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Los valores humanos
Christian Gadea Saguier |
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Revista
Leopoldianum |
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Como los valores dan forma
al progreso humano
por Christian Gadea Saguier*
En los albores del siglo XXI, una
era a ser dominada por las comunicaciones y la interactividad
entre las personas, el mundo sigue dividido entre los pocos que
son ricos y los muchos que son pobres, entre los libres y
oprimidos. Las explicaciones tradicionales como el imperialismo,
la dependencia o el racismo ya no son adecuadas y crece una gran
tendencia de que la razón principal por la que algunos países
están mejor que otros yace en los valores culturales,
instituciones informales que influyen poderosamente sobre el
desempeño político, económico y social.
La Cultura es lo que importa
es el libro mas abarcador que existe en cuando a la
documentación de este tipo de ideas, desde que Alexis de
Tocqueville, quien había llegado a la conclusión de que lo que
hacía que el sistema político de los Estados Unidos funcionara
era una cultura afín a la democracia; Max Weber, que explicó el
crecimiento del capitalismo esencialmente con un fenómeno
cultural con raíces en la religión; y Edward Banfield, quien
iluminó las raíces culturales de la pobreza y el autoritarismo
en el sur de Italia, señalaran el camino. Resultado de un
simposio realizado en el Academia de Estudios Internacionales de
la Universidad de Harvard y compilado por dos prominentes
escritores y profesores de esa Casa de Estudios, Samuel
Huntington y Lawrence Harrison.
El término cultura tiene
múltiples significados en disciplinas y contextos diferentes. En
este libro, sus autores están interesados en la manera en que la
cultura afecta el desarrollo de la sociedad. Por lo tanto,
definen la cultura en términos puramente subjetivos como
los valores, actitudes, creencias, orientaciones, suposiciones
subyacentes que prevalecen entre las personas que conforman una
sociedad.
Este libro explora la forma en
que la cultura con ese sentido subjetivo afecta el alcance y la
manera en que las sociedades consiguen o no lograr un progreso
en el desarrollo económico y en la democratización política. La
mayoría de los trabajos, realizados por intelectuales de
diversas áreas y países, se centran en la cultura como una
variante independiente o explicativa. Sin embargo, también se
presentan ensayos tomando a la cultura como una variable
dependiente. Entonces, en sus cuatrocientas páginas el libro se
plantea si la cultura es lo que determina el éxito de una
sociedad, o es que la política puede cambiar una cultura y
salvarla de sí misma. Este planteamiento lo tomaron del ya
fallecido Senador Demócrata Daniel Patrick Moyniham: “La verdad
central de los conservadores es que es la cultura, no la
política, lo que determina el éxito de una sociedad. La verdad
central de los liberales es que la política puede cambiar una
cultura y salvarla de sí misma”.
El simposio realizado por Harvard,
del que este libro es su resultado, estaba estructurado en
paneles, seguido por una sesión de clausura de medio día. Los
capítulos del libro gravitan alrededor de cinco cuestiones, con
el análisis de varios intelectuales.
-
La relación entre los valores y el progreso
-
La universalidad de valores y el “imperialismo cultural” de
Occidente
-
Geografía y cultura
-
La relación entre la cultura y las instituciones
-
El cambio cultural
La relación entre el desarrollo
político y la cultura.
El primer panel, moderado por
Jorge Domínguez, de Harvard, enfocó la relación entre el
desarrollo político y la cultura. Ronald Inglehart, sostiene que
existe un nexo poderoso entre los valores culturales y el
desempeño político –y económico- de las naciones. Francis
Fukuyama escribe sobre el papel clave del capital social para
promover las instituciones democráticas. Y Seymour Martin Lipset
rastrea las conexiones entre la cultura y la corrupción.
Cultura y desarrollo económico
Christopher DeMuth, presidente
del American Entrepise Institute, moderó el primero de los dos
paneles sobre cultura y desarrollo económico. David Landez se
basa en la conclusión consignada en su libro: La pobreza y la
riqueza de las naciones que expresa que “la cultura cambia
todo”. Michael Porter reconoce que la cultura influye sobre el
desarrollo económico y la competitividad, pero enfatiza que la
globalización incluye una transmisión cultural que tenderá a
homogenizar la cultura y que facilitará a los países superar las
desventajas culturales y geográficas. Jeffrey Sachs sostiene que
la cultura es un factor insignificante en comparación con la
geografía y el clima.
En el segundo panel sobre cultura
y desarrollo económico, moderado por la Administradora delegada
de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional,
Harriet Babbitt, Mariano Grondona presenta su tipología de
culturas favorables al desarrollo y culturas resistentes al
desarrollo, derivada principalmente de su apreciación de la
manera en que los factores resistentes han obstruido el progreso
en la Argentina. Carlos Alberto Montaner explica la manera en
que esa misma cultura latinoamericana influye sobre la conducta
de los grupos de elite en detrimento de la sociedad en general.
Y Daniel Etounga-Manguelle escribe sobre los obstáculos
culturales al desarrollo y competitividad de África.
El debate antropológico.
El Panel moderado por Hoeward
Garner, de Harvard, reunió a tres antropólogos: uno (Robert
Edgarton) que piensa que algunas culturas benefician más a las
personas que otras; otro (Richard Shweder) que se identifica
como pluralista cultural, tolerante y respetuoso de todas las
culturas; y el tercero (Thomas Weisner) que se concentra en la
transmisión de cultura, en especial durante la niñez.
La crisis asiática.
Roderick MacFarquhar, de Harvard,
moderó el panel sobre la crisis asiática, que incluyó a los
economistas Dwight Perkins, el científico político Lucien Pye, y
el sinólogo Tu Wei-ming. Hay ciertos paralelismos en las
presentaciones de Perkins y Pye, ya que ambos ponen énfasis en
la necesidad de que se produzca un cambio en las relaciones
personales que han dominado las economías del Este de Asia y el
papel prominente que posee el liderazgo gubernamental en el
sector privado. Tu explica el contraste entre los enfoques
occidentales y confucianos del desarrollo.
Promoviendo el cambio.
El último panel, moderado por
Robert Klitgaard de la Rand Corporation, estuvo dedicado a la
descripción de algunas de las iniciativas para promover valores
y actitudes positivas que ya estaban en funcionamiento. Lawrence
Harrison señala la literatura cada vez más abundante que
relaciona el subdesarrollo con la cultura, gran parte de ella
producida en los países llamados del tercer mundo, además,
presenta varias iniciativas que surgieron en América Latina que
tiene como objetivo el cambio cultural. Stance Lindsay y Michael
Faibanks describen el enfoque de la Monitor Company, una
compañía consultora de Massachussets, para “cambiar la
mentalidad de una nación”.
La Cultura es lo que importa
(Planeta, 2001), es una lectura insoslayable para cualquiera que
este preocupado por aliviar la pobreza y abolir la opresión,
porque a fin de cuentas la gente se rige por pasiones,
ideologías y valores.
* Catedrático de la Universidad Americana
en la Gestión del Conocimiento. Periodista, escritor y agente
cultural.
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