|
Política externa de
China en el siglo XXI
por Diego
Pautasso*
China
deberá convertirse en el mayor exportador mundial en
2009, superando a Alemania, ya que la crisis
financiera afectó más profundamente el comercio
exterior del país europeo. El objetivo de este
artículo es justamente buscar comprender como el
comercio exterior ha sido fundamental en el proceso
de universalización de la Política Externa de China
(PECh) en el siglo XXI. En otras palabras, como
China ha utilizado el comercio exterior para
promover el desarrollo y, consecuentemente, para
realizar la conversión del país a la condición de
potencia mundial. A tales efectos, es necesario
comprender el movimiento de universalización de la
PECh así como el papel ejercido por el comercio
exterior en la proyección internacional del país
oriental.
Siendo
así, es preciso comprender cuales fueron las fuerzas
que motivaron el movimiento de universalización de
la Política Externa China (PECh) en el cambio del
siglo XX-XXI. En primer lugar, en el campo
diplomático, el fin de la Guerra Fría, y el
consecuente colapso del campo socialista, coincidió
con la represión en la Plaza de la Paz Celestial en
1989, forzándola a la diversificación de las
relaciones exteriores de China para evitar el
aislamiento promovido por los EE.UU. y el resto de
Occidente. O sea, la intensificación de las
relaciones con los países periféricos (diplomacia
zhoubian), cuyas relaciones chino-angolesas son las
mayores expresiones de este éxito (PAUTASSO, 2009a),
revelan la respuesta de la diplomacia china al marco
de ofensiva de poder de los EE.UU., ilustrado bien
por la Guerra del Golfo.
Segundo,
en el campo económico, el crecimiento económico
acelerado luego a las Reformas (1978) impulsó la
ampliación y diversificación del suministro de
recursos naturales. Cabe destacar las importaciones
de petróleo, que comenzaron en 1993 y actualmente
(2008) China ya es el segundo mayor consumidor
(7,999 mbd) y el tercer mayor importador (4,204 mb/d)
del mundo, con una dependencia del 55% en relación a
la demanda doméstica (PAUTASSO, 2009b). Tercero, el
desarrollo chino ha ampliado la renta y fortalecido
el mercado interno, de modo que el comercio exterior
chino se tornó crucial para la economía mundial.
Cuarto, el desempeño macroeconómico generó una
acumulación cada vez mayor de capitales, ampliando
la capacidad financiera del país en realizar
inversiones directas, proporcionar créditos y
financiar grandes economías, como la de los EE.UU. a
través de la compra de bonos del Tesoro. Quinto, el
desempeño de China ha permitido al país aprovechar
las brechas generadas por el fin de la Guerra Fría,
dado que se relacionan movimientos contradictorios
de unipolarización conducidos por los EE.UU. y de
multipolarización, expresados por las relaciones
Sur-Sur y por la proyección de los emergentes, como
Brasil e India.
En otras
palabras, el gobierno de China respondió de forma
activa a las limitaciones internas, como la
creciente demanda por recursos y por mercados
exteriores, y a los cambios internacionales
derivados del fin de la Guerra Fría, evitando el
aislamiento a través de su enorme capacidad
comercial. Por lo tanto, la universalización de la
Política Externa China ha sido el resultado de la
conversión del país en potencia a escala mundial, al
valerse de la amplia capacidad económico-financiera
como instrumento central de su diplomacia. Este
instrumento se traduce en la capacidad de absorción
del mercado interno chino, así como en el crédito
abundante y en excelentes condiciones, de modo que
el país oriental se ubica como alternativa a las
condicionalidades macroeconómicas e institucionales
impuestas por Occidente y por organizaciones que
poseen ascendencia (como el FMI).
En
verdad, desde la política de Reforma de Apertura
(1978) desencadenada por Deng Xiaoping, la inserción
comercial de China es la propulsora del desarrollo
nacional. El acelerado desarrollo luego de la década
de 1970 estuvo basado en la modernización y apertura
llevadas adelante por las políticas de Estado del
Partido Comunista (CASTELLS, 1999, p. 349). De esta
manera, las relaciones externas fueron determinantes
en la internalización de procesos productivos
avanzados (RANGEL, 2005), en el caso de China,
impulsando la asimilación de tecnologías, métodos de
gestión y acumulación de excedentes de capitales.
En
efecto, el comercio exterior chino pasó de 38 mil
millones de dólares en 1980 a 2,559 trillones en
2008, con un crecimiento de más de 67 veces en menos
de tres décadas. En razón de esto, China aumentó su
participación en el comercio internacional de 1,02%
en 1980, a 3,66% en 2008, llegando al 6,9% en 2008 (Euromonitor,
2009). El proyecto de desarrollo a través de una
ofensiva política de comercio hizo que la
participación de las exportaciones de bienes y
servicios pasara del 3% del PBI en 1970, al 19% en
1990, y alcanzara el 43% en 2007 (World Development
Indicators). En 2008, hubo un retroceso de la
participación de las exportaciones al 35% del PBI,
debido a la desaceleración del comercio
internacional generada por la crisis financiera
global y al crecimiento del mercado interno chino
generado por las inversiones estatales anti-crisis
de casi 600 mil millones de dólares, concentrados en
infraestructura y en expansión del crédito centrada
en la reducción de la capacidad ociosa del sector
productivo.
Estos
datos que ilustran la evolución de China en el
comercio internacional, deben garantizar al país el
puesto de mayor exportador y tercer principal
importador en 2009. En verdad, en 2008, China ya
había alcanzado el valor de 1,43 trillones de
dólares en exportaciones, llegando a ubicarse muy
próximo al mayor exportador mundial, Alemania, que
exportó 1,47 trillones de dólares. Se trata de una
tendencia de ascensión de China en la jerarquía de
los negocios internacionales, dado que en 1997, el
país ocupaba la 16ª ubicación, con exportaciones de
24,5 mil millones de dólares, pasando a la 5ª
posición en 2002, con exportaciones de 325 mil
millones, según la OMC.
Más allá
de la progresión en las exportaciones, hubo una
igualmente notable progresión en la conformación de
la canasta de exportación china. Ya en 2006, China
había superado a los EE.UU. como el mayor exportador
de productos de alta tecnología, con valores de
343,9 mil millones de dólares en comparación con los
323,8 mil millones de los norteamericanos, según la
OCDE. Actualmente, cerca del 30% de las
exportaciones chinas están constituidas por
productos manufacturados de alta tecnología. Es importante
destacar que estos datos no contabilizan a Hong Kong
y a Macao, que forman parte de China desde 1997 y
1999, respectivamente, como tampoco a la isla de
Taiwán, que está completamente integrada a la
economía china.
De esta forma, China se torna
un centro gravitacional en el comercio
internacional, en sustitución a la antiguas
potencias Occidentales y, sobre todo, a los EE.UU.
Por eso, la economía china se convirtió en el
principal socio de tradicionales aliados de los
EE.UU. (como Japón y Corea del Sur) y de grandes
economías de los BRICs (como India y Rusia). En el
caso de Brasil, 2009 será justamente el emblemático
año en que China va a convertirse en el principal
socio comercial, superando a los EE.UU. después de
décadas.
De esta forma, la proyección
económico-comercial de China crea condiciones
objetivas para la universalización de la PECh y para
la conversión del país en potencia mundial. Este
movimiento se da a través de un papel más asertivo
de la diplomacia china en los organismos
internacionales y, consecuentemente, en la política
internacional, como lo ilustra la creación del Foro
de Cooperación China-África (PAUTASSO, 2009c), de la
Organización para la Cooperación de Shangai (2001) y
de la ASEAN +3 (1997); el ingreso en la OMC (2001);
la participación en nuevos grupos como el G20 (1999)
y el BRIC (2008). Con eso, China ha buscado,
dialécticamente, 1) preservar la estabilidad
internacional, 2) alterar la correlación de fuerzas
del sistema internacional y 3) garantizar una
seguridad para su desarrollo e inserción
internacional.
Partiendo de la premisa que las
relaciones económicas internacionales crean
condiciones objetivas para la proyección política de
un país en el escenario internacional, China
innegablemente está creando condiciones para su
ascensión al status de potencia mundial en el
contexto de la transición sistémica. En función del
crecimiento de la renta per-cápita (que aún es baja)
y de la evolución de la urbanización, el
fortalecimiento del mercado interno y del comercio
exterior permiten a China ejercer su poder
gravitacional sobre otros países, desviando el poder
de las grandes potencias e impulsando la
reconfiguración del sistema internacional.
Por lo tanto, el comercio
exterior de China revela su formato de desarrollo y
de inserción internacional, al mismo tiempo en que
el mercado interno es justamente el que permite al
país explotar dicho potencial. En este sentido, el
comercio exterior fue, por un lado, la base para la
modernización desencadenada post-1980, a través de
la captación de inversión externa, tecnologías,
capacidad gerencial, y, por el otro, para la
proyección diplomática en el siglo XXI, pues creó
condiciones para la utilización de la capacidad
financiera y comercial como instrumento de la
universalización de la PECh y de transformación del
orden mundial.
Fuente: Meridiano 47
Traducido para LA ONDA
digital por Cristina Iriarte
*) Diego Pautasso
é Mestre Doctor en Ciencia Políticas de la
Universidad Federal de Rio Grande UFRGS. Atualmente
investigador de Estrategia y Relaciones
Internacionales , profesor de la Escuela Superior
ESPM.
(dpautasso@espm.br).
Referências bibliográficas
CASTELLS, Manuel. Fim de
Milênio. São Paulo: Paz e Terra, 1999.
PAUTASSO, Diego. As relações
econômicas internacionais entre China e Angola. In:
Meridiano 47 Boletim de Análise de Conjuntura em
Relações Internacionais. Brasília-IBRI, vol. 109, p.
23-25, 2009a.
PAUTASSO, Diego. Os
desdobramentos internacionais do desenvolvimento e
da demanda por petróleo na China. In: Meridiano 47
Boletim de Análise de Conjuntura em Relações
Internacionais. vol. 109, p. 23-25, 2009b.
PAUTASSO, Diego. A política
externa chinesa e a 4ª Conferência do Fórum de
Cooperação China-África-2009. In: Meridiano 47
Boletim de Análise de Conjuntura em Relações
Internacionais. vol. 112, 2009c. Disponível em:
http://meridiano47.info/2009/11/28/a-politica-exerna-chinesa-e-a-4%C2%AA-conferencia-do-forum-de-cooperacao-china-africa-2009-por-diego-pautasso/
RANGEL, Ignácio. Obras
reunidas. 2 vol. Rio de Janeiro: Contraponto, 2005.
LA
ONDA®
DIGITAL |
|