"En
lo que no estoy de acuerdo, es en centrar Carta
del destacado artista plástico uruguayo Carlos Palleiro actualmente
residente en México, dirigida a su amigo el periodista Raúl Legnani
autor de la nota
Estimados
de la revista LA ONDA. Atención
Cro. Raúl Legnani Mi
amigo Leí
con atención tu nota sobre Cuba y la pena de muerte. Estamos de
acuerdo en algo: estoy en contra de la pena de muerte. En lo que
no estoy de acuerdo, es en centrar la discusión ahora sobre la
pena de muerte. Yo no he visto una discusión internacional igual,
cuando en Texas desde hace muchos años se mata de acuerdo a sus
leyes, sólo en el período del gobernador George W. Bush, se mató
a 159 personas, en especial a negros, mexicanos y latinos en
general. Ése es sólo un ejemplo. En otros Estados de USA pasa
algo similar, y lo que vemos en la discusión internacional son
algunas notas aisladas sobre la bestialidad que significa ejercer
la pena de muerte; pero no hay una discusión ni parecida en
cuanto al nivel de difusión de la actual, referida a los
fusilamientos en Cuba. Es
obvio que esto le vino de perillas al gobierno de Estados Unidos.
En vez de seguir discutiendo y condenando la barbarie de la
masacre en Irak, en vez de exigir el enjuiciamiento por crímenes
contra la humanidad de Bush y sus secuaces, Colin Powel,
Concolezza Rice, Rumsfeld, etcétera, y de los increíbles y patéticos
Blair y Aznar, nos centramos en lo que dijo o hizo Saramago o
Susan Sontag. Ésta última se da el lujo de exigirle a Gabriel
García Márquez que salga a la luz y declare sobre los sucesos en
Cuba y ahora que Gabo lo hace, se tergiversan sus ideas; es decir,
empieza una persecución entre gente que se suponía que estábamos
en el mismo lado. NO es el momento de discutir sobre Cuba, sino de
defenderla. El punto central no debe ser Cuba, sino cómo hacer
para parar la dictadura mundial fascista. El
entrañable don Pablo González Casanova, a quién tú conoces muy
bien, escribió en La Jornada de México el 26 de abril de 2003,
una nota sobre este tema que tituló CON SARAMAGO HASTA AQUÍ Y
CON CUBA HASTA SIEMPRE. Desde el título arranca claro. En una
parte dice: "Todo olvido útil se respeta. Es
más, hay olvidos que se consideran naturales, prudentes e incluso
"necesarios" para defender "los derechos
humanos". La fuerza del olvido es de por sí grande, pero se
complementa con insólitas formas de razonar, como la de José
Saramago, quien se pone por un lado a sí mismo y por otro a Cuba
y entre los dos pinta una raya. A esa original razón de la sinrazón,
Saramago añade una no menos singular: muchos estamos, en éste y
cualquier caso, contra la pena de muerte, pero es raro que como
"personas entendidas", por un acto con el que no estamos
de acuerdo hagamos un desplante y deslinde en el teatro del mundo
cuando apenas empieza el nuevo drama mundial, y nos sumemos entre
ambigüedades a uno de los juicios más hipócritas, que pretende
justificar una intervención mayor de Estados Unidos contra la
isla, intervención de tal modo amenazadora e intimidante que los
cubanos se ven obligados a recordar que están dispuestos a morir
antes que a perder su libertad." Más abajo reproduzco la
nota entera. Ojo,
poner en una balanza, en un lado la situación de los derechos
humanos en Cuba y en el otro lado, la guerra de agresión de
Estados Unidos contra Irak, para no discutir lo que pasa en Cuba,
es hacer trampa. Ante muchos acontecimientos en la izquierda se
solía dejar para más adelante la discusión de tal asunto con el
argumento de lo cotidiano, y claro, nunca discutíamos el asunto.
Volviendo a la balanza, es incomparable la situación de los
derechos humanos creada por EEUU en Irak y la de Cuba. También es
increíble ponernos a discutir si la pena de muerte sí o no en
Cuba, cuando los yanquis en el mismo momento, han matado, herido y
mutilado de las formas más horrendas, a miles de personas, niños,
mujeres, ancianos, jóvenes y adultos, en Irak. Me
preocupa la situación mundial actual. Me preocupa este no saber
qué hacer. Creo que deberíamos pensar en acciones concretas, no
violentas. Yo parto del siguiente supuesto: el imperialismo con el
neoliberalismo nos han hecho creer que estamos solos y aislados.
El individualismo es el valor común. Nos hacen creer que no
podemos hacer nada, que está todo perdido, que si no hay una
potencia, como fue la Unión Soviética, que se le oponga, ellos
van a hacer lo que quieran. Yo
creo exactamente lo contrario. Creo que nosotros, cada uno de
nosotros, somos los únicos capaces de pararlos. Pensemos cómo
nos podemos juntar para pensar en medidas concretas de resistencia
civil. La violencia no sirve, el terrorismo lo único que trae es
más violencia, muerte y más terrorismo. Pensemos en Gandhi.
Recordemos la inteligencia de las medidas políticas que adoptó.
Y pensemos que el capital básico del que disponía era la gente.
Miles y miles que tomaban una actitud pacifista pero política.
Como dijo don Atahualpa, la arena es un puñadito, pero hay montañas
de arena. Si nos concebimos solos, estamos perdidos. Si nos
concebimos como montañas de arena, entonces una medida pequeña,
un acto aparentemente intrascendente, puede ser más poderoso que
muchas balas. Claro que lo que nos sale en estos momentos es una
ira, una bronca tremendas. Lo
que muchos clamamos es hacer algo. Lo que nos mata es esta
impotencia, es la impunidad con que estos asesinos, genocidas, se
apoderan del mundo, y nos matan y nos imponen una realidad injusta
y cruel. El camino y el resultado de las medidas del tipo que se
puedan tomar, serán lentos, pero serán. La diferencia es que
ahora no somos. El objetivo o los objetivos pueden ser muchos:
hacer que EEUU se siente a discutir con las otras naciones del
mundo de igual a igual; desarmar a todos, la humanidad no puede
permitirse el riesgo de que un loco desquiciado lunático como
Bush, termine con la vida en el planeta; poner fin de una vez por
todas con la guerra de exterminio de Israel contra Palestina;
plantear un orden mundial diferente que permita, por medio de un
organismo internacional, vivir en paz a los pueblos de la Tierra. Quizás
esto sea un sueño pero la humanidad ha avanzado gracias a su
capacidad de soñar e imaginar. Respetemos a los que han puesto la
fe en un partido, o en una religión, pero planteémonos todos,
poner la fe en nosotros mismos. Está bien creer en Dios, o en un
ideal, pero además creamos en el semejante como posible vehículo
para transformar el mundo. El error de las direcciones de la
izquierda, es haberse transformado en cupulares. No creen en la
gente que dirigen. En México Cárdenas ganó en 1988 porque la
gente creyó en él, en la posibilidad de acceder al poder, y el
arma fundamental que se usó fue las Brigadas del Sol Azteca. Es
decir, los dirigentes temen a las masas, cuando siempre éstas
fueron nuestro capital. LA ONDA® DIGITAL |
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