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La política exterior uruguaya
desde tres singularidades
por el licenciado Wilson
Fernández Luzuriaga*
(Coordinador
Académico Facultad de Ciencias Sociales)

Esta es la pponencia
del licenciado Wilson Fernández Luzuriaga fue
desarrollada en el Seminario
sobre inserción
internacional del Uruguay el 14 y 15 de agosto
pasado organizado por la Cancillería de la
República y la Facultad de Ciencias Sociales.
Este trabajo esta basado en los trabajos de
investigación publicados por el Programa de Política
Internacional y Relaciones Internacionales de la
Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de
la República.
I. Presentación
En este seminario, sobre
inserción internacional del Uruguay, aportaremos
algunas reflexiones en cuanto a la toma de
decisiones en política exterior del gobierno
uruguayo, asumido el 1° de marzo de 2005. Si bien la
variable toma de decisiones es siempre de
fundamental importancia para entender la política
exterior de un país determinado, en la actual
administración de gobierno nacional adquiere aristas
de análisis ineludible por, al menos, tres
singularidades.
La primer singularidad tiene
que ver con la falta de antecedentes del Frente
Amplio en la administración del Estado y las
interrogantes sobre el modelo de inserción
internacional a concretar efectivamente. Esta razón
debe entenderse a la luz de los disensos en política
exterior que se habían materializado en el gobierno
anterior encabezado por Jorge Batlle, al que la
izquierda nacional aunque no solamente- acusó de
romper una supuesta política de Estado,
principalmente por privilegiar las relaciones
bilaterales con Estados Unidos (EEUU), y,
consecuentemente, debilitar las relaciones con los
países del MERCOSUR.
La segunda hace al acceso al
gobierno de un partido político con ideología de
izquierda. La concepción ideológica tiene una
repercusión muy definida en el tema de la inserción
internacional: la idea central de la coalición de
izquierda en etapas pre y post electorales era que
sus afinidades con gobiernos autodefinidos como
progresistas en la región facilitarían la
profundización de los acuerdos de integración,
básicamente al MERCOSUR y a la Comunidad
Sudamericana de Naciones.
La tercer singularidad deriva
de que el entonces Encuentro Progresista Frente
Amplio Nueva Mayoría (EP-FA-NM) accedió al
gobierno ostentando mayorías parlamentarias. Esta
situación no quita importancia a la relación con los
partidos políticos de la oposición, análisis del que
no se ocupará esta ponencia. Sin embargo, traslada
responsabilidades adicionales al Presidente de la
República, al gabinete ministerial, a la bancada
legislativa del partido de gobierno y a los órganos
de conducción partidaria del Frente Amplio.
Cabe, entonces preguntarse:
¿Quién define las opciones
de inserción internacional del país? ¿Cuán libre es
el Presidente de la República Tabaré Vázquez,
actuando en el sistema político interno, para
procesar una decisión?
II. Marco de Análisis
Para explicar el proceso de
toma de decisiones de la política exterior uruguaya,
proponemos considerar un modelo articulado por el
internacionalista argentino Roberto Russell
[i]
basado en dos desarrollos conceptuales.
El primero diferencia estructura y proceso
decisorio. La estructura decisoria está conformada
por uno o varios actores domésticos con potestad de
comprometer al Estado internacionalmente -concepto
restricto con relación al de Russell- y cuyas
decisiones no son fácilmente revertibles, ni aún por
los mismos actores. En el proceso participan actores
nacionales y extranjeros, gubernamentales y no
gubernamentales, en un desarrollo dinámico y
sostenido. La decisión final y/o efectiva es
reservada a la estructura, mientras el resto de los
actores intervinientes en el proceso trabajan en
círculos más o menos cercanos a ella. La cercanía a
la estructura, o sea la influencia en la decisión
final, depende del país, del momento histórico y de
la temática objeto de la decisión.
El segundo desarrollo conceptual diferencia entre
las dicotomías unidad-fragmentación y
centralización-descentralización, y será capital en
este aporte. La primera hace referencia al grado de
coherencia, cohesión y acuerdo en el proceso
decisorio. La segunda dicotomía tiene que ver con el
número de los actores individuales o institucionales
que participan en el proceso.
En Uruguay, consagrado en sus normas
constitucionales, la estructura decisoria queda
reservada a tres figuras: el Presidente de la
República, como Jefe de Estado y de Gobierno, el
Ministro de Relaciones Exteriores, como segundo
representante natural del Estado; el Poder
Legislativo con un rol de codecisor, y de
controlador y fiscalizador de la política exterior
ejecutada desde el Poder Ejecutivo. (Ver Recuadro
1)
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Recuadro 1
En la Constitución nacional se establece
que al Presidente de la República en
acuerdo "con el Ministro o Ministros
respectivos, o con el Consejo de
Ministros" compete designar y destituir
al personal diplomático y consular;
recibir agentes diplomáticos y autorizar
el ejercicio de funciones a cónsules
extranjeros; decretar la ruptura de
relaciones y declarar la guerra;
negociar, concluir, suscribir y
ratificar tratados. (Art. 168 num. 12 y
10; 15; 16; 20).
La capacidad de
codecisión del Poder Legislativo tiene
su manifestación en las mismas normas
cuando el Poder Ejecutivo para
materializar su voluntad necesite:
acuerdo con la Cámara de Senadores o en
su receso con la Comisión Permanente
para el nombramiento de Jefes de Misión
(Art. 168, 12); acuerdo con la Cámara de
Senadores o en su receso con la Comisión
Permanente para la destitución de
funcionarios diplomáticos (Art. 168,
10); previa resolución de la Asamblea
General para declarar la guerra (Art.
168, 16 y Art. 85,7); previa aprobación
del Poder Legislativo para ratificar
tratados (Art. 168, 20 y Art. 85, 7).
La capacidad de fiscalización y control
del Poder Legislativo se materializa en
pedidos de informes; llamados a sesiones
plenarias de la Cámara de Senadores o de
la Cámara de Representantes; llamados a
comisiones permanentes, y creación y
llamado a comisiones parlamentarias de
investigación o para suministrar datos
con fines legislativos (Arts. 118 al
121). Inclusive, las decisiones del
Poder Ejecutivo pueden llevar a
procedimientos desde el Poder
Legislativo que signifiquen la caída
ministro y, eventualmente, deriven en el
llamado a elecciones parlamentarias (Arts.
147 y 148). |
III.
Primer Singularidad
Falta de Antecedentes en la Administración
del Estado y Cambio de Rumbo en la Inserción
Internacional
En este aspecto del
análisis, como se adelantara, queda incluido
la expectativa sobre un cambio drástico de
la política exterior, sobre todo teniendo en
cuenta las críticas del EP-FA-NM a la
administración Batlle en cuanto a ruptura de
consensos al interior del sistema político
nacional y en cuanto a alineación con EEUU
en el Sistema Internacional.
Las mayorías
parlamentarias obtenidas en octubre de 2004
no inhibieron al EP-FA-NM en sus esfuerzos
por ampliar la base de consenso en política
exterior. En febrero de 2005, el partido que
accedería al gobierno logró un acuerdo con
las demás fuerzas políticas con
representación parlamentaria en tres áreas
de la administración estatal: política
exterior, economía y educación.
El documento
de consenso en política exterior, se tituló
Definiciones, Principios y Lineamientos de
la Política Internacional(2) Los
compromisos en las tres áreas nunca operaron
como consecuencia del desacuerdo en la
coparticipación en los órganos directrices
de los Entes Autónomos y Servicios
Descentralizados. Sin embargo, difícilmente
con acuerdos tan generales y concepciones
reales tan divergentes, se hubieran
materializado amplios consensos.
En la apuesta de
inserción internacional más inesperada,
lejos de la revisión a la política bilateral
de acercamiento con la potencia del norte,
se continuó con un estrechamiento de
vínculos con EEUU. La apuesta fue
respuesta directa a la crisis del MERCOSUR y
con los países del MERCOSUR.
En concreto, el
estrechamiento de vínculos supuso, en primer
lugar la negociación de algunas cláusulas,
acordadas en el gobierno anterior, y
posterior ratificación del Tratado entre la
República Oriental del Uruguay y los Estados
Unidos de América Relativo a la Promoción y
Protección Recíproca de Inversiones (TRPI),
en el año 2005. En segunda instancia, la
profundización del intercambio comercial que
incluyó la posibilidad de suscribir un
tratado bilateral de libre comercio (TLC) en
2006 y, finalmente, la firma de un Acuerdo
Marco de Inversiones y Comercio (TIFA, en su
sigla en idioma inglés) en febrero de este
año.
El esquema de
relacionamiento entre los dos países se
centró, finalmente, en la Comisión Conjunta
Uruguay Estados Unidos sobre Comercio e
Inversión, creada el 11 de abril de 2002 en
el gobierno de Batlle, la que encontró dos
esquemas jurídicos concretos de
relacionamiento el TRPI y el TIFA.
IV. Segunda
Singularidad
Acceso al Gobierno de un Partido Político
con Ideología de Izquierda
La estrategia de
inserción internacional del nuevo gobierno
resultaba muy clara en la propia propuesta
electoral del EP-FA-NM en cuanto a la
apuesta del MERCOSUR, en tanto proceso de
integración subregional a profundizar y
ampliar, y en tanto primera plataforma de
salida al Sistema Internacional. En términos
generales y así redactada puede considerarse
compartida por todo el sistema político
nacional, pero el gran condimento que agregó
el gobierno fue una afinidad ideológica,
inédita entre los gobiernos regionales.
El día antes
de asumir, el Ministro de Relaciones
Exteriores Reinaldo Gargano decía: Hay un
arco virtuoso con Lagos en Chile, que pasa
por Kirchner en Argentina, por Da Silva en
Brasil, por Vázquez en Uruguay, por
Venezuela con la política social de
Chávez
ese arco virtuoso se da porque hay un
modelo neoconservador que ha hecho polvo la
realidad sudamericana
En un continente de
400 millones de habitantes hay 200 millones
de pobres, lo que es un insulto a la
inteligencia, es casi un delito de lesa
humanidad, especialmente en un continente
que es el más rico del planeta. Por esto
mismo Uruguay buscará impulsar la Comunidad
Sudamericana de Naciones, que si bien aún no
es un hecho concreto y no tenemos
organicidad, es de todas formas una
coyuntura nueva en América Latina, que creo
no se da desde tiempos de la
independencia.(3)
En un contexto de fuertes desentendimientos
con las dos potencias regionales, el trabajo
más fértil a nivel del proceso de
integración subregional fue la creación
del Parlamento del MERCOSUR. Sin embargo
no cabe duda que el mayor logro del
gobierno, concretado en ejercicio de la
presidencia Pro Témpore del MERCOSUR en el
segundo semestre de 2005, se ubica en la
ampliación del bloque. Tabaré Vázquez estimó
que el ingreso de Venezuela al MERCOSUR
equilibrará las asimetrías en el bloque.[i]
Aseguró que la estrategia nacional es
convertir al Uruguay en un factor de
moderación dentro del MERCOSUR y que el
ingreso de Venezuela forma parte del intento
de ruptura de hegemonía establecida por
Argentina y Brasil.[ii]
Además la Venezuela del presidente Hugo
Chávez significó un aliado del arco
virtuoso en el terreno bilateral, con
resultados beneficiosos para Uruguay.
(Ver
Recuadro 2)
Recuadro 2
Entre varios acuerdos con la
República Bolivariana de
Venezuela, se destacan: los
concretados y proyectados
entre ANCAP y Petróleos de
Venezuela Sociedad Anónima (PDVSA);
la compra del banco
cooperativo uruguayo COFAC
por el venezolano Banco de
Desarrollo Económico y
Social (BANDES); diversas
inversiones en
infraestructura, y
asistencia en educación.
|
En el arco
virtuoso, el gobierno uruguayo topó
con dificultades en su círculo
prioritario e inmediato de
inserción: los socios mayores del
MERCOSUR. El gobierno brasileño
aplazó, una vez más, su liderazgo
regional con la crisis interna,
provocada por la red de corrupción
que operaba para obtener mayorías
parlamentarias en el entorno cercano
del presidente Luis Inácio Lula Da
Silva. Tampoco cambió la situación
conflictiva de varios años entre los
productores de arroz de Uruguay y
Río Grande del Sur. Además, se
produjo un enfrentamiento de
candidaturas directo en las
designaciones del Director General
de la OMC y del Presidente del BID.
(Ver
recuadro 3)
Con Argentina,
si bien los primeros meses fueron de
pleno entendimiento, sobre todo en
el terreno de los derechos humanos,
a partir de que la Cancillería
argentina decidiera apoyar la
oposición del gobierno provincial de
Entre Ríos a la instalación de las
plantas de celulosa, en Fray Bentos,
la relación comenzó a deteriorarse,
llegando a puntos tensión inusitada.
(Ver Recuadro 4)
Recuadro 3
Las
relaciones bilaterales
con Brasil muestran un
importante diferendo
cuando el gobierno de
Lula presentó su propio
candidato a la Dirección
General de la OMC, Luiz
Felipe de Seixas Correa,
rompiendo un consenso en
la región en torno a la
candidatura del uruguayo
Carlos Pérez del
Castillo. Si bien Seixas
retiró su candidatura
las posibilidades del
uruguayo se debilitaron.
Finalmente, el 26 de
mayo de 2005 fue electo
el francés Pascal Lamy.
Brasil no se sentía
representado por Pérez
del Castillo alegando la
alineación con los
países industrializados,
en su calidad de
Presidente del Consejo
General de la OMC,
cuando dirigía el
proceso de la fracasada
conferencia ministerial
de Cancún. En la
oportunidad, Brasil
impulsó el G-20 con
países emergentes que
pedían el respeto de los
principios de Doha.
En las últimas
instancias, a fines de
julio de 2005, el
gobierno uruguayo
decidió apoyar al
candidato colombiano,
Luis Alberto Moreno,
para la presidencia del
BID, causando malestar
en Brasil, quien llevaba
la candidatura del
brasileño,
vicepresidente de
Finanzas del organismo,
Joao Sayad y contaba con
el respaldo de
Argentina. Se
argumentaba que las
razones uruguayas se
basaban en las
condiciones de Moreno y
en su posición más
cercana al consenso,
pero la especulación
sobre una respuesta a la
actitud de Brasil en el
episodio OMC adquiría
vigencia. También se
especuló con el apoyo de
EEUU a Moreno, en
momentos que ese país
era el mayor importador
de productos uruguayos y
negociaba el tratado de
inversiones.
|
Recuadro 4
El conflicto con
Argentina por las
plantas de celulosa se
transforma en una
herencia sorpresiva para
esta administración, ya
que el 2 de marzo de
2004 los entonces
cancilleres uruguayo y
argentino, Didier
Opertti y Rafael Bielsa,
habían llegado a un
acuerdo que reconoce a
la obra como de carácter
nacional y respetuosa de
la normativa vigente.
En el diferendo, se
destacan: el fracaso de
la tarea del Grupo
Técnico de Alto Nivel;
la solicitud argentina
al Banco Mundial para
que no otorgue el
financiamiento a las
obras en Botnia; el
retiro de confianza al
representante para
Argentina, Bolivia,
Chile, Paraguay, Perú y
Uruguay ante el Banco
Mundial, el argentino
Alieto Guadagni; la
presentación del
diferendo en la Corte
Internacional de
Justicia por parte de
Argentina; los cortes de
los puentes
binacionales, sobre todo
el de Fray Bentos
Puerto Unzué por parte
de activistas
argentinos; el pedido
uruguayo de mediación a
la OEA; las solicitudes
de medidas cautelares de
Argentina y Uruguay ante
la propia Corte de La
Haya; la facilitación
del rey Juan Carlos de
España a pedido del
presidente argentino
Néstor Kirchner.
|
Finalmente,
cabe resaltar un último
desentendimiento, esta vez con ambas
potencias vecinas. El mismo queda
ilustrado en la Cumbre de
Presidentes del MERCOSUR del 9 de
diciembre de 2005, cuando Tabaré
Vázquez, dirige a los socios mayores
del MERCOSUR una dura crítica por
manejar el bloque como un espacio
bilateral. Los presidentes de
Argentina y Brasil venían de firmar
22 protocolos, el 30 de noviembre,
en Puerto Iguazú, en una reunión que
fue un relanzamiento de la
bilateralidad, conmemorando el 20º
aniversario de la firma de la
Declaración de Amistad, que dio
inicios al proceso de integración
subregional.
V-
Tercer Singularidad
Las Mayorías Parlamentarias: el
gobierno y el partido de gobierno
Este apartado, si bien tiene como
rótulo las mayorías
parlamentarias, no hace referencia
a mecanismos ni situaciones dados en
los ámbitos del Poder Legislativo,
sino a una realidad: el 1° de marzo
de 2005 asumió el gobierno una
coalición de partidos, movimientos y
grupos de izquierda con mayoría en
ambas cámaras. Determinadas
situaciones hicieron muy poco fértil
el diálogo con los partidos
políticos de la oposición. Por
tanto, se opta en este breve trabajo
por analizar el proceso de toma de
decisiones a través de los juegos al
interior del propio Poder Ejecutivo
y del partido de gobierno. Cabe
recordar que la conformación del
gabinete ministerial contempló la
presencia de seis de los siete
grupos del entonces EP-FA-NM con
representación parlamentaria y que,
a su vez, esos seis grupos tienen
como ministros a sus líderes,
también llamados cabeza de lista,
en referencia a que en las
elecciones de 2004 ocuparon el
primer lugar en las respectivas
listas a la Cámara de Senadores.
En la opción sobre toma de
decisiones, Tabaré Vázquez
activó una descentralización, a tal
escala, que su política exterior
terminó padeciendo de fragmentación.
La fragmentación operó tanto por
problemas de forma, delegaciones
directas, como de fondo, posturas
contrapuestas dentro del gobierno,
aunque siempre laudadas por el
propio presidente. La estrategia de
Vázquez
consistió en acudir a interlocutores
y figuras de confianza, tanto dentro
de la estructura interna del
Ministerio de Relaciones Exteriores
como de su Servicio Exterior. De la
misma manera, recurrió en variados
temas, pero especialmente en los que
hacen a la inserción internacional
del país, a funcionarios de otras
reparticiones del Estado.
Reinaldo
Gargano tuvo un discurso
muchas veces contradictorio con el
de otros miembros del gobierno,
incluido el propio Vázquez. Actores
como el Ministro de Industria,
Energía y Minería Jorge Lepra, el
embajador uruguayo en Washington
Carlos Gianelli, el embajador
uruguayo en Buenos Aires Francisco
Bustillo y el Secretario de la
Presidencia Gonzalo Fernández fueron
adquiriendo protagonismo a partir de
una delegación directa del
presidente. A su vez, el
fuerte y natural peso del equipo
económico, en temas de inserción
internacional, elevó a actor clave
en política exterior al Ministro de
Economía y Finanzas Danilo Astori,
cuyas posiciones produjeron
discrepancias a nivel de liderazgos
sectoriales y del Poder Legislativo.
El ejercicio de
laudar de un Jefe de Estado, en una
disputa entre unidades burocráticas,
además de legítimo, es necesario.
Pero sin lugar a dudas, en
decisiones de compromisos mayúsculos
de un Estado, no es suficiente.
La traza presidencialista que afecta
a países latinoamericanos no ha
impedido conflictos decisionales en
el entramado de burocracias, en
mayor o menor medida,
institucionalizadas y redes
complejas entre oficinas
gubernamentales, cada una con su
especialidad, su estilo y hasta sus
valoraciones. Ahora, si
la centralidad presidencial
es abrumadora, sobre todo teniendo
cuenta la traza referida, será
preferible enfocar los análisis
desde las perspectivas de liderazgo
por sobre las burocráticas que
tiendan a considerar a la política
exterior como resultado de la
interacción y/o negociación.
En el
incidente TLC-TIFA del año 2006, no
sirvió de nada que Tabaré Vázquez se
arrogara la condición de único
vocero.[i]
En primer lugar porque su orden fue
acatada por los ministros en tanto
ministros, pero no en tanto líderes
sectoriales. El discurso anti TLC
salió desde varios grupos, muy
especialmente el Partido Comunista,
liderado por la Ministra de
Desarrollo Social Marina Arismendi,
y el Partido Socialista, al que su
Presidente Gargano logró alinear. En
la confrontación de ideas no tuvo la
misma fuerza el discurso pro TLC de
los sectores más volcados a la
estrategia de Astori. En segundo
lugar porque Vázquez no usó la
potestad que impuso para explicar su
posición, limitándose a laudar, rol
característico de su política
exterior durante el primer año de
gestión.
En lo
sustancial,
Vázquez y Astori han llevado a la
concreción ideas más pragmáticas,
respondiendo a la máxima que Uruguay
debe explorar todos los escenarios y
aprovechar todos los mercados
posibles. Esto se traduce en buenas
relaciones con sus socios regionales
y en puentes para colocar productos
y atraer inversores en varios
frentes, inclusive el
estadounidense. Gargano apareció más
apegado a una política exterior
brasileña en cuanto al MERCOSUR como
plataforma nacional casi exclusiva
de lanzamiento y como bloque
liderado por el su socio mayor.
(Ver Recuadro 5)
Recuadro 5
Quizás la IV Cumbre de
Mar del Plata, los
primeros días de
noviembre
de 2005,
sea el icono que muestra
la actitud pragmática de
Tabaré Vázquez. Mientras
Uruguay se unió al
bloque MERCOSUR +
Venezuela, negándose a
reanudar las
negociaciones del ALCA,
acordó y firmó con EEUU
las modificaciones al
TRPI, mediando una breve
reunión con el
presidente George W.
Bush. A pesar de las
manifestaciones
violentas en Mar del
Plata y en Montevideo
contra cualquier forma
de cooperación y/o
integración con EEUU, a
pesar de que Reinaldo
Gargano mostró reparos a
la ratificación del
tratado, el propio
canciller terminó
firmando el texto
renegociado.
|
En
definitiva, las mayorías
parlamentarias no generaron,
por sí solas, caminos de
entendimiento político para
que primara la voluntad del
Poder Ejecutivo. Así,
Vázquez desarrolló una
estrategia que se basó en
consensuar, convencer y
llegado el caso exigir a las
fuerzas políticas con
representación parlamentaria
del propio Frente Amplio la
alineación con sus posturas,
apelando al trato directo
con los ministros líderes
sectoriales. Los
consensos y disensos a nivel
del partido de gobierno
trascendieron largamente
enfrentamientos entre
supuestos sectores moderados
con supuestos sectores
radicales. (Ver Recuadro
6)
Recuadro 6
A
modo de ejemplo, en
2005, en el TRPI
aparecieron
alineados en un
frente Astori, Lepra
y el vicepresidente
Rodolfo Nin Novoa,
y, en el otro,
Gargano y el
ministro de
Ganadería,
Agricultura y Pesca
José Mujica, cuyo
sector el Movimiento
de Participación
Popular (MPP) aportó
en las
modificaciones. En
el tema del subsidio
norteamericano al
arroz, aparecieron
alineados Lepra y
Mujica ampliando el
margen con una
instancia
intergubernamental
de negociación, y,
en el otro frente,
Gargano, quien ya
intentaba elevar el
tema la OMC a pedido
de los cultivadores
nacionales de arroz.
No se trató entonces
de arbitrar entre
dos bloques, sino de
un diagnóstico de
los disensos para
buscar
entendimientos.
|
Este año
comenzó con una muy dura
polémica entre el Partido
Socialista y Asamblea Uruguay,
como repercusiones de los
resultados de la elección
interna del Frente Amplio, en
las que el socialismo ocupara el
tercer lugar detrás del MPP y
del sector liderado por Danilo
Astori. El secretario general
socialista Eduardo Fernández
acusaba a Astori de no acompañar
al programa del Frente, ni al
gobierno, ni a los intereses del
país... y de no haber tenido la
misma fidelidad que tuvo su
partido para opinar por demás
de la política internacional.[i]
El diputado de Asamblea Uruguay
Carlos Varela negaba esta
acusación, recordando que en la
interpelación conjunta a
Reinaldo Gargano y Astori,
forzada por el Partido Nacional
por las negociaciones del
frustrado TLC con EEUU, los
ministros actuaron como un
equipo.(4)
Todo esto
anticipaba una nueva discusión
en el seno de la coalición de
izquierda cuando, finalmente, se
procediera a firmar el TIFA
entre Uruguay y EEUU. Dos días
antes de su firma, se produjeron
contactos a todo nivel en el
Frente Amplio con el fin de
alcanzar el mayor nivel de
consenso. No obstante quedaba
claro que el gobierno firmaría
el acuerdo de todas maneras y
que la Mesa Política del Frente
Amplio no tenía facultades para
retirar del documento los anexos
que causan resistencias entre
los sectores más radicales de la
fuerza política.
El 24 de
enero, finalmente, la Mesa
Política no tomó decisión sobre
la firma del TIFA, prevista para
el día 25.[ii]
Allí, la propuesta de rechazo
explícito a la firma fue
presentada por los seis
delegados de las bases de
Montevideo y respaldada por tres
de las bases del interior y por
el representante de la Corriente
de Izquierda (que también
representa al Movimiento 26 de
Marzo). Los proponentes
cuestionaron fuertemente a
Danilo Astori por hacer de la
firma del tratado un proceso
inconsulto. Asamblea Uruguay,
Alianza Progresista, Vertiente
Artiguista, Nuevo Espacio y MPP
si bien no apoyaron la moción
tampoco presentaron un respaldo
explícito al acuerdo marco. La
alianza del Partido Comunista y
el Frente Izquierda de
Liberación, se abstuvo, al igual
que tres representantes de las
bases del interior por los
departamentos de Colonia,
Maldonado y Río Negro.
La situación
que grupos se pronunciaran por
la abstención dejó a todos
conformes. Para los que apoyan
decididamente el TIFA era mejor
que no se concretara una
definición. Los que lo rechazan
lograron una importante
división: diez para un lado,
trece para el otro y cinco
abstenciones. Sin embargo, el
presidente de la Mesa Política
Jorge Brovetto, luego de haber
intentado negociar sobre la base
de un documento del MPP, dijo
sentirse decepcionado por la
falta de un acuerdo, solicitado
por Tabaré Vázquez.
Con el TIFA vuelto realidad, el
12 de febrero, la Mesa Política
aprobó una resolución que señala
que el órgano deberá tomar
posición en los tiempos
correspondientes, en otras
palabras antes que se expida el
Poder Ejecutivo. En el texto se
expresa que a fin de realizar un
seguimiento sobre las
conversaciones con EEUU, los
ministros que integran la
comisión interministerial,
encargada del seguimiento del
TIFA, deberán concurrir en forma
periódica a la Mesa para
informar. La propuesta fue
elevada por el MPP y votada por
toda la Mesa, con la abstención
de la Corriente de Izquierda y
el Movimiento 26 de Marzo.
Asamblea Uruguay se abstuvo en
el párrafo sobre ... los
tiempos correspondientes. La
diputada Daniela Paysée de ese
sector explicó que no se deben
adecuar los tiempos del gobierno
a los de la fuerza política: Es
resorte del gobierno marcar las
herramientas para llevar
adelante (su) programa....(5)
Los episodios
descritos demuestran que la
relación entre el gobierno y el
partido político es tema central
para la correcta administración
de las mayorías parlamentarias.
En primer lugar, resalta el
esfuerzo para que el Frente
Amplio tome posición en temas
sobre inserción internacional y
así los avances de los técnicos
tengan respaldo político, aunque
sea administrando disensos en el
juego de las mayorías y las
minorías. En segundo lugar,
resalta el esfuerzo para superar
la falta de diálogo entre el
Poder Ejecutivo y la dirección
del Frente Amplio, y la falta de
información de los partidos y
sectores políticos que lo
integran. Cabe, simplemente
recordar el incidente TLC-TIFA.
Finalmente,
si bien no es el tema de la
disertación las diferentes
valoraciones sobre el régimen y
el sistema político venezolanos,
el incidente de estos últimos
días, sigue aportando insumos
para entender la toma de
decisiones en el gobierno
uruguayo. El 17 de julio en
Buenos Aires, Astori, brindó una
conferencia sobre la reforma
tributaria y su influencia sobre
el comercio bilateral
uruguayo-argentino, en un evento
organizado por el embajador
Francisco Bustillo. El contexto
hay que ampliarlo con algunos
datos que no pueden dejarse de
lado. En primer lugar, el
auditorio era sumamente
representativo en figuras
políticas, empresariales,
analistas y periodistas. En
segundo lugar, en ese ámbito,
Uruguay y Chile eran citados
como ejemplo de coherencia
macroeconómica. En tercer lugar,
el diferendo por la instalación
de Botnia está siempre latente.
En cuarto lugar, Uruguay
necesita esgrimir argumentos de
su buen relacionamiento
bilateral con EEUU, pero dentro
de la vigencia del MERCOSUR.
Al momento de valorar el ingreso
de Venezuela al MERCOSUR, Astori
reafirmó que la incorporación de
una economía importante no sólo
dinamizará al bloque, sino que
romperá la hegemonía
argentino-brasileña del proceso.
Sin embargo advirtió que el
estilo confrontativo del
gobierno de Venezuela... puede
originar dificultades al
MERCOSUR para vincularse con
otros bloques y con otros
países.(6)
En forma
inmediata, Gargano responde con
dos tipos de argumentos. El
primero hace a la opción
internacional y la aproximación
ideológica del gobierno, en
cuanto a la defensa del ingreso
de Venezuela, la importancia de
la relación bilateral con ese
país y la valoración positiva
del régimen de su presidente
Hugo Chávez. La segunda hace a
la toma de decisiones, aclarando
o advirtiendo que la política
exterior uruguaya se define
entre la presidencia y la
Cancillería.
Cabe aclarar
que la Mesa Política del Frente
Amplio, reunida el 23 de julio,
dejó al sector del ministro
Astori aislado en la defensa de
su líder. En efecto, el Partido
Comunista, el MPP y delegados de
las bases se mostraban muy
críticos ante la intervención en
Buenos Aires. Anteriormente,
también habían sido críticos la
Vertiente Artiguista y el
vicepresidente Nin Novoa de
Alianza Progresista.
Wilson
Fernández Luzuriaga
es licenciado en
Relaciones
Internacionales de la
Facultad de Derecho de
la Universidad de la
República (1985/1988) y
egresado de los Diplomas
de Posgrado en Estudios
Internacionales de la
Facultad de Ciencias
Sociales, (1995/1996) y
en Estudios de la
Integración Europea de
El Colegio de México,
(1996). Trabaja como
docente/investigador en
el Programa de Política
Internacional y
Relaciones
Internacionales desde
1993, especializándose
en temas de Política
Exterior Uruguaya y
Sociedad Civil en el
MERCOSUR. Actualmente es
el Coordinador Académico
del Diploma de Posgrado
en Estudios
Internacionales que
dicta la Facultad de
Ciencias Sociales. Es,
además, docente de
Derecho Internacional
Público en la Facultad
de Derecho desde 1990,
habiendo obtenido el
título de Profesor
Adscripto a la Cátedra
en febrero del 2000.
VI. Fuentes
- FERNÁNDEZ LUZURIAGA,
Wilson:
La Inserción
Internacional en 2005:
Roles y Posturas de los
Decisores
Gubernamentales.
Montevideo.
Unidad
Multidisciplinaria de la
Facultad de Ciencias
Sociales. Serie
Documentos de Trabajo N°
71. Julio 2007.
- FERNÁNDEZ LUZURIAGA,
Wilson:Primeros
Pasos de la Política
Exterior Progresista.
En la revista
electrónica La
ONDA Digital Nº 328,
Marzo
2007.
- FERRO CLÉRICO, Lilia,
Wilson FERNÁNDEZ
LUZURIAGA y Diego
Hernández Nilson.
Estrategia y Desarrollo
de la Inserción
Internacional de Uruguay
a partir de Marzo de
2005.
En Revista Uruguaya de
Ciencia Política Nº 15.
Montevideo. Instituto de
Ciencia Política y
Ediciones Cauce. Año
2006 (diciembre).
- FERNÁNDEZ LUZURIAGA,
Wilson:
La Política Exterior
del Uruguay: Escenarios
Posibles y Actores
Gubernamentales. Debate
sobre Inserción
Internacional del
Uruguay. Mesa 6: La
Política Exterior del
Uruguay. Rectorado
Universidad de la
República. Noviembre
2006.
http://www.universidad.edu.uy/debate_uruguay/ponencias.htm
Otros
trabajos del autor
publicados en La ONDA
digital:
1 ,
2
Nota de La ONDA digital
sobre apertura del
Seminario el 14 y 15 de
Agosto de 2007
1-
"Política Exterior y
Toma de Decisiones en
América Latina: Aspectos
Comparativos y
Consideraciones
Teóricas". (1990).
2- La República,
20 de octubre de 2005.
3- Ultimas
Noticias, 17 de noviembre de 2005.
4- El 14 de
agosto a las 14 horas, se emitió
un comunicado oficial que decía:
"... el Presidente de la
República resuelve que, a partir
del día de la fecha, se
constituye en el único vocero
sobre dicho tema", en referencia
a la negociación. El comunicado
puntualiza que Tabaré Vázquez
podría designar a otra persona
para cumplir ese rol.5- El País,
2 de enero de 2007.
5- El País, 2 de
enero de 2007.
6- El
reglamento de la Mesa Política
establece que si una moción
tiene más de un tercio de los
votos en contra, se considera
que el organismo no adoptó una
resolución. Los antecedentes
muestran que a falta de acuerdo
en la Mesa Política, el Plenario
Nacional, como organismo
partidario superior, es
convocado para que dirima. Sin
embargo los tiempos, en este
caso, no eran suficientes.
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