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17 de agosto de
1961
Entrevista a Luis Echave,
mentor de que el Che Guevara
hablara en el Paraninfo
Discurso del Che

Hace 41 un año era asesinado un 8 de octubre de
1967, en la La Higuera, localidad boliviana Ernesto
Che Guevara, quien había nacido en Rosario Argentina
en 1928.
El jueves 17 de agosto de 1961 por la tarde, el Che
llega a Montevideo y habla en el Paraninfo de la
Universidad, colmado hasta el techo, y miles de
personas escuchan su discurso en 18 de Julio y las
dos calles laterales.
En el estrado están autoridades universitarias y
estudiantiles, dirigentes del movimiento de
solidaridad con Cuba y el presidente del Senado de
Chile, Salvador Allende.
Entre los dirigentes estudiantiles está Luis Echave,
secretario de internacionales de FEUU y mentor de
traer al Che desde Punta del Este, donde participaba
en la conferencia del CIES al Paraninfo de la
Universitario.
Lo que sigue es una entrevista realizada por Roberto
Pereira y Carlos Hakas a Luis Echave (El Colorado),
hoy fallecido, desde el histórico Paraninfo.
Este documento es aun inédito
e
integra un proyecto
audiovisual sobre quienes conocieron y estuvieron
con el Che en el Uruguay.
En lo que se puede leer a
continuación, Luis Echave recrea en detalles
aquella tardecita del Che en el Paraninfo.
- ¿Cómo fue aquella tardecita
del 17 de agosto del 61 en este Paraninfo?
- Bueno, para decir que pasó en
la tardecita, hay que decir que pasó en la mañana,
en las horas previas al acto en el cual iba a hablar
el Comandante Ernesto “Che” Guevara, que estaba en
Punta del Este, en una reunión particular y que
venía a ese acto especialmente. De mañana, la
Universidad estaba cerrada, completamente cerrada y
había un grupo de estudiantes que estaba cuidando el
edificio en atención a la posibilidad de un
atentado.
- Usted era protagonista porque
era Secretario de la FEUU.
- Yo era Secretario de la
Federación de Estudiantes pero de Asuntos
Internacionales y estaba encargado de la
custodia. Y en una salida intempestiva que hice,
donde tuve que salir a buscar a un grupo de
compañeros que no llegaban, ingresaron personas
contrarias a la presencia del Che, utilizando mi
apodo, preguntando por “El Colorado” dado que yo era
muy pelirrojo.
El sereno les abrió la puerta y
ellos los amenazaron con armas, rompieron los
vidrios de atrás del Paraninfo, ingresaron e
inundaron el local de unos cartuchos grandes de
vidrio lleno de ácido valeriano, con olor a podrido
y pisaban las ampolletas en los actos para
disolverlo para que nadie soporta ese olor.
- ¿Pero, entonces, había gente
que no quería que Guevara hablara acá en el Uruguay?
- Por supuesto. La prensa
oficial y no oficial estaba en contra de la visita.
- ¿Pero había un clima positivo
a esa visita?
- Sí, si, como no. Por
supuesto. Peloduro hizo una maravillosa caricatura
en Marcha, una especie de muro divisorio y cuatro
gatos que llevaban un cartelito en la OEA,
simplemente hizo eso. Acá, el apoyo a la revolución
cubana en sus primeros años, es justo decirlo era
muy grande. Pero, de todas maneras, hay que decir
que había inquietud, preocupación, por los rumores
que había, sobre todo rumores que hablaban de golpe
de Estado.
- ¿Y, entonces, aquél 17 de
agosto ustedes reciben a Guevara acá, en ese clima
previo con ese atentado?
- Si, cierta precaución se
tomaba como es lógico y natural. Además se demostró
que fue muy correcto, a pesar de todo .
- Usted es uno de los
protagonistas, porque habla en ese acto...
- Sí, yo como secretario de la
Federación en ese momento le doy la bienvenida y
cedo la palabra. Había hablado Gil Salguero,
que era del movimiento Martiano y escritor sobre
Martí y yo fui muy breve, lo presenté simplemente.
El protagonista era Guevara, entonces uno no podía
hablar más de la cuenta.
- Ahora ¿junto a Guevara había
otras personalidades?
- Exacto, exacto.
- ¿Uruguayas e incluso,
latinoamericanas?
- Sí, estaba SalvadorAllende,
por ejemplo, que luego fue presidente de Chile y
que, en ese momento, venía en representación de los
chilenos a saludar a Guevara que no iba a pasar por
Chile.
-
¿Y cómo es el discurso de Guevara?
- Bueno, fue un discurso, para
aquel momento, muy importante, muy importante. Explicó
con gran paciencia los problemas económicos de Cuba,
etc. etc. Pero también tuvo una parte de un discurso
que provocó grandes disgustos en el movimiento,
sobre todo entre la izquierda y mucha gente.
- Esas frases que parecen
contradictorias con la postura revolucionaria.
- Sí, que parecen
contradictorias por lo que se creía que eran los
revolucionarios cubanos. Los cubanos tenían una
prolijidad muy grande para moverse los primeros
años.
- ¿Cuál era el concepto de él?
- El concepto de él era que
para lograr los objetivos que ellos lograban, se
podrían buscar de manera pacíficas y que eso era lo
que había que intentar, en referencia obvia al
Uruguay. No estaba hablando del mundo en general.
- Tiene muy en cuenta la
historia uruguaya.
- Sí, por supuesto, por
supuesto. Lo mismo que hizo Fidel cuando estuvo en
el 59. Fidel también tomó la misma delicada
precaución.
- O sea que no decían cosas
genéricas, sino …..
- No, no. Y además fue eso en
realidad y bueno, ¡si habrá sido importante esa
frase tan colocada en el discurso que fue la frase
que más se recordó de ese discurso y que más se citó
a posteriori y que más situaciones de riesgo
provocó.
- ¿Hubo gente de izquierda a la
que no le gustó eso, que no coincidían?
- Por supuesto.
- ¿Qué no coincidían?
- Por supuesto. No, sobre todo,
los que estaban convencidos que la vía armada era la
única solución para el Uruguay.
- Ahora, usted recordaba en
algún momento que esto se da en un contexto en el
Uruguay muy especial, porque, por ejemplo: el
presidente era Víctor Haedo, pero de todas maneras,
habían sectores del gobierno uruguayo, del Estado,
del Colegiado, que no coincidían con la revolución
cubana y, más bien, tenían una posición de
enfrentamiento. Etchegoyen, por ejemplo.
- Si, pero también muchos de
los que integrabanla mayoría del Colegiado que no
estaba de acuerdo. A pesar de que Etchegoyen,
cuando vino Fidel, lo tuvo que recibir como jefe de
Estado.
- ¿Ya había estado Fidel en el
58?
- En el 59, cuando la
inundaciones del 59. La Semana de Turismo del 59,
con las grandes inundaciones, Fidel Castro viajó en
avión hasta Paso de los Toros y allí conoció a
Seregni, pero no por razones políticas, sino por
pura casualidad. Seregni era el encargado de la
unidad militar que tuvo que destruir una parte de
Paso de los Toros para salvar la represa. Fidel
Castro hizo una importantísima donación pecuniaria
en solidaridad con los damnificados de las
inundaciones. Y cuando regresó fue a la Casa de
Gobierno.
Luego Fidel habló en la
explanada de la Intendencia, sobre la tradicional
tarima de los actos uruguayos. Entró por la parte de
San José, vino por el túnel, atravesó el conocido
Atrio y llegó directamente allí y dio un discurso
espectacular del que quedaron muchas anécdotas.
-Volviendo a Guevara, ¿cómo
estaba, vestido de militar?
Estaba vestido con el traje
oficial que tenía el Consejo Revolucionario Cubano y
él era ministro, además. Verde oliva.
- ¿Cómo demostraba su
personalidad?
Era un hombre sereno. Yo creo
que era un hombre tímido – es una opinión personal –
sobre todo hablaba bien luego que comenzaba. Le
costaba muchísimo, se ponía nervioso, se juntaba las
manos en la espalda antes de hablar. Pero era un
hombre muy bueno. ¡La cara que tenía era
impresionante! ¡La mirada, la serenidad!
- ¿Y muy conceptual?
- Sí, era un tipo formidable.
No hay más que leer los discursos que pronunciaba.
- Pero esto se hace, además, en
un clima donde en el exterior a este Paraninfo ¿hay
enfrentamientos?
- No hay enfrentamientos, hasta
un determinado momento que es cuando termina el
acto. Porque acá dentro del Paraninfo no hubo
absolutamente ninguna cuestión de enfrentamiento, ni
un grito contrario – como solía acontecer en algunos
actos – ni alguien que se animara a tirar panfletos
en contra. Esto acá y hasta la puerta era todo
tranquilidad. Había gente también afuera, en la
calle. El episodio que aconteció a posteriori,
provocó sí una situación dramática.
- En concreto, ¿matan a una
persona?
- Sí, a un profesor
universitario. ¿Cómo se retira? Termina el acto, lo
saludan, viene todo el mundo ahí, él le da la mano a
toda la gente que había ido especialmente para eso,
hay conversaciones muy espontáneas. Sale por la
puerta por la que había entrado – que era por la que
habían entrado también los que hicieron el atentado
con el ácido – y sube a los coches. Pero nosotros
habíamos tomado una medida precautoria. No
estábamos pensando que iba a ser todo fiesta ni que
iba a ser todo fácil. Y a un compañero, que creo
que era de la Facultad de Química, que tenía barba y
era parecido, lo habíamos vestido de verde oliva, le
pusimos un sombrero y lo hicimos salir por la calle
Tristán Narvaja – que era una vía pública, no estaba
cerrada como hoy. Ese compañero trataba de salir
pero no se dejaba ver y entonces se convocó a que
todo el mundo que quisiera ver a Guevara y
aplaudirlo, se corriera hacia la parte de Tristán
Narvaja. Mientras tanto nosotros – en un operativo
muy rápido – lo sacamos a dos autos que estaban
apostados en Eduardo Acevedo a la salida que se
fueron rápidamente. Yo creo que, cuando mataron a
ese profesor universitario, que se llamaba Arbelio
Ramírez, ya Guevara debía estar en la rambla sur.
Cuando descubrieron lo que pasaba, los que estaban
apostados, sin ninguna duda en la calle Tristán
Narvaja para disparar contra el auto de Guevara, y
de Allende, porque Allende iba en el auto.
- ¿Usted sabe quiénes eran?
- Bueno, nunca se supo, porque
ni siquiera hubo una pericia seria, balística, ni
nada.
- ¿Pero eran civiles?
- Bueno, estaban vestidos de
civil los que entraron al atentado contra el
Paraninfo para impedir el acto.
- Hoy que han pasado tantos
años, ¿qué se puede decir sobre eso?
- Yo creo que eran elementos
que debían muy bien ser pagos – aunque en el país no
había una tradición de atentados. Si, los atentados
históricos han sido llevados por motivación
política, por partidos políticos, en contra o a
favor. Los reaccionarios reaccionan frente a los
hechos y cometen barbaridades y también la
ultra-izquierda hace lo mismo.
- ¿A Ramírez lo traen al
Paraninfo, en algún momento?¿Las primeras
asistencias se hacen acá?
- Se hizo acá, al frente del
Paraninfo, un espacio durante el duelo previo al
sepelio del profesor, que fue visitado por miles y
miles de personas.
- ¿El acto era de estudiantes,
fundamentalmente, o había público en general?
-El acto era convocado por la
Federación, por el Comité de Solidaridad con Cuba,
por otros organismos, estaba despolitizado, no
participaban los partidos políticos.
¿Quién era el rector de la
Universidad?
-
Estaba Mario Cassinoni.
- ¿Buen relacionamiento de
ustedes con él?
- Cassinoni era un rector
formidable y la Federación tuvo con él excelentes
relaciones. Bueno, cuando falleció, el entierro fue
una caravana a pie desde aquí hasta el Cementerio
del Buceo.
- A más de 40 años de ese
hecho, ¿qué reflexión le merece a usted la
personalidad de Guevara?
- Guevara creo que fue
realmente un revolucionario, en el sentido más
estricto de la palabra. Un hombre que quería ir a
la raíz de las cosas, que fue despertando de joven -
como todos lo dicen en su biografía y todos lo
reconocemos – a través de sus viajes. Creo que fue
un hombre integral, pienso que era un romántico –
bueno, la mayoría de los revolucionarios cubanos
fueron románticos políticos, la mayoría somos
revolucionarios políticos somos románticos en una
etapa de la vida – y lo creo un hombre
extremadamente bueno, que se jugó el pellejo.
Mientras otros hablan, él se jugó el pellejo,
mientras otros comentaban, él se jugaba el pellejo.
Se lo jugó, en realidad, por sus ideas y fue una
pena que muriera sin haber podido concretar sus
sueños.
- ¿Pero parece un triunfador,
no?
-
Sí, sí, eso es lo increíble.
- Hoy, frente al mundo, él da
una imagen de triunfador.
-
Sí, si.
- Desde el ángulo de la ética,
fundamentalmente.
- Sí, si, es así. Es la
verdad. Sí, el era un individuo de una conducta
intachable. Nadie que está en el poder – vamos a
ser francos – ni en un gobierno, ni en un Estado,
abandona ese poder para irse a combatir lejos de su
lugar y jugar su vida. Realmente conozco pocos
episodios como éste en el mundo. Entonces, eso
merece muchísimo respeto. Hay una cosa muy curiosa.
Yo un día estaba leyendo el Diario de Guevara y el
Diario de José Martí y es una coincidencia.
Terminan los dos con una reflexión muy similar, con
una cita poética – porque escribían como lo que
eran. Martí, el día antes de morir en Dos Ríos,
cuando una bala española le partió el corazón, como
dicen sus biógrafos, escribió en el diario que
estaba transitando, que la luna estaba llena y que
se dirigía hacia el lugar en que iba a enfrentarse.
¡Y Guevara, en la cañada ahí donde estaba escondido
un día antes que lo mataran, menciona la luna, una
misma situación y es una cosa increíble! Yo digo que
hay que agarrar esas dos cosas y ponerlas unas
frente a la otra como una coincidencia histórica
desde el punto de vista romántico, aunque la palabra
está muy manoseada. Es algo casual pero con un
simbolismo muy profundo.
- Usted fue un dirigente
estudiantil en los años 60. Estamos hablando de este
hecho en el año 61. Los estudiantes, los dirigentes
estudiantiles en los años de hoy, ¿pueden ver en
Guevara también un símbolo o un ejemplo?
- Yo no diría tanto. Yo creo
que sí, que hay un culto a Guevara, que hay mucha
gente que usa sus camisetas.
- ¿Pero usted cree que son
motivaciones distintas a las que tenían ustedes?
- Sí, sin duda.
- ¿Todos los dirigentes
estudiantiles de su época creían en Guevara?
- No, todos los dirigentes
apoyaban a la Revolución Cubana. Lo curioso en el
movimiento universitario de aquella época es que no
era muy afecto – por sus orígenes, en realidad,
anarquista del movimiento universitario, del gran
poder que tuvieron los anarquistas durante un tiempo
largo – en matrizar en la cabeza de la gente que no
había líderes, que no había ídolos. Ni siquiera la
Federación tenía presidente, esa era una palabra
malísima.
- Había una dirección medio
colectiva.
-
¡Colectiva total, absolutamente
total! Y entonces, por eso, los líderes políticos no
eran así. La Federación tenía un gran respeto y un
gran afecto por la Revolución Cubana, por la
Revolución Cubana como tal, por todo.
¿- Qué tendencias políticas se
manifestaban de todas maneras?
- Y bueno, estaba todo el
amplio abanico de la izquierda de aquel momento. No
había representación en la Federación de Estudiantes
de los partidos políticos tradicionales.
- ¿Pero había anarquistas,
comunistas?
- Anarquistas, comunistas,
troskistas, socialistas, independientes de todo
color, demócrata cristianos, o cristianos.
- ¿Qué hizo Guevara cuando se
fue de acá? ¿Salió por el coche por Eduardo Acevedo
y ..?
- Y nada. Y ahí se fue. Tendría
una reunión en Punta del Este después. De eso no te
puedo decir nada, no me acuerdo.
LA
ONDA®
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