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Partido Nacional: lograremos
enfrentar con éxito octubre
por
Hernán Bonilla
Esperamos que pasaran algunos
días de la fantástica jornada del 28 de junio para
que los sentimientos y emociones vividas se
apaciguaran, para poder poner en la perspectiva de
la larga campaña electoral los acontecimientos, y no
escribir al galope de la euforia que nos ganó en la
Plaza Matriz. Y, para bien o para mal, seguimos tan
contentos como hace una semana, así que de todas
formas vamos a comentar algunos hechos que bien
merecen ser destacados.
Los primeros festejos los
comenzamos en la sede de Concordia Nacional, donde
junto a los compañeros de la 747 ya teníamos la
alegría contenida desde que comenzaron a llegar
informalmente lo que daban los sondeos a boca de
urna. Sin embargo, las primeras exteriorizaciones
llegaron cuando veíamos por la televisión aparecer
las listas de Lacalle y, en particular, cuando Oscar
Botinelli dijo a las 20:30 hs. que Lacalle era el
candidato único del Partido Nacional. A partir de
allí ya el clima fue de fiesta, reafirmada por Luis
Eduardo González un rato después. Luego nos
dirigimos a la sede de UNA, dónde nuestro candidato
dio una muestra de mesura y grandeza en la victoria
propia de un estadista en su primer discurso de la
noche.
Lo que vivimos después en la
vieja casa del Partido y en la Plaza Matriz es de
esos momentos que según nos contaron los más
veteranos se viven pocas veces en la historia. Como
era natural quienes habían votado por Jorge
Larrañaga no pasaban por su mejor momento, por lo
que era notorio que coexistían dos estados de ánimo.
¡Y cómo cambió eso después de las palabras de los
candidatos! En el momento que Larrañaga anunció que
aceptaba integrar la fórmula la explosión de júbilo
fue notable en dirigentes, militantes y
simpatizantes. Más aún, a partir de allí el Partido
se unificó y cuando nuestros candidatos salieron al
balcón no había quien no gritara hasta vaciar sus
pulmones ¡Viva el Partido Nacional!
Esto fue aún más palpable
cuando nos fuimos en improvisada caravana por 18 de
Julio. Los nacionalistas ganamos la principal
avenida como yo no recuerdo haber visto antes. Y los
locales partidarios, abiertos a pesar de la hora, se
sumaban a los festejos, ya fueran de la 71, la 250,
la 40, la 404, la 903, la 747 todos se sumaban al
festejo. La mágica noche del 28 terminaba con el
Partido Nacional como el más votado en todo el país,
Luis Alberto Lacalle como el candidato más popular
(superando por 50.000 votos a Mujica) y con la mejor
fórmula posible consolidada. No podía haber salido
más redondo.
Por todo lo dicho, creo que
estamos viviendo horas históricas. Vamos a la
elección nacional de octubre con posibilidades
ciertas de que la ciudadanía deposite su confianza
en el Partido Nacional. Que no es el Partido Blanco
como nos recuerda siempre Qki, sino el Partido de la
Nación, al que se suman blancos y ciudadanos de
otros orígenes partidarios que ven en la actual
circunstancia que es allí dónde se encuentra la
esperanza de un mañana mejor. No necesita el Dr.
Lacalle ningún elogio. El único Presidente de la
República electo por el Partido Nacional por voto
popular en la historia de la República sólo ganó
algún párrafo más en los libros de historia que ya
le dedicaban varias páginas. Su figura ya está entre
la de de los grandes caudillos y en octubre
tendremos el honor de acompañarlo en la batalla por
el país que queremos. Por todo lo bueno que vamos a
hacer por el país, y por todo lo malo que le vamos a
evitar ganando, es que sabemos que lograremos
enfrentar con éxito la encrucijada de octubre. El
viejo Partido Nacional una vez más será el
instrumento que tendrá la República para las
difíciles horas por venir. Con el mayor de los
respetos por todos los partidos, ¡que lindo que es
ser nacionalista!
Fuente: QkiBlog
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