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Una vez más
la fiebre amarilla,
alarma en la región
por Sandra Brinner
por Autor

El mosquito Aedes aegypti- cuya
presencia ha sido confirmada en Montevideo-, no solo
transmite con sus picaduras el Dengue, también
trasmite el virus de la fiebre amarilla. En el
imaginario social del Mercosur esta enfermedad es
sin duda sinónimo de muerte.
Este síndrome social, está
avalado por una herencia cultural en toda la región
sudamericana, en el año 1857 Montevideo fue
asolada por esta enfermedad, generando una epidemia
con muertes masivas de miles de personas. En Buenos
Aires y Córdoba, entre los años 1850 y 1872, sumaron
miles los muertos, llegando a provocar la
desaparición de famitas enteras y desbordando todas
las capacidades de prevención en higiene de la
época. Los registros históricos muestran situaciones
muy parecidas en Brasil y Paraguay.
Ahora la alarma pública vuelve
en los países mercosurianos. En Uruguay y Argentina
se vienen realizando monitoreos y acciones
preventivas que se podrían definir como planificadas
y en calma. En Paraguay, que ya registra
oficialmente cinco muertos y 16 infectados, el tema
ha cobrado tal magnitud que integra el menú del
debate de la campaña electoral en curso.
En Brasil donde especialmente
la enfermedad tiene un carácter endémico en la zona
selvática, la información oficial ha incurrido en
innumerables contradicciones, pero los muertos según
ésta, son dos en lo que va de 2008.
El Ministro de Salud brasileño,
José Gomes Temporão, dijo en los últimos días que la
Fiebre amarilla urbana fue erradicada en 1942 en su
país, agregando según la agencia IPS; "Esta
historia de que la fiebre amarilla urbana volvió es
una mentira, no hay ninguna chance de fiebre
amarilla urbana en todo el país. La situación está
totalmente controlada. No hay riesgo de epidemia",
reafirmó en una conferencia de prensa.
El ministro dice esas
declaraciones un día después de que su cartera
emitiera una alerta internacional a través de
la cancillería y del Ministerio de Turismo para que
los extranjeros se vacunaran contra la fiebre
amarilla antes de viajar a este país. Calificando el
hecho de "rutinario".
La vehemencia con que el
funcionario brasileño enfrentaba las distintas
versiones sobre casos de Fiebre amarilla en Brasil
no alcanzaba para tranquilizar a la población,
generando que Gomes Temporão saliera a anunciar la
distribución de dos millones de dosis adicionales de
vacuna contra la Fiebre amarilla.
Brasil fabrica las vacunas en
el Instituto Fiocruz de Río de Janeiro, no solo para
su atención sino para la exportación. La vacuna 17D
esta considerada segura y muy eficaz. El efecto
protector (inmunidad) se desarrolla en el plazo de
una semana y en el 95% de las personas vacunadas la
inmunización dura 10 años.
De acuerdo con datos del
Ministerio de Salud, entre 1996 y 1997, Brasil
registró 349 casos de Fiebre amarilla silvestre, con
161 muertes. La población brasileña asciende a más
de 188 millones de personas. Es una enfermedad que
ataca el hígado y otros órganos de "mortalidad alta"
en los casos más graves.
En lo que va de 2008 murieron
dos personas, las autoridades aclaran que se trata
de una variedad no urbana sino "silvestre",
provocada por el mosquito haemagogus, es
decir confinado a zonas de selvas y bosques. En las
versiones no oficiales se han estado manejando que
los infectados son 33 y 17 los fallecimientos.
En Paraguay es quizás donde
existe mayor conmoción y no poca confusión, tanto en
la población como en autoridades. De todas maneras
la realidad es que la Organización Mundial de la
Salud ha confirmado siete casos de fiebre amarilla
en zonas rurales de Paraguay, y otros cuatro
posibles casos en áreas urbanas. Algunas
estimaciones hablan incluso de ocho muertos y 37
infectados. El ministro de Salud de Paraguay, Oscar
Martínez, confirmó a BBC Mundo la existencia de al
menos siete casos de la enfermedad en áreas rurales
y de "muchos" posibles infectados en el área urbana,
sin referirse a los muertos.
En el mismo reporte el
sociólogo paraguayo Tomás Palau, señaló que no hubo
una voluntad política por parte del gobierno para
prevenir el brote. A su vez el ex obispo Fernando
Lugo, favorito a la presidencia del país según
las encuestas de intención de voto, responsabilizó
al Gobierno del desabastecimiento de vacunas y
argumentó que se debía estar preparado y no
pedir auxilio, en alusión a la donación de vacunas
de varios países de la región para inmunizar a la
población
Por su parte el Dr. Hugo
Fernández, director de prevención de enfermedades
del Ministerio de Salud argentino,
refiriéndose a la situación en Paraguay dijo: "Hay
un alto componente de inoperancia y de ineficiencia.
En la frontera, del lado argentino, es normal que
todo el mundo se dé la vacuna contra la fiebre
amarilla. Es la manera más efectiva de prevenir la
enfermedad.
Las autoridades argentinas han
descartado un brote como el de Paraguay y Brasil, y
mucho menos una epidemia como la que sufrió Buenos
Aires en el siglo XIX, aclarando que un caso que se
había mencionado en la zona norte finalmente no fue
confirmado. Miles de paraguayos han estado cruzando
masivamente la frontera con Argentina para
vacunarse, porque dicen que es más accesible. El Dr.
Fernández enfatizó que en toda la región "no hay
transmisión de persona a persona en el caso de la
fiebre amarilla, tiene que haber un ecosistema
particular para que ello ocurra. Por el momento la
enfermedad es provocada por un virus que se
transmite por la picadura del mosquito Aedes
aegypti en las áreas urbanas y del haemagogus
en la selva.
En Uruguay se mantiene una
atención especial a lo que pasa en la región, las
autoridades reconocieron en los últimos días que
unas doscientas personas por día, se vienen
vacunando en dependencias del Ministerio de Salud
Pública. En la mayoría de los casos viajeros hacia
las zonas de riesgo.
La tensión se vio aumentada
dado que se ha confirmado la existencia del mosquito
Aedes aegypti en Montevideo. Expertos del Ministerio
de Salud Pública consultados por La ONDA digital
sobre el tema Fiebre amarilla; manifestaron que
desde diciembre se está trabajando en la puesta
a punto de un diagnóstico molecular que permita,
ante casos sospechosos, llegar a resultados
confiables rápidamente. Agregando que en Uruguay no
se dan en general por estos días las condiciones
para que la enfermedad surja aquí. No
descartándose algún caso importado.
La Ministra de Salud Pública,
María Julia Muñoz, abordada por la prensa sobre el
tema, manifestó; que su cartera se reporta de la
situación a la Organización Panamericana de Salud
(OPS), como así también a los servicios de sanidad
portuaria y al Servicio de Sanidad de las Fuerzas
Armadas. Así mismo informó que se envió una
misión técnica al Paraguay, para que los
clínicos uruguayos puedan reconocer la enfermedad y
observar los tratamientos, ya que no han tenido
oportunidad de tratar la enfermedad en nuestro país.
Los uruguayos no escapan a ese
imaginario de muerte que promueve el hablar de la
fiebre amarilla, porque como lo mencionamos al
inicio de esta nota fueron miles los compatriotas
que murieron en 1857. Pero para sustentar este
imaginario está el famoso cuadro de Juan Manuel
Blanes que con su imponente realismo, desde una de
las salas del Museo del Parque Rodó, nos recuerda,
el dramatismo de aquella epidemia en el Río de la
Plata.
Contrario a lo que piensan
mucho uruguayos Blanes recoge concretamente un
testimonio surgido en Argentina y no en Uruguay de
la epidemia de la Fiebre amarilla. Según algunos
historiadores el pintor uruguayo realizó las dos
obras que publicamos junto a este artículo, a partir
de un hecho real surgido en Argentina. La primera
que pueden observar (en blanco y negro) es el boceto
que hizo primero, y no pudo ser expuesto por la
crudeza de la representación. La segunda, sí fue la
que se expuso. Una de las crónicas dice que A fines
de 1871 se exhibió con éxito resonante en los
salones del Teatro Colón de Buenos Aires (entonces
ubicado frente a la histórica plaza de Mayo) el
cuadro Episodio de la fiebre amarilla, del
pintor uruguayo Juan Manuel Blanes.
La pintura representa el
momento en que los doctores Roque Pérez y Manuel
Argerich, presidente y vocal, respectivamente,
de la Comisión Popular, penetran en una habitación
de conventillo donde hay una mujer joven, muerta
en el suelo, junto a un bebé que pugna por
alimentarse de su pecho. El episodio parece
haber ocurrido en la realidad, el 17 de marzo de
1871; en general se sostiene que la mujer, italiana,
se llamaba Ana Bristiani, y estaba sola con
su hijo en ese conventillo de la calle Balcarce de
Buenos Aires, pues su marido se encontraba en la
Boca del Riachuelo.
Fuentes: Diarios, agencias.
Imagen
portada: (mosquitoAedes aegypti) cdc-EEUU.
Lectura
recomendada
El regreso de la fiebre amarilla
LA
ONDA®
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