|
CEPAL: La juventud sudamericana
no es apática ni conservadora
Informe de CEPAL - 2008
Informe Completo
La participación se nutría
cada vez
más de la experiencia
audiovisual
El estudio analiza los vínculos
entre los jóvenes y la cohesión social, entendida
tanto como las estructuras e instituciones que
facilitan la inclusión social (educación, empleo,
protección social), así como el sentido de
pertenencia a la comunidad.
Se estructura en cinco partes:
pobreza y riesgos; desarrollo de capacidades;
generación de oportunidades; juventud, familia y
sentido de pertenencia; y la institucionalidad y las
políticas de juventud. Incluye capítulos sobre
mortalidad, maternidad adolescente, educación,
conectividad, empleo y violencia juvenil, entre
otros.
Dentro de las conclusiones se
menciona que el desempleo juvenil latinoamericano ha
disminuido en la última década y la juventud lidera
la comprensión y uso de las nuevas tecnologías. Que
los jóvenes desconfían de las instituciones
políticas, se sienten discriminados por ser pobres y
la educación no les ha servido como palanca para la
movilidad social.
El desempleo juvenil
latinoamericano ha disminuido en la última década y
la juventud lidera la comprensión y uso de las
nuevas tecnologías. Pero los jóvenes desconfían de
las instituciones políticas, se sienten
discriminados por ser pobres y la educación no les
ha servido como palanca para la movilidad social.
Estas son algunas de las
conclusiones del informe "Juventud y cohesión social
en Iberoamérica: Un modelo para armar", publicado
por la Comisión Económica para América Latina y el
Caribe (CEPAL) y la Organización Iberoamericana de
Juventud (OIJ), y dado a conocer hoy durante la
XVIII Cumbre Iberoamericana que se realiza en El
Salvador.
El estudio analiza los
vínculos entre los jóvenes y la cohesión social,
entendida tanto como las estructuras e instituciones
que facilitan la inclusión social (educación,
empleo, protección social), así como el sentido de
pertenencia a la comunidad.
"Pan de cada día" le parecen a
la juventud latinoamericana las brechas que a la
larga minan la cohesión social. Los jóvenes tienen
"más educación y menos empleo; más información, pero
menos poder; más consumo simbólico, pero menos
consumo material; más expectativas de autonomía,
pero más dificultades para formar hogares
propios...," se sostiene.
Un promedio de 69% de los
jóvenes latinoamericanos dice sentirse discriminado,
cifra particularmente alta en la República
Dominicana (84%), Ecuador (81%) y Bolivia (79%); más
del 20% afirma que se siente discriminado por ser
pobre. Poco más del 35% de los jóvenes en la región
vive en la pobreza, y otro 11,4% en situación de
indigencia.
Un 10,9% de la juventud se
siente discriminada porque no cuenta con suficiente
educación. La educación como palanca de movilidad
social, "no funciona igual para todos los jóvenes
(...) Los que tienen menos probabilidades de
concluir la enseñanza secundaria son los jóvenes
cuyos padres no terminaron la enseñanza formal, los
de origen indígena y afrodescendiente, los
residentes en zonas rurales y los que gozan de menor
bienestar material," dice el informe.
Tampoco confían en terceros.
Menos del 20% de los jóvenes consultados cree que se
puede confiar en la mayoría de las personas, y en
países como Brasil y Nicaragua, la desconfianza
hacia quienes los rodean es extremadamente alta (95%
y 89%, respectivamente).
Razones para el optimismo
Sin embargo, el estudio de
CEPAL da visos de optimismo. El desempleo juvenil
bajó durante esta década, y esto beneficia a jóvenes
de distintos niveles de ingreso. Hay niveles cada
vez mayores de educación, redundando en más
oportunidades de inclusión social, y la conectividad
comienza a extenderse hacia las nuevas generaciones
en todos los estratos sociales, al ampliarse el
acceso a través del sistema escolar.
"El desafío es avanzar en mayor
igualdad de logros entre jóvenes de distintos
niveles de ingresos familiares, zonas de residencia
e identidades étnicas. Y complementar los saltos en
educación con políticas que reconstruyan los
eslabones perdidos en el tránsito de la educación al
trabajo," concluye el informe.
La juventud es la vanguardia en
las comunicaciones y el conocimiento, dice el
estudio, pero resulta notoria la brecha digital
debido a diferencias socio-económicas y
educacionales. Sin embargo, "las diferencias por
edad, nivel socioeconómico y educación marcan
claramente la brecha digital en términos de acceso,
intensidad y contextos de uso, lo que podría
exacerbar las brechas socio-económicas
preexistentes, minando precisamente la cohesión
social," alerta.
El informe se estructura en
cinco partes: pobreza y riesgos; desarrollo de
capacidades; generación de oportunidades; juventud,
familia y sentido de pertenencia; y la
institucionalidad y las políticas de juventud.
Incluye capítulos sobre mortalidad, maternidad
adolescente, educación, conectividad, empleo y
violencia juvenil, entre otros. Contó con el apoyo
de la Agencia Española de Cooperación Internacional
para el Desarrollo (AECID) y la Secretaría General
Iberoamericana (SEGIB).
Un trama del informe
Nueva comunicación en redes,
nuevos patrones de pertenencia
Hace cuatro años
señalábamos (CEPAL/OIJ, 2004) que la
participación se nutría cada vez más de la
experiencia audiovisual, y que la difusión de
dicha experiencia implicaba la creciente
televisación de la vida pública.
Esto implicaría una opción
por vivir conscientes de los problemas
públicos incluidos los temas emergentes,
las causas globales, pero no necesariamente
comprometidos con esas causas, lo que plantearía
el divorcio entre altos niveles de información que
no se traducen en modos de acción colectiva.
También se planteaba que en la
experiencia audiovisual la juventud organiza ?liaciones
y complicidades, sobre todo por medio de codi?caciones
estéticas (música, moda, baile, y otros), en que el
sentido de pertenencia encuentra campo fértil más
allá del estrecho espacio de la familia.
Hoy adquieren relevancia
las nuevas formas de interacción en redes a
distancia, especí?camente Internet, como eje
de pertenencia ampliada. Tradicionalmente, esta
tenía o bien unidad espacial (el territorio próximo
al hogar), unidad institucional (la escuela,
la empresa, el sindicato), o bien unidad de
interlocutores y temas. Hoy tal matriz de
pertenencia está puesta en jaque por el
sistema de redes interactivas a distancia,
donde no importa la proximidad espacial ni
la ?liación institucional, los interlocutores son
variables y se organizan en múltiples subredes, y
donde el mismo agente puede pertenecer a muchos
grupos y con relación a muchos temas.
Si la pregunta en los
años setenta y ochenta del siglo XX era qué
signi?caba ser la primera generación en la que la
televisión era un componente habitual de la vida
familiar, ahora se trata de entender qué signi?ca
ser la primera generación en que la
comunicación electrónica ha venido a instalarse
en la vida cotidiana de las nuevas
generaciones iberoamericanas. Esto es
particularmente relevante para los jóvenes. En el
capítulo sobre conectividad de este informe, se
mostró que los jóvenes están conectados en
proporción muy superior a los adultos, y que
la comunicación es una de las funciones más
frecuentes e intensivas en la conectividad
juvenil.
Si secularmente la
comunicación ha tenido una incidencia central
en la generación del sentido de pertenencia,
hoy la juventud incorpora con más fuerza que
los adultos nuevas formas de comunicación en el
marco de las nuevas tecnologías de la comunicación y
la emergencia de la cultura virtual. No es solo
cuestión de estar más comunicados en los nuevos
soportes, sino hacerlo con mayor plasticidad,
construir colectivamente nuevas formas de
conversar y vincularse, y diversi?car la
comunicación tanto diacrónica como sincrónicamente.
En esto los jóvenes van
marcando una brecha generacional difícil de
conmensurar. Están en juego nuevos mapas
cognitivos, no solo nuevos instrumentos. Si ya
a través de los medios pasivos, como la
televisión, la juventud urdía sus propias ?liaciones
estéticas y lenguajes, hoy estas formas de crear
identidades se multiplican exponencialmente con la
comunicación interactiva.
Esta comunicación con otros en
cualquier parte del mundo abre la subjetividad
a las diferencias de cultura y lenguaje, con
lo que los jóvenes y adolescentes pueden
relativizar y resigni?car su propio espacio
mediante comparaciones entre los sistemas de
estudio, las características de la vida
familiar y los hechos culturales... (Balardini,
2000). La pertenencia ya no indica necesariamente
homogeneidad o unidad en cultura, valores, lenguajes
y sensibilidades. Invita a la convergencia de lo
divergente, a las hibridaciones incesantes y a las
intersecciones entre grupos, redes y referencias.
La información se encuentra
y circula libremente en Internet, y puede ser
relevante para el desarrollo de la ciudadanía
juvenil, para de?nir vocaciones y formas
de insertarse en el mundo, recibir
información sobre empleo y capacitación,
sobre becas y fondos concursables para
jóvenes, sobre servicios y conocimientos para
ejercer derechos reproductivos, sobre
alternativas para ganar poder y medios para
adquirir mayor visibilidad frente a otros
distantes.
Todo esto la juventud
conectada lo usa, lo mastica y lo digiere. A
diferencia de antes, ahora la información
desborda y los adolescentes participan del ?ujo
activamente. Esto coloca un signo de interrogación
sobre las relaciones de autoridad dentro de la
familia, fundadas en experticia y conocimiento, dado
que las nuevas tecnologías comunicacionales
encuentran más preparados a niños y adolescentes que
a sus padres para su asimilación y uso.
La incorporación de
Internet en la vida cotidiana de los jóvenes
está ejerciendo un impacto profundo sobre el modo en
que se elabora el sentido de pertenencia. La idea de
comunidad ha estado en el centro de la Internet
desde sus orígenes.
En los últimos años, millones
de usuarios de todo el mundo han pasado a integrar
algunas de las comunidades que han surgido en
ámbitos de comunicación, información y
entretenimiento. Dada su ductilidad para asimilar
los lenguajes de las tecnologías de la información y
de las comunicaciones (TIC), los jóvenes han
liderado la incorporación a estas comunidades
virtuales integradas por miembros que se identi?can
y comparten contexto, valores y normas de la
comunidad.
Reconocer a los otros como
tales, en un ámbito de pluralidad, tolerancia y
aceptación de la diferencia, forma parte del sentido
de pertenencia en un orden democrático. Por el
contrario, uno de los principales inhibidores del
sentido de pertenencia a la sociedad y por
tanto, de la cohesión social es la
discriminación.
Se entiende por tal la
disposición cultural que promueve o acepta dar
trato de inferioridad o restringir los derechos de
algunas personas, sobre la base de su pertenencia a
categorías sociales o naturales; y se encarna en
actitudes y representaciones que jerarquizan a los
grupos de manera tal que unos quedan privados del
ejercicio real de sus derechos y con?nados a
la degradación de su persona y de su
condición de ciudadano.
Las prácticas de exclusión
y de discriminación contra distintos grupos
sociales (las mujeres, las poblaciones
indígenas, los pobres, los adultos mayores,
los discapacitados, las minorías religiosas o
étnicas, los que no son heterosexuales), fracturan
la identidad de una sociedad, afectan el sentido
de pertenencia a ella de quienes son
marginados y, en consecuencia, socavan la cohesión
social (CEPAL, 2007a, pág. 84). A continuación,
interesa indagar cómo viven (y perciben) los jóvenes
estas prácticas de exclusión y de discriminación.
La no discriminación es un
valor central del proyecto moderno en su dimensión
democrática, pluralista e igualitaria, lo que nos
plantea la siguiente interrogante: ¿cómo se insertan
los jóvenes en este proceso? En el análisis
siguiente se intenta responder a esta pregunta.
En la encuesta
Latinobarómetro se incluyen algunos indicadores
sobre el grado en que una sociedad es tolerante con
la diversidad cultural y el modo en que los
jóvenes viven la discriminación. Se consideran
tres de ellos: la proporción de jóvenes que dicen
ser discriminados según ingreso subjetivo, las
razones por las que los jóvenes se
sienten discriminados y los contextos en que
estas situaciones ocurren.
Como primera aproximación
consideramos la proporción de personas que se
sienten discriminadas por alguna razón. Los datos
de Latinobarómetro son claros al respecto: la edad
no es un factor diferenciador en las percepciones de
discriminación. Es decir, los jóvenes no se sienten
más discriminados que los adultos de forma
sistemática en los países de la región ni, a la
inversa, los adultos se sienten sistemáticamente más
discriminados que los jóvenes.
Por esta razón se ha
considerado como indicador la proporción de
jóvenes que dicen ser discriminados según
ingreso subjetivo. La categoría de ingreso
subjetivo que se acerca a la de ingreso, la que no
está disponible en la encuesta Latinobarómetro se
construye a partir de la pregunta: El salario o
sueldo que Ud. percibe y el total del ingreso
familiar ¿le permite cubrir satisfactoriamente
sus necesidades?.
La pregunta ofrece dos
principales alternativas de respuesta: le
alcanza: puede ahorrar, sin grandes problemas y no
les alcanza: tiene di?cultades, grandes di?cultades.
En primer lugar, se observa
(véase el grá?co XI.10) que hay una alta proporción
de jóvenes que se sienten discriminados (69% en
promedio para América Latina), y esta proporción
supera el 50% en casi todos los países de la región,
con las únicas excepciones del Paraguay (48%) y la
República Bolivariana de Venezuela (45%). Ello
viene a con?rmar el planteamiento de la CEPAL en
el sentido de que: la discriminación no se da solo o
con mayor intensidad en países con más elevada
proporción de población indígena (como el Perú,
México, Bolivia y Guatemala), sino también en países
básicamente mestizos, en que son estos,
principalmente en razón de su apariencia física,
quienes ven limitadas sus oportunidades de
reconocimiento, estatus y acceso al bienestar
en condiciones de igualdad con la población
blanca. Y en otros países el origen africano
constituye la base de la discriminación contra otra
parte de la población
Informe Completo
LA
ONDA®
DIGITAL |