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Hubiera sido
menos demagógico un Salón, por invitación
Rechazan bases del Salón
Municipal 2007
La Comisión provisoria de Artistas
plásticos dio a conocer algunas puntualizaciones
acerca de las bases del Salón Municipal 2007 en el
marco del Encuentro Regional de Arte, la
comunicación lleva la firma de los artistas Oscar
Larroca, Eduardo Espino, Juan Barcia, Sergio Viera,
Juan Mastromatteo.
El
Salón Municipal de Artes Plásticas, así como el
Salón Nacional de Bellas Artes (últimamente devenido
"Premio Nacional"), han sido dos instancias
importantes del panorama del desarrollo de las artes
visuales de Uruguay. Los firmantes de esta nota no
toman posturas evaluadoras ni cuestionan la calidad
de los artistas seleccionados en el reciente Salón
Municipal 2007, sin embargo quieren señalar el hecho
de que, debido a la redacción de las bases, muchos
colegas decidieron no presentarse a la convocatoria
de la Intendencia Municipal de Montevideo.
De términos y
significados
Examinando las bases
de la convocatoria del Salón Municipal en el marco
del Encuentro Regional de Arte 2007, resulta muy
llamativo (o quizá no) que se haya obstaculizado la
participación a las manifestaciones expresivas "no
conceptuales", acotando así la riqueza de la
diversidad de nuestra producción artística local. En
el punto II, inciso "Convocatoria", se exhortaba, de
forma medianamente subliminal, a presentar una obra
costosa producida por más de una persona: "
propuestas artísticas que contarán con una
financiación tanto en sus costos como en los
honorarios de quienes participen en la producción de
las mismas" (es sabido que una pintura, por ejemplo,
no es necesariamente una obra "costosa"). Luego, en
el punto VI, inciso "Montaje" se volvía al "armado
de las obras" del artista, evitando en todo momento
la palabra "colgado", término que alude a obras que
no encajan en los patrones ideológicos de los
redactores de las bases. Por último, en el punto IX,
"Cronograma", se reincidía en el tipo de trabajos a
ser expuestos: "proyectos" a los cuales se financió
con un "monto" previamente estipulado (30.000
pesos).
En suma, se
desprendió del texto una desesperada intención de
exhibir para el exterior del país un perfil (seudo)
contemporáneo con el propósito de rendir pleitesía a
las imposiciones dictadas por la academia
posmoderna.
Más que excluir,
habría que sumar todas las tendencias reconocidas
que han hecho y hacen a nuestra identidad cultural.
Si las negamos, se desarma el esqueleto sobre el
cual se han desarrollado generaciones de grupos e
individuos. Solo sobre una tradición plural -no
momificada, pero recreada permanentemente en un aquí
y ahora- se puede acceder a un presente legítimo.
La Torre de Babel
De forma vertical se
impusieron criterios, temáticas, y se hizo -desde
dichas bases- una suerte de seudo docencia sobre el
vocablo intervención, partiendo de la supuesta
ignorancia de los artistas al respecto. En el punto
II, inciso "Intervenciones en la caja blanca SUBTE"
se afirmaba que esa sala de exposiciones "contamina"
a las obras presentadas (lo contrario, según sus
redactores, es una "ilusión"), pues la misma "lleva
consigo una carga de significados, tanto desde el
punto de vista del lenguaje arquitectónico como de
las historias que en él tuvieron lugar, elementos
que van a interactuar con los propuestos por la
obra" (sic). Para confundir a todos aquellos "no
iniciados en las teorías posmodernas" ("frías",
"calientes", "hipermodernas" o "líquidas"), acto
seguido se sostuvo que "cualquier obra presentada en
cualquier espacio va a ser siempre una
intervención". Pero además, si un "cuadro" es y no
es una "intervención", ¿qué es, finalmente, una
intervención?
Sumisos (y pésimos)
lectores de los popes de moda, los redactores de las
bases legitiman toda obra producida a partir de las
características de un espacio dado, a expensas de la
elección estética del sujeto productor (que puede o
no tener en cuenta necesariamente el lugar dónde se
van a exhibir sus trabajos, más allá de ciertos
criterios que marcaron una época acerca del tamaño
de la obra).
Una burocracia
mutante
¿Cuántas veces más el
artista quedará sometido al confuso pero inapelable
criterio de organizadores, jurados y curadores
(palabreja de moda) improvisados? ¿Cuántas políticas
culturales monopolizadas por individuos intocables
amparados en gobiernos paternalistas y/u omisos
seguirán poniendo el palo en la rueda de las
trayectorias de aquellos que no se suman a las
tendencias en boga? Todo esto nos enfrenta a las
orientaciones reduccionistas y/o elitistas puestas
en práctica desde el Estado, puesto que ello supone
la exclusión social y cultural de muchos ciudadanos
que no se avienen ni consienten a tales esquemas que
atentan contra un principio básico de su actividad:
la libertad de creación.
Quizá hubiera sido
menos demagógico un Salón hecho a la medida de los
prejuicios de los organizadores: por invitación,
convocando a los diez participantes con nombre y
apellido. Pero claro, esto echaba un manto de sombra
sobre "la participación democrática".
Mucho ruido y pocas
nueces
A pesar de la
posmodernidad a la que aspira acceder la IMM (o el
Departamento de Cultura, o una repartición
subordinada a este), los organizadores del Salón
dejaron en claro que no poseían la
infraestructura técnica básica para sus expectativas
con respecto a sus seleccionados: solamente "cuatro
focos", nada de instalaciones medianamente
"complejas" ni apoyatura técnica más allá de la
ofrecida (punto VII, inciso "c"). Eso no los
desanimó a flechar la cancha hacia el área de los
nuevos soportes visuales y la instalación. En otras
palabras, el deseo histérico de "Quiero estar a la
altura del primer mundo pero mi realidad no lo
permite" (o viceversa).
En el afán por
desprenderse de las políticas populistas
instrumentadas por el Departamento de Cultura de la
Intendencia capitalina, los organizadores del Salón
Municipal 2007 (quienes debieron haber hecho un
llamado que garantizara la más alta participación y
diversidad de nuestro arte nacional) dejan en
evidencia, una vez mas, el tejido ideológico que
domina el ámbito de las artes visuales en nuestro
medio.
Por las razones
anteriormente esgrimidas, entre las que se encuentra
la automarginación de muchos colegas a participar
del referido Salón, y reiterando que esto no supone
desconocer la obra de los artistas que fueron
premiados, los abajo firmantes rechazan en un todo
las bases del Salón Municipal 2007
LA
ONDA®
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