Un fantasma recorre al FA:
sobre redes y enredados
por el Ingeniero Eduardo Vaz*

Déjalo ser

 y cuando la gente con  el corazón  roto

que vive en el mundo esté de acuerdo

 habrá una respuesta, déjalo ser

y aunque ellos puedan ser separados  hay

 aún una oportunidad de que puedan ver

habrá una respuesta, déjalo ser .

John Lennon

 

Más del autor

 

Pasada la larga campaña electoral, varios dirigentes del Frente Amplio y hasta un reconocido intelectual extranjero han dedicado artículos y varios comentarios cuestionando a las redes. Hay argumentos serios, con fundamentos políticos, ideológicos y organizativos; algunos muestran amplio conocimiento del tema pero otros exactamente lo contrario. 

 

La pregunta que cabe hacer es si las redes –las Redes Frenteamplistas, con existencia real y no virtual, las que todos conocieron por su accionar en la campaña electoral–, aportan al Frente Amplio o no.

 

Para responder, hagamos una breve digresión.

Existen diferentes tipos de redes. Las llamadas sociales como Facebook, Orkut o Twitter, entre otras, sustentadas por empresas privadas que las ponen a disposición del público con ciertas reglas de propiedad que el usuario acepta, mayoritariamente de hecho –ya que el común de los mortales no lee las condiciones de uso–. Estas –básicamente, plataformas de comunicación entre usuarios–, tienen fines de lucro, sea a través de la publicidad insertada u otras formas menos transparentes, relacionadas con el manejo de la base de datos de sus afiliados.

 

Hay otras redes que, utilizando las tecnologías de la información, se conforman como grupos en los que se puede participar sólo si se es aceptado por el colectivo, en base a ciertos criterios que cada red fija. Un ejemplo: para pertenecer a Proyecto Miramar hay que ser presentado por un miembro y la única condición subyacente es ser frenteamplista. Los partidos políticos tienen las suyas: latanet (de origen socialista), la virtual (vertientista); el propio FA está armando la suya. Otra bien conocida es Generación 83, que no se define partidariamente sino por la pertenencia a un colectivo militante antidictatorial que eclosionó en 1983, especialmente en la Universidad aunque tuvo expresión en otras ramas de la enseñanza y movimientos sociales.

 

El de las redes es un mundo diverso, enredado por definición, que hace que muchas apreciaciones generales pierdan valor cuando se aplican a redes de distinta naturaleza.

 

Para el caso, nos interesan las Redes Frenteamplistas: un conjunto de redes que actuaron coordinadamente desde el acto “de Confucio” del 23 de noviembre de 2008 (6), cuando aparece públicamente, por vez primera, la firma Redes Frenteamplistas. En ese momento, se trataba de Sociedad y Política (SyP), Proyecto Miramar (PM) y UJOTAFING (ex militantes comunistas de facultad de ingeniería del período 1975-1990). Será luego de las internas que las Redes Frenteamplistas retomen su presencia pública, con la alianza decisiva de jóvenes de Espacio Frontera, para el Baile de la Antinostalgia del 24 de agosto de 2009, que convocó a miles de jóvenes bajo la bandera del FA y el voto rosado, dando inicio a un proceso de ensanchamiento vertiginoso. De aquel tímido comienzo al salto que multiplicó redes en facebook, en facultades y grupos de lo más heterogéneos.

 

El 4 de setiembre de ese año se produciría el hecho seguramente más significativo del nuevo momento: la convocatoria al “ramblazo” desde facebook, hecha por algunos militantes jóvenes que no participaban de las redes preexistentes. La respuesta de “la orgánica” no se hizo esperar, llamó a no participar y varios dirigentes salieron en radios acusando de “provocación” e inorganicidad a la medida. Resultado: miles de frenteamplistas se volcaron a la rambla con sus banderas y Pepe Mujica – gracias a la telefonía celular– tuvo tiempo de darse una vuelta convalidando la movilización. A partir de allí la historia es más conocida: “el banderazo”, cada vez más grande y por todo el país, con dirigentes disputándose la punta de la bandera; la construcción de un kilómetro de bandera para el acto final de octubre; la “rendición” de las Redes en Plaza Libertad, para responder a la provocación del partido Nacional; el tren a San José con dirigentes y militantes recorriendo los pueblos; la campaña de los soles por todo Montevideo; el cierre de campaña en playa Ramírez con el “plantamos bandera” que convocó a decenas de miles –a pesar de los peros de las comisiones centrales del FA–; y el festejo en Durazno el 13 de diciembre, para asociar la victoria y el movimiento, indisolublemente, al general Seregni.

 

Las discusiones sobre candidaturas para las departamentales y municipales, especialmente en Montevideo, desarmaron el discurso unitario, alegre y movilizador de las redes. A pesar de ello, ellas organizaron el primer Enredo del 24 de abril de 2010, donde discutieron públicamente, con la participación de varios destacados dirigentes del FA, qué izquierda queremos y qué FA necesitamos. En el Interior, además, todavía fue posible movilizar con el banderazo y las banderas de colores de cada localidad.

 

En cuanto esto pasó, empezó el fuego cruzado contra las redes que, por cierto, ninguna responsabilidad tienen en el resultado electoral. Más aún, las Redes Frenteamplistas se pronunciaron por el voto al FA en sus candidatos comunes, evitando una mayor votación en blanco.

 

Sin embargo, ahora muchos  alertan sobre el peligro de las redes. ¿No es curioso? Ha sido un viejo recurso matar al mensajero de las malas noticias o adjudicarle intencionalidades a otro para acusarlo de todos los males y peligros. Inventar un enemigo externo para evitar revisar los propios actos.

 

Se dice que las Redes son la disolución de la orgánica. Falso, las Redes Frenteamplistas no disputan con la orgánica pues no pretenden integrarse a ella. Actúan libremente apoyando los candidatos comunes y las propuestas comunes que el FA levanta. No disputan cargos en ningún terreno: ni en la interna, ni en el Estado, y tampoco presentan listas electorales. A tal extremo no operan contra las formas de organización existentes que en su seno son muchos los que militan en el FA, a todos los niveles, y en sus partidos, sin ninguna contradicción. Pero resulta útil para el status quo decirle a los frenteamplistas que estos “recién llegados” quieren cerrar los comités, no sea cosa que los responsables de su progresivo deterioro deban hacerse alguna autocrítica.

 

Se dice que las Redes pretenden anarquizar al FA. Falso, ya que no promueven ninguna forma particular de estructura. Por el contrario, entienden que debe ser el propio Frente, con sus instancias formales, el que debe resolver estos asuntos. En el Enredo de abril (4), gente de las Redes discutió públicamente sobre el FA y puso a disposición sus apuntes sobre las diversas propuestas que se hicieron en la materia, sin plantear ninguna solución concreta. Son las Redes Frenteamplistas las que no tienen dirección ni estructura vertical, pero de ningún modo se planteó, en instancia alguna, la disolución de los comités ni la desaparición de la estructura del FA, ni trasladar su forma de existencia al Frente y sus partidos. 

 

Se dice que pretendemos desmovilizar al FA, cuando las principales cartas de presentación de las Redes han sido sus multitudinarias movilizaciones.

 

Se dice que están infiltradas (asumimos que por enemigos del FA). Bueno, como los partidos de izquierda, cuanto más revolucionarios y más cuestionen al capitalismo, más riesgo de ser infiltrados corren, si lo sabrán los que lo afirman. La diferencia a favor de las Redes Frenteamplistas, es que son transparentes: no hace falta el esfuerzo porque no tienen nada que ocultar, ni siquiera a los enemigos. Es parte de su forma de ser, por eso no sirven para todo ni para todos.

 

Se las acusa de vaciar de contenido a la política, cuando nacieron en Confucio para no abandonarla, con la consigna Vamos a dejarnos de joder, nos necesitamos todos para seguir cambiando. Miremos lejos, lo mejor está por venir, mientras la dirección del FA hacía agua por todos lados. Transformaron la tradicional fiesta uruguaya de la nostalgia en un gran acto político por el FA y el voto rosado, mientras no volaba una mosca en toda la izquierda. Se marcó el camino de la movilización política frenteamplista como parte esencial de la campaña electoral y se cumplió con creces. 

 

Se dice que no se va a enfrentar al imperialismo, cuando llegue, con una computadora. Y nosotros creyendo que el imperialismo moderno existía desde fines del siglo XIX, como demostraron Lenin y otros; que nuestra América Latina sufría la dominación imperialista de múltiples formas, como la presencia de las trasnacionales expoliadoras asociadas a gobiernos entreguistas, el intercambio desigual, los organismos internacionales que manejan e imponen condiciones leoninas, y un largo etcétera. ¡No sabíamos que todavía estaba por llegar!

 

Se dice, también, que hay muchos ex comunistas. Y es verdad. Y muchos comunistas, muchos ex tupamaros y tupamaros, muchos ex socialistas y socialistas, muchos ex vertientistas y vertientistas. En fin, parece que está lleno de frenteamplistas. Además, confiamos plenamente en cada uno de los participantes, base fundamental de la red.

 

Para finalizar, ¿por qué, en vez de querer liquidar lo más nuevo que dio la izquierda, lo que contribuyó a poner gente en las calles, sumó alegría, esperanza y mucha unidad, no nos abocamos a mejorar lo que está mal, lo que vació a los partidos y a los comités, lo que no atrae a los jóvenes como antes, lo que genera tantos roces entre compañeros? ¿Será enterrando a las Redes Frenteamplistas que florecerá un FA para los próximos 20 años de cambios profundos? 

 

¿El tremendo impacto que las Redes Frenteamplistas generaron en la campaña electoral 2009 será una operación de marketing exclusivamente?. Si es así, ¿por qué no lo lograron los partidos tradicionales, con tantos recursos y agencias publicitarias de primer nivel, y sí cientos de activistas de izquierda enredados en todo el país? ¿No será la política la sutil diferencia?

 

No se sabe si las Redes Frenteamplistas tendrán un gran futuro o se desvanecerán en las próximas tormentas políticas, ni importa; pero resulta un error grueso adjudicarles intenciones que no tienen y responsabilidades que otros no quieren asumir.

 

Mientras tanto, los militantes de las redes seguirán impulsando al FA y al gobierno que contribuyeron a elegir, generando espacios de participación política -están surgiendo más redes en estos días- y promoviendo la responsabilidad ciudadana, sin otro afán que la pública felicidad. Déjalo ser, diría el inolvidable John Lennon y, seguramente, asentiría el gran Lula.

 

* Eduardo Vaz (integrante de la red Proyecto Miramar)

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