La crisis es sistémica con
epicentro en los EEUU
por el profesor Luiz Moniz Bandeira

El cientista político e historiador Luiz Alberto Moniz Bandeira, concedió una  entrevista a  (Renato Godoy de Toledo para Brasil de Fato, acerca de la  crisis en Europa.

Moniz Bandeira señaló que la crisis europea tiene origen en el sistema financiero de los EE.UU. y que sus reflejos han aparecido más en Europa, incluso por el hecho de que las agencias de evaluación de riesgo

tienen sus casas matrices en Wall Street

 

- ¿La actual crisis en Europa hace repensar si "valió la pena" la  constitución de la Unión Europea? ¿Se puede evaluar si la UE todavía proporciona más ganancias que pérdidas para los ciudadanos europeos?

- No se puede discutir si “valió o no” la pena la constitución de la Unión Europea. Constituyó una consecuencia natural del desarrollo del capitalismo, proveniente de una necesidad histórica, tal como, en la  segunda mitad del siglo XIX, se procesó la formación de los Estados nacionales, con la  superación de los Estados pequeños, de las formas débiles de Estado, generadas en la  época de la  economía  natural y de la  economía  simple de mercado, por el Estado unitario. Este tema lo expongo detalladamente en dos de mis libros: “Brasil, Argentina y Estados Unidos (De la Triple Alianza al Mercosur)”, cuya 3ª edición la acaba de lanzar la Editorial Civilização Brasileira, y “Formación del Imperio Americano (De la guerra contra España a la guerra en Irak)”, en el cual demuestro que, tal como Kautsky había previsto, la guerra mundial obligó a las potencias imperialistas a formar una federación, y el capitalismo entró en una nueva fase, marcada por la transferencia de los métodos de los carteles, hacia la política internacional, la fase del ultra-imperialismo, y la  transferencia de las guerras hacia la periferia del sistema. La  crisis de la Unión Europea es una crisis global, cuyo epicentro está en los  Estados Unidos.

 

- En su opinión, ¿cuáles son los principales motivos para que la crisis mundial tenga impactos más duraderos en la UE que en países como Brasil e incluso en los EEUU?

- La economía capitalista mundial es un todo y no una suma de economías nacionales. Envuelve no sólo a las potencias industriales, sino también a los países en desarrollo y a los más atrasados.

 

Sin embargo los impactos ahora son más visibles en la Unión Europea en gran medida debido a la especulación de las agencias de calificación de riesgo, casi todas o todas con sus casas matrices en Wall Street y bajo el control de los bancos de inversiones de los Estados Unidos.

 

La crisis en Grecia y en otros países de la eurozona reflejó la  sobrevaluación del euro, debido exactamente a la elevada desvalorización del dólar, y eso dificultó las exportaciones de los países más débiles como Grecia, Irlanda y Portugal, entre otros factores como la irresponsabilidad fiscal, el descontrol de los gastos públicos, los elevados déficit presupuestales, el déficit comercial, la corrupción, inflación y estancamiento económico.

 

De ahí que es difícil prever, debido a sus múltiples aspectos, inclusive sociales y políticos. Es una crisis sistémica y, como dije, el epicentro está en los  Estados Unidos. Brasil, naturalmente, tiene problemas. Pero la rigurosa política económica y financiera del gobierno Lula, manteniendo rígidamente la  responsabilidad fiscal y conteniendo la inflación, ayudó en evitar que sufriese consecuencias mayores de la crisis financiera global. Además, Brasil solamente exporta cerca del 13% de su producción y diversificó, con su política externa, los mercados en el exterior. Actualmente exporta más hacia los países en desarrollo que hacia Europa y los Estados Unidos, regiones más directamente afectadas por la crisis.

 

- ¿Esta crisis es la  misma crisis de 2008? En otras palabras, ¿el origen de la  crisis está en la  UE o en el mercado financiero internacional?

- La erupción de la crisis, que sacude a toda la eurozona (16 de los 27 Estados-miembros de la Unión Europea y otros nueve no-miembros de la UE que adoptan el euro), constituye un desdoblamiento, la tercera etapa de la crisis económica y financiera deflagrada en los Estados Unidos, con la  explosión del mercado inmobiliario, en el primer semestre de 2007, cuando grandes aseguradoras, como Merrill Lynch y Lehman Brothers, suspendieron la  venta de colaterales, y en julio del mismo año, los bancos europeos registraron perjuicios con contratos basados en hipotecas sub-prime. En seguida, septiembre de 2008, la  crisis alcanzó al sector bancario, con la  bancarrota y la  disolución de Lehman Brothers, el cuarto banco de inversión de los Estados Unidos. Y comprometió e involucró, finalmente, a los propios Estados nacionales. Llevó a  Islandia, cuyos bancos mantenían negocios por un valor tres veces mayor que el PBI del país, a una virtual bancarrota, que se reflejó sobre el Reino Unido, su principal acreedor. Y, a fines de 2009, se manifestó en Grecia, amenazando la estabilidad de toda la Eurozona, dado que varios países no cumplieron las metas del Tratado de Maastricht para la unificación monetaria, entre las cuales se halla el control del déficit presupuestal (hasta el 3% del PBI), del endeudamiento público (hasta el 60% del PBI).

 

- ¿El fin del euro está en debate en la  UE?

- No está en debate el fin del euro. Su institución, como moneda única, resultó de la  crisis de cambio extranjero que alcanzó a Europa en los primeros años de la década de 1990, cuando los flujos especulativos casi destruyeron el mecanismo anterior de tasas de cambio "fijas pero adaptables". Existen problemas, naturalmente, que derivan de la moneda única adoptada por 16 países, cuyas prácticas políticas, leyes, necesidades, dimensiones económicas y gobiernos son diferentes. Si cada uno de estos países tuviese aún su propia moneda nacional, podría devaluarla, si su economía fuese mal administrada, sin responsabilidad fiscal, y sufriese un ataque especulativo. Sin embargo, con la sustitución de las monedas nacionales, que los propios Estados nacionales podían emitir, por la moneda única, el euro, la devaluación se tornó imposible. Es difícil, por lo tanto, administrar una moneda única, sin un poder central, dado que la existencia de asimetrías, sobre todo económica, y los gobiernos nacionales pueden tomar decisiones financieras, en virtud de presiones sociales y políticas domésticas o de otros factores. La perspectiva más viable es la sumisión de los Estados de economía  más débil, como Grecia y Portugal, a las políticas fiscales de Alemania y Francia, con la adopción de criterios rígidos de convergencia, para monitorear, sobre todo, las tasas de inflación, las  finanzas públicas y la estabilidad monetaria. Y es preciso observar que el euro, instituido por el Tratado de Maastricht (1992), a pesar de ser una víctima de los especuladores, aún está más valorizado que el dólar, moneda sin ningún tipo de respaldo, cuya tendencia es declinar cada vez más. Mientras el aumento de las reservas oficiales en euros creció un 27% del total mundial en 2008, una  suba del 18% en una década, en el mismo período, la parcela de estas reservas en dólares cayó del 71% al 63%. Y el dólar, luego de devaluarse un 40% entre 2002 y 2008 y fortalecerse un 20% con relación al euro, entre marzo y diciembre de 2008, durante la crisis financiera, volvió a  caer un 20%, entre marzo y diciembre de 2009, debido a la preocupación en el mercado con la  deuda externa de los Estados Unidos. La revalorización del dólar apenas reflejó la crisis de la Eurozona. Fue coyuntural. El dólar está estructuralmente debilitado por el déficit fiscal y cambiario y por la elevada deuda externa líquida de los Estados Unidos. La perspectiva es de que, días más días menos, deje la condición de moneda única internacional de reserva, a pesar de que China y los Estados Unidos sean el centro del sistema capitalista mundial.

 

- ¿Cuál ha sido el papel de los partidos de izquierda en Europa frente a esta crisis?

- Según el gran historiador Eric Hobsbawm dijo en una entrevista a la agencia de noticias Telam, de Argentina, “ya no existe la izquierda tal como era”, ya sea socialdemócrata o comunista. O está fragmentada o desapareció. No hay contraste, no hay virtualmente oposición. Las diferencias consisten solamente en el matiz de los partidos. Diversos factores económicos y sociales produjeron, sobre todo en las potencias industriales, algunos desvanecimientos de las contradicciones políticas e ideológicas entre los partidos políticos, cuyas iniciativas, en el gobierno, no difieren mucho, en Alemania, Francia, Inglaterra, y mucho menos en los Estados Unidos, donde los Partidos Demócrata y el Partido Republicano, esencialmente, poco se diferencian.

 

- ¿El Estado de Bienestar social corre el riesgo de dejar de existir después de la crisis, frente a los paquetes económicos de carácter neoliberal?

- La existencia de un poderoso ejército industrial de reserva debilitó el poder de negociación de los sindicatos, cuya articulación política, restringida a los límites de sus respectivos Estados nacionales, no acompañó el desarrollo de la  organización transnacional capitalista, que permite a las grandes corporaciones, con subsidiarias en los nuevos países industrializados, contar con amplios recursos para resistir a las presiones y minimizar los efectos de cualquier paralización del trabajo. El desplazamiento de la producción hacia los países con niveles salariales más bajos, las diferencias de condiciones sociales y políticas, así como de los niveles de organización obstaculizan, por ejemplo, el éxito de la coordinación internacional de una huelga, con el objetivo de paralizar, simultáneamente, todas las unidades de producción de la misma empresa esparcidas por diversos países. Y el poder de los sindicatos fue incluso más debilitado por la expansión del mercado global de trabajo, con el surgimiento de 1,2 mil millones de nuevos trabajadores y de otros millones dispuestos a trabajar por cualquier salario, para tener un medio de subsistencia. Sin embargo, es muy poco probable, incluso difícil, acabar totalmente con el Estado de bienestar, en virtud de sus terribles consecuencias políticas, con la desestabilización de los regímenes en la Unión Europea y en  Europa en general. 

 

Traducido para LA ONDA digital  por Cristina Iriarte

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