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De Mario Benedetti a Luciana Possamay:
“Lo malo sería que cada uno se hiciera
fuerte, tozudamente y todo se fuera al carajo

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Palabras para los coherentes
Raúl Legnani

 

Palabras para los coherentes
por Raúl Legnani

Fueron coherentes y eso es algo que hay que respetar, aunque nos dé asco. No se animaron a mirarle la cara fría, muerta, conteniendo una sonrisa, por miedo a que se le ocurriera destilar una ironía o recitar un poema; por eso no fueron al velorio ni a su entierro, porque son capaces de despreciar a los muertos y eso me asusta: ¿cuánto nos despreciarán a los vivos?

 

Aquí estamos, dolidos por ese tipo tan sencillo que escribió sencillo e hizo de la poesía algo popular, pero también profundamente humana, amorosa e irónica; combativa, es cierto; son coherentes, no nos quieren nada aunque hayamos estado en el sepelio de Wilson, en el de Maneco Flores Mora o en el de la mamá de Jorge Batlle; claro, no estuvimos en el sepelio de Pacheco, ni estaremos en el del Goyo Alvarez; ¿me entiende?

 

Ellos, que tienen el título de propiedad de la democracia aunque no puedan hacer un minuto de silencio ante quien no les dio tregua, son coherentes, pero la coherencia no siempre es una virtud, puede llegar a ser la confirmación de una ideología que, de democrática, no tiene nada, porque en definitiva a estos coherentes les molesta más un mástil mal utilizado por dos estúpidos, que la muerte de un poeta que jugó de puntero izquierdo, siendo republicano. Y que seguirá cantando, porque su poesía es canto, incluso si algún día lo sacan de los programas de las escuelas y liceos. Como decía Mario, el despreciado por los principales dirigentes de los partidos tradicionales, hay que "Defender la alegría como un derecho/ defenderla de dios y del invierno/ de las mayúsculas y de la muerte/ de los apellidos y las lástimas/ del azar/ y también de la alegría".

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