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El Complejo
Industrial-Militar

Luiz Moniz Bandeira

Yo protejo, tu liberas
Clóvis Rossi
 

Yo protejo, tu liberas
por Clóvis Rossi

La confrontación que opone a Brasil con los Estados Unidos y la Unión Europea en las negociaciones comerciales globales es un conflicto entre visiones diferentes del mundo, aunque ninguno de los tres lados lo admita públicamente.

La tesis europea y norteamericana es la de que el libre comercio es siempre e inexorablemente benéfico para los países que lo practican.  Sin demora, Brasil debería abrir su mercado (en bienes industriales y servicios) aunque obtuviese concesiones limitadas (o incluso cero) del mundo rico en el área agrícola.

Por lo tanto, cuando Estados Unidos y la Unión Europea ofrecen algo en agricultura (poco o mucho, depende del gusto del cliente), Brasil estaría condenado a aceptar y ofrecer la contrapartida en el área industrial porque sería bueno para él, Brasil.

El lado brasileño – y no sólo en el gobierno actual, sino más enfáticamente en él – considera, sí, que abrir la economía es bueno, pero que también es necesario preservar un espacio tanto para defender, con aranceles altos, sectores coyunturalmente amenazados (como el caso reciente de textiles, por ejemplo) como para políticas industriales (aunque no hayan sido implementadas hasta ahora).

De ahí el porqué Brasil exige que se aplique, en la agricultura, la regla liberalizadora, que el mundo rico exige de los otros, pero no usó en su escalada para la riqueza ni usa en ciertos sectores.

Si el libre comercio es bueno para todo el mundo, ¿porqué los Estados Unidos protegen, por ejemplo, su producción de alcohol a partir del maíz, que es económicamente inviable? El costo de producción de etanol de caña de azúcar (el brasileño) es 30% menor que el producido a partir del maíz.

Si el libre comercio es bueno para todo el mundo, ¿porqué Europa dedica el 40% de su presupuesto comunitario a la protección de la agricultura?

En estos términos, el verbo que se conjuga en la negociación por parte de los países ricos quedaría así: yo protejo, tu liberas, nosotros ganamos.

Traducido para La ONDA digital  por Cristina Iriarte

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