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El
Hotel, un cuento de Homero Muñoz |
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Murió
Julio da Rosa, destacado escritor de temas campesinos |
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El
ex Beatle George Harrison se encuentra en "estado
grave" |
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Nuevo
libro de Julia Galemire: "La Mujer y el Angel" |
El
Hotel
Un cuento de
Homero Muñoz
Al
Rata no le gustaba que lo torearan.
Cuando
la Yamila se le acercó, contoneándose, midiéndolo con descaro y
lo retó a ver quién aguantaba más en el Hotel, estuvo a punto
de echarla. Pero la Yamila, recién llegadita a la banda, estaba
muy buena. Y lo buscaba. Se iba a armar lío con la Socia, pero
bueno, eso ya era cosa de mujeres. Sin embargo al Rata no le
gustaba que pusieran su liderazgo en
duda.
-
Yo los aguanto más que vos- había dicho la Yamila.
-
Seguro - contestó el Rata- te hacés dar por todos los machos
del hotel.
-
No te hagás el piolón. Aguanto más que vos zafando.
-
¿Y si no qué me das?- le sonrió el Rata, lascivo.
El
sopapo en la oreja le llegó de atrás. La Socia no aguantaba
nada.
-
No te hagas el coso vo - dijo la Socia.
-
Pará che que te amasijo - el Rata se dio media vuelta amenazando
a la Socia con el puño.
-
Sí papito - dijo la voz de la Socia mientras sus ojos y su navaja
negaban.
-
Bueno ¿y?- agitó la capa la torera.
El
Rata miró a la Socia, encaró a la Yamila y - ta. Si aguantás más
te dejamos quedarte, si no, dejo que la Socia te cague a trompadas
y te vas.
-
¡Opa! ¿Qué te pasa che?- la Yamila lo miró burlona, mirando a
la
Socia por sobre su hombro - ¿De veras no me querés en la banda?.
¿O le tenés miedo a ésta?.
La
Socia permaneció inmutable.
-
Mirá, vamo a darlo vuelta. Si aguanto más que vos, quiero un
mano
a mano con la Socia, a navaja. Si no, me voy solita. ¿Como la
ves?
El
Rata por un momento se vio, pateando a la Socia. No estaba muy
seguro de que le fuera a ir mejor con la Yamila. Pero estaba
buena, muy buena.
La
Socia sonrió, tranquila: - ¿qué te pasa guachita, querés
quedar de
jefa querés? ¿Y si te ganás la punta ahora? ¿sin carreritas
por medio?
- dijo acariciando la navaja.
-
Aguantá- dijo el Rata. - Ta bien. Ta bien. Vamo a darle. Yo voy
primero, así te doy ventaja.
-
Manso- ordenó.
El
Manso vino, despacio, acomodando su corpachón en cada paso.
-
Ponete la mano en el bobo y contá cuánto estoy adentro ¿ta?.
-
Ta - dijo el Manso llevándose la mano al corazón.
-
Pero empezá a contar cuando se abran las puertas.
Al
Rata le quedaba la peregrina sensación de que la sorpresa le daría
ventaja. Cuando entrara la Yamila la estarían esperando y la
cazarían de primera.
Se
paró delante de la puerta automática del Holiday Inn. Miró al
Manso y le hizo una seña con la cabeza. Cuando la doble puerta se
abrió, salió disparado hacia las escaleras y logró escabullirse
del botones que le tiró unos manotazos para agarrarlo. Siempre
corriendo llegó hasta el cuarto piso y se escondió detrás de
unas plantas que adornaban el rellano.
El
ascensor pasó, rumbo al último piso y se oyeron pasos en la
escalera. Seguro que querían agarrarlo entre dos.
El
que venía por la escalera pasó jadeando hacia el quinto y el
Rata se escabulló despacio por detrás, pero no pudo evitar que
el hombre se diera cuenta de la maniobra.
Lanzados
ambos escaleras abajo, el Rata se dio de bruces con un mozo del
bar que se había acoplado a la persecución y con el envión
cayeron ambos al suelo. Una estirada en palomita del botones
terminó con la prueba y entre los dos llevaron al Rata en vilo
hasta la recepción y lo pusieron en la calle, procurando no armar
mucho bullicio.
Mr.
Smith tomaba un Tom Collins en un costado de la barra y
practicando su novel español preguntó al despeinado mozo por el
incidente.
-
No se preocupe - dijo el mozo - son travesuras de los niños
de la calle.
LA
ONDA®
DIGITAL
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