El fenómeno Capusotto
¿Quieres ser una estrella de rock?
por Martín Bentancor

Desde su origen en un canal de cable hasta su llegada a la televisión pública argentina; desde el aterrizaje en el inabarcable Youtube hasta los sitios de descarga gratuita a lo largo de la web, Peter Capusotto y sus videos supera la simple lectura caricaturesca del fenómeno del rock and roll para instalarse en un terreno de reflexión sobre los medios de comunicación, el arte, el mercado y las innumerables formas de quemarse la cabeza con el rock.

 

El origen

Mucho antes que el comediante Diego Capusotto (nacido en 1961) se convirtiera en Peter Capusotto o en cualquiera de sus alter egos, la televisión argentina contó con un programa de humor llamado Cha cha cha. Bajo la égida de Alfredo Casero, un grupo de actores surgidos del under de fines de los ochenta y principios de los noventa, llevó adelante una saga humorística incomprensible para algunos, desopilante para otros. Un Batman del Mercosur con notorios problemas de sobrepeso, un pastor que alababa los milagros del mártir Peperino Pómoro o números musicales como “Pera de goma” o “Sólo soy un pedazo de atmósfera”, hicieron de Cha cha cha un auténtico semillero televisivo, disparador de un estilo que muchos intentaron copiar sin éxito. Heredero directo de Cha cha cha (y con dos de los integrantes de su elenco original, Fabio Alberti y Diego Capusotto), Todo por dos pesos continuó la senda del programa de Casero, convirtiéndose también en un programa de culto. Allí, Diego Capusotto y el guionista Pedro Saborido echaban mano al esquema musical para presentar pseudos videoclips con actores desconocidos y filmados con escaso presupuesto. De esa forma “Knockin´ knock on heaven´s door” por Guns N' Roses se convertía en “No Roque, no cebes vos” por Juan Manuel de Roses o “We are the champions (my friend)” mutaba en “Cuidá los chanchos, Mabel” por Antonny Queen.

 

El programa

Con Peter Capusotto y sus videos, la dupla Capusotto-Saborido hace explotar el imaginario del rock and roll con todas sus variantes y subgéneros (desde el tecno hasta la canción de protesta), erigiéndose, al mismo tiempo, en una visión crítica del estado de la música actual. Peter Capusotto es una versión alterada del propio Diego Capusotto (un confeso amante del rock de los años setenta) que oficia como conductor de un programa que mezcla videos musicales (Patti Smith, Jimi Hendrix, Taj Mahal, Van Morrison y un amplio etcétera) con sketchs de alrededor de tres minutos donde, el propio Capusotto, da vida a un bestiario que explota todos los fenómenos y tics del rock and roll. De esa forma, el espectador puede encontrarse con Fabián Crema, un cantante pop que vive una existencia completamente erotizada (desde su presencia en el escenario hasta cuando pasa la aspiradora en su casa); Bombita Rodríguez, conocido como “el Palito Ortega montonero”, un cantante melódico de los setenta que grabó discos como “Ritmo, amor y materialismo dialéctico”, Quiste Sebáceo, un oscuro rockero que pretende invocar a Satán pero, al sesear, nadie lo toma en serio y es abucheado por su público.

De todos los personajes que han tomado vida gracias al histrionismo de Capusotto, merece particular atención el de Pomelo. Se trata de un ídolo de rock creado especialmente para ser consumido por los adolescentes. Pomelo vive cada instante de su vida como una estrella de rock, desde el consumo explícito de marihuana hasta salir con una chica de trece años. Inspirado en la biografía de un sinfín de rockeros (desde Chuck Berry a Mick Jagger), Pomelo es el fruto de una cultura invadida por el mercado donde un género, antiguamente contestatario y sinónimo de rebeldía, se rodea del más bestial merchandasing y se preocupa mucho más por su ubicación en las listas de los más vendidas que por su creación artística, en general. En noviembre del año pasado, Juanse, líder de la banda Los Ratones Paranoicos (y en quien Pomelo se inspira físicamente y, en algunos casos, espiritualmente) mostró su malestar por el personaje creado por Capusotto. Con su postura, Juanse no hizo más que mostrar esa contradicción que el propio Capusotto señala: la falta de humor y autocrítica de artistas que se creen autosuficientes y que viven, aunque no lo asuman, de la imbatible y cambiante lógica del mercado.

 

La lectura

El fenómeno de Peter Capusotto y sus videos permite una variedad de lecturas acerca de un movimiento musical que, a lo largo de los años, ha permitido la convivencia de los más variadas corrientes y posturas. “No hay nostalgia en el programa”, ha dicho Capusotto en una entrevista del diario Clarín. “Tratamos de no tomarnos muy en serio a nosotros mismos y a este movimiento que tuvo su peso específico, que amamos y al que estamos vinculados desde lo emocional, pero que se instaló en un lugar muy contradictorio. Algunas bandas, como los Stones, parecen empresas que hacen música”. Como programa de humor, Peter Capusotto... funciona al utilizar un guiño cómplice con el espectador medianamente informado (la innumerable cantidad de referencias que maneja cada sketch pasan desapercibidas para un televidente neófito en la materia), convirtiéndose, al mismo tiempo, en un programa elitista. Cómo programa crítico, utiliza el humor para presentar un análisis pormenorizado que no cae en el dogmatismo o la visión oscurantista de algunos críticos apocalípticos (en la jerga de Umberto Eco). El guionista Pedro Saborido lo define muy bien: “La cosa  es agarrar un tema del costado del rock y divertirnos con eso. Satirizar al músico desquiciado que se quiere hace un piercing y se pone un clavo con una llave. El rock puede ser hermoso pero también es esa quemazón, tiene un lado muy pelotudo, y muy peligroso también, como se ha demostrado en los últimos tiempos: sí, bardo, somos las tribus, vivir el momento al palo; y todo se puede ir al carajo”. En mitad de la dinámica heterogénea y desquiciada del programa, el anfitrión Peter Capusotto se permite largar alguna máxima que ilustra, en pocas palabras, las tesis de muchos estudiosos del fenómeno: “El rock le grita al mundo y al poder su verdad. El poder lo escucha, lo graba, saca un CD, un par de remeras y espera que el rock vuelva a gritar” o “El rock borra fronteras. Y  además borra culturas, gente, neuronas y, a veces, cualquier signo de inteligencia”.

 

En tiempos donde la televisión parece haber perfeccionado su lógica de dominación, sin ceder lugar a las nuevas tecnologías y cuando, particularmente, la televisión argentina se ha convertido en una superposición de pequeños satélites que giran en torno a satélites mayores como Marcelo Tinelli y su Bailando por un sueño, es de celebrar que alguien como Peter Capusotto utilice la pantalla chica para reflexionar e ironizar estos tiempos extraños, mediatizados y tan bizarros en que nos ha tocado vivir. 

Peter Capusotto y sus videos se emite por Canal 7, Televisión Pública Argentina, los lunes a las 23 hs., y puede verse en algunas señales de cable local. La casi totalidad de los sketchs del programa está disponibles en Youtube.

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