Las políticas educativas, tras el primer
gobierno de izquierda en Uruguay:
¿transformación o reforma?
por el profesor Nicolás Bentancur

Informe completo
en formato pdf

 

Este  trabajo  constituye  una  primera  aproximación  a  las  políticas  educativas  a desarrollarse  en la  administración de  gobierno que recién se inicia,  por lo cual su naturaleza  es  fundamentalmente  exploratoria. 

 

En  el  mismo  se  indaga  sobre  los antecedentes  recientes  en  las  políticas  educativas,  los  repertorios  programáticos  a disposición del gobierno  y el escenario político – institucional actual para esbozar finalmente  algunas  hipótesis  tentativas  sobre  el  posible  devenir  de  la  gestión  del sistema educativo, en el período gubernamental en curso.

 

Este  trabajo  constituye  una  primera  aproximación  a  las  políticas  educativas  a desarrollarse  en la  administración de  gobierno que recién se inicia,  por lo cual su naturaleza es fundamentalmente exploratoria. Dedicaremos los numerales siguientes a indagar sobre los antecedentes recientes en las políticas educativas, los repertorios programáticos a disposición  del  gobierno y el  escenario  político – institucional actual para esbozar finalmente algunas hipótesis tentativas sobre el posible devenir de la gestión del sistema educativo en el período gubernamental en curso.

 

La tramitación de la gestión educativa en la

Administración Vázquez (2005- 2010)

En el primer   gobierno de izquierda una matriz de hechura de políticas incrementalista –tal vez con tintes “consociativistas” aún más marcados- orientó la gestión de la ANEP. Desde su asunción, las   autoridades de la enseñanza identificaron entre los principales  problemas  al  malestar  existente  en  el  colectivo docente –al que se asociaba, entre otras variables, a la falta de participación en la definición de las políticas- y a la alta conflictividad estudiantil.

 

 En consecuencia, se definió  como  la  primera  línea  estratégica  de  su  gestión  la  “promoción  de  una conducción institucional democrática y respetuosa de los derechos humanos”. Al dar cuenta de su desempeño al final de período, se informa que “... se apostó al diálogo como  mecanismo  de  prevención  y  solución  de  conflictos;  se abrieron múltiples instancias de participación a docentes,  estudiantes  y  sindicatos;            se  incorporó  un representante de la  respectiva Asamblea Técnico-Docente (ATD) como miembro observador en cada            uno de            los            consejos desconcentrados; se reconoció explícitamente el fuero sindical y se instalaron  comisiones  bipartitas en todos los niveles educativos del ente” (ANEP CODICEN, 2009: 13 y 23).

 

La apertura de espacios de participación en las instancias decisorias a los sindicatos docentes,  ATDs.  y  otros  actores  sociales  tuvo  por  objeto  a  diversos  cometidos

 

Directamente asociados a la  gestión, como comisiones    de presupuesto, de seguimiento  presupuestal  y  de  política  salarial  y  estatuto  de  los  funcionarios. Comprendió también la  participación en comisiones que definían las denominadas “líneas transversales” a impulsarse en el conjunto del sistema educativo. Pero más importante aún, ese fue el cerno del que surgieron las principales transformaciones en los planes de estudio, incluyendo el nuevo plan para la Enseñanza Media Básica y Media Superior (“Reformulación 2006”), los planes de estudios en la Enseñanza Técnica (Ciclo Básico Tecnológico y Ciclo Básico Tecnológico Agrario, Sistema de Formación Profesional de Base, Capacitación Profesional Básica) y el Plan Nacional Integrado de Formación Docente.

 

Puede argumentarse que en el período 2005-2010 se desarrolló una gestión dotada de algunos  rasgos “transicionales”, por cuanto  puso  el  énfasis  en  la  creación  de precondiciones que  se consideraron   clave para el buen funcionamiento y el desarrollo del sistema  educativo.

 

El  incremento  del presupuesto educativo y la reingeniería  institucional  derivada  de  la  nueva   Ley  General  de  Educación  se inscriben en esa tendencia. La asunción cabal de esta prioridad descartó alternativas de reestructura radical de la organización y funcionamiento del sistema, que por lo demás, estaban muy  alejadas de las concepciones arraigadas en las autoridades educativas. Así lo reconoció recientemente el Presidente de ANEP, Luis Yarzábal, al oponer las estrategias de “reforma”, por un lado, y de “transformación constante”, por otro: “... no considero que se deba plantear en ningún caso una reforma puntual del sistema educativo. Las reformas son traumáticas y producen los resultados que se produjeron aquí: dislocaciones, traumatismos,   enfrentamientos   que   no convienen  a  la  educación. Yo  me  afilio  a  quienes  impulsan  procesos de transformación constante. Es lo que tratamos de hacer en esta gestión”.

 

Esta  estrategia  de  instalación  de  pilares  sobre  los  cuales  pudieran sustentarse transformaciones a largo plazo se articuló  estrechamente con la  ya  referida  tónica inclusiva de formulación de las políticas, de manera de propiciar el compromiso de los influyentes actores colectivos docentes con el proceso.   Naturalmente, y por la negativa, ello también contribuyó a la  exclusión  de  la  agenda  decisoria  de  temas cruciales pero de alta sensibilidad (a título de ejemplo, el estatuto docente), capaces de frustrar el clima más propicio que se pretendió recrear.

 

Ese escenario ambientó la continuidad de políticas educativas  menos  conflictivas, denominadas            por            un            analista como “básicas”            o            de            “primera        clase”, fundamentalmente ligadas a la expansión de la  cobertura  (Navarro  2006).

 

Fue el caso de la creación de nuevas Escuelas de Tiempo Completo, de la ampliación de la matrícula en el nivel preescolar y de la disminución de la relación numérica docente – estudiantes en enseñanza primaria.

 

Por su parte, entre los espacios de innovación del período merecen ser destacados tres lineamientos generales de políticas: la  incorporación  de  la  informática  a  las aulas  escolares  a  través  del  Plan  Ceibal;  los  desarrollados  en  torno  a  temas  que pueden ser catalogados como de “nueva generación” (derechos humanos, educación sexual,  violencia  en  los centros  educativos);  y diversos  programas orientados a la búsqueda de mayores niveles de  equidad educativa, como parte del rearmado  del sistema de protección  social (Programa Maestros Comunitarios, Programa Aulas Comunitarias,  Programa  de  Impulso  a  la  Universalización  del  Ciclo  Básico,  etc.). Merece  destaque que  buena  parte  de  estas  innovaciones  fueron  concebidas  y engendradas desde fuera del seno de la ANEP (por medio de organizaciones como el MIDES o el LATU).

 

Insumos   programáticos   para   la   gestión   educativa   del   segundo   gobierno frenteamplista.

Para  esbozar  el  rumbo  de  las  políticas  educativas  del  próximo  quinquenio  es  preciso rastrear  las  propuestas  existentes  que  gocen de determinados niveles de legitimación político –  institucional. Incluiremos  dentro  de  esta  categoría  al  programa  de  gobierno del  Frente  Amplio,  a  los  productos  de la  Estrategia  Nacional  para  la Infancia  y  la Adolescencia  (ENIA) en  el  renglón  educativo,  y  al  reciente  acuerdo  interpartidario sobre educación. Al relevamiento de los enunciados fundamentales de cada una de estas piezas le destinamos los numerales siguientes.

 

El Programa de Gobierno 2010 - 2015 del Frente Amplio

El apartado  sobre  educación  del  Programa de Gobierno  del  F.A.,  aprobado  por  su  V Congreso  Extraordinario  “Compañero  Zelmar  Michelini  el  13  y  14  de  diciembre  de 2008, se titula “Educación para todas y todos a lo largo de toda la vida”. Se trata más bien de un punteo de principios generales, objetivos y medidas escasamente articulado y de muy disímil nivel conceptual, tal cual luce a continuación:

 

• El fortalecimiento del sistema educativo formal para la incorporación de niñas, niños y adolescentes que hoy están fuera de él.

•  Implementar  programas  de  formación  integral  que  faciliten la  culminación  de  la educación obligatoria.

• Fomento de la participación de docentes, estudiantes y la comunidad en los diferentes ámbitos del  sistema  educativo.

  Se pretende estimular una participación que  integre especialmente   la democratización de la ANEP.

• Fomentar la conformación de equipos interdisciplinarios para reforzar los procesos de integración social y educativa.

• Planificar la expansión de todo el sistema educativo asegurando una relación adecuada entre  el  número  de  docentes  y  el  número  de  estudiantes  promoviendo  mejoras  en  la calidad de la educación.

•  Garantizar  la  universalización  de  la  educación  inicial  y  el  fortalecimiento  de  la Educación  Media  Básica  son  objetivos  estratégicos  que  apuntan  a  la  mejora  de  la educación y del tiempo pedagógico.

•  Se  requiere  especialmente  dotar  de  mejores  condiciones  a  la  educación  técnica  y tecnológica como respuesta a los desafíos del país productivo.

•  La  alfabetización  informática  deberá  continuarse  y  fortalecerse  en  el  marco  de  los objetivos integrales de la educación, promoviendo el acceso paulatino de los alumnos de todo el sistema y de los docentes.

• La lucha contra el analfabetismo total o funcional será también una línea estratégica a consolidar en el marco de la Educación de Jóvenes y Adultos.

•  La  promoción  de  centros  educativos  abiertos  e  integrados,  con  participación  de docentes, estudiantes y la comunidad para dar respuesta a las necesidades de su entorno local, contribuirá así al desarrollo de una cultura de derechos ciudadanos, democrática, solidaria y respetuosa de la diversidad cultural.

• Consolidación de un sistema terciario de educación pública acorde al proyecto de país productivo con un papel central de la  Universidad de  la  República  y de  la  educación técnico profesional

 

Otorgar a la formación docente carácter universitario.

•  La  responsabilidad  de  los  medios  de  comunicación  en  los  procesos  educativos  es fundamental  y  deberá  ser  jerarquizada  e  integrada. Se procurará  estimular  que  los medios de comunicación contribuyan al logro de los objetivos educativos, más allá de aquellos que por ser propiedad del Estado jugarán un papel relevante.

•  La asignación presupuestal deberá ajustarse a  los  requerimientos  exigidos que implican continuar con la mejora edilicia y de infraestructura, la creación de cargos y centros educativos, la  mejora  de  la  calidad  de  la  educación  y  de  las  remuneraciones docentes y no docentes.

 

Los aportes sobre políticas educativas de la ENIA

A  mediados  de  la  anterior  administración  del  gobierno  nacional  se  estableció  el propósito de definir  y consolidar los lineamientos estratégicos en materia de políticas hacia la infancia y la  adolescencia a través de una Estrategia Nacional (ENIA).La construcción de la Estrategia Nacional para la Infancia y la Adolescencia 2010-2030 fue una             iniciativa        de       Comité           de Coordinación            Estratégica             (CCE),            un        espacio             de coordinación política en el que participaron las máximas autoridades de las instituciones públicas con competencias en el sector, con el aval de la Presidencia de la República y el apoyo del Sistema de Naciones Unidas en Uruguay.

 

Entre los participantes se contó con representantes  de   organismos   públicos, organizaciones de la sociedad civil, organismos internacionales, legisladores, sectores empresariales y académicos.

 

La primera resultancia de dicho proceso fue una serie de documentos que vieron la luz en  el  año  2008,  varios  de  los  cuales  atañen  total  o  parcialmente  al  sector  educativo. Merecen destacarse especialmente el denominado “Sustentabilidad Social. Reflexiones sobre  la  relación  entre  la  Estrategia  Nacional  para  la  Infancia  y la  Adolescencia  y el modelo de desarrollo de Uruguay hacia el año 2030”, de autoría de Gustavo De Armas, y el  documento  “Estrategia Nacional para  la Infancia y  la  Adolescencia  2010-2030. Bases para su implementación”.

 

Entre finales del año 2009 y principios del 2010 se produjo en el marco de la ENIA el documento “Plan para la acción 2010 – 2015”, que contiene un capítulo que propone medidas de políticas y metas concretas para los distintos niveles del sistema educativo, y se corresponde con otros documentos que analizan el financiamiento necesario para llevar a la práctica algunas de esas políticas. Presentamos una síntesis de cada una de estas piezas a continuación.

 

Educación y sustentabilidad social.

En  el documento  base  elaborado por De  Armas  (2008)  se  afirma inicialmente que  el sistema  educativo nacional no presenta  problemas  significativos  de   cobertura   en ninguno de sus niveles, para luego identificar tres déficits principales: a)  La  deserción  en  la  educación  media,  a  la  que  se  la  cataloga  como  el  principal problema.

 

Las altas tasas de abandono en este sector se conjuga con una amplia brecha entre  jóvenes de distintos estratos  socioeconómicos:  mientras  aquellos  que  residen  en los barrios de mayores ingresos de Montevideo presentan tasas de egreso semejantes a los  países  desarrollados, entre  los jóvenes de los barrios de menores  ingresos  apenas uno  de  cada  diez  consigue  esa  meta.

 

Para  este  problema  se  descartan  estrategias unidimensionales o soluciones rápidas y simples, y se apunta que intervenciones sobre la trayectoria estudiantil previa podrían contribuir a reducir la deserción en secundaria.

 

b) En la enseñanza primaria se reconoce la  tendencia  al  descenso  de  las  tasas  de repetición  como  un  logro  importante,  para  el  conjunto de  los  establecimientos y especialmente para las Escuelas de Tiempo Completo (en éstas, del 15% al 5.8% entre 1995 y 2007). Según el documento ello indica la senda a seguir: en tanto casi la mitad de los niños que asisten a escuelas públicas viven en hogares en situación de pobreza, solamente el 7% asiste a Escuelas de Tiempo Completo (porcentaje que se expande a un tercio  si  se  consideran  también  las  Escuelas  de  Contexto  Socio  Cultural  Crítico). Paralelamente, se constata un crecimiento de la   “asistencia   insuficiente”   y   del “abandono intermitente”.

 

c) El tercer déficit analizado es el de la calidad y distribución social de los aprendizajes en el ciclo secundario.

 

En base a los resultados de la prueba PISA 2006 3, se señala que si bien             Uruguay obtiene buenos resultados            en el concierto de los países latinoamericanos, uno de cada tres estudiantes no logra niveles mínimos de suficiencia en  matemática  y  lectura, y  si  se  acumulan  sus  resultados, “se  podría  decir  que prácticamente  la  mitad  de  los adolescentes uruguayos no ha logrado desarrollar las competencias  necesarias   para  actuar  en el  futuro cercano  en   el  ámbito  público, ciudadano  o  político, en el mercado  laboral  y  en  el  mundo  del  conocimiento”  (De Armas 2008:34). Estos datos guardan como trasfondo una marcada inequidad: mientras ocho de   cada diez adolescentes  de contexto “muy favorable” alcanzan   niveles suficientes en matemática y lectura, sólo uno de cada diez, aproximadamente, lo logra entre los adolescentes de contexto “muy desfavorable”.

 

A los efectos de diseñar una estrategia efectiva de mejoramiento de estos indicadores se considera  clave  el  progreso  de  la  inversión  en  educación. En  el  informe  se manejan distintas  hipótesis  sobre  su  evolución,  una  de  las  cuales,  de  carácter  “intermedio”,  le permite aseverar que “... si Uruguay decide seguir incrementando el gasto público total en educación, manteniendo relativamente constantes los pesos relativos de ANEP y la Universidad de la República en su distribución, hasta alcanzar el 6.5% del PBI en 2025

(valor  que  ya  exhiben  muchos  países),  entonces  es  factible,  merced  a  las  tendencias demográficas que el país experimenta, que logre un nivel de gasto educativo destinado a niños y adolescentes similar al de los países más desarrollados (...)

 

 Una “hoja de ruta” de este tipo permitiría establecer metas ambiciosas con relación a otros objetivos: por ejemplo, la  introducción  de  innovaciones  curriculares,  pedagógicas  o  de  gestión  que mejoren la calidad educativa” (De Armas 2008:41).

 

Dimensiones  educativas  de  una  Estrategia  Nacional  para  la  Infancia  y  la Adolescencia.

Este  tópico  está  contemplado en el  documento que contiene las   bases para la implementación de la ENIA (Consejo Nacional de Políticas Sociales 2008). La temática específicamente educativa aparece contemplada dentro de los factores que inciden en el acceso al  bienestar, en  la enunciación de las respuestas y  avances  iniciados, en  la imagen a construir, en los lineamientos y propuestas y en las condiciones de viabilidad. A continuación las presentamos brevemente.

 

a) Las dificultades de adecuación del sistema educativo.

Se  entiende  que  las  propuestas  educativas  experimentan  una  crisis  de  sentido,  por cuanto no han acompañado la transformación del mercado de trabajo, de las familias, de los niños y adolescentes, especialmente en la relación educador/educando y en la labor de los centros educativos. Se achaca a los sistemas educativos modernos en general –no sólo  al  uruguayo-  su  verticalidad, la poca  movilidad  de  los  sujetos,  las  propuestas homogéneas y la escasa capacidad de enfrentar situaciones novedosas.

 

También   en   este   documento   se   resaltan   los   logros   en   la   cobertura   educativa, señalándose  como  principal  problema  a  la disparidad  la  inequidad  que  trasuntan  las tasas  de egreso   y los   resultados de aprendizajes entre los diversos sectores socioeconómicos, factores   decisivos   en   la   reproducción   de   la   desigualdad   y   la “desvinculación” en la educación media.

 

b) Respuestas y avances generados.

En el Informe se destacan la obligatoriedad de la educación preescolar (5 y 4 años), la universalización  de  la  educación  física  (sancionada  por  ley),  las  Escuelas  de  Tiempo Completo,  las  Escuelas de Contexto  Crítico, el Programa  Maestros  Comunitarios,  el Plan            Ceibal,           el            Programa   Aulas Comunitarias,           el Programa   de            Impulso          a   la Universalización del Ciclo Básico y el Programa de Formación Profesional Básica (del Consejo de Enseñanza Técnico – Profesional).

 

c) La imagen a construir: una educación de calidad en todos los niveles.

Los  componentes principales de  esta  imagen  orientadora  podrían  sintetizarse  en  tres categorías: adecuación del sistema y de los centros educativos a las nuevas condiciones sociales, a los requerimientos de formación y a los intereses de los adolescentes; mayor eficacia en la retención de estudiantes y en la calidad de los aprendizajes; y ampliación de la concepción del sistema de forma de abarcar a una serie de instituciones y espacios (clubes de niños, plazas de deportes, asociaciones barriales, etc.).

 

d) Lineamientos estratégicos para el fortalecimiento y  transformación  del  sistema educativo.

 

Según el Informe, “Debe   avanzarse   hacia   proyectos   educativos   adecuados a la población a la que se  dirigen,  tiempos  pedagógicos  flexibles  y  compatibles  con  las nuevas  realidades  familiares  y  sociales;  centros  a  escala  humana,  que  permitan  una educación  personalizada; formación de equipos multidisciplinarios, que contribuyan  a analizar y encarar distintas problemáticas que   surjan   en   los   centros   educativos; evaluaciones que permitan aprender a partir de la experiencia, realimentar y mejorar el proyecto” (Comité de Coordinación Estratégica 2008: 40).

 

Se agrega la necesaria jerarquización del rol docente y fortalecimiento de su formación, el  acercamiento  de  las  familias  a  los  centros,  la  incorporación  de  mecanismos  de participación y rendición de cuentas, la adecuación de la formación –especialmente en la enseñanza media- a las expectativas de los jóvenes y a la facilitación de su inserción al  mercado laboral, y  la  reconsideración  de  la  ubicación  territorial  de  los  centros propendiendo a una mayor integración social.

 

Asimismo,             en             este    capítulo             del       Informe             se        incorporan             propuestas     de distinta procedencia –esto es, no necesariamente consensuadas- relativas a una nueva gestión de los  centros  educativos (más  autónomos,  con  capacidad  de  propuesta  de  acuerdo  a  su entorno  y  población,  diferenciados  por  su  proyecto  institucional),  la ampliación del tiempo pedagógico a través de distintas  modalidades,  la  flexibilización  curricular  de manera que parte de los contenidos se decidan en los centros educativos, la extensión de las horas de inglés e informática, etc.

 

El capítulo educativo del Plan de Acción 2010 – 2015

a) En relación a la enseñanza primaria, la apuesta principal del documento radica en la extensión   del   tiempo   escolar   en   las   escuelas   que   atienden   a   los   sectores   más desfavorecidos del estudiantado. Así, se propone ampliar la  jornada  escolar  diaria  en las escuelas urbanas de requerimiento muy desfavorable y desfavorable (1 y 2) pasando de            132 escuelas        actuales         a 300  en 2015, incluyendo todas las de requerimiento            , y luego avanzar  progresivamente  al resto de las escuelas  conforme  existan  locales disponibles.

 

 El   tiempo escolar añadido se   destinaría   a  diversas actividades   de socialización, recreación, educación física, deporte, enseñanza de idiomas y al apoyo en los aprendizajes.

 

Otra orientación subrayada es la orientación del Programa de Maestros Comunitarios, comprendiendo el número de maestros y de escuelas atendidas, pero también aplicando su “filosofía” y su “práctica” en las escuelas de jornada escolar ampliada.

 

El  documento  otorga  especial  destaque  al  modelo  de  centro  educativo,  apostando  al fomento de la innovación, a la creación de comunidad educativa  y al relacionamiento con el medio. Es así que se propone la definición de proyectos institucionales de cada centro, con financiamiento; mecanismos de estímulo a la permanencia de los docentes; la capacitación de los docentes en servicio y el fortalecimiento del trabajo en equipo; y nuevas modalidades de vinculación con las familias y con las instituciones de la zona.

 

Asimismo, hay algunas referencias a la relación numérica maestro / niños (no más de 25 por aula), al mejoramiento de la infraestructura   escolar, y a la utilización de instalaciones aledañas (espacios públicos, clubes, etc.).

 

En  otro  documento  elaborado  en  el  marco  de  la  ENIA  (Llambí  et  al  2010a),  se presupuestó el costo que  implicaría  la  ampliación  de la cobertura de las Escuelas de Tiempo Completo, contemplándose dos alternativas: un escenario principal en el que se prevé  la  incorporación   a  ETC  de  todos  los  alumnos  que  asisten  a  escuelas  de requerimiento  1  (i.e.  alumnos  que  asisten  al  20%  del  total  de  escuelas  urbanas correspondiente   a   contextos   más   desfavorables);   y  un   segundo   escenario   con   la incorporación a ETC de todos los alumnos que asisten a escuelas de requerimiento 1 y 2 (i.e.  alumnos  que            asisten  al  40%  del  total  de  escuelas  urbanas  correspondiente  a contextos más desfavorables).

 

b) Con respecto al nivel medio básico, el Plan de Acción 2010-2015 de la ENIA define como  objetivo  principal  ampliar            la            cobertura      de            la            oferta            educativa            pública, mejorando  el acceso, su calidad y su equidad.

 

También en este nivel se advierte la importancia que se concede a la dimensión de los centros            educativos.    Es      a sí      que     se             propone crear centros de educación media básica de un tamaño no superior a los 10 grupos por turno  (4  primeros,  3  segundos  y  3  terceros)  con  un  tamaño  de  grupo  no  superior a 25 alumnos en primero y 30 en segundo y tercero;  localizados en los barrios de forma tal que faciliten la integración social entre los estudiantes; y con un ratio aproximado de un centro  de  dos  turnos  cada  cuatro  escuelas  (con  dos  grupos  de  6to  año  de  25 alumnos máximo cada una).

 

Pero   además             del       tamaño,          también          se        pone   el         acento             en             la         gestión           de       los establecimientos.  Por  ello  se  propone  implementar  mecanismos  que   propicien  la innovación en contenidos y formatos para atender la diversidad del alumnado, poner en práctica  las  modalidades  de  participación  estudiantil  previstas  en  la  Ley  General  de Educación  e  implementar  programas  dirigidos  a  la  recreación  y  la  socialización. 

 

Al igual  que  en  Primaria,  se  contemplan  los  “proyectos  de  centro”  y  se  apunta  a  una gestión  de  los  recursos  humanos  que  favorezca  la  permanencia   y  el  sentido  de pertenencia  de  los  docentes  en  el  establecimiento,  apoyados  por  un  elenco  de  figuras auxiliares (adscriptos, animadores culturales,  equipos profesionales  interdisciplinarios, etc.).  La  gestión  de  los  centros  sería  objeto  de  monitoreo  y  evaluación  en  todos  los niveles (micro, meso y macro).

 

En  un  terreno  más  estrechamente  vinculado  a  la  enseñanza,  se  plantea  mejorar   la transición             de       la         escuela             a             los             centros          de educación media básica,            e impulsar propuestas didáctico –pedagógicas de trabajos por proyecto, o problema, con abordajes   interdisciplinarios,   apoyándose   en   la   incorporación   del   Plan   CEIBAL en  la educación media.

 

En un plano más específico, el Plan propone la revisión y articulación de los diferentes programas             de             revinculación  e         inclusión            educativa            existentes       (PAC,            PIU y FPB en ANEP, CECAP en el MEC, áreas pedagógicas en INAU, etc.)

 

Una  segunda  estimación  financiera  se  planteó  como  objetivo  el  dimensionamiento económico de la universalización del Ciclo Básico en centros educativos de una escala tal  que  posibilite  un  vínculo  más  personalizado  entre  los  jóvenes  y  el  centro,  y  que funcionen en no más de dos turnos (Llambi et al 2010b). En el estudio se prevé, además de gastos en infraestructura y en cargos docentes, la extensión del Proyecto de Impulso a la Universalización del Ciclo Básico (PIU) a todos los centros nuevos.

 

c)  Con  respecto  al  nivel  medio  superior,  el  Plan  de  Acción  2010-2015  de  la  ENIA denota énfasis similares a los recién descritos. La dimensión             de             los       centros           propuestos    para    el         bachillerato             refiere a un tamaño no superior a los 20 grupos por turno con un tamaño de grupo no superior a 30  alumnos; localizados en puntos del territorio  que permitan             el             acceso          desde los distintos   barrios             o          zonas  desde                                     los                   que provienen los alumnos y faciliten la integración social entre los estudiantes; con un ratio aproximado de       un             bachillerato   de             dos             turnos             cada   dos     centros             de educación media  básica  de  dos turnos.

 

Se reiteran también las propuestas de centros con proyectos propios, sustentados en una comunidad  educativa  arraigada  y con  potencialidad  para  la  innovación,  de  propuestas pedagógicas que atiendan a la diversidad de intereses  y realidades de los adolescentes, y de profesionales y docentes en roles de apoyo y orientación.

 

En vistas de las particularidades del bachillerato, se argumenta acerca de la posibilidad de que el estudiante vaya desarrollando su propia orientación, mediante un sistema de créditos  y  de  optatividad  de  asignaturas,  el  suministro  de  orientación  vocacional ocupacional y la promoción de un contacto fluido con el mundo del trabajo.

 

Merece             destaque        la             propuesta       de             implementar            un            servicio          de bienestar estudiantil  que  comprenda  becas  y  transferencias  monetarias  a  los  adolescentes,  con miras a su retención en el sistema educativo.

 

Precisamente, el estudio financiero realizado en el marco de la ENIA para este nivel del sistema   educativo   se   centró   en   el   otorgamiento   de   una   beca   para   estimular   la continuidad  y  culminación  de  los  estudios  secundarios,  contemplando  tres  escenarios alternativo de focalización (Ferrari et al 2010).

 

El documento interpartidario sobre políticas educativas

El denominado “Documento de Acuerdo sobre Educación”, de mayo de 2010, también se organiza en torno a los niveles del sistema educativo. Con matices entre cada uno de ellos, por lo general define objetivos generales y ciertas metas cuantitativas.

 

a)  En  materia  de  Educación  Inicial  los  objetivos  son  básicamente  de  cobertura: universalización de la atención a niños y niñas de  4 y 5 años, aumento progresivo de la de 3 años  (“a través de  diversas modalidades”)  e incorporación de la  totalidad de los niños y niñas provenientes de hogares bajo la línea de pobreza.

 

b)  En  enseñanza  primaria  se  fija  como  primer  objetivo  alcanzar  con  la  modalidad  de Escuelas de Tiempo Completo al 100 % de los niños en situación de pobreza, cubriendo totalmente  en  el  presente  quinquenio  al  quintil  más  desfavorecido  (300  Escuelas  de Tiempo Completo). La otra meta cuantitativa refiere al abatimiento de la repetición en primer año, por debajo del 10% de la matrícula.

 

También en este documento se plantea el fortalecimiento del papel de las escuelas, tanto para la adopción de decisiones en el plano de los proyectos pedagógicos, como para la gestión de recursos económicos de acuerdo a una planificación establecida al inicio del año,  procurando  una  mejora  en  la  eficiencia.  Esa  individualización  del  centro  se complementaría con  la intervención y asesoramiento de equipos interdisciplinarios.

 

En       tercer  lugar,  se  propone  “trabajar  con  sentido  estratégico  hacia la inclusión”, contemplando cuando  se  requiera  el  desarrollo  de  programas  de  “enriquecimiento extraescolar”.

 

Otras  propuestas  versan  sobre  la  maximización  de  las  capacidades  edilicias  y  la habilitación de nuevos espacios, la ampliación del Plan Ceibal, y la enseñanza de una segunda lengua, prioritariamente en las ETP,

 

c)  Las  metas  definidas  para  la  Educación  Media  Básica  para  el  año  2015  incluyen  la cobertura universal de los adolescentes de entre 12 y 15 años, el aumento en un tercio los  alumnos  que  se  encuentran  en  el  nivel  2  de  las  pruebas  de  PISA  en  lengua  y matemática, la reducción a la mitad la brecha entre el quintil de estudiantes de mayor rendimiento y el quintil de menor rendimiento en dichas pruebas, y la reducción al 15 % de la repetición.

 

En relación a este nivel el documento interpartidario reitera el énfasis en el rediseño en tamaño   y  funciones   de   los   centros   educativos,   con   los   objetivos   de  lograr   una “dimensión  personalizante”  y  facilitar  la  integración  social  de  los  estudiantes.  Se propone  un  máximo  de  600  alumnos  en  dos  turnos  con  grupos  no  mayores  a  30  por clase, y la construcción de 58 centros educativos de educación media básica que permita atender a la totalidad de los adolescentes entre 12 y 15 años.

 

Los nuevos modelos de centros educativos contemplarían el apoyo a los alumnos con dificultades            y   ofrecerían             diversidad     de             actividades,            especialmente   para             atender población  en  especial  situación  de  vulnerabilidad. Algunos  de  ellos  deberían  ser  de tiempo extendido. Para mejorar la gestión de estos centros se fortalecerían los equipos de dirección, se los dotaría de equipos multidisciplinarios, se desarrollarían instancias de formación para la diseño e implementación de proyectos y se evaluarían las políticas y resultados educativos.

 

También se acordaron varias políticas inclusivas: becas estudiantiles, atención a jóvenes que se encuentran fuera del sistema educativo, revisión y profundización del programa PIU, alimentación escolar,

 

Por último, se propugnan otras políticas como la extensión y ampliación de los Centros de Lengua y el impulso de la Educación Física y el deporte estudiantil.

 

d)  Para la Educación  Media  Superior  se  establecen  como  metas  en el documento interpartidario la cobertura   universal de la   educación   media   superior   entre   los adolescentes  de  entre  17  y  18  (para  el  año  2030)  y  lograr  que  el  50  %  de  los adolescentes de 18 años hayan egresado de educación media superior en 2015.

 

Entre las orientaciones acordadas se destacan: continuar con el proceso de ampliar los contenidos y competencias comunes en los bachilleratos generales y su “desvinculación directa con las carreras universitarias”; vincular las propuestas educativas al mundo del trabajo  (incluyendo  pasantías);  ampliar   y  diversificar   las  ofertas  de bachilleratos tecnológicos y de formación profesional,  incorporando  la  modalidad  de  créditos; continuar y ampliar las propuestas de flexibilización educativa para que los adolescentes y  jóvenes  puedan compatibilizar  estudio y  trabajo  (semestralización.  modularización, tutorías,  cursos  a  distancia  y/o  semi-presenciales  y  otras)   y  culminen  este  nivel educativo.

 

Además, se propone la reorganización territorial de la oferta educativa, racionalizando los recursos existentes en diferentes instituciones (CETP y CES), ampliar el sistema de becas   estudiantiles,  promover  la   evaluación  de  políticas   y  resultados  educativos, construir y adaptar locales con el tamaño que faciliten la gestión y el relacionamiento Centro-Alumno-Familia-Comunidad.

 

e) En relación a la Educación Técnica se reitera la necesidad de fortalecer la gestión del centro, dotándolo de recursos  financieros   y   promoviendo la participación de la comunidad educativa, la   elaboración de proyectos educativos, la  innovación   en contenidos            y            formatos             atendiendo   a         la         diversidad     de       los             adolescentes             y          los requerimientos del mundo del trabajo.

 

El documento interpartidario postula asimismo desarrollar la profesionalización de los docentes  de  este  nivel  constituyendo  una  nueva  carrera  funcional  que  jerarquice  la evaluación del desempeño en el aula y los méritos. Se propone la concentración horaria de los docentes y  en algunas asignaturas instituir el “profesor de centro” que permita un mayor  involucramiento   y  sentimiento  de  pertenencia  de  los  profesores  al  centro educativo, así como un mayor conocimiento de los alumnos y su realidad social.

 

f)  Además,  en  el  documento  se  destinan  sendos  parágrafos  a  la  formación  y  carrera docente,  la  formación  de  personas  jóvenes  y  adultas,  la  evaluación  educativa,  la atención a la diversidad, la educación terciaria y la Ley General de Educación. En este último punto se destaca el consenso para constituir como entes autónomos el Instituto Universitario de Educación y el Instituto Terciario Superior.

 

La hechura de las políticas: primeras notas acerca de estrategias y actores

Obviamente, aún no resulta posible definir y categorizar la impronta de la construcción de  las  políticas  en  el  actual  período  de  gobierno,  por  cuanto  la  asunción  de  las autoridades de la ANEP  es muy reciente, y por ende el proceso se haya en sus fases de preparación.  Sin  embargo,  sí  estamos  en  condiciones  de  analizar  ciertos  movimientos preliminares en ese sentido.

 

En primer término, debe subrayarse la voluntad inicial del gobierno de transformar a las políticas educativas en políticas de estado. Ello forma parte de un carácter distintivo de los  primeros  pasos  de  la  Administración  Mujica,  que  atañe  a  la  tónica  general  del reracionamiento interpartidario, pero se refuerza en la arena educativa por la centralidad otorgada  a  la  misma  en el  discurso  presidencial  como  elemento  indispensable  para  la vida social y el desarrollo individual y nacional, y por la constitución de un espacio específico para la elaboración de grandes lineamientos de políticas, que cumplió con su cometido  forjando un documento  de  consenso.  Por  primera  vez  en  décadas,  el  país cuenta con una hoja de ruta para la educación que puede ser cuestionada en cuanto al mérito  y procedencia de  sus  propuestas, pero que detenta  una  legitimación  político  – partidaria inédita.

 

Segundo, y consecuencia de lo anterior, a diferencia de la Administración anterior los representantes del partido de gobierno han elegido –en primera instancia al menos- otro socio para definir las grandes líneas de la educación: los partidos políticos, en lugar de los gremios de la enseñanza. Esta estrategia deberá hacerse cargo de una incongruencia nada menor, por cuanto la ingeniería  institucional  emanada de la  Ley  General de Educación que se está estrenando consagra al nivel de ANEP un cogobierno político – docente  (y  en  virtud  de  la  experiencia  reciente,  sindical)  que  responde  a  una  lógica procedimental distinta.  Las políticas  a largo plazo se acordaron en un  escenario, pero deben formularse e implementarse en otro muy distinto.

 

Tercero, el proceso de elección e instalación de las autoridades educativas fue engorroso y prolongado. Para ocupar los cargos   jerárquicos de los dos organismos más importantes  –Ministerio  de  Educación  y  ANEP-  volvió  a  recurrirse  al  expediente  de reclutar figuras con experiencia de alta gestión en la Universidad de la República (dos ex-  Decanos),  probablemente  apostando  por  una  perspectiva propia de la educación pública pero externa al entramado del sistema ANEP.

 

La designación del resto de los consejeros “políticos” del Codicen y de los Consejos Desconcentrados respondieron a cierto equilibrio  entre  los  dos  bloques  principales  que  componen el Frente  Amplio (MPP y Frente Líber Seregni), y  al  otorgamiento  de  lugares  a  representantes  de  los partidos de oposición, aún al precio de dejar a los consejeros del partido de gobierno en minoría relativa dentro de cada uno de los Consejos (dos en cinco en el CODICEN, uno en tres en los desconcentrados).

 

En cuarto término, entre febrero y mayo del presente año se eligieron e integraron los representantes docentes en los organismos de gobierno de ANEP. El proceso dio cuenta de  la  postergación  de  los  sectores  sindicales  más  decididamente  opositores  de  la ingeniería institucional de la ley (en cuanto no consagró su pretensión maximalista de una  administración  sin  representantes  de  los  partidos  políticos)  y  por  la  vía  de  los hechos legitimó la nueva normativa, que había sido objeto incluso de una impugnación jurídica  de  inconstitucionalidad  por  parte  de  algunos  gremios.       

 

Sin  embargo,  ya  al momento  de  la  designación  de  los  integrantes  de  los  Consejos  Desconcentrados quedaron de manifiesto distintos grados de articulación entre los consejeros “políticos” y los dos consejeros docentes designados por maestros  y profesores, respectivamente, que  impidió  que  prosperaran  algunos  nombres  propuestos.  Asimismo,  algunos  de  los consejeros docentes reivindicaron ya desde el momento de su asunción su condición de representantes  gremiales,  y  por  ende  la  persistencia  de  su  vínculo  orgánico  con  las entidades a la que pertenecen.

 

De estas cuatro notas se extrae un escenario preliminar particularmente complejo para la toma de decisiones educativas, armado en función de tablados superpuestos: el político general  versus  el  sectorial,  el  interinstitucional  (MEC  /  ANEP),  el  intrapartidario  del FA, el de la interna gremial,   y el de la vinculación entre los distintos estamentos que componen la dirección de ANEP.

 

Algunas reflexiones finales: orientaciones de políticas y estrategias de gobierno en la segunda administración frenteamplista

Del  rápido  recorrido  de  antecedentes  de  políticas,  insumos  programáticos  y  armados políticos esbozados hasta aquí surgen una serie de notas tentativas y sujetas a revisión y desarrollo,   tanto   por   la   necesaria   maduración   de   éstas   como   por   el   devenir   de acontecimientos aún en fase de gestación.

 

Como             legado            de             la         primera          administración             educativa       bajo            gobiernos frenteamplistas se constituyeron ciertas precondiciones necesarias para el desarrollo de las futuras políticas (un nuevo marco institucional, un presupuesto más amplio, un clima institucional algo mejorado), y se ensayaron algunas líneas de políticas novedosas que merecen  su  continuidad  y  desarrollo. 

 

En  los  méritos  de  una  gestión  educativa  que privilegió en su accionar la participación y el consenso de los actores intra- sistema se encuentran  sus  propios  límites:  su  ineptitud  para  procesar  un  salto  cualitativo  en  la educación  pública  nacional, que es  demandado por múltiples  actores  políticos  y sociales. Esta es   entonces una misión pendiente, que recae sobre los actores protagónicos de este nuevo período de gobierno.

 

Sin  embargo,  ese “malestar con la educación”  no  cuenta  con  una  propuesta sistemática y teleológicamente bien perfilada para procesar una reforma de envergadura. El recuento realizado de los antecedentes programáticos disponibles denuncia en primer lugar la persistente ausencia de una propuesta de transformación educativa propia del partido de gobierno, cuyo programa sectorial –al igual que cinco años atrás- es escueto y             vago.

 

Desde una  perspectiva más  anclada en las políticas sociales y en la funcionalidad de las políticas educativas con otros objetivos  sobredeterminantes  (el desarrollo nacional, la integración social), los documentos elaborados en el seno de la ENIA constituyen una  visión dotada de mayor perspectiva, pero aún así carente de sistematicidad y, por  su propia naturaleza, de la contemplación de dimensiones intrínsecamente educativas

(curriculares,   programáticas, pedagógicas).

 

El acuerdo interpartidario, en líneas generales, se corresponde   bastante bien  con énfasis y orientaciones sugeridos en ese marco institucional.

 

En  consecuencia,  se  asiste  a  una  situación  peculiar  en  la  cual  las  referencias  más importantes  para  la  gestión  educativa  de  un  gobierno no surgen de su programa partidario ni de las orientaciones y prioridades de las autoridades de la enseñanza, sino de un ámbito interinstitucional no especializado en la cuestión educativa y de un espacio ad  hoc de  entendimiento  multipartidista. 

 

Aunque  estos  aportes  puedan  ser  recibidos como  sustitutos  de  utilidad,  no  disimulan  la  inexistencia  de  un  proyecto  educativo asumido y madurado por el partido de gobierno y las autoridades educativas, que pueda ser  articulado  con  las  visiones  de  otros  actores  pero  también  exprese  nítidamente  sus opciones de valor y de políticas.

 

Aún  con  esas  salvedades,  de  las  elaboraciones  de  la  ENIA   y  del  acuerdo interpartidario  puede  extraerse  cierto  corpus  general  que probablemente  oriente  las políticas  del  período.  Seguramente  asistiremos  a  nuevos  esfuerzos  para  mejorar  la cobertura  y  retención del sistema, principalmente  en  algunos  tramos  sensibles (los primeros años de primaria y secundaria, la culminación del ciclo básico de la enseñanza media).

 

Una mayor equidad educativa tiende a constituirse como un objetivo central de las políticas de este quinquenio, principalmente mediante el empleo del tiempo escolar extendido, de la continuación y  expansión  de  intervenciones  de  nuevo  tipo  que demostraron ser auspiciosas (PMC, PIU, etc.), y de otras medidas innovadoras como la diversificación y flexibilización de programas y estrategias según los distintos públicos atendidos, y la concesión de becas  estudiantiles.

 

En  cambio,  no  son  manifiestas  las estrategias en procura de una mayor calidad educativa (entendida como mejora en los niveles  de  los  aprendizajes), que puedan hacer factibles  ciertas  metas  fijadas  en  el acuerdo interpartidario.

 

Pero  si  un  énfasis  se  rescata  con  claridad  de  los  insumos  relevados es la importancia otorgada a la reorganización institucional de la base del sistema, a través de una gestión de los centros educativos que los empodere, ambiente la conformación de comunidades educativas             particulares,            congregue             múltiples             actores          y            saberes             además          de             los tradicionales docentes, y posibilite el desarrollo de sus propios proyectos pedagógicos e institucionales.

 

No hay señales claras, en cambio, sobre la modalidad de convivencia de esta iniciativa con la  tradicional  impronta  centralista y homogeneizadora del sistema (más allá de la concesión de recursos vinculados a proyectos, experiencia ya intentada sin mayor éxito en la década del ’90).

 

Los  próximos  cinco  años,  además,  serán  los  de  la  última  etapa  de  definición  e implementación de innovaciones  institucionales  de  envergadura  originadas  en  la  Ley General de Educación, tales como el Instituto Universitario de Educación, el Instituto Terciario  Superior  y  el  Instituto  Nacional  de  Evaluación  Educativa.

 

En virtud de la marcada importancia de los momentos  fundacionales  en  el  devenir  posterior  de  las instituciones,  y  en  vista  de  la  importancia  de  los  cometidos  que  les  corresponden, corresponde reconocerle gran importancia a la manera en que se complete el proceso de creación en curso. Según anticipábamos  en  el  numeral anterior, es previsible un “policy making” complejo,  cruzado por las múltiples contradicciones y antagonismos  expuestos. La pregunta fundamental para descifrar su impronta –que todavía no puede ser respondida- refiere a qué ámbito se constituirá en el verdadero centro de gravedad de las transformaciones  educativas.

 

De tratarse de la ANEP, los insumos políticos y programáticos  referidos perderán peso relativo, y en todo caso deberán  resignificarse según la particular lógica de este subsistema.

 

 En  cambio, si el ámbito material de las decisiones se traslada a otro territorio político la viabilidad de la agenda esbozada (por la  ENIA,  por  el  acuerdo  interpartidario)  será  mayor,  aunque  subsistirá  el  consabido desafío que para cualquier política pública –y  especialmente  para  las  educativas- representa el momento de la implementación.

 

En  cualquier caso, la  expectativa  más  probable  es  la  tramitación de  transformaciones educativas a un ritmo más o menos acelerado, pero dentro de las pautas tradicionales del sistema. Tanto  la fragmentación de los recursos  institucionales  y políticos  relevantes, como la carencia de marcos orientadores más comprehensivos, hacen poco factible que la segunda administración educativa del Frente Amplio sea el momento de una reforma más ambiciosa.

 

* Este trabajo contiene bibliografía y referencia que se pueden ver en la versión pdf

   adjunta.

 

* Nicolás Bentancur: Docente e Investigador del Instituto de Ciencia Política, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de la República Mail: nicobent@fcs.edu.uy

 

* Ponencia presentada al Tercer Congreso Uruguayo de Ciencia Política, organizado por AUCIP

 

1  En  este  numeral  se  reproducen,  en  su  mayor  parte,  conceptos  vertidos  en  Bentancur  y  Mancebo

(2010). A efectos de concentrarnos en la reseña de las políticas implementadas, dejamos fuera de este análisis el proceso de reforma de la legislación educativa.

 

2 Yarzábal, Luis. En  “La gestión de la educación en el primer gobierno de izquierda. Cambio de clima”, pág. 3. Separata incluida en Semanario Brecha de 12 de  marzo de 2010.

 

3 Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes de la OCDE

 

4 4  En el discurso presidencial de toma de posesión ante el Parlamento: “Los temas de Estado deben ser pocos y selectos. Sin pretensiones de verdad absoluta hemos dicho que deberíamos empezar con cuatro asuntos, permítanme el pequeño subrayado: educación, educación, educación y educación”.

 

5 5  En la anterior administración, el primer Ministro de Educación, Jorge Brovetto, era un ex- rector de la UDELAR,  y  su  sucesora  María  Simón  una  ex-  decana.  Por  su  parte,  el  ex-  presidente  de  ANEP,  Luis Yarzábal, ostentaba como principal antecedente de gestión educativa haber ocupado por varios años la Secretaría General  de un organismo regional dedicado a la educación superior (IESALC- UNESCO).

 

CITAS BIBLIOGRÁFICAS

 

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