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La memoria de João Goulart
está siendo dilapidada
Entrevista al Profesor Luiz Moniz Bandeira
En las próximas emanas la editorial
de la Unesp relanzará O Governo João Goulart, obra
de referencia del cientista político Luiz Alberto
Moniz Bandeira. En su octava edición, el libro ganó
dos nuevos capítulos, una introducción sobre
socialismo y laborismo en Brasil y un apéndice
dedicado exclusivamente a las tesis sobre la muerte
del ex-presidente.
Moniz Bandeira refuta de forma en
esta nueva edición con vehemente la tesis del
uruguayo Mario Barreiros Neira, a quien considera un
delincuente común que intenta no ser extraditado a
Uruguay. Neira afirma que Goulart habría
sido envenenado por orden y acuerdo
entre
las dictaduras de Brasil y de
Uruguay.
En esta entrevista del periodista A.
Sergio Lirio para la Revista brasileña Carta Capital
de hecho el historiador, que convivió con Jango en
el exilio, no tiene ninguna duda que el presidente
depuesto murió por problemas cardíacos. La memoria
del ex-presidente está siendo dilapidada, afirma
Moniz Bandeira
- Usted cataloga de
charlatanería a la tesis de que João Goulart fue
asesinado a pedido de la dictadura brasileña. ¿Por
qué?
- No llamo
charlatanería a la tesis de que João Goulart fue
asesinado. Llamo charlatanería al hecho de presentar
como verdadera la versión de que hubo una Operación
Escorpión para asesinarlo. No existe una prueba
documental u otros testimonios que lo comprueben.
Llamo charlatanería al hecho de atribuir a Vargas
una carta que él nunca escribió a Goulart, con una
frase inventada: Jango, ahora me agarraron. El
próximo serás tu. Solicité al profesor Oswaldo
Munteal, que anunció un libro sobre el tema y citó
la frase Jango, ahora me agarraron. El próximo
serás tu, que presentase un documento o testimonios
que confirmaran la Operación Escorpión, así como la
supuesta carta de Vargas a Goulart. No lo hizo.
- ¿Usted cree que
existe un motivo para que él no haya presentado los
documentos?
- No lo hizo porque
no existen. Hasta ahora nadie presentó ningún
documento comprobando que existió la llamada
Operación Escorpión. Ella sólo aparece en la
declaración de Mario Barreiros Neira, un delincuente
uruguayo preso en Río Grande do Sul. Una declaración
sin una comprobación documental u otros testimonios
que lo confirmen no tiene valor jurídico ni
académico. Lo que Neira contó puede ser, como
máximo, una hipótesis. Pero existe otra versión, la
del uruguayo Enrique Foch Díaz. En 1982, en
Argentina, y en 2000, en Uruguay, él presentó la
denuncia de muerte dudosa de João Goulart,
procurando comprometer a la viuda, Maria Tereza
Goulart, tema sobre el cual publicó un libro João
Goulart El crimen perfecto. Es también una
hipótesis. Considero a ambas, tanto la versión de
Neira como la de Díaz, inverosímiles y absurdas.
La única evidencia es
que Goulart sufría de una cardiopatía grave y
falleció, realmente, de un infarto agudo del
miocardio. El problema cardíaco de Goulart, fue
diagnosticado por primera vez, en abril de 1962,
durante su visita a México, como presidente de
Brasil, cuando se desmayó en medio de un homenaje
que le rindieron. En Uruguay, ya exiliado, tuvo un
infarto en 1964 o 1965, y otro en 1969. Un infarto
muchas veces no da aviso. Mi padre estaba muy bien,
alegre, fue a abrir la heladera y cayó muerto,
instantáneamente. Un primo mío, conversando con la
familia, súbitamente, cayó en el piso muerto. Sin
embargo, si admitimos la tesis de que Goulart fue
asesinado, hipótesis por hipótesis, cualquiera es
válida, o dan para investigar. Y una investigación
seria no se hace con sensacionalismo en la prensa o
para escribir una novela policial del estilo de Ian
Fleming o Agatha Christie.
- ¿Quién es - de
hecho - Mario Barreiro Neira? ¿Qué participación
puede haber tenido en el supuesto esquema para
asesinar a Jango?
- Él estaba muy bien
informado sobre las actividades y costumbres de
Goulart, en virtud de sus vínculos con los órganos
de represión, pero no era agente del servicio de
inteligencia de Uruguay. Era un radiotécnico de la
policía de Montevideo y gracias a eso tuvo bastante
acceso a las informaciones que circulaban por los
transistores de sus patrullas y comisarías. También
participó de un grupo paramilitar de ultraderecha
denominado Garra 33, con el cual realizó diversos
atentados, hasta que pasó a trabajar para una
"agencia de Estado" llamada Grupo Gamma.
En los años 1990,
integró la Superbanda (banda de policías
delincuentes), que actuó en Uruguay, y estuvo
involucrado con el tráfico de armas pesadas y otros
diversos delitos. Sus antecedentes penales son
muchos. Había estado preso, en 1996, en Bagé, donde
cumplió una pena preventiva de 24 meses. Liberado,
volvió a Uruguay y asaltó, en 1998, el Zoológico de
Montevideo, la sede del Hospital de Casa de Galicia,
las oficinas de Oca y Plata Card en el Paso Molino.
Fue detenido en Rocha (Uruguay), frente a la Aduana
de La Coronilla, con objetos robados y equipamientos
de telecomunicaciones. Huyó por el Chuy, entró en
Río Grande do Sul y fue capturado, por segunda vez,
en 1998. Se escapó. Pero, en 1999, volvió a ser
apresado, in fraganti, por la Policía Federal
brasileña, en Gravataí, por porte de armas y robo de
automóvil, junto con otro uruguayo, Ricardo Anacleto
Ruiz Mendieta.
- Un bandido común.
- Y hay más. En el
domicilio donde se encontraban en Gravataí había un
arsenal de armas, municiones, equipamientos de
comunicación y anotaciones de las frecuencias de
radio de la policía estatal. Ambos estaban
vinculados a asaltos a camiones blindados de la
empresa Proforte S.A. Transporte de Valores en
Canoas y Sapucaia do Sul, a un frustrado robo de un
avión en el aeropuerto de Rivera-Livramento y al
tráfico de automóviles en el Mercosur. En mayo de
2003, Barreiro Neira escapó del Instituto Penal de
Mariante, donde cumplía pena en régimen semiabierto,
después fue apresado por detectives particulares
(seguridad de una boite), entregado a la Policía
Militar y, por error, fue liberado. En 2003, la
Policía Federal lo capturó otra vez y fue
encarcelado en la Penitenciaría de Alta Seguridad de
Charqueadas para cumplir una pena de más de 19 años
de prisión, bajo el nombre de Antonio Meirelles
Lopes, que constaba en un documento falsificado y
que le valió una de sus condenas.
Y con esta su
historia sobre el asesinato de Goulart, Neira,
alegando que se trataba de una persecución política,
pretendió evitar que el STF difiriese su extradición
hacia Uruguay. No fue aceptada. El ministro José
Neri da Silveira, como relator, no encontró ningún
elemento de prueba y el STF aprobó la extradición,
que todavía no se consumó, pues primero él tiene que
cumplir las penas a las que está condenado en
Brasil. Todo esto lo demuestro, documentadamente, en
un apéndice que escribí para la 8ª edición de O
Governo João Goulart.
- ¿Hasta qué punto
los militares brasileños temían el retorno de Jango
y de Brizola al país luego del golpe?
- No me resulta
cierto que los militares brasileños temiesen el
retorno de Jango y de Brizola al país. Ellos no
podrían hacer nada. Por cierto serían apresados y,
eventualmente, deportados. La formación de otros
partidos que pudiesen disputar legalmente un espacio
político con la Arena y el MDB aún no era posible.
En aquella época, entre 1975 y 1976, lo que se
comenzó a pergeñar fue la reorganización del PTB,
pero no podía ser evidentemente legalizado. Yo era
conciente de la idea, pues siempre iba al Uruguay,
inclusive porque estaba realizando una investigación
para el libro. Mi tío, el escritor Edmundo Moniz,
estaba exiliado allá.
Mientras tanto, no
existía nada concreto y no significaba el retorno de
Goulart a Brasil. Esta idea la llevé adelante, con
Brizola, cuando lo visité en su estancia en Durazno,
en junio de 1977, y, después, cuando lo recibí en
Nueva York, luego de su expulsión de Uruguay.
Algunos hablan de un Frente Amplio (brasilero) con
Jango, Juscelino Kubitscheck y Carlos Lacerda, que
murieron más o menos en aquella época. Se olvidan
que el Frente Amplio(brasilero) había desaparecido
hacía ocho años, esto es, desde 1968, y no había más
posibilidades de resucitarlo.
En realidad, Goulart
no estaba envuelto en ninguna actividad ni
influenciaba ningún movimiento político, no
representaba ninguna amenaza al régimen. Cuidaba de
sus negocios. Y la apertura lenta, gradual y
segura, que el presidente Ernesto Geisel pretendía,
no admitía aún la formación de nuevos partidos ni
preveía elecciones directas para la presidencia de
la República.
- En
marzo de 2009, Carta Capital publicó documentos
inéditos del SNI que están en manos de los herederos
de Jango. Los papeles citan a agentes infiltrados,
colaboradores del SNI que convivían con la familia
del ex-presidente. Uno de los espías, según los
documentos, habría indicado sustancias químicas que
podrían ser importadas y usadas para asesinar a
Goulart. ¿Usted conoce estos documentos?
- Conozco los
documentos del SNI que João Vicente (Goulart) obtuvo
en la Coordinación Regional del Archivo Nacional, en
el Distrito Federal. Hay relatos de agentes
infiltrados, no obstante ninguno menciona sustancias
que vendrían desde afuera del País y podrían ser
utilizadas para la eliminación del ex-presidente, al
cual el profesor Oswaldo Munteal se refirió, en un
reportaje publicado en la revista. Si existe este
documento, que lo presente. Cuando revisaba y
ampliaba la 8ª edición de mi libro, solicité
innumerables veces a João Vicente que me enviase los
documentos que él eventualmente tuviera en su poder
y pudiesen aclarar el tema de la muerte de su padre.
Nunca lo hizo. Después de mucha insistencia de mi
parte, me envió apenas dos cartas de su padre, de
carácter personal. Sólo eso.
Y no encontré, hasta
ahora, ningún documento u otros testimonios, salvo
el de Neira, con ninguna referencia a sustancias
venenosas para asesinar a Goulart, aunque la versión
de que él murió como consecuencia de un cambio de
medicamento comenzase a circular inmediatamente
después de su entierro, en 1976, sin, no obstante,
ningún hecho concreto que la fundamentase. El
profesor Munteal tiene que probar lo que afirma. En
una entrevista a CartaCapital, dijo que en los
documentos en poder de João Vicente que él organizó
hay un abundante intercambio de correspondencia
sobre la liberación del pasaporte para Goulart,
hasta el momento en que el entonces ministro de
Justicia, Armando Falcão, se irritó y recomendó de
forma contundente, la no liberación de su entrada al
País, pues no se responsabilizaría por las alianzas
en el Exterior y las amenazas al gobierno de la
revolución"'. Me gustaría ver dicha correspondencia.
Los documentos de que dispongo muestran exactamente
lo contrario.
- ¿Y qué dicen estos
documentos?
- Los cito, aquí, con
las debidas referencias. En resumen, esto es lo que
dicen: (...) del punto de vista, en forma
silenciosa a pesar de la ley brasileña, considerando
siquiera que el ex-presidente tiene sus derechos
políticos suspendidos o, salvo error, está
respondiendo a un proceso penal, y considerando
incluso los intereses de la seguridad nacional en
registrar sus movimientos, no corresponde negarle,
definitivamente, el pasaporte requerido.
Conclusiones: a) Ronaldo Rebello de Brito Polletti.
s/d.,Despacho: Despacho: Por los fundamentos,
manifiesto de acuerdo con la presente conclusión del
Consultor Jurídico, sin perjuicio, es claro, de las
medidas que el gobierno brasileño pueda adoptar, a
fin de seguir, en Francia, las posibles actividades
políticas de João Belchior Marques Goulart,
castigado por la revolución. A. Falcão, en
27/8/1975. Anexos al memo n° 181/si. Gob.
Presidencia de la República. Confidencial. Del ch.
Gab./SNI al Sr. AC/SNI. Copia de Información para el
presidente de la República, del 21 de agosto de
1975/MRE (236).
Resumen: Pedido de
pasaporte para el ex-presidente João Belchior
Marques Goulart. a.p/ delegación, teniente-coronel
Ary R. Carrasco Horne. El consultor jurídico del
Ministerio de Justicia, en su conclusión ratificada
por el ministro de Justicia y aceptada por el
presidente de la República, observó que el pasaporte
es un documento de identidad, así como la cédula de
identidad en territorio brasileño, y como tal
corresponde suministrarlo (...), agregando que la
situación política de una persona, en virtud de
estar con sus derechos políticos suspendidos o
residir, forzada, en el exterior, no obsta la
adquisición de su pasaporte. Servicio Nacional de
Informaciones Agencia Central Información n°
231/16/AC/75. Asunto; Concesión o prorrogación de
pasaporte. Referencia: memo 1405/SI-GA, de julio 75
e Información 128/16/A/75. Difusión: CH/SNI. Fondo
Servicio Nacional de Informaciones. Archivo Nacional
Coordinación-General Distrito Federal.
El profesor Munteal,
a quien no conozco y no tengo nada, personalmente,
contra él, precisa tener cuidado con lo que afirma.
Un historiador, un académico serio, no puede ni debe
dar entrevistas, con supuestas revelaciones de
carácter sensacionalista, sirviendo a intereses que
no son - en lo absoluto - los de establecer la
verdad.
- También en 2009
Maria Thereza Goulart habló a la revista. En la
entrevista abarca la investigación sobre la muerte
de Goulart. A la pregunta directa ¿Usted cree que
Jango murió envenenado?, respondió: Todo indica
que si. ¿Usted tiene alguna tesis para el cambio de
opinión de la ex-primera-dama?
- Maria Thereza
Goulart, en una entrevista concedida al diario O
Globo, publicada el 24 de agosto de 1982, declaró
que no permitía, bajo ninguna hipótesis, la
exhumación del cuerpo del marido y acusó
nominalmente a Leonel Brizola y a José Gomes
Talarico de pretender sacar ventajas políticas,
explotando la versión del asesinato. Sobre el motivo
por el cual no se realizó la autopsia del cadáver,
uno de los argumentos esgrimidos para la tesis del
asesinato, ella consideró que este hecho era
absolutamente normal, que la autopsia sólo es
efectuada cuando existen dudas sobre la causa de la
muerte, y este no fue el caso. Vi a mi marido
sufriendo el infarto testificó, destacando que
poco después de fallecer, quedó con el lado
izquierdo del pecho totalmente violeta, debido a los
hematomas, lo que confirma esta afirmación. Contó
que solamente ella, Julio Vieira, el capataz de la
estancia en Mercedes, y Roberto Ulrich, chofer,
convivieron con Goulart en los últimos 15 días de
su vida y consideró sin ningún fundamento la
hipótesis de que él hubiera tomado un medicamento
adulterado. ¿Porqué cambió de idea? En 1982, cuando
declaró, con franqueza, que vio al marido sufriendo
el infarto, el uruguayo Enrique Foch Díaz, que había
sido su procurador, había intentado comprometerla
como sospechosa, presentando una denuncia de muerte
dudosa de Goulart ante el juez de Curuzú Cuatiá, en
la provincia de Corrientes (Argentina), archivada
por falta de pruebas. Era una calumnia.
Pero en 2000, cuando
Díaz, para promover su libro João Goulart El
crimen perfecto presentó otra vez ante la
Justicia, esta vez en Maldonado (Uruguay), la
denuncia de muerte dudosa, otra vez con el
propósito de comprometerla, Maria Thereza escribió a
la Jueza Fanny Canessa, del Juzgado Penal de 4º
turno, que, si no viviese en Brasil y por otros
motivos personales, lo procesaría por difamación y
calumnia, inclusive por atribuirle acusaciones a
personas honradas, en especial, Cláudio Braga.
Braga ya estaba promoviendo una acción judicial
contra él y contó con todo el apoyo de la
ex-primera-dama, así como de su hija Denize.
- ¿Cual es la
consecuencia?
- Díaz, el 25 de
diciembre de 2002, fue condenado a siete meses de
prisión por delito de difamación y su libro,
incautado. En 2003, sin embargo, Maria Thereza y sus
dos hijos, João Vicente y Denise, trataron de
promover una acción para responsabilizar a los
Estados Unidos por los daños causados a la familia
en 1964 y en los años posteriores al golpe. Esta
decisión, según João Vicente, fue tomada cuando
Lincoln Gordon, embajador de los Estados Unidos en
Brasil en aquella época, admitió en 2002 que la CIA
había financiado, en las elecciones parlamentarias
de 1962, a los candidatos de la oposición. Es
gracioso, porque la información de que la CIA había
financiado a los candidatos de la oposición en 1962
no era nueva. En una entrevista a Roberto García,
publicada en la revista Veja del 9 de marzo de 1977,
el propio Gordon había confesado que los Estados
Unidos habían financiado a los candidatos de la
oposición a Goulart, acentuando que el desembolso
seguramente fue mucho más de 1 millón de dólares y
no le extrañaría nada que hubiera llegado a 5
millones de dólares. Yo mismo cité esta información
en la página 69 de la primera edición de mi libro,
lanzado en diciembre de 1977. Parece que João
Vicente no leyó nada y no sabe nada. Declaró que,
para su sorpresa e indignación, no escuchó ninguna
manifestación ni de parte del presidente Fernando
Henrique ni del presidente electo, Lula frente a
dicha confesión, lo que lo dejó indignado,
ultrajado, como brasileño.
Según lo que se
desprende de su entrevista a O Globo, publicada el
1º de julio de 2007, recién allí João Vicente supo
de la Operación Brother Sam. Los documentos sobre el
plan de contingencia, denominado Operación Brother
Sam la escuadra que los Estados Unidos enviaron a
Brasil para apoyar el golpe de Estado - fueron
desclasificados y obtenidos por una investigadora
americana, Philis Parker, en 1976. Esta información
me la dio, en aquella época, Celina Vargas del
Amaral Peixoto, directora del CPDOC. Hablé sobre el
tema con Goulart, a principios de noviembre de 1976,
y él pretendía enviarme a los Estados Unidos para
investigarlos, pero falleció cerca de un mes
después, el 6 de diciembre. El profesor Francisco
Weffort, sin embargo, me proporcionó los documentos
que traje de los Estados Unidos y utilicé en O
Governo João Goulart.
- Y entonces...
- Luego de más de
tres décadas, João Vicente, valientemente, anunció:
Nosotros vamos a probar que hubo intervención.
¡Que novedad! João Vicente descubrió lo que ya había
sido descubierto, pretende probar lo que está
probado, y de ahí el porqué decidió entrar con una
acción contra el gobierno de los Estados Unidos,
cobrando la indemnización 3,496 mil millones de
reales (3 mil millones de reales por daños morales y
496 millones de reales por daños materiales), y se
empecinó en difundir la tesis del asesinato. Él sin
embargo ignora que los Estados Unidos, a lo largo de
110 años, durante los cuales se derrocaron
abiertamente 14 gobiernos, nunca pagaron ninguna
indemnización a nadie. De cualquier manera, la
esperanza es siempre la última que muere.
- En los documentos
del SNI se cita a un agente B, que compartía la
intimidad de los Goulart en Uruguay. Muchos dicen
que el ex-diputado Cláudio Braga, por muchos años
secretario particular del ex-presidente, pudiese ser
este informante. ¿Usted que cree?
- Nunca existió
ninguna duda que el SNI, la CIA y otros servicios de
inteligencia de Brasil y de Uruguay siempre
monitorearon las actividades de Goulart, desde que
él, Brizola y otros exiliados, entre los cuales
estaba yo, llegaron a Montevideo en 1964. No es
ninguna sorpresa. Sorprendente sería si sus
actividades no hubiesen sido seguidas por los
órganos de inteligencia, no sólo de la dictadura
instalada en Brasil como de los Estados Unidos y
también del Uruguay. En cuanto a la intimidad de
Goulart, prácticamente no existía. Su residencia de
Maldonado era de puertas abiertas. Allá entraban
mujeres y hombres, amigas y amigos, de Goulart,
Maria Thereza y João Vicente. Otros apenas
conocidos, muchos eventuales, aparecían, sin ningún
control.
Y es obvio que había
agentes infiltrados entre los que acostumbraban
frecuentarla o incluso mantenían con Goulart
relaciones de trabajo o de negocios. En la estancia,
donde estaba el molino, había decenas de empleados
que igualmente recibían personas de afuera.
Cualquiera si es que solamente había uno - podía
ser tildado de agente B y tener acceso a las
pertenencias y papeles de Goulart. En un asado
realizado el 1° de marzo de 1975, cuando cumplió
Goulart 56 años, compareció, además de amigos, el
ministro de Defensa del Uruguay, Walter Ravena
(1973-81), acompañado por varios agentes de
seguridad. Alguno o algunos, probablemente,
trabajaban igualmente para el SNI. En cuanto a que
Cláudio Braga fuese posiblemente el agente B es una
calumnia. Maria Thereza Goulart, en una entrevista a
Carta Capital, insinuó que era él, aunque,
inmediatamente declaró que no era de él que estaba
hablando, que no podía acusar a las personas sin
una certeza y tenía miedo de cometer un error. Y
el hecho es que ella dio todo su apoyo a Cláudio
Braga en el proceso contra Díaz.
También, en el mismo
año, Danilo Groff, acólito de Brizola, fue condenado
a un año de detención y a la multa de 50 mil
cruzeiros por el juez del 4º Tribunal Penal de Porto
Alegre, por haber acusado a Braga durante su campaña
para diputado en Río Grande do Sul. Seguramente
Maria Thereza insinuó que Braga era el agente B
porque él no cree en el asesinato de Jango, tesis
que después se tornó conveniente defender, pero
según la versión de Neira. Lo que se es que Cláudio
Braga era un hombre de confianza de Goulart. No
residía en Uruguay. Vivía en Buenos Aires, donde era
el responsable por la oficina del presidente
depuesto. Orpheu Santos Salles (socio de Goulart) me
contó que él era muy cuidadoso y riguroso en la
elección de las personas en las cuales confiar y
permitir el ingreso en la oficina. También sirvió a
Maria Thereza y a Denize, de quien fue procurador,
después de la muerte de Goulart. Hay muchas
intrigas.
Se mucho, lo
suficiente, sobre la vida de Goulart en Uruguay y en
Argentina. Viví exiliado en Uruguay, en 1964 y 1965,
y estuve allá muchas veces, en 1975 y 1976, cuando
viví algún tiempo en Buenos Aires. Frecuentemente
iba a Montevideo con el fin de investigar para mi
tesis de doctorado, sobre el papel de Brasil en la
Cuenca del Plata, y el libro sobre el gobierno de
João Goulart, con quien conversé muchas veces en
Maldonado y en Buenos Aires. Se lo que sucedía,
conozco detalles de bastidores, pero no voy a entrar
en temas personales, por respeto a la memoria del
ex-presidente, que además, está siendo dilapidada.
Traducido para LA ONDA digital por
Cristina Iriarte
Moniz Bandeira
nacio en Bahia, tiene 74 años y actuó durante varios
años como periodista y militante político, antes de
formarse en Derecho y después doctorarse en Ciencia
Política en la Universidad de São Paulo. Dio clases
en Universidades en Brasil y en el exterior,
especializándose sobre política internacional.
Moniz Bandeira escribió varios libros entre ellos;
Presencia de los EE.UU. en Brasil (Dos Siglos de
Historia), Carteles y Desnacionalización,
Brizola y el laborismo, El Eje Argentina-Brasil -
el proceso de integración de América Latina,
Brasil-Estados Unidos, la rivalidad emergente
(1955-1980), Brasil, Argentina y EE.UU. - de la
triple alianza al Mercosur, Las relaciones
peligrosas: Brasil-Estados Unidos (De Collor a
Lula), Fórmula para el caos la caída de Salvador
Allende, 1970-1973, Formación del Imperio
Americano (De la guerra contra España a la guerra de
Irak). (La Reunificación de Alemania - del Ideal
Socialista al Socialismo Real, El milagro alemán
y el desarrollo de Brasil, Brasil y Alemania, la
construcción del futuro).
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