En un mundo globalizado,
Europa criminaliza la
emigración

Emilio Braco

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Cuando se habla de un mundo
globalizado, Europa
criminaliza la emigración
por Emilio Braco

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En el Parlamento Europeo de los 662 diputados, 369 han votado a favor del texto de la nueva Ley sobre emigración, 197 en contra y 106 lo han hecho en blanco.

 

La nueva ley que no tiene precedente por su dureza en los procedimientos contra la emigración y ha provocado en todo el mundo una conmoción. El presidente Tabaré Vázquez reclamó a la Unión Europea "seriedad, respeto y tolerancia" hacia quienes debieron emigrar "no por diversión sino por necesidad", subrayando  en referencia a  las nuevas normas votadas por la eurocámara  "que no se olviden que sus antepasados llegaron a nuestras tierras y los recibimos con los brazos abiertos: los uruguayos, los argentinos, los paraguayos, los bolivianos de aquella época, respetando sus derechos, cobijándolos y dándoles una nueva oportunidad de vida". Agregando que el tema se tratará el 1 de julio próximo en la reunión de jefes de Estado del Mercosur, que se realizará en Argentina. Con anterioridad el Senado uruguayo por unanimidad emitió una declaración reprobatoria de la iniciativa europea.

 

Los inmigrantes sin papeles que sean detenidos en suelo europeo podrán pasar hasta 18 meses retenidos en centros de internamiento mientras se tramita su expulsión. Podrán ser detenidos con una mera orden administrativa y una vez expulsados no podrán volver a la UE en cinco años. Los inmigrantes menores de 18 años no acompañados podrán ser repatriados.

 

Desde que la Unión Europea aprobó la directiva de retorno de inmigrantes, las reacciones se suceden una tras otra. Mientras que en la ONU manifiestan su “preocupación” por los “derechos que deben ser protegidos en todo el mundo”, la mayoría de los Gobiernos de América del Sur condenan al unísono una normativa que, según opinan, es discriminatoria y atenta contra los principios fundamentales de solidaridad.

 

El Presidente Venezolano Hogo Chávez  por su parte además de criticar duramente la iniciativa europea  amenazo con no enviar petróleo venezolano a aquellos países que persigan emigrantes. Chávez se pregunto si vuelven los campos de concentración nazis; "esperamos que los gobiernos europeos, ya no el parlamento, se pronuncien en contra de esta directiva. Vamos a ver qué dicen ahora los gobiernos de Europa", expresó Chávez. "Vamos a ver si es que van a meter presos (a los indocumentados) porque son millones, tendrán que hacer campos de concentraciones. El presidente venezolano acusó a quienes aprobaron la directiva de fascistas y tiranos agregando que "al menos nuestro petróleo no debe llegar a esos países" que pongan en práctica la normativa.

 

"Esos son los que nos acusan a nosotros de dictadores, porque es la derecha europea la que nos acusa. Cada ladrón juzga por su condición. Ellos son los que representan el fascismo, la tiranía, el irrespeto (sic) al ser humano y a los derechos más elementales de los pueblos. Es la derecha y la ultraderecha europea", sentenció.

 

Por su parte, el paraguayo Lugo rechazó "enérgicamente" la resolución y aún más "cuando hablamos de un mundo globalizado”. Destaco la incongruencia en criminalizar el tema migratorio, argumentando que la norma “ violenta  las intensas relaciones migratorias que Europa y América Latina han sabido desarrollar a lo largo de siglos”

 

Ecuador

Rafael Correa, presidente ecuatoriano, se quejó de “que esa Europa de las luces sea hoy un símbolo de contradicciones”,  se mostró partidario de impulsar “un frente regional” para responder a la “barbaridad” que supone la “directiva de la vergüenza”.

 

Bolivia

De este último término se hizo eco el boliviano Evo Morales, exigiendo visado a los europeos; pero finalmente su vicecanciller Hugo Fernández llamó a la calma rechazando adoptar “decisiones apresuradas”.

 

 Brasil

El gobierno del presidente Lula  apuntó que la decisión europea es "una decisión que contribuye a crear una percepción negativa de la emigración y va en el sentido contrario al de una deseada reducción de obstáculos a la libre circulación de personas".

 

Argentina

Argentina rechazó con firmeza la nueva ley de la UE, diciendo que "establecer restricciones, incluidos largos períodos de detención e impedir la libre circulación de personas por motivos de origen étnico, religión, ideología, género, edad o calificación constituye una violación de los derechos humanos fundamentales. Emigrar no es un delito".

 

Perú, Colombia y Ecuador, por su parte, remitieron una carta a la Unión Europea llamando a la “reflexión conjunta”.

 

El repudio a la ley de la UE se extiende país por país. Varios gobiernos toman acciones contra la normativa y anuncian que elevarán sus quejas a instituciones internacionales como la ONU y el Mercosur, lo ha manifestado el presidente uruguayo Tabare Vázquez.

 

España es, después de EE.UU., el país con mayor número de inmigrantes procedentes de América Latina: autoridades españolas calculan en cerca de dos millones los sudamericanos que viven en forma "legal" y se estima que 850.000 personas aproximadamente están situación irregular.

 

Más datos

Se calcula que un millón y medio de ecuatorianos viven fuera de país, la mitad de ellos viajaron a España y un 10 por ciento a Italia.  Se estima que si se produce un reagrupamiento familiar con estos emigrados ya en suelo europeo un millón de ecuatorianos podrían llegar a España e Italia

 

Los bolivianos que viven en Europa son más de 500.000, la mayoría en España, Los paraguayos en España alcanzan a  100.000, la mayoría sin permiso de trabajo. La emigración colombiana  alcanza los 500.000 y los peruanos 116.000 peruanos en España y aproximadamente 120.000 en Italia.

 

La Cámara de Senadores de Uruguay declaró su rechazo a una decisión que consideró "constituye una violación a los derechos humanos básicos". Además, expresó que la norma es una "flagrante incongruencia de la UE que nutrió de inmigrantes a Latinoamérica y que se ha beneficiado de la capacidad de trabajo, de la honestidad y el esfuerzo de los inmigrantes".

 

La ONU 

Uno de los comisariados de la  ONU para los Derechos Humanos, manifestó su "preocupación" ante la nueva directiva sobre inmigrantes ilegales aprobada por el Parlamento Europeo. "Eso nos distancia de la convención de las Naciones Unidas sobre migraciones" y constituye "un elemento de discrepancia" que deberá "ser revisado", pues "hay derechos que deben ser protegidos en todo el mundo", declaró en una rueda de prensa.

 

A  las reprobaciones realizadas por varios gobiernos de América Latina se debe agregar los de la Comunidad Andina de Naciones, la CAN y el Vaticano, la izquierda y las asociaciones de defensa de los derechos humanos en varios países.

 

Puntos de la Ley europea

La directiva prevé la repatriación (o retorno) al país de origen del inmigrante, a un país de tránsito con el que la UE tenga acuerdo de repatriación o a otro país al que el inmigrante decida ir, siempre que sea admitido.

 

Retorno voluntario

Una vez emitida una orden de expulsión, se establece un periodo para el retorno voluntario del inmigrante, de entre 7 y 30 días. El periodo puede extenderse en función de algunas circunstancias (hijos escolarizados en el país, lazos familiares, entre otras).

 

Retención

Comunicada la expulsión, el internamiento en un centro -nunca cárcel- podrá ser decidido en caso de “riesgo de fuga” o si el inmigrante sin papeles rechaza su repatriación. Se garantiza el acceso de las ONG a los centros de internamiento, así como la posibilidad de que el inmigrante recurra la orden de expulsión. Asimismo, se garantiza al detenido la asistencia jurídica gratuita según la legislación nacional y con los límites de la directiva sobre asilo.

 

Duración de la retención

Se establece un periodo máximo de internamiento de seis meses, ampliable a 18 en caso de “falta de cooperación” del inmigrante para su repatriación o problemas en el proceso (obtención del permiso del país implicado u otros). Tras esos 18 meses, si no se ha producido la expulsión, el inmigrante debe quedar libre.

 

Varios países europeos no tienen actualmente límites temporales para el internamiento de inmigrantes. Para los que, como España, cuentan con periodos inferiores, no se obliga a ampliarlos.

 

Prohibición de entrada

Tras su expulsión, el inmigrante no podrá entrar en Europa en un plazo de cinco años (más si se aprecia que supone una “amenaza grave” para el orden y la seguridad.

 

Menores

Los menores no acompañados y las familias con menores serán internados “como último recurso y durante el menor tiempo posible”. No obstante, los menores no acompañados podrán ser expulsados a países donde no tengan un tutor o una familia siempre que haya “estructuras adecuadas de acogida” Mientras estén internados, se les garantiza el “acceso a la educación”.

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