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Jugueteando
con el poder

Esteban Valenti

Jugueteando con el poder
por Esteban Valenti (*)

El poder sirve para muchas cosas, buenas y malas, pero no es muy apto para juguetear con el. Es materia peligrosa porque además de muchos mitos se sustenta en la vida de la gente. De cómo se maneja el poder dependen cosas muy importantes e irrecuperables. Sobre todo el tiempo. En Uruguay del poder, es decir del uso del gobierno depende una parte importante de la vida de 3 millones y medio de uruguayos durante cinco años.
 
Recordemos. Tarea muy útil para todas las actividades humanas e imprescindibles para hacer política. Errores lejanos acumulados y rebozados en otros errores nos trajeron un país desfondado que tocó abismos sociales desconocidos. En miseria, en pobreza, en desocupación, en deserción de la educación, en la salud, la alimentación y el estado de ánimo de varios millones.
¿Recuerdan?.
 
No fue sólo el resultado de los cinco años del anterior gobierno, el desastre se construyó durante un buen tiempo. Ahora salimos de la crisis, estamos en otro momento, la discusión es como repartir la riqueza, afrontar otros horizontes completamente diferentes. Y tenemos la tendencia a olvidarnos fácilmente de las tragedias. Los números 2002, 2003 y 2004 los tenemos enterrados en algún cajón oscuro y forrado de mufa. Ocultos.
 
Leí con horror que uno de mis compañeros, uno importante, que define, que aportó mucho al triunfo de la izquierda, le quitó dramatismo a la posibilidad de que la izquierda pierda las próximas elecciones. Mala memoria. De lo que pasó, de las causas y sobre todo de nuestras propias ideas. Superamos la visión de que el triunfo sería para siempre, pero no por ello debemos asumir que la derrota no tiene importancia.
 
Tiene una terrible importancia para la gente, para los que quieren seguir aumentando sus salarios y jubilaciones, mejorando su atención médica y la educación de sus hijos, los que quieren más seguridad y sobre todo quieren seguir creyendo en su país. Incluso para los que sienten más alejados de la política e intentan cerrarles las puertas, esta se les cuela por todas las rendijas de su vida. No hay salida.
 
Por eso mi prioridad absoluta en este momento político es dentro de mis limitadas posibilidades contribuir a las mejores condiciones para que gane la izquierda y siga gobernando bien. Mucho mejor que cualquier otro gobierno que yo haya conocido en mis 45 años de residencia en este país.
 
La izquierda uruguaya cruzó dos elementos fundamentales en los momentos justos y necesarios: la realidad política con sus propuestas programáticas y humanas. Sin Tabaré Vázquez no hubiéramos ganado las elecciones del 2004. Con crisis y todo. Encontramos la personalidad adecuada en el momento adecuado. Sin Liber Seregni el Frente Amplio no hubiera nacido y germinado con tanta fuerza, ni se hubiera recuperado tan rápidamente de la tragedia de la dictadura.
 
El que no entienda eso, el que crea en los mitos colectivistas y organizativos, no entiende nada de este país y menos de este momento político. Para seguir ganando necesitamos las figuras adecuadas. ¿Las tenemos?
 
Si. A diferencia de otros momentos, no se trata de una sola persona sino de una fórmula, de la combinación de personalidades, de aportes, de trayectorias. Hasta en eso la izquierda uruguaya ha sido sabia e inteligente. No es una combinación cualquiera, no se trata sólo de una definición en base a la topografía política tradicional: izquierda, centro, derecha. Es mucho más complejo y más apasionante.
 
Tenemos que asegurar muchas cosas para el próximo gobierno. Un proyecto nacional más audaz, con cambios profundos y que pongan el país definitivamente en una senda de desarrollo y de justicia social nueva e irreversible. Necesitamos ejecutividad en el ejercicio del poder, capacidad de gestión, pero también sensibilidad en el diálogo con la ciudadanía y con las fuerzas sociales y políticas.
 
Necesitamos un debate sobre el futuro del país, que todavía no está definido claramente y no un nuevo chapuzón que centre todo el debate en el pasado trágico de los 60 y los años 70. No sólo para ganar las elecciones, sino para poner mucho más en movimiento las energías nacionales para un nuevo proyecto.
 
¿Por qué todos los compañeros deben servir para todas las cosas? El ejercicio del gobierno nos mostró que para ocupar cargos importantes en el poder, - imaginemos el de Presidente de la República – no todos tienen las aptitudes necesarias.
 
Que en los juegos pirotécnicos a los que asistimos un dirigente afirme que Astori tiene una visión financiera y Mujica una productiva, es además de una simplificación absoluta, una falsedad y una agresión contra los dos. ¿Las condiciones económicas nacionales para que se hayan creado 160 mil nuevos puestos de trabajo, son una visión financiera? ¿La avalancha de inversiones productivas que están impactando en todos los sectores de la vida nacional, que son? ¿Acaso Mujica en su Ministerio no le interesaban ni atendía los temas financieros y económicos nacionales? Para mencionar algunos ejemplos
 
Si antes de partir ya asistimos a estas andanadas de los “papistas” sobre nuestros candidatos, en una elección interna nos vamos cómoda y seguramente al tacho de la mano de esas frases hechas y primitivas que no auguran ningún debate.
 
Por otro lado aparecen señales positivas, la propuesta de Fernández Huidobro de formar una lista común al senado encabezada por Tabaré Vázquez y con los principales representantes de los siete grandes grupos que forman el Frente además de su valor político removedor, es una señal de unidad, es una convocatoria a las buenas tradiciones del FA que siempre en los momentos complejos fue capaz de encontrar rumbos creativos, valientes y de cara a sus responsabilidades con la gente.
 
La tarea de seguir cambiando, de construir un país con grandes posibilidades y perspectivas como las que se avizoran es tan apasionante, entusiasma e invita a pensar, a debatir a imaginar que se merece esas generosidades y otras.
 
Si el Frente Amplio se interroga porque Tabaré Vázquez tiene la simpatía del 59% de los uruguayos y la intención de voto manifiesta por el FA del 40%, no debe buscar muy lejos. Que mire el último plenario y las señales de rencillas y de disputas menores que proyectamos hacia la gente y encontrará fácilmente las explicaciones.
 
Sería realmente una tragedia múltiple que perdiéramos las elecciones luego de un gran gobierno y que lo hiciéramos por mirarnos el ombligo y por disputar entre nosotros por quien es el más puro de los izquierdistas. Todos – sobre todo la gente común – tiene mucho para perder, pero los que se hagan responsables de esta derrota tienen muchísimo más para perder. Un capital irrecuperable. No jugueteemos.

(*) Periodista. Coordinador de Bitácora. Uruguay.

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