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"Creo que hay vida en Marte"
aun no se conoce todo allí
Entrevista a la ingeniera Irene
Schneider
Irene Schneider Puente trabaja en la Universidad de
Pensilvania (EEUU) y se dedica al estudio de Marte y
sus radiaciones. El planeta que investiga mantendrá
su interés en los próximos años. En 2009, partirá
hacia allí la misión de exploración de la NASA Mars
Science Laboratory y, en 2016,
Europa enviará ExoMars.
Schneider física hispano-alemana comenzó sus
estudios en España y los acabó en EEUU. También ha
participado en el CERN (Laboratorio Europeo de
Física de Partículas) y ha colaborado con entidades
como la NASA, la Mars Society o el Fermilab. En esta
entrevista confirma pasión por el planeta rojo y la
posibilidad de enviar allí una misión tripulada.
-
Sus investigaciones se centran en Marte. ¿Qué tiene
ese planeta para ser tan importante desde el punto
de vista científico?
- Marte es un planeta que nos
ha fascinado desde el mismo origen de la humanidad.
Hemos llegado a la Luna y está claro que la próxima
frontera es Marte. Desde siempre, se ha planteado la
posibilidad de la existencia de vida en Marte. Yo,
desde luego, soy optimista y creo que la hay.
- Parece que las condiciones
del planeta harían muy difícilla existencia de
cualquier forma de vida.
- Efectivamente. Pero también
es verdad que hemos encontrado vida en los ambientes
más extremos de la Tierra, donde no hay luz ni
oxígeno. El descubrimiento de esos hábitats
extremos, que se creía eran estériles, ha cambiado
el concepto de vida que teníamos. Viven sin luz, sin
oxígeno y prácticamente sin agua: cualquiera diría
que estamos hablando de Marte.
- Las grandes radiaciones que
asolan el planeta es una de las principales razones
que esgrimen los que piensan que allí no puede haber
vida.
- En la Tierra hay un
microorganismo fantástico, al que llamamos Conan
la bacteria, que aguanta miles y miles de rads
de radiación. De hecho, crece en las tuberías de los
circuitos primarios de las centrales nucleares.
- ¿Conocemos realmente las
condiciones de vida en Marte?
- Mucha gente dirá que sí,
porque se han estudiado, se han enviado sondas, etc.
Pero todavía habrá sorpresas. La última sonda que ha
aterrizado en el planeta, la Phoenix, enviada por la
NASA, no llevaba ningún aparato de medición de las
condiciones de radiación en superficie.
- En 2009, la NASA va a lanzar
otra sonda clave para estudiar
la atmósfera del planeta.
- Sí, el Mars Science
Laboratory, que es la primera sonda con detector de
radiación, algo que es imprescindible para conocer
datos reales de la superficie marciana.
- Usted participó en Crew 61,
un proyecto desarrollado en el desierto de Utah en
el que se simulaban durante dos semanas las
condiciones para el desembarco de una nave tripulada
en Marte.
-
Sí. Yo me encargaba de simular
y estudiar el efecto de las radiaciones.
- Si en vez de una simulación
hubiera sido un auténtico vuelo espacial, usted no
habría sobrevivido.
- No. Habría tenido una muerte
terrible, similar a una intoxicación química de la
sangre. Simulé un código rojo de alerta, a causa de
una tormenta solar, en medio de una actividad
extravehicular y decidimos volver a la base, aunque
no lo suficientemente rápido.
- ¿Cómo se podría evitar que
eso pasara en un vuelo a Marte?
- Se estudia la previsión de
las tormentas solares, de tal manera que se sepa con
antelación cuándo va a haber una y los astronautas
puedan refugiarse. También hay investigaciones
biomédicas para crear antídotos que ralenticen los
efectos. Y se estudian trajes especiales, por
ejemplo, con protecciones selectivas que aíslen los
órganos más sensibles.
- Esa experiencia le quitaría
las ganas de convertirse
en astronauta.
- La verdad es que nunca he
querido ser astronauta. De pequeña, eran mis héroes,
pero ahora lo que me gusta es trabajar en las
monitorizaciones, en el desarrollo de protocolos
para el control de las misiones.
Fuente Elpublico
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