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La veta estadista
del Pepe Mujica
por Raúl
Legnani*
¿Quién
es Mujica? Estamos ante una interrogante que parece
mentira que nos la estemos planteando a siete meses
de su primer día de gobierno. ¿Cacique o estadista?
¿Todo mezclado? Aunque Mujica llegó tarde al Frente
Amplio no cabe la menor duda de que es un
frenteamplista muy particular.
El
"Viejo" o el "Gordo", como lo escuché una vez por
parte de Julio Marenales, ha logrado tener más
intérpretes que los jugadores polémicos. Me hace
acordar al Pepe Sasía, donde los periodistas
deportivos se peleaban en el momento de definirlo.
Se que a
Pepe, el Presidente, le da bronca cuando digo que la
diferencia que tenemos entre él y yo, es que viene
del Partido Nacional mientras quien escribe nació en
la cuna del batllismo. Pero eso que le señala es
sólo una muletilla para hacerlo entrar, porque tiene
mucho de Tomás Berreta y de Luis Batlle, aunque sea
parte del espíritu de Chico Tazo y de Enrique Erro,
su primer referente.
La
derecha blanca lo califica de "pragmático", porque
las derechas siempre andan en busca de un pragmático
para poder hacer acuerdos. Es que las derechas no
soportan a las ideologías, porque en ese plano
siempre les va mal.
Para la
ultraderecha Mujica es un leninista, porque
identifican a Lenin con la destrucción del Estado y
de las fuerzas armadas, como si el viejo ruso del
gato hubiera sido solo el Estado y la Revolución,
mal leído.
Aunque
Mujica llegó tarde al Frente Amplio se que con
esto me meto en un lío bárbaro no cabe la menor
duda de que es un frenteamplista muy particular, que
cada vez que abre el juego para dialogar con la
oposición, surge entre los frenteamplistas,
particularmente los de matriz marxista el temor de
que esté apostando a un frente grande, que en la
versión original de Raúl Sendic debilitaba la
construcción histórica del FA y apostaba, por lo
menos, a un encuentro del MLN con el wilsonismo.
No
tengo, sobre esto, una opinión definitiva. Hoy
quiero creer que este viejo cacique de la revolución
uruguaya cuando habla con el senador Jorge
Larrañaga, no se está proponiendo una nueva fuerza
política que implique el posfrentismo. Temor que ya
les vino a alguna vez a algunos dirigentes cuando
muchos propusimos, con éxito y con la oposición del
MLN- , construir el Encuentro Progresista o cuando
en el exilio creamos la Convergencia Democrática,
planteo que se hizo después de haber reconstruido a
la CNT, a la Feuu y al FA en todos los continentes.
Incluso en la clandestinidad. En los últimos días
Mujica controló sus apariciones públicas,
particularmente ese jugueteo que tiene con los
periodistas, pero ha tenido dos intervenciones de
alto calibre, que disipan las posibilidades de que
sea solamente un pragmático. Una fue la entrevista a
la revista Veija de Brasil y la otra en su audición
del viernes pasado. En ambas se metió a fondo con el
Estado, como Lenin, sin ser leninista.
"La
estatización es una solución que fue abandonada. Se
trata de una receta perfecta para el desarrollo de
una burocracia opresora. Continúo siendo socialista
porque soy enemigo de la explotación del hombre por
el hombre. Eso no incluye defender un Estado grande
y una administración pública hinchada. Sería un
desastre", dijo el Presidente, saliendo al cruce del
proyecto histórico de Cuba, que acaba de fracasar
con el despido de 500 mil funcionarios públicos y
con el proyecto del socialismo del Siglo XXI del
presidente de Venezuela Hugo Chávez y por el
malogrado proyecto estatalista que la
socialdemocracia europea asumió desde la pos guerra.
En el
mismo sentido, habló el viernes en su audición
radial. Luego que desde los sindicatos estatales le
habían dicho cualquier cosa, comenzó señalando que
el país es inviable sin el Brou, Antel y Ute,
manifestó que "querer y valorar la propiedad pública
y después no cuidarla, y después no defenderla, y
trasladar en los hechos buena parte del costo de esa
propiedad pública a la gente común y corriente, que
no es parte del Estado, pero termina muchas veces
victimizadas, tal vez sin maldad".Esto, dijo Mujica,
es "un fenómeno cultural", al cual rechaza. Voto
afirmativo, de mi parte.
Detrás
de este "descubrimiento" de Mujica, que quiere un
nuevo Estado, hay que ir a buscar las razones de por
qué los contribuyentes de Canelones no pagaron las
contribución inmobiliaria ni a Tabaré Hackenbruch
(colorado) ni a Marcos Carámbula (FA), porque en
ambos casos hay los mismos deudores blancos,
colorados y frenteamplistas, además de fuertes
capitalistas sin bandera política o con banderas de
ocasión. "Es un fenómeno cultural", sin duda. La
gente, quizás todos, tenemos una relación perversa
con el Estado, que por cierto muchas veces no cumple
con sus obligaciones, pero el tema de fondo está en
las capas subacuáticas de la sociedad que no han
comprendido que no se construye el futuro sin un
compromiso de construcción colectiva.
*Periodista uruguayo
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