del candidato del presidente a
la segunda vuelta, que fueron despejadas al poco
tiempo, cuando en su primera intervención,
ratificaba su presencia.
Los analistas
especulan que la realización del ballotage, excede
el marco de la puja capitalina. De quedar reducida
sólo a eso, la compulsa parecería carente de sentido
e inútil: no hay antecedentes en América latina de
un vuelco electoral con diferencias mayores a 10
puntos, y el candidato triunfante en la primera
vuelta aventaja a su seguidor por más de 22 puntos.
Pero todas las principales figuras del Gobierno
dejaron en claro ayer que ganarle a Macri será un
objetivo prioritario, en el marco previo al
lanzamiento de la campaña presidencial.
Los números oficiales
aportaban otro costado de la victoria macrista. Su
partido se quedaba con 15 de las 30 bancas en juego
(cabe recordar que se elegía la mitad de la
legislatura), tal que se asegura un bloque cercano a
la mayoría (28 diputados sobre 60) a partir de la
renovación de diciembre.
La jornada generó
otros ganadores y perdedores. Entre los primeros, ya
se ha mencionado a Aníbal Ibarra, el destituido Jefe
de Gobierno, quien tuvo un amargo comienzo del día,
cuando un grupo de padres de víctimas de Cromagnon
lo agredió en la escuela a la que fue a votar, pero
que terminó celebrando. No sólo él ingresará en la
Legislatura que lo destituyó el año pasado, sino que
lo hará con otros cuatro compañeros de lista.
Ibarra (que no presentaba candidaturas propias para
jefe de Gobierno) apoyaba a Filmus para esta
posición, y fue uno de los determinantes de su
presencia en la segunda vuelta, pues su lista sacó
casi cuatro puntos más que la boleta propia de
Filmus y del Presidente (el Frente para la
Victoria).
Entre los grandes
derrotados, está la líder centro izquierdista Elisa
Carrió, quien ya se definió como candidata
presidencial de su partido Coalición Cívica, quien
consiguió sólo el 8 por ciento con su lista de
legisladores (2 bancas) y llega debilitada a la
pelea de octubre por la presidencia.
Otro lesionado
indirectamente en esta jornada electoral, es el
candidato presidencial y ex ministro de economía
Roberto Lavagna, con un transcurrir de muy bajos
perfil y llegada al electorado,, y quien no ha mucho
tiempo, ante la pregunta sobre el sentido de su voto
señaló que de los tres candidatos, a quien NO
VOTARIA es a Filmus, quien justamente en el tramo
final de la campaña apareció fortificado logrando
participar en la segunda vuelta.
De la carrera por la
Legislatura emergió un resultado muy pobre para una
numerosa cantidad de boletas, mayoritariamente
enroladas en diversos matices de la izquierda. Salvo
dos de ellas con 4 y 3% cada una, otras 13
agrupaciones en competencia sumadas no llegaron a
cinco puntos.
Los votantes de las
fuerzas minoritarias cobran un valor especial ante
un ballotage en el que a Macri le faltaron apenas
60.000 votos para alcanzar el triunfo definitivo.
Algunas pistas: Carrió, Walsh y la mayoría de las
fuerzas de la izquierda ya anunciaron que no
apoyarán a ninguno de los contendientes del domingo
24.
El ausentismo no se
escapó de los marcos tradicionales: alrededor del
30 por ciento de los electores habilitados no
concurrió a votar, y es de suponer que será mayor en
el ballotage.
Estas especulaciones,
de concretarse en los hechos, favorecen
adicionalmente el eventual triunfo final de vencedor
de la primera vuelta.
El festejo
del presidente
Cuales eran los
motivos del festejo público y privado del Presidente
luego de una jornada en la que cosechó menos de la
cuarta parte del electorado de la Capital?.
Esa celebración
puede responder a que simultáneamente fue un gran
perdedor, en el presente inmediato la Capital -,
pero a futuro, ve potenciada su perspectiva de
conseguir la permanencia en el poder en octubre, al
herir de muerte, según las palabras de todos sus
hombres de confianza, el proyecto presidencial de
Elisa Carrió, su archienemiga, soporte de la fallida
candidatura de Jorge Telerman.
Y el actual jefe de
Gobierno de la ciudad?
¿Qué pasó con Jorge
Telerman? Ya con Carrió a su lado, no asumió el
discurso de su aliada y, a veces, lo contradijo y lo
refutó, y así, mientras la líder centroizquierdista
encendía la conciencia de televidentes y lectores de
diarios, contra Kirchner, Telerman se resistía a
hablar mal del Presidente hasta las últimas 72
horas. No quiso oponerse a las políticas
presidenciales, ni tampoco deseó aclarar, en voz
alta y con franqueza, que muchos problemas de la
ciudad corresponden a la administración nacional. ¿A
quién, si no, debería imputársele los problemas de
la seguridad, del transporte y de la energía?
Si bien tampoco Macri
se refirió a los conflictos nacionales, él no
necesitaba hacerlo, pues no había duda en el
electorado sobre quién representaba la antítesis
del Presidente.
De aquí en más.
En la jornada del 3
de junio, tal vez la oposición encontró un jefe,
paradojalmente imposibilitado de competir en las
presidenciales de octubre, a mérito de su triunfo
electoral casi seguro el 24 de junio, pero que
detenta plazos más amplios que los del calendario
electoral argentino, y se yergue como un elector
potencial en el nivel nacional.
La estrategia del
Gobierno será ahora instalar más fuertemente la
figura de Filmus contra la de Macri y mostrar la
contraposición entre los modelos que éste propone y
el que ya funciona con Kirchner en el poder.
Y esta estrategia, ya
comenzada a operarse desde la misma noche del 3 de
junio por el propio presidente y su tropa, podría
resultar un boomerang. Las acusaciones hacia Macri
sobre su perfil ideológico neoliberal, mucho más que
ahuyentarle votos, podrían, por un lado, fortificar
a quienes ya lo han votado, y acercarle votos de
aquellos que desean una mayor desideologización de
la gestión pública, plagada de discursos inflamados
y exenta de gestión correcta y adecuada para
solucionar los problemas de la gente. Y éste es
justamente el discurso de Macri. Atender la
problemática de los vecinos, como él los denomina, y
gestionar eficazmente para resolverlos en el marco
de la ciudad de Buenos Aires.
Más allá de la
elección capitalina
La euforia que
mostraron los hombres más conspicuos del Gobierno
hace suponer que todo el esfuerzo del kirchnerismo
se pondrá en marcha para doblegar a Macri.
¿Cuál será el
objetivo de Kirchner en ese esfuerzo además de
quedarse con un distrito siempre reacio al
oficialismo?
Allanar el camino a
las presidenciales de octubre. Vencer al hombre que
puede aglutinar la fuerza opositora más concreta es
un desafío de magnitud para el apetito de poder
presidencial.
* Economista argentino. Su último libro: Dos años
en la era K. Editorial Planeta. Buenos Aires,
2005.
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