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Estreno de La Matinée
Cine en Uruguay,
diagnóstico
de buena salud
por Oribe Irigoyen
El
estreno del largometraje documental La Matinée de
Sebastián Bednarik en el circuito comercial
montevideano una sala del complejo de MovieCenter
Montevideo propicia un diagnóstico de buena salud
para la actividad cinematográfica en Uruguay, a la
vez que un análisis de tal estreno constituye el
remate adecuado de esta nota.
El cine uruguayo ya
no necesita aquella vieja y querida bocina
voluntarista para darse a conocer, aunque tal
menester publicitario nunca está de más. Ocurre que
él es noticia por sí mismo, presencia propia y
contundencia rompedora de ojos. Puesto que la
actividad cinematográfica en sus múltiples aspectos
de acento nacional o ajeno en estos lares, se ha
convertido en moneda corriente en la vida social
uruguaya, con un singular matiz profesional. Hay
claros síntomas de ese ser noticia en una
contabilización no taxativa de hechos, aunque
ilustrativa.
Síntomas
de vida
Mientras permanece
el éxito de público en la cartelera comercial
montevideana de la comedia dramática El baño del
Papa de Esteban Fernández y César Charlone, el
cable internacional trajo la noticia de que dicha
película arrasó con los principales premios del
pasado festival internacional de la ciudad brasileña
de Gramados. El cineasta uruguayo Rodrigo Plá,
afincado en México, ganó los premios de mejor nuevo
director y de mejor film hispanoamericano, nada
menos que en el Festival de Venecia, uno de los
mayores eventos internacionales, con su película La
zona y luego confirmó su calidad con un segundo
gran reconocimiento llevándose el aplauso unánime y
prolongado del público y de la crítica en la muestra
internacional de Valladolid ( España), en la que se
presentó fuera de concurso.
Cada día se hace más
habitual en Montevideo el cierre de calles al
tránsito o el acordonamiento de algún barrio porque
se está filmando en exteriores. Suelen ser rodajes
de cine y de piezas de publicidad hechos por equipos
extranjeros, además de posibles realizaciones
nacionales en ambos rubros, que ha llevado a que la
facturación en ese campo en Uruguay haya crecido en
una 270 por ciento entre 2001 y 2006, y que entre
ese mismo 2006 y 2007 se filmarían total o
parcialmente alrededor de 10 largometrajes a cargo
de equipos extranjeros. Así, Peugeot, Toyota o
Budweiser, conocidas marcas internacionales,
realizan parte de sus piezas publicitarias en
nuestro país, incluso a cargo de equipos nacionales.
En cuanto a la producción cinematográfica de
entretenimiento, entre las 10 películas extranjeras
rodadas en escenarios uruguayos, hay que destacar el
ruidaje de intriga y acción policiales despertado en
Montevideo y en el balneario de Atlántida por Vicio
en Miami de Michael Mann con el astro Colin Farrell
recorriendo la capital uruguaya que simulaba ser La
Habana y distinguía poco y nada de sus locaciones.
También el drama argentino XXY, todavía en
exhibición en Uruguay, tuvo su rodaje total en las
cercanías de Piriápolis a cargo de la realizadora
Lucía Puenzo y el protagonismo de Ricardo Darín y la
muy reciente producción de Hollywood, Blindness,
adaptación de una novela del premio Nobel, José
Saramago, provocó la visita de trabajo de su
realizador brasileño Fernando Meirelles, junto con
su habitual colaborador el fotógrafo uruguayo César
Charlone, y la presencia de destacados astros y
estrellas internacionales como Julianne Moore, Mark
Ruffalo y el huésped repetidor en Montevideo Danny
Glover, quienes se fatigaron junto con extras,
artistas y técnicos nacionales en plena Ciudad Vieja
en sendos rodajes.
Ese tipo de visitas
culmina en este año 2007 con el inicio en estos días
de la filmación parcial de The Informers ( Los
informantes ), un film de acción y de suspenso
protagonizado por Kim Basinger, Wynona Ryder, Billy
Bob Thornton, quienes no se harán presentes en el
rodaje de Uruguay, aunque sí lo hacen otras primeras
figuras, el recio Mikey Rourke, el joven galán
Brandon Routh y Ashley Olsen, los que compartirán
con 400 extras uruguayos seleccionados en diversas
secuencias, entre otras las de un falso recital de
rock. El equipo de The Informers coincide con los
otros colectivos forasteros en que las razones de un
rodaje total o parcial en Uruguay obedecen a los
bajos costos de producción en el país, pero también
a la excelencia de sus escenarios naturales y
urbanos, al buen profesionalismo e instrumental
idóneo de técnicos y actores nacionales y a la
seguridad prevista para rodar. Es atendiendo a este
marco de hechos, que el cronista suscritor, con
voluntad si se quiere interesada, pero no
antojadiza, pasa a analizar el estreno de La
Matinée para terminar de acotar su diagnóstico
sobre la actividad cinematográfica en Uruguay.
Imágenes y voces de
tradición
El documental La
Matinée fue la mayor y más grata sorpresa del
pasado Festival de Punta del Este, conquistando en
su exhibición de preestreno el aplauso unánime de
críticos y público, por la excelencia de sus
imágenes y por el tratamiento de un tema entrañable
para muchos uruguayos, homenaje evocativo de la
tradición murguista nacional. Además de calidad
fílmica, el documental tiene una historia bastante
pintoresca.
La idea de recuperar
para el Carnaval uruguayo la tradición de voces,
ritmos, costumbres, solos y coros de la murga
clásica con su inconfundible viejo sonido de bombo,
redoblante y platillos, nació alrededor del año
2002, tomó cuerpo en la segunda mitad del 2003 y
culminó hacia febrero de 2004, con la aparición en
el concurso anual de agrupaciones carnavalescas de
La Matinée, una murga de viejo tipo integrada por
intérpretes veteranos de transitada trayectoria en
conjuntos tales como La nueva milonga, Asaltantes
con patente, Curtidores de hongos, etc. Viejas
voces, viejas murgas. Dos figuras emblemáticas del
ambiente carnavalesco, Marcel Keoroglián y Eduardo
Pitufo Lombardo, adoptaron la idea con creciente
entusiasmo y dedicación, reclutaron a murguistas
veteranos, dirigieron ensayos, afiataron coros,
mímica, seleccionaron repertorio con la colaboración
de todos los implicados, presentaron el conjunto
ante la comisión oficial de selección, que fue
aceptado, y La Matinée recorrió todo el espinel
carnavalesco de recorrida de tablados, clubes
deportivos y el propio escenario oficial del Teatro
de Verano, cuyo jurado le concedió el sexto premio
de la categoría de murgas. Esa empresa de evocación
y homenaje justicieros con el pasado, tuvo numerosos
admiradores y voluntarios colaborando con su puesta
en marcha, entre ellos la decisiva adhesión del
cineasta Sebastián Bednarik, quien siguió con su
cámara detallada y detallista todas las etapas de
formación y desarrollo de la actividad de la murga
de viejo tipo, construyendo un excelente documental
de peculiar belleza visual y encanto sonoro para
captar en cuerpo y alma a la vieja murga y seducir
de un modo entrañable al público, no sólo canoso y
nostálgico.
Además de poner lo
mejor de su talento y cumplida artesanía al servicio
de la murga y sus integrantes, Bednarik combina las
imágenes de lo cotidiano de un quehacer artístico
popular, con reportajes a los veteranos murguistas,
cuyas entrevistas pobladas de recuerdos, anécdotas,
referencias técnicas del arte de la murga, están
apoyadas con material gráfico de archivo viejas
fotos, recortes de periódicos, secuencias en
movimiento, etc. que enriquecen las palabras
dichas. Esos reportajes están cubiertos por una
fuerte pátina de melancolía, pero también poseedora
de una fuerte vitalidad, a través de las cuales los
entrevistados levantan el entrañable perfil de sus
vidas, pasiones, usos y costumbres de otrora, donde
el Carnaval era o es la encarnación de la vida misma
con espíritu amateur y bohemio.
Pero, Bednarik
enriquece aún más su propuesta con recorridas de la
cámara por diversos barrios montevideanos, muestras
de esquinas, locales de legendaria consideración
popular y sobre todo, pasea o detiene la cámara en
la cotidiana realidad familiar actual de los
protagonistas de hogares humildes, fatigas de
oficios adicionales a una jubilación para llegar a
fin de mes, lugares de trabajo. Un enorme y
cautivador universo humano surge de de las imágenes
hermosamente encuadradas, combinadas y montadas,
para concretar en profundidad a un Montevideo que ya
se fue, pero pervive con fuerza en el recuerdo de la
tradición murguista.
LA
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