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Explotación sexual infantil,
en el Uruguay de hoy
por
Alicia Faraone*
aliciafaraone50@hotmail.com
* Apuntes para una aproximación
al conocimiento del problema
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Este trabajo conceptualiza el
problema e identifica factores de la estructura
social (sistemas de dominación de clase, género,
generación, raza que se entrelazan reforzándose
entre sí) , la cultura (patriarcal, consumista,
individualista, adultocéntrica) , la
institucionalidad (continuidades post-dictadura
militar); avances tecnológicos (facilidades para la
comunicación: turismo sexual, pornografía infantil
por Internet) incidiendo
en su aparición y/ o perpetuación.
Realiza un análisis comparativo de
normativa y políticas sociales vigentes,
contrastando con realidades de países más avanzados
en la materia. Identifica vacíos en la respuesta del
sistema judicial-policial, carencias marcadas en la
protección de las víctimas y la restitución de sus
derechos,
con reparación integral del daño.
Estudia un conjunto de
investigaciones participativas realizadas
recientemente sobre el fenómeno, abarcando 15
localidades del país. Permite así avanzar en la
visualización y cuantificación del problema, así
como en el mapeo de grupos particularmente
vulnerables a explotadores y a redes criminales
organizadas; espacios de captación; de rutas
habituales en la trata; localización en las zonas de
frontera de espacios especiales, que requieren
intervenciones binacionales. Propone una agenda
política de combate a este flagelo, centrada en
respuestas locales de sensibilización social,
protección a las víctimas y penalización a los
explotadores.
Este estudio
pretende, mediante una revisión del material escrito
sobre el tema, arribar a una mejor comprensión de la
realidad del Uruguay en relación a la explotación
sexual comercial (ESC) y la trata de niños, niñas y
adolescentes (NNA).
Para ello, comienza
analizando el problema de la explotación sexual y la
trata, a la luz de lo acumulado en los últimos años
a nivel internacional.
Identifica luego
aspectos de la sociedad uruguaya actual que permiten
la emergencia y perpetuación del fenómeno.
Incursiona seguidamente en la respuesta brindada por
el país al problema, señalando avances en cuanto a
normativa jurídica y políticas en general, al tiempo
que marcando la persistencia de debilidades para
llevar adelante su combate frontal.
Repasa los
diagnósticos elaborados en los últimos cinco años
sobre el tema, avaluando las necesidades en cuanto a
avanzar en el conocimiento del problema.
-
“Es importante que no tratemos este problema como un
tema de la pobreza… es creado por la clase media
alrededor del mundo, por gente que tiene educación,
por gente que tiene recursos”.
Ignacio
Lula” Da Silva
Conceptualización del
problema
Aspectos generales
Al referirse a la
explotación sexual y trata de NNA, se incursiona en
acciones vinculadas a la violencia, y a la violación
de los derechos humanos más básicos de un grupo
social particularmente vulnerable.
Se
entiende aquí violencia, siguiendo a la Organización
Mundial de la Salud (OMS), como:
“…el uso deliberado de la fuerza
física o el poder, ya sea en grado de amenaza o
efectivo, contra uno mismo, otra persona o un grupo
o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades
de causar lesiones, muerte, daños psíquicos,
trastornos del desarrollo o privaciones.”
En cuanto a los
derechos humanos, cabe recordar que poseen los
caracteres de:
• inalienabilidad
(no pueden ser enajenados),
• integralidad-indivisibilidad
(la violación de un derecho implica la
del conjunto de
los derechos),
• universalidad (se
aplica al universo de NNA, independientemente de
pertenencias a grupos culturales, sociales, etc.)
• irrenunciabilidad
(los NNA no pueden elegir ser tratados como
mercancía) y exigibilidad (ante quien corresponda;
en especial, aplicable a los Estados, con
responsabilidad de garantizarlos).
Explotación sexual
comercial
El
Diccionario de la Real Academia Española define
explotar como:
“Utilizar en provecho
propio, por lo general de un modo abusivo,
las cualidades de una
persona, de un suceso o de una circunstancia
cualquiera”.
La explotación sexual
de NNA implica la utilización en provecho propio del
cuerpo de NNA, infligiéndoles al hacerlo, un grave
perjuicio, que se manifestará en todas las áreas de
su desarrollo.
Frecuentemente este
abuso del más débil no integra una práctica
comercial, sino que se limita a la gratificación del
perpetrador. Puede, aún así, ir acompañado de un
intercambio de bienes o servicios, frecuentemente
con el objetivo de comprar el silencio de la
víctima.
Es posible pensar en
un contínuum entre el abuso sexual no comercial y el
comercial. En todo caso, los límites entre ambas
formas de abuso son muchas veces difíciles de
establecer.
La Organización
Internacional del Trabajo define la explotación
sexual comercial como: “Utilización sexual de
personas menores de edad, donde medie un beneficio
económico para la niña, niño o adolescente o la
persona intermediaria”.
Tipología del
fenómeno
Toda tipología, al
establecer definiciones, límites, implica una
reducción de la complejidad del fenómeno que
pretende nombrar. Sin embargo, su utilidad es
innegable para el análisis y la intervención sobre
la realidad.
La siguiente
tipología distingue problemas que se encuentran
íntimamente relacionados, y que deben encarase tanto
desde la especificidad de cada uno, como en sus
múltiples conexiones:
- Contactos
sexuales remunerados (comúnmente, “prostitución
infantil”): implican la utilización de NNA en
actividades sexuales a cambio de remuneración o
cualquier otra retribución (que puede no llegar a
NNA, sino a intermediarios-explotadores)
- Pornografía
infantil o imágenes de abuso sexual infantil,
abarcando toda representación de NNA en actividades
sexuales reales o simuladas, así como toda
representación de partes genitales de NNA con fines
sexuales. Comprende las actividades de producción,
distribución, comercialización, tenencia.
-
Casamientos-uniones concubinarias temprano/as (o
“uniones serviles”), forma velada de
comercialización de las adolescentes, muy frecuente
en amplias regiones del mundo.
- Turismo sexual
infantil, que vincula la industria del sexo con
la del turismo. NNA pueden ser objeto de este tipo
(explotador) de turismo.
Trata con fines de
explotación sexual
Recién en 2000 la
comunidad internacional define la trata de personas,
y lo hace de esta forma:
“La captación, el
transporte, el traslado, la acogida o la recepción
de personas (…) con fines de explotación.”
Expresamente excluye
a NNA al considerar el posible consentimiento dado
por la víctima. Se está retomando aquí el carácter
de irrenunciabilidad de los derechos humanos.
La trata puede
producirse dentro del país de residencia de la
víctima (traslado y acogida dentro de fronteras) o
hacia otro, u otros países de destino. El fenómeno
de la trata se une directamente al de la explotación
sexual comercial, que muchas veces se encuentra al
inicio del recorrido violento, y también en la etapa
final.
La explotación
implícita en la trata de NNA puede tomar diversas
formas, como la explotación laboral (llegando al
trabajo forzoso), trabajo doméstico, explotación
sexual, matrimonio, adopción irregular, deportes,
mendicidad, trata de órganos.
La trata debe ser
diferenciada del tráfico de personas (que implica
delito contra el Estado, al suministrar documentos
falsos) cuando éste no se acompaña de la
explotación en el lugar de destino (significando un
crimen contra las personas). Implica una pérdida de
la libertad, por lo que se la asimila a una nueva
forma de esclavitud. Es una violación de los
derechos humanos fundamentales, y sus consecuencias
para los y las supervivientes se extienden a lo
largo de la vida.
La mundialización
capitalista ha llevado a la existencia de fuertes y
activas redes del
crimen internacional que lucran con NNA degradados
al estatuto de mercancías.
UNICEF estima en
1.200.000 el número anual de NNA víctimas de trata y
ya en 2005 alertaba sobre la transferencia de
recursos del tráfico de drogas a la trata, ya que el
“costo” de comprar y vender seres humanos no es
alto, y los riesgos son menores. Este negocio
estaría generando unos 10 mil millones de dólares
anuales.
Actores
intervinientes
En la explotación
sexual comercial y la trata pueden participar
numerosos actores (incluyendo explotadores,
víctimas, intermediarios, transportistas,
funcionarios corruptos, “clientes”) constituyéndose
redes criminales, o, por el contrario, reducirse
exclusivamente a intercambios entre explotadores y
sus víctimas.
Es de señalar aquí
que la comunidad internacional ha acordado aplicar
una tolerancia cero para la ESC independientemente
de la participación de terceros intermediando.
Explotadores
Los y las
explotadores pueden ser personas pertenecientes a
los diversos estrados sociales, con variado capital
educativo. Pueden ser hombres o mujeres, y aún
adolescentes. Este conglomerado heterogéneo sólo
tiene en común el priorizar la propia satisfacción
por sobre el respeto de los derechos humanos de NNA.
En cuanto a los
abusadores directos (quienes pagan), éstos son
fundamentalmente hombres de todas las edades
(incluidos adolescentes) pudiendo ser hetero u
homosexuales. En menor cantidad, las mujeres también
recurren al pago por sexo.
Diversos motivos
vinculados a la construcción social de la identidad
masculina puede
llevar a pagar para obtener gratificación tanto de
tipo sexual de ejercicio del poder.
Según las sociedades,
pueden representar un porcentaje más o menos
importante de la población total masculina.
Generalmente no existe una preferencia por NNA entre
los o las trabajadoras sexuales cuyos servicios
compran, salvo por la hegemónica valoración social
de los cuerpos jóvenes (que incluye a las y los
adolescentes). Es posible entonces hablar en este
caso de “explotadores oportunistas”, es decir, que
aprovechan las posibilidades de recurrir a
adolescentes para satisfacer deseos sexuales, aunque
podrían también recurrir a trabajadoras sexuales.
Existe una alta prevalencia en este grupo de hombres
adultos cuya inserción laboral implica permanencia
lejos del hogar (marinos, camioneros, militares en
misiones en el extranjero, trabajadores zafrales).
Atención aparte
merece el grupo de los pedófilos. Acá importa
resaltar que, siendo la pedofilia una
caracterización psiquiátrica, ésta no se define por
la actuación criminal del sujeto que la padece.
Dicho de otra forma,
un pedófilo no tiene que convertirse
necesariamente en un abusador. Hecha esta
importante distinción, es de señalar la existencia
de redes internacionales organizadas de pedófilos
abusadores, y el importante impacto en las vidas de
NNA de esta “demanda” de sus servicios.
Víctimas/
supervivientes
Las víctimas son NNA,
mayoritariamente de sexo femenino. Aún cuando el
fenómeno tiende a vincularse a las situaciones de
pobreza, éste se manifiesta en los distintos
estratos sociales, y en los poseedores de diversa
cantidad de capital cultural.
Es de señalar, sin
embargo, que la especial vulnerabilidad para estos
mecanismos de explotación está dada fundamentalmente
por la violación general de sus derechos. Así, la
inscripción en el Registro de Estado Civil, la
pertenencia a sistemas naturales de inserción social
(familia, educación, salud) son factores protectores
contra los explotadores-abusadores.
Se puede ver,
siguiendo esta línea, a la pobreza extrema, el
desamparo, la situación de calle, o también la
inculcación de valores consumistas, la pobre
autoestima, como factores generadores de especial
vulnerabilidad a los y las explotadoras.
Las distintas
sociedades definen en forma diferencial la edad de
consentimiento para las relaciones sexuales. Así
también, los países aceptando por el contrario,
proscriben el trabajo sexual (o el pago por obtener
sexo).
Esto podría entonces
llevar a entender en algunas sociedades, que el
ejercicio del trabajo sexual (intercambio de
servicio sexual por compensación monetaria o no)
podría ser una opción posible para los sujetos
adolescentes.
Sin
embargo, debe tenerse presente que lo que está en
juego en el trabajo sexual es la negación del deseo
sexual de quien es utilizado para la satisfacción
del deseo del cliente. Como plantea la feminista
Paola Tabet: “algo
específico y definido: la diferencia entre la
posibilidad o la no-posibilidad de expresar el deseo
propio, entre poseer una sexualidad propia o prestar
un servicio a otro; y los actores son bien
conscientes de ello”.
Cuando quien provee
el servicio es menor de edad, esto afecta la
posibilidad de su desarrollo armónico, y vulnera sus
derechos humanos. Así lo entiende tanto la normativa
internacional como la legislación uruguaya (ver
capítulo IV), aún cuando no toda la población parece
tenerlo incorporado.
Entre las víctimas se
encuentran también frecuentemente las familias de
NNA, que, muchas veces engañadas y/ o presionadas
por las necesidades para asegurar la supervivencia
de sus miembros, llegan a ver en las propuestas de
trabajo infantil/ adolescente una posibilidad real
de acceso a una vida mejor.
Sociedad y Estado
También necesita para
existir y perpetuarse, un entorno comunitario que
tolere esta práctica, y un Estado omiso.
El entorno
comunitario percibe (o, en caso contrario, cierra
los ojos para no ver) estas formas de explotación de
NNA. Puede que las integre como algo absolutamente
naturalizado, y por tanto incuestionable e
incambiable. O puede también que los miembros de la
comunidad lo entiendan como un problema, pero, por
temor a las redes delictivas involucradas, opten por
no intervenir.
Sin duda las
posibilidades son muchas, variando con las distintas
sociedades, y su análisis excedería los alcances de
este trabajo. Cabe señalar sin embargo que los
Estados parte de la Convención sobre los Derechos
del Niño han adquirido obligaciones ante la
comunidad internacional, y que la existencia de
estos fenómenos pone en evidencia las fallas en la
implementación de los mecanismos de protección de
NNA a los que están comprometidos.
- “Negarlo, desviar la mirada u observarlo
pasivamente es contribuir al tráfico contemporáneo
de esclavos que se manifiesta en la pornografía, el
turismo sexual y la trata infantiles con fines
sexuales”
Silvia Sommerlath
Aspectos de la
sociedad uruguaya incidiendo en el fenómeno
Aspectos
generales
A partir del
reconocimiento de la precariedad intrínseca a la
vida (de la necesidad de contar con condiciones
sostenedoras –fruto de opciones éticas y políticas
de las sociedades-para transformarla en “vivible”,
y, conjuntamente, “digna de ser llorada”), Judith
Butler analiza las características intrínsecas del
cuerpo humano como social e interdependiente.
Estas
características, universalmente compartidas, llevan,
de acuerdo a la autora (en la línea de Hobbes y
Hegel) a la percepción de amenaza por parte de otros
seres igualmente precarios, lo que estaría en el
origen de formas de dominación.
Así, podemos
reconocer en la sociedad uruguaya estructuras
nacionales de dominación: de clase, género,
generación, raza. Estructuras éstas que se articulan
y refuerzan mutuamente, y que se relacionan con el
problema de este estudio.
Al respecto, Baker
señala:
- “Las diferencias
de poder que existen entre adultos y niños en todas
las sociedades subyacen a la explotación sexual. Sin
embargo, a diferencia de género, casta o riqueza,
las jerarquías por edad son raramente examinadas por
quienes definen las políticas”.
Así es también
posible y necesario visualizar distribuciones
asimétricas de los diversos capitales (económico,
social, cultural, político) de acuerdo a la
pertenencia a estos grupos.
Estas formas de
relacionamiento social no pueden ser ajenas a los
mecanismos globales de la explotación capitalista,
que impactan con poca posibilidad de oposición en un
pequeño país dependiente.
Todo lo anterior
lleva a la construcción de “marcos teóricos que
permitan a las explicaciones centrarse en causas
sistémicas” resultando en que las campañas para su
erradicación deban atacar “deuda del “Tercer Mundo”,
sexismo, racismo e ideologías…”
Es posible verificar
un aumento de la desigualdad en la distribución del
ingreso hasta 2006. Esta desigual distribución
afecta fundamentalmente a NNA, en proporción
alarmantemente más alta que en el resto de los
países de la región. También es posible verificar
una no equitativa distribución de riqueza según
pertenencia de género y raza (en detrimento de
mujeres y afrodescendientes).
En sentido contrario,
la valoración del impacto de la aplicación de
políticas de inversión en infancia en el último
quinquenio evidencia una disminución sustancial en
la indigencia, y un impacto positivo en la pobreza.
Aspectos económicos
La dictadura militar
(1973-1984), dirigida contra las fuerzas de
izquierda, permite la imposición de un régimen
económico de corte neoliberal, que profundiza la
polarización riqueza/ pobreza dentro del país.
Luego de años de
recuperación post-dictadura, la crisis económica,
financiera y social de 2002 lleva, entre otros
efectos, a que la tasa de desocupación alcance el
guarismo de 17% (cifras oficiales).
Los rubros más
importantes de la producción del país, y de
importancia para este estudio, son: la agropecuaria
(tradicional), forestación-producción de celulosa
(surgida en los últimos años), turismo (tanto
interno como internacional).
El puerto de
Montevideo compite con el de Buenos Aires, al
permitir el traslado de mercancías por vía terrestre
(camiones) desde la Argentina.
El llamado “país
competitivo”, por el grado de desarrollo alcanzado,
se localiza en la franja fronteriza. Salvo
excepción, el interior de esa “cáscara”, o “interior
profundo”, tradicionalmente relegado en todos los
ámbitos, se constituye en locus preferencial de
vulnerabilidad a la captación de NNA para
explotación y trata.
Aspectos culturales
Los modelos
individualistas, consumistas, así como los
estereotipos identitarios construidos como opuestos
(hombre/ mujer, adulto/niño, rico/pobre,
blanco/negro), forman parte de la cultura
hegemónica. Estos modelos refuerzan y permiten la
reproducción de las estructuras de dominación.
Las relaciones
sociales entre los sexos se encuentran en mayor o
menor medida contaminadas por el machismo, la
misoginia, la construcción social de roles femeninos
complementarios y opuestos (Mujer-madre/ mujer-prostituta).
Ejemplo de ello, entre otros, el contenido del tango
(expresión cultural rioplatense y patrimonio de la
humanidad).
Las subjetividades,
percepciones y deseos de los habitantes se moldean
en gran medida de acuerdo a parámetros
transnacionales, vehiculizados por la industria del
entretenimiento.
Las prácticas
hedonistas, la construcción de la mujer-objeto, y,
aún más grave, de la adolescente-objeto, la
valoración identitaria de acuerdo a las posesiones,
crean un entorno vulnerable a los problemas que se
analizan.
A todos estos
aspectos habría que agregar aspectos “familiaristas”
de la cultura uruguaya, que tienden a valorar la
familia como un fin en sí mismo, como un valor por
encima de sus individuos integrantes. Esto puede
llegar a nublar la racionalidad de los decisores,
llamados a proteger a NNA por sobre cualquier otra
valoración.
Historia reciente
El terrorismo de
Estado, aplicando la violencia y violación
sistemática de los derechos humanos de los grupos
opositores, marcó un quiebre en la institucionalidad
del país, en la conformación de los lazos sociales,
en las subjetividades.
La construcción de un
“otro” en tanto enemigo (originariamente, los
opositores al régimen dictatorial) al que el Estado
busca eliminar, induce un acostumbramiento
hegemónico al desconocimiento (o su tolerancia) del
respeto por los derechos humanos. Esta
naturalización de la fractura social se trastoca en
el período post-dictadura en la visualización social
de un “otro”, también potencial enemigo-amenazante,
en los sectores de pobreza, y extrema pobreza.
Aún con la
restauración democrática no se ha culminado un
proceso societario de desvelamiento de los abusos
cometidos en el marco dictatorial, perdurando hasta
el presente la normativa de protección a los
violadores de derechos humanos, contra los
compromisos asumidos por el país en ese ámbito.
La impunidad
consagrada legalmente a los responsables de
gravísimas violaciones impregna el imaginario
colectivo, actuando en sentido contrario al
involucramiento comunitario en defensa de los
derechos humanos de NNA.
Construcción social
de la vulnerabilidad de infancia/ adolescencia
Tradicionalmente, los
NNA han sido considerados como los “bárbaros por
excelencia”, que necesitan ser disciplinados.
Reciente estudio de la prevalencia de las prácticas
violentas perpetrada por adultos contra NNA, como
forma de disciplinamiento, evidencia la magnitud del
problema.
Estas prácticas se
mantienen aún con posterioridad a la aprobación de
Ley contra el castigo físico a los niños, que
prohíbe expresamente estas prácticas.
Esta naturalización
de la violencia hacia NNA sienta bases para la
emergencia de las problemáticas objeto de este
trabajo. Por otra parte, la pertenencia a sectores
de pobreza y extrema pobreza de NNA, los impregna de
los estigmas sociales adscriptos a estos grupos. La
estigmatización se potencia ante la situación de
víctima de explotación sexual, tendiendo a
vincularla a las connotaciones negativas socialmente
depositadas en las trabajadoras sexuales.
Se transita de esta
forma una suerte de división entre NNA
pertenecientes a sectores medios y altos (inocentes,
que deben ser protegidos) y NNA pertenecientes a
sectores en situación de pobreza-indigencia, a los
que el imaginario social tiende a atribuir
características negativas (“falta de valores”),
rechazadas (“precocidad sexual”) y potencialmente
peligrosas (“ausencia de límites”).
De esta forma, es
posible apreciar una opinión pública sensible y
conmovida ante la
noticia de una adolescente abusada sexualmente, y no
así frente a la de otra chica víctima de explotación
sexual comercial.
Esta discriminación
de las víctimas forma parte de la construcción
social de lo que Judith Butler denomina vidas “no
merecedoras de ser lloradas”, en tanto no son del
todo vidas, y han sido modeladas como
“destructibles”, ya que “Parte del problema de la
vida política contemporánea estriba en que no todo
el mundo cuenta como sujeto”.
Papel de los medios
de comunicación
El papel de los
medios de comunicación en la construcción de las
percepciones
sociales, y, para el tema que aquí interesa, en la
imagen pública de NNA, es innegable.
Bajo la influencia de
productos y modalidades provenientes de los países
más poderosos, los medios uruguayos transmiten
mensajes sexistas y violentos, o que exhiben y
cosifican, erotizándolos, a NNA. Es posible
resaltar, con las palabras del especialista Pablo
Alabarces:
- “con los niños, los
medios nunca reflejan nada: es la primera premisa.
Construyen agendas a partir de posiciones
ideológicas, de hábitos de clase, etc. Salvo
contadas ocasiones, una presencia en los medios no
significa una realidad.”
El último monitoreo
de los medios en Uruguay alertó:
“La violencia
continúa siendo la temática en al que la calidad de
cobertura se ve más comprometida”
Importa señalar, en
sentido contrario, que ha aumentado la toma de
conciencia de esta realidad por parte de la sociedad
uruguaya. Así, en documento acordado por un amplio y
representativo grupo de actores sociales vinculados
al tema, se expresa:
“Es necesario
favorecer un cambio de valores hacia la niñez y la
adolescencia que los jerarquice como sujetos de
derecho. Para ello el Estado debería desarrollar una
estrategia de comunicación que generara pautas
culturales renovadas…”
- El silencio nunca
ganó derechos. Ellos no caen desde arriba; son
conquistados por presión desde abajo. Roger Baldwin
Normativa y políticas
Normativa
A continuación se
presentará la normativa vigente en Uruguay relativa
al tema, de acuerdo a la jerarquización del
ordenamiento jurídico.
Constitución de la
República
La Constitución
consagra, en su Artículo 7, el derecho de todos los
habitantes a ser protegidos en el goce de su vida.
El Artículo 40, reconociendo a la familia como base
de la sociedad, le atribuye un rol instrumental
“para la mejor formación de los hijos dentro de la
sociedad”.
Encomienda luego al
legislador la responsabilidad de disponer
“las medidas
necesarias para que la infancia y juventud sean
protegidas contra el abandono corporal, intelectual
o moral de sus padres o tutores, así como contra la
explotación y el abuso” .
Tratados y convenios
internacionales
Uruguay ha ratificado
todos los tratados de derechos humanos, aunque no
siempre, como ya se señaló, los ha cumplido.
En particular, para
este estudio, son de resaltar la Declaración
Universal de los Derechos Humanos, y, con carácter
vinculante:
- Pacto Internacional
de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (NNA
deben ser protegidos contra la explotación);
- Convención por la
Erradicación de todas las formas de Discriminación
contra la Mujer,
- Convención sobre
los Derechos del Niño, en particular Art. 32 al 36,
contra toda forma de explotación económica; Art. 39,
responsabilizando a los Estados por la restitución
de derechos.
- Convenio 182 de la
Organización Internacional del Trabajo, que prohíbe
las peores formas de trabajo infantil
- Protocolo de
Palermo, define venta de niños, prostitución
infantil y utilización de NNA en pornografía, exige
a los Estados su tipificación como delitos,
procedimientos judiciales “amigables”.
- Protocolo contra la
trata, define el delito, dispone la asistencia y
protección a las víctimas
A nivel regional, son
de destacar
Las Convenciones
Interamericanas:
• Para prevenir y
sancionar la tortura;
• Sobre desaparición
forzada de personas,
- Para prevenir,
sancionar y erradicar la violencia contra la mujer
(Belem do Pará)
Legislación vigente
El Código Penal
tipifica los delitos de:
• asociación para
delinquir (Art. 150),
• falsificación de
cédulas de identidad y pasaportes (Art. 242 bis),
• proxenetismo
(Art.274, de acuerdo a la redacción dada por la Ley
de Seguridad Ciudadana), delitos contra la libertad
(tráfico de esclavos, Art. 280);
• privación de
libertad, (Art. 281);
• violencia privada,
(Art. 288);
• amenazas (Art.
290). El país ha avanzado en la adaptación de su
legislación de acuerdo a sus compromisos
internacionales. En particular, con la aprobación en
2004 del Código de la Niñez y Adolescencia:
• protección del
Estado contra la prostitución infantil (Art. 15),
• protección de
derechos amenazados (Art. 117,…),
• maltrato y abuso
(Art. 130,…) y la Ley de Violencia sexual comercial
o no comercial cometida contra niños, adolescentes o
incapaces:
• fabricación o
producción de material pornográfico (Art. 1),
• comercio y difusión
de material pornográfico (Art. 2),
• retribución o
promesa de retribución a personas menores de edad o
incapaces para que ejecuten actos sexuales o
eróticos de cualquier tipo (Art. 4),
• contribución a la
explotación sexual de menores de edad o incapaces
(Art. 5),
• tráfico de personas
menores de edad o incapaces (Art. 6);
Ley de Migraciones
tipifica el delito de trata (Art. 78).
Políticas
En los años 80 y en
el marco de la dictadura militar, se implanta,
como ya fuera
señalado, un modelo neoliberal que entre otras
cosas,
consagra el recorte
de los gastos estatales en políticas sociales.
De esta forma, los
tradicionales sistemas que brindaban cobertura a las
necesidades y protección a los derechos de NNA, se
ven empobrecidos, disminuyendo su capacidad de
promover una mayor cohesión social.
Esta tendencia
comienza a revertirse con el advenimiento en 2005 de
un gobierno de centro-izquierda, que, luego de un
tránsito de dos años por una política focalizada en
la indigencia (y con los impactos beneficiosos en
ese segmento que ya fueran señalados) pasa a
priorizar la inversión en una cobertura universal de
NNA.
En este marco, se
toman conjuntamente medidas de protección hacia los
sectores más vulnerables a la violencia,
instalándose el Comité Nacional para la Erradicación
de la Explotación Sexual Comercial y No Comercial de
la Niñez y Adolescencia, y luego el Sistema Integral
de Protección de Infancia y Adolescencia contra la
Violencia (integrados por los diversos actores
estatales con responsabilidad en cada tema, a partir
de un enfoque de derechos y presididos por el
Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay
–INAU-).
En 2008 Uruguay firma
un Compromiso de cooperación para la
implementación de la
estrategia regional de lucha contra el tráfico y la
trata de niños, niñas y adolescentes con fines de
explotación sexual en las zonas fronterizas, junto a
los demás miembros plenos del Mercosur.
“…
esa condición políticamente inducida en la que
ciertas poblaciones adolecen de faltas de redes de
apoyo sociales y económicas y están diferencialmente
más expuestas a los daños, la violencia y la muerte”
Judith
Butler
Naturaleza y magnitud
del problema
En el marco de la
construcción de una estrategia regional de combate
al fenómeno, señalado en el capítulo anterior, el
país implementa una serie de diagnósticos rápidos
participativos, cubriendo localidades en la región
de frontera con Brasil.
La información así
obtenida se complementa con la aportada por
organismos internacionales (UNICEF;OIM), que suman a
las metodologías empleadas en los diagnósticos
participativos, el estudio de casos emergentes.
A lo anterior
finalmente se agrega lo sistematizado por el
Departamento de Trabajo Social del INAU en el marco
de la supervisión profesional de los Asistentes
Sociales trabajando en campo en las diversas
localidades del país.
De los documentos
reseñados, surge una primera aproximación al
problema, que necesariamente deberá ser continuada
por investigaciones en profundidad, que permitan
comprenderlo en su complejidad.
Explotación sexual comercial
En Uruguay la
explotación sexual comercial y la trata tienen una
larga historia. Ya en 1918 se publica documento41
denunciando la explotación por parte de proxenetas,
de mujeres en situación de esclavitud.
Sin embargo, la
respuesta social al problema, como se ha visto en
Cap.III, es todavía muy incipiente.
Naturalización
En gran medida, como
surge del estudio de los materiales reseñados, la
explicación puede estar dada justamente por su
instalación de larga data en la forma de
establecerse las relaciones entre los sexos.
Unánimemente, los
estudios analizados concluyen en la verificación de
la existencia de explotación sexual comercial hacia
NNA, así como en su visibilidad (fundamentalmente en
horas de la noche, y en períodos especiales del
año).
En el estudio
referido a la situación de Maldonado, se concluye
que:
“…la explotación
sexual de menores, generada como estrategia de
supervivencia individual o familiar aprovechada por
círculos intrafamiliares o cercanos, es un fenómeno
que ha crecido y se ha instalado”.
Esto estaría
conformando una cotidianidad que tiende a configurar
las subjetividades en su aceptación indiscutida, por
formar parte de aquello que se presenta
tempranamente a la experiencia. Se hace referencia
aquí a la conceptualización hecha por Bourdieu del
“habitus”. Desaparece así el carácter social del
problema, y por ende también la posibilidad de
desconstruirlo, y erradicarlo.
Riqueza y explotación
Los estudios
considerados han detectado espacios de explotación
sexual comercial de
NNA que se vinculan directamente con emprendimientos
productivos en el territorio nacional.
Así por ejemplo, los
entornos de los puertos, con la demanda generada por
los trabajadores de los barcos haciendo escala en
ellos, actúan como fuente de atracción para los
proveedores de servicios sexuales (incluyendo NNA).
Vinculado a lo
anterior, todo el recorrido de los camiones de carga
a lo largo y ancho del país, marca el derrotero de
la oferta de NNA para los camioneros-explotadores,
que, de acuerdo a lo expresado por los informantes
calificados de las distintas localidades estudiadas,
son numerosos.
Puntualmente, la
etapa de construcción de grandes plantas
industriales, movilizó oferta de servicios sexuales
(incluyendo NNA); de la misma forma que
circunstancias precisas (corte de puentes de
intercambio regional) generaron concentración de
ofertas de servicios, entre ellos, sexuales.
Así también existe
una demanda de trabajo para NNA en explotaciones
agropecuarias o extractivas, que los coloca en
situación de gran vulnerabilidad para la explotación
sexual.
Siguiendo una misma
lógica, se explica la atracción que ofrecen
localidades brasileñas cercanas a la frontera
uruguaya, que logran un tránsito ilegal de NNA,
muchas veces zafral.
El tránsito en la
frontera es muchas veces tan sencillo como cruzar
una calle, no implicando controles de ningún tipo.
En síntesis:
en un país pobre, toda oferta laboral es codiciada,
incluyendo la oferta de trabajo sexual. Y a la
existencia de trabajo sexual se une siempre la
explotación sexual infantil/ adolescente.
Trata
Lo anterior da cuenta
del tránsito de NNA dentro del país hacia polos de
atracción para su explotación. No siempre este
tránsito se constituye en trata (so necesariamente
han perdido la libertad). En todo caso, los matices
no son siempre fáciles de diferenciar, y es claro
que el desarraigo originado en la movilidad en el
territorio, magnifica la vulnerabilidad de NNA, al
alejarlos de sus redes de protección.
Del análisis de los
estudios reseñados no surge la comprobación de que
exista trata de NNA en Uruguay (aunque sí se
verifica para las trabajadoras sexuales), pero sí la
fuerte presunción de que esta práctica se estaría
dando dentro del país, mediante la movilización en
el territorio nacional, y la sujeción de las
víctimas en localidades alejadas de sus referencias
territoriales.
Un tránsito con
etapas
Los distintos
estudios ven en los enclaves territoriales de mayor
concentración de pobreza y exclusión social (el
llamado “Uruguay profundo”) la mayor fragilidad de
las familias y comunidades para proteger a NNA
contra los espejismos de la rápida movilidad social
ascendente con el traslado hacia centros de
producción de riqueza.
Desde las pequeñas
localidades de este interior rezagado en las ofertas
de inclusión ciudadana plena, se produce entonces un
tránsito de NNA (a veces ya en lo que se debería
caracterizar como trata interna) hacia estos polos
de atracción (zonas turísticas, industriales en
general).
Esta primera etapa de
desarraigo, como fuera señalado, aumenta la
vulnerabilidad para ser captados como víctimas de
trata hacia destinos más allá de las fronteras
nacionales.
Uruguay, país de
origen
De esta forma puede
llegarse a producir un salto final a destinos como
España e Italia (red de Milán), cuya vinculación en
redes de explotación sexual y trata con Uruguay ha
salido a la luz pública gracias a mujeres adultas
sobrevivientes, que se han atrevido a denunciar.
El desarraigo en
estos destinos finales cobra una dimensión tal, que
el desamparo y la indefensión a que quedan expuestos
NNA alcanza un grado máximo.
Es posible entonces
verificar la inclusión de Uruguay en el negocio
trasnacional de la trata con fines de explotación
sexual, en tanto proveedor de víctimas, no así en
tanto receptor de víctimas desde otros países.
Debilidades
institucionales
Esto es posible,
entre otros factores (como la pobreza, y la ya
señalada tolerancia comunitaria) porque el Estado es
omiso en sus responsabilidades de protección hacia
NNA y sus familias.
Los distintos
diagnósticos estudiados detectan ausencias, o, en el
mejor de los casos, debilidades de instituciones de
protección en las localidades estudiadas.
Y, aún cuando Uruguay
(junto con Chile) es el país de América Latina en
que hay una menor percepción de corrupción, diversos
informantes calificados atribuyen la ineficiencia de
las respuestas de las autoridades competentes en la
persecución de los explotadores y la protección de
las víctimas, entre otros motivos, a la corrupción.
Un relevamiento
realizado en los juzgados penales de las ciudades de
Montevideo, Ciudad de la Costa, colonia, Maldonado,
Paysandú y Rivera resalta su baja intervención en
casos de proxenetismo.
En un mismo sentido,
los últimos cinco años de estadísticas del Instituto
Médico Forense no señalan en ningún momento al
delito de proxenetismo, lo que permite inferir que
integra el 7% clasificado como “otros”.
Por otra parte, los
estudios a los que se viene haciendo referencia
verifican las dificultades para evitar la
revictimización de NNA al momento de las
intervenciones de protección, así como para el
procesamiento de los explotadores.
Se puede afirmar con
certeza que los proceso judiciales “amigables” para
NNA, están lejos de ser una realidad en el país.
-
“Hablen desde su alma, que tal vez es más sabia que
la consciencia, porque éste es un problema que,
además de pasión, requiere algo de radicalismo del
ser humano…”
Ignacio
Lula Da Silva
Conclusiones y
propuestas de acción
Todo lo analizado
anteriormente lleva a poner en evidencia el estado
todavía incipiente de las medidas tomadas por el
país para erradicar los fenómenos de la explotación
sexual y la trata de NNA.
Los estudios sobre el
problema resaltan la vulnerabilidad de NNA en el
territorio en relación al tema. Esta vulnerabilidad
está dada tanto por la estructura de la sociedad
uruguaya y su inserción en el mundo, como por
aspectos de su historia y de la construcción social
de las distintas identidades.
Se relacionan con
aspectos de ubicación del país en la región, así
como de debilidades de las instituciones de
protección.
Se percibe por otra
parte la existencia de vacíos legislativos, así como
de dificultades para la reconversión de las
instituciones vinculadas a la infancia al paradigma
de la protección integral.
Existe cierto
acumulado (producido particularmente en los últimos
5 años) en relación a la protección de NNA contra la
violencia. Parece necesario profundizar en esa
línea, potenciándola mediante asignación de recursos
que permitan fortalecer los mecanismos
institucionales de respuesta.
Principios
orientadores
Se destaca en ese
acumulado, el enfoque basado en una perspectiva de
derechos humanos, que implica:
Las piedras angulares
de los derechos humanos, fundamentalmente: dignidad,
igualdad, no-discriminación y participación;
El reconocimiento de
los derechos especiales de protección de NNA
Empleo de los
instrumentos internacionales de derechos humanos
para la construcción de un marco de sustento para la
investigación, la defensa y la acción.
Principales actores
Es evidente que NNA
deben involucrarse como actores privilegiados en la
defensa de sus derechos humanos. Para ello es
necesario brindarles la información necesaria (en un
lenguaje “amigable”) así como también apoyar y
favorecer desde todos los ámbitos su organización.
Su percepción del
problema, sus opiniones e iniciativas deben ser
insumos privilegiados para las campañas.
Los propios NNA deben
ser llamados a erigirse en defensores de sus
derechos frente a la sociedad, y a actuar como
multiplicadores con sus pares.
A partir del
reconocimiento de que el fenómeno a combatir
requiere de la más amplia participación de actores
sociales, aparece como prioritario articular un
vasto movimiento que involucre tanto a la
cooperación internacional (implicando una legítima
redistribución de recursos), como al sector privado
(que debe ser llamado a asumir la responsabilidad
que les compete por los costos sociales de su
actividad), las ONGs, la sociedad en general.
Esto significa el
involucramiento de los tres poderes del Estado. El
Parlamento, como responsable de superar los vacíos
legales (edad de consentimiento, constitución de
prueba, protección de víctimas y testigos).
El poder Judicial,
construyendo procedimientos “amigables” para NNA.
Los organismos gubernamentales, asegurando en todo
el territorio nacional la protección del universo
infantil/ adolescente.
En particular, el
sistema educativo, sistema de salud, Instituto del
Niño y Adolescente, Ministerio del Interior,
actuando articuladamente en cada territorio, en base
a acuerdos a nivel general del país.
En este sentido,
Uruguay ya cuenta con un Plan Nacional para
erradicar la explotación sexual y trata de NNA. Se
trata de asumir las responsabilidades que a cada
actor corresponden, para su implementación exitosa.
Este plan necesariamente se debe articular con la
acción del Sistema Integral de Protección a la
Infancia y Adolescencia contra violencia.
Aliados potenciales
Es menester asimismo
avanzar en la construcción de alianzas con actores
colectivos. En particular, con los gremios de
trabajadoras sexuales, cuya actividad se encuentra
frecuentemente compartiendo espacios con NNA
víctimas.
Las trabajadoras
sexuales deben ser un aporte para la investigación
del fenómeno (en calidad de informantes
calificadas), y deben ser llamadas a constituirse en
sujetos de protección de NNA en su ámbito laboral.
Otros colectivos
profesionales a involucrar en las campañas de
defensa contra la ESC son los sindicatos de
camioneros, de marinos (para informar y sensibilizar
a esos colectivos profesionales).
Los sindicatos de
periodistas, pueden conformarse en promotores de
prácticas
profesionales respetuosas de los derechos humanos de
la infancia/ adolescencia, e impulsores de la
sensibilización del público en general.
Sensibilización del
público en general
Las campañas de
sensibilización, necesariamente acompañadas de
fortalecimientos institucionales capaces de brindar
respuestas a las demandas que se promuevan (línea
telefónica de denuncia con capacidades potenciadas),
equipos de atención a víctimas con fuerte
capacitación, servicios de acogida a supervivientes,
etc.
Estas campañas deben
tener como objetivo el crear conciencia del problema
en las distintas localidades, promoviendo la
constitución de diversos grupos de defensa de los
derechos humanos de NNA.
*)
Este trabajo cuenta con una rigurosa
documentación de referencias y bibliografías
aportadas por la autora que se pueden consultar en
la versión pdf, que este editor (L.Od.) no puede
incluir en esta versión Web. Por razones técnicas.
*
"Explotación sexual infantil en Uruguay hoy: apuntes
para una aproximación al conocimiento del problema":
Estudio presentado en las IX Jornadas de
Investigación de la Facultad de Ciencias Sociales,
UDELAR, 13-15 septiembre 2010
*
Alicia Faraone: Asistente Social Universitaria
(Universidad de la República,1979), Diplôme d’Etat
d’Assistant de Service Social (Francia, 1983),
Master en Trabajo Social (Universidad de la
República-Universidad Federal de Río de Janeiro,
2000). Autora de diversos libros y trabajos de
investigación.
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