|
La Agenda Nacional de Desarrollo,
Proyecto para Uruguay 2010 - 2030
El precandidato a la
Presidencia de la República por el Frente Amplio,
Marcos Carámbula, viene desarrollando un ciclo de
presentaciones programáticas donde explica distintos
puntos de su futura plan de acción durante un
segundo gobierno del Frente Amplio.
El pasado 22 de abril
en la Torre de las Comunicaciones, Carámbula habló
de de las políticas para el desarrollo productivo y
la creación de una Agenda Nacional de Desarrollo. El
presente artículo es un resumen de su exposición.
Durante el segundo
gobierno del FA debemos dar gran impulso a las
políticas activas para el desarrollo productivo
En los próximos cinco años los objetivos deben ser
ambiciosos. Por un lado habrá que consolidar los
importantes logros alcanzados, pero además debemos
profundizar los cambios para sentar las bases del
desarrollo sostenido en el largo plazo. Esto implica
operar sobre la estructura productiva del país,
basado en un rol activo y orientador del Estado en
un proceso de crecimiento con distribución y
justicia social. Las políticas productivas tendrán
en este proyecto un rol central. Necesitamos
políticas horizontales y verticales.
Las políticas
horizontales deben promover la competitividad, la
innovación el empleo de calidad, la mejora de
productos y proceso en toda la economía, porque la
especialización es posible aun en los sectores más
tradicionales. Con ello mejorará la competitividad
de toda la economía. En la actualidad se están
desarrollando en el país dos programas con este
enfoque de promoción de la competitividad con
énfasis en asociaciones y encadenamientos entre
empresas: el Programa de Apoyo a la Competitividad y
Promoción de Exportaciones de la Pequeña y Mediana
Empresa (PACPYMES) del MIEM, y el Programa de
Competitividad de Conglomerados y Cadenas
Productivas (PACC) en DIPRODE-OPP.
Estos programas
muestran algunos aspectos clave, que a nuestro
juicio, debería estar en la médula de los nuevos
enfoques de política industrial, tanto horizontales
como sectoriales o de cadenas productivas. La misma
debe ser capaz de generar una relación fluida entre
los empresarios y el Estado, así como dentro de los
propios grupos empresariales, en la que cada una de
las partes entienda que todas tienen mucho para
ganar de la confianza mutua. Este Estado amigable
para los negocios, tendría la virtud de identificar
iniciativas de refuerzo de competitividad propuestas
por las empresas, en las que la rentabilidad social
sea superior a la privada, sobre las que se
justifiquen los subsidios explícitos, que se
ejecutan para la realización de dichas iniciativas
concretas
Esta concepción es
muy distante de la más tradicional política
sectorial, usualmente asociada a la protección
arancelaria o para-arancelaria de ramas enteras. Por
otra parte, constituye un enfoque fuertemente
proactivo, lo que implica una inmensa distancia
respecto a la visión aplicado desde 1990, donde se
expresaba, con matices, que la mejor política
industrial era no tener política industrial.
Las políticas
verticales se dirigirán a complejos productivos y
sectores específicos promoviendo la generación de
productos de mayor valor agregado, que promuevan la
innovación y el cambio técnico para que aumenten el
empleo y la integración del conjunto del complejo.
Algunos de estos complejos con su desarrollo
realizan un aporte a la mejora en todos los
complejos. Es el caso de las tecnologías de la
información o del software, dado que todos los
sectores utilizan sus productos, una mejora en estos
complejos se extiende a toda la economía.
Para definir e
implementar estas políticas se requiere profundizar
el fortalecimiento de los complejos productivos.
La estrategia de desarrollo que estamos pensando
para el país de las próximas dos décadas propone
apoyarse en un conjunto de sectores, cuya dinámica
se ha acentuado desde 2005 a la fecha.
En primer lugar, las
grandes cadenas agroindustriales que se distribuyen
la mayor parte del uso de nuestras tierras, que
continuarán siendo la mayor parte de nuestras
exportaciones: la carne, las agroindustrias
cerealeras, la cadena forestal papelera y los
lácteos. Estas ramas están recibiendo importantes
inversiones y disponen todavía de un importante
potencial para ganar productividad y competitividad
utilizando adecuadamente nuestros recursos
naturales.
En segundo lugar,
pero no menos importante, nos interesa continuar
desarrollando ramas más intensivas en conocimiento,
que ya han dado muestras, en el período reciente, de
un importante potencial de crecimiento futuro.
Podemos pensar en un sector que agrupe a las
industrias creativas en torno a las tecnologías de
la comunicación e información: que promueva al
software junto a producción audiovisual, diseño y
otras relacionadas, así como otro sector vinculado a
las ciencias de la vida apoyado en biotecnologías.
Permítanme un
momento para la consideración de estos sectores. La
economía digital y la conectividad a internet
operarán como un factor clave para el desarrollo del
primero, no podemos perder el futuro de las apuestas
decididas que se han realizado en este período de
gobierno a través del Plan Ceibal. En nuestro
espacio de contenidos estamos trabajando en
propuestas para que en las Tecnologías de
Información podamos reafirmar la continuidad y
énfasis sobre las estrategias definidas en el
gobierno actual. Apuntando a reforzar las
capacidades y competitividad del Uruguay en TI, en
el marco de una clara apuesta estratégica a la
Industria del Conocimiento
Continuar
invirtiendo en la Infraestructura de
Telecomunicaciones y Acceso a Internet ( satélites,
contratos de ancho de conexión, cableado ),
Implementar el acceso universal a Internet (Plan
Cardales, plazas y zonas wi-fi. ), sostener
(extender) la exoneración fiscal a estas industrias.
Debemos profundizar los programas de alfabetización
digital, para que los adultos puedan verse
beneficiados por los efectos del plan Ceibal. En
particular, desarrollar un Programa Integral de
Capacitación a distancia en Tecnologías de
Información apuntando a
Masificar la Capacitación
e Incrementar la Producción de Recursos Humanos
Calificados para la Industria del Conocimiento, cuya
demanda seguirá creciendo en los próximos años a
nivel mundial. Capacitar principalmente a los pre-adolescentes
y adolescentes que "egresan" de Primaria con su
notebook XO del Plan Ceibal.
Por su parte,
nuestra industria farmacéutica ha mostrado una
importante dinámica, y el potencial de las
biotecnologías a futuro aparece como una oportunidad
de futuro. La instalación del Pasteur, además de los
polos tecnológicos que se venían desarrollando,
muestra que ese potencial puede no estar lejos de
concretarse en desarrollo productivo.
Debemos estar alertas
a que si no generamos rápidamente más recursos
humanos para estos sectores, estamos perdiendo
oportunidades de desarrollo.
Por su parte,
transporte y logística, sectores de impactante
dinámica en el período reciente, constituyen una
apuesta estratégica al futuro para el país.
En el primero, ya
hemos mencionado la relevancia de las necesarias
inversiones en ferrocarriles, que acompañen los
desarrollo exitosos del sistema portuario.
Turismo, debemos
proponernos la meta de que Uruguay sea un destino
atractivo trascendiendo el motivo sol y playa,
ampliando la oferta mediante decididas políticas de
capacitación de los recursos humanos y ampliación de
infraestructura. Hoy el turismo es una actividad
central en la vida del país a la cual se debe de
priorizar porque genera ingresos de divisas al país,
dinamiza el empleo y la inversión, favorece el
desarrollo de emprendimientos económicos que dan
imagen de marca al Uruguay (como la gastronomía y la
vitivinicultura) y porque también atrae inversiones
al país en otras áreas de la economía. Uruguay
Natural es concepto que debe de guiar el desarrollo
turístico del país teniendo nuestras embajadas y
consulados un papel fundamental a cumplir. El nuevo
aeropuerto y un sistema de aeropuertos en el país
deberán permitir convertirnos en un centro regional
de operaciones, punto de encuentro y conexión para
el turismo. Esta actividad requiere una
institucionalidad fuerte, con recursos económicos
adecuados a la importancia cada vez más gravitante
que tiene en el país.
La Agenda Nacional
de desarrollo, proyecto del bicentenario 2010-2030,
será la gran herramienta del próximo gobierno. Con
las políticas activas nos permitirá promover la
producción para construir una estructura productiva
sustentable en el largo plazo: que permita aumentar
la producción y mejorar las condiciones de trabajo y
de vida. |