La política exterior uruguaya
desde tres singularidades

Wilson Fernández Luzuriaga
 

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Regionalismo abierto, supone
reforzar nuestros lazos más próximos
pero para proyectarnos al mundo

Belela Herrera

La política exterior uruguaya
desde tres singularidades
por el licenciado Wilson Fernández Luzuriaga*
(Coordinador Académico Facultad de Ciencias Sociales)

Esta es la pponencia del licenciado Wilson Fernández Luzuriaga fue desarrollada en el Seminario sobre inserción internacional del Uruguay el 14 y 15 de agosto pasado  organizado por la Cancillería de la República y la Facultad de Ciencias Sociales.
 Este trabajo esta basado en los trabajos de investigación publicados por el Programa de Política Internacional y Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República.

I. Presentación

En este seminario, sobre inserción internacional del Uruguay, aportaremos algunas reflexiones en cuanto a la toma de decisiones en política exterior del gobierno uruguayo, asumido el 1° de marzo de 2005. Si bien la variable toma de decisiones es siempre de fundamental importancia para entender la política exterior de un país determinado, en la actual administración de gobierno nacional adquiere aristas de análisis ineludible por, al menos, tres singularidades.

 

La primer singularidad tiene que ver con la falta de antecedentes del Frente Amplio en la administración del Estado y las interrogantes sobre el modelo de inserción internacional a concretar efectivamente. Esta razón debe entenderse a la luz de los disensos en política exterior que se habían materializado en el gobierno anterior encabezado por Jorge Batlle, al que la izquierda nacional –aunque no solamente- acusó de romper una supuesta política de Estado, principalmente por privilegiar las relaciones bilaterales con Estados Unidos (EEUU), y, consecuentemente, debilitar las relaciones con los países del MERCOSUR.

 

La segunda hace al acceso al gobierno de un partido político con ideología de izquierda. La concepción ideológica tiene una repercusión muy definida en el tema de la inserción internacional: la idea central de la coalición de izquierda en etapas pre y post electorales era que sus afinidades con gobiernos autodefinidos como progresistas en la región facilitarían la profundización de los acuerdos de integración, básicamente al MERCOSUR y a la Comunidad Sudamericana de Naciones.

 

La tercer singularidad deriva de que el entonces Encuentro Progresista – Frente Amplio – Nueva Mayoría (EP-FA-NM) accedió al gobierno ostentando mayorías parlamentarias. Esta situación no quita importancia a la relación con los partidos políticos de la oposición, análisis del que no se ocupará esta ponencia. Sin embargo, traslada responsabilidades adicionales al Presidente de la República, al gabinete ministerial, a la bancada legislativa del partido de gobierno y a los órganos de conducción partidaria del Frente Amplio.

 

Cabe, entonces preguntarse: ¿Quién define las opciones de inserción internacional del país? ¿Cuán libre es el Presidente de la República Tabaré Vázquez, actuando en el sistema político interno, para procesar una decisión?

 

II.         Marco de Análisis

Para explicar el proceso de toma de decisiones de la política exterior uruguaya, proponemos considerar un modelo articulado por el internacionalista argentino Roberto Russell [i] basado en dos desarrollos conceptuales.

 

El primero diferencia estructura y proceso decisorio. La estructura decisoria está conformada por uno o varios actores domésticos con potestad de comprometer al Estado internacionalmente -concepto restricto con relación al de Russell- y cuyas decisiones no son fácilmente revertibles, ni aún por los mismos actores. En el proceso participan actores nacionales y extranjeros, gubernamentales y no gubernamentales, en un desarrollo dinámico y sostenido. La decisión final y/o efectiva es reservada a la estructura, mientras el resto de los actores intervinientes en el proceso trabajan en círculos más o menos cercanos a ella. La cercanía a la estructura, o sea la influencia en la decisión final, depende del país, del momento histórico y de la temática objeto de la decisión.

 

El segundo desarrollo conceptual diferencia entre las dicotomías unidad-fragmentación y centralización-descentralización, y será capital en este aporte. La primera hace referencia al grado de coherencia, cohesión y acuerdo en el proceso decisorio. La segunda dicotomía tiene que ver con el número de los actores individuales o institucionales que participan en el proceso.

 

En Uruguay, consagrado en sus normas constitucionales, la estructura decisoria queda reservada a tres figuras: el Presidente de la República, como Jefe de Estado y de Gobierno, el Ministro de Relaciones Exteriores, como segundo representante natural del Estado; el Poder Legislativo con un rol de codecisor, y de controlador y fiscalizador de la política exterior ejecutada desde el Poder Ejecutivo. (Ver Recuadro 1)


 

Recuadro 1

 

En la Constitución nacional se establece que al Presidente de la República en acuerdo "con el Ministro o Ministros respectivos, o con el Consejo de Ministros" compete designar y destituir al personal diplomático y consular; recibir agentes diplomáticos y autorizar el ejercicio de funciones a cónsules extranjeros; decretar la ruptura de relaciones y declarar la guerra; negociar, concluir, suscribir y ratificar tratados. (Art. 168 num. 12 y 10; 15; 16; 20).

 

La capacidad de codecisión del Poder Legislativo tiene su manifestación en las mismas normas cuando el Poder Ejecutivo para materializar su voluntad necesite: acuerdo con la Cámara de Senadores o en su receso con la Comisión Permanente para el nombramiento de Jefes de Misión (Art. 168, 12); acuerdo con la Cámara de Senadores o en su receso con la Comisión Permanente para la destitución de funcionarios diplomáticos (Art. 168, 10); previa resolución de la Asamblea General para declarar la guerra (Art. 168, 16 y Art. 85,7); previa aprobación del Poder Legislativo para ratificar tratados (Art. 168, 20 y Art. 85, 7).

 

La capacidad de fiscalización y control del Poder Legislativo se materializa en pedidos de informes; llamados a sesiones plenarias de la Cámara de Senadores o de la Cámara de Representantes; llamados a comisiones permanentes, y creación y llamado a comisiones parlamentarias de investigación o para suministrar datos con fines legislativos (Arts. 118 al 121).  Inclusive, las decisiones del Poder Ejecutivo pueden llevar a procedimientos desde el Poder Legislativo que signifiquen la caída ministro y, eventualmente, deriven en el llamado a elecciones parlamentarias (Arts. 147 y 148).

 

III.            Primer Singularidad

Falta de Antecedentes en la Administración del Estado y Cambio de Rumbo en la Inserción Internacional

En este aspecto del análisis, como se adelantara, queda incluido la expectativa sobre un cambio drástico de la política exterior, sobre todo teniendo en cuenta las críticas del EP-FA-NM a la administración Batlle en cuanto a ruptura de consensos al interior del sistema político nacional y en cuanto a alineación con EEUU en el Sistema Internacional.

 

Las mayorías parlamentarias obtenidas en octubre de 2004 no inhibieron al EP-FA-NM en sus esfuerzos por ampliar la base de consenso en política exterior. En febrero de 2005, el partido que accedería al gobierno logró un acuerdo con las demás fuerzas políticas con representación parlamentaria en tres áreas de la administración estatal: política exterior, economía y educación.

 

El documento de consenso en política exterior, se tituló “Definiciones, Principios y Lineamientos de la Política Internacional”(2)  Los compromisos en las tres áreas nunca operaron como consecuencia del desacuerdo en la coparticipación en los órganos directrices de los Entes Autónomos y Servicios Descentralizados. Sin embargo, difícilmente con acuerdos tan generales y concepciones reales tan divergentes, se hubieran materializado amplios consensos.

 

En la apuesta de inserción internacional más inesperada, lejos de la revisión a la política bilateral de acercamiento con la potencia del norte, se continuó con un estrechamiento de vínculos con EEUU. La apuesta fue respuesta directa a la crisis del MERCOSUR y con los países del MERCOSUR.

 

En concreto, el estrechamiento de vínculos supuso, en primer lugar la negociación de algunas cláusulas, acordadas en el gobierno anterior, y posterior ratificación del Tratado entre la República Oriental del Uruguay y los Estados Unidos de América Relativo a la Promoción y Protección Recíproca de Inversiones (TRPI), en el año 2005. En segunda instancia, la profundización del intercambio comercial que incluyó la  posibilidad de suscribir un tratado bilateral de libre comercio (TLC) en 2006 y, finalmente, la firma de un Acuerdo Marco de Inversiones y Comercio (TIFA, en su sigla en idioma inglés) en febrero de este año.

 

El esquema de relacionamiento entre los dos países se centró, finalmente, en la Comisión Conjunta Uruguay – Estados Unidos sobre Comercio e Inversión, creada el 11 de abril de 2002 en el gobierno de Batlle, la que encontró dos esquemas jurídicos concretos de relacionamiento el TRPI y el TIFA.

 

IV.            Segunda Singularidad

Acceso al Gobierno de un Partido Político con Ideología de Izquierda

La estrategia de inserción internacional del nuevo gobierno resultaba muy clara en la propia propuesta electoral del EP-FA-NM en cuanto a la apuesta del MERCOSUR, en tanto proceso de integración subregional a profundizar y ampliar, y en tanto primera plataforma de salida al Sistema Internacional. En términos generales y así redactada puede considerarse compartida por todo el sistema político nacional, pero el gran condimento que agregó el gobierno fue una afinidad ideológica, inédita entre los gobiernos regionales.

 

El día antes de asumir, el Ministro de Relaciones Exteriores Reinaldo Gargano decía: “Hay un arco virtuoso con Lagos en Chile, que pasa por Kirchner en Argentina, por Da Silva en Brasil, por Vázquez en Uruguay, por Venezuela con la política social de Chávez…ese arco virtuoso se da porque hay un modelo neoconservador que ha hecho polvo la realidad sudamericana”… “En un continente de 400 millones de habitantes hay 200 millones de pobres, lo que es un insulto a la inteligencia, es casi un delito de lesa humanidad, especialmente en un continente que es el más rico del planeta”. Por esto mismo “Uruguay buscará impulsar la Comunidad Sudamericana de Naciones, que si bien aún no es un hecho concreto y no tenemos organicidad, es de todas formas una coyuntura nueva en América Latina, que creo no se da desde tiempos de la independencia”.(3)

 

En un contexto de fuertes desentendimientos con las dos potencias regionales, el trabajo más fértil a nivel del proceso de integración subregional fue la creación del Parlamento del MERCOSUR. Sin embargo no cabe duda que el mayor logro del gobierno, concretado en ejercicio de la presidencia Pro Témpore del MERCOSUR en el segundo semestre de 2005, se ubica en la ampliación del bloque. Tabaré Vázquez estimó que el ingreso de Venezuela al MERCOSUR “equilibrará las asimetrías” en el bloque.[i] Aseguró que la estrategia nacional es convertir al Uruguay en “un factor de moderación” dentro del MERCOSUR y que el ingreso de Venezuela forma parte del intento de ruptura de hegemonía establecida por Argentina y Brasil.[ii] Además la Venezuela del presidente Hugo Chávez significó un aliado del “arco virtuoso” en el terreno bilateral, con resultados beneficiosos para Uruguay. (Ver Recuadro 2)

 

Recuadro 2

 

Entre varios acuerdos con la República Bolivariana de Venezuela, se destacan: los concretados y proyectados entre ANCAP y Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima (PDVSA); la compra del banco cooperativo uruguayo COFAC por el venezolano Banco de Desarrollo Económico y Social (BANDES); diversas inversiones en infraestructura, y asistencia en educación.

 

En el “arco virtuoso”, el gobierno uruguayo topó con dificultades en su círculo prioritario e inmediato de inserción: los socios mayores del MERCOSUR. El gobierno brasileño aplazó, una vez más, su liderazgo regional con la crisis interna, provocada por la red de corrupción que operaba para obtener mayorías parlamentarias en el entorno cercano del presidente Luis Inácio Lula Da Silva. Tampoco cambió la situación conflictiva de varios años entre los productores de arroz de Uruguay y Río Grande del Sur. Además, se produjo un enfrentamiento de candidaturas directo en las designaciones del Director General de la OMC y del Presidente del BID.

 (Ver recuadro 3)

 

Con Argentina, si bien los primeros meses fueron de pleno entendimiento, sobre todo en el terreno de los derechos humanos, a partir de que la Cancillería argentina decidiera apoyar la oposición del gobierno provincial de Entre Ríos a la instalación de las plantas de celulosa, en Fray Bentos, la relación comenzó a deteriorarse, llegando a puntos tensión inusitada. (Ver Recuadro 4)

 

Recuadro 3

 

Las relaciones bilaterales con Brasil muestran un importante diferendo cuando el gobierno de Lula presentó su propio candidato a la Dirección General de la OMC, Luiz Felipe de Seixas Correa, rompiendo un consenso en la región en torno a la candidatura del uruguayo Carlos Pérez del Castillo. Si bien Seixas retiró su candidatura las posibilidades del uruguayo se debilitaron. Finalmente, el 26 de mayo de 2005 fue electo el francés Pascal Lamy. Brasil no se sentía representado por Pérez del Castillo alegando la alineación con los países industrializados, en su calidad de Presidente del Consejo General de la OMC, cuando dirigía el proceso de la fracasada conferencia ministerial de Cancún. En la oportunidad, Brasil impulsó el G-20 con países emergentes que pedían el respeto de los principios de Doha.

 

En las últimas instancias, a fines de julio de 2005, el gobierno uruguayo decidió apoyar al candidato colombiano, Luis Alberto Moreno, para la presidencia del BID, causando malestar en Brasil, quien llevaba la candidatura del brasileño, vicepresidente de Finanzas del organismo, Joao Sayad y contaba con el respaldo de Argentina. Se argumentaba que las razones uruguayas se basaban en las condiciones de Moreno y en su posición más cercana al consenso, pero la especulación sobre una respuesta a la actitud de Brasil en el episodio OMC adquiría vigencia. También se especuló con el apoyo de EEUU a Moreno, en momentos que ese país era el mayor importador de productos uruguayos y negociaba el tratado de inversiones. 

 

Recuadro 4

 

El conflicto con Argentina por las plantas de celulosa se transforma en una herencia sorpresiva para esta administración, ya que el 2 de marzo de 2004 los entonces cancilleres uruguayo y argentino, Didier Opertti y Rafael Bielsa, habían llegado a un acuerdo que reconoce a la obra como de carácter nacional y respetuosa de la normativa vigente.

 

En el diferendo, se destacan: el fracaso de la tarea del Grupo Técnico de Alto Nivel; la solicitud argentina al Banco Mundial para que no otorgue el financiamiento a las obras en Botnia; el retiro de confianza al representante para Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay ante el Banco Mundial, el argentino Alieto Guadagni; la presentación del diferendo en la Corte Internacional de Justicia por parte de Argentina; los cortes de los puentes binacionales, sobre todo el de Fray Bentos – Puerto Unzué por parte de activistas argentinos; el pedido uruguayo de mediación a la OEA; las solicitudes de medidas cautelares de Argentina y Uruguay ante la propia Corte de La Haya; la facilitación del rey Juan Carlos de España a pedido del presidente argentino Néstor Kirchner.

 

Finalmente, cabe resaltar un último desentendimiento, esta vez con ambas potencias vecinas. El mismo queda ilustrado en la Cumbre de Presidentes del MERCOSUR del 9 de diciembre de 2005, cuando Tabaré Vázquez, dirige a los socios mayores del MERCOSUR una dura crítica por manejar el bloque como un espacio bilateral. Los presidentes de Argentina y Brasil venían de firmar 22 protocolos, el 30 de noviembre, en Puerto Iguazú, en una reunión que fue un relanzamiento de la bilateralidad, conmemorando el 20º aniversario de la firma de la Declaración de Amistad, que dio inicios al proceso de integración subregional.

 

V- Tercer Singularidad

Las Mayorías Parlamentarias: el gobierno y el partido de gobierno

Este apartado, si bien tiene como rótulo “las mayorías parlamentarias”, no hace referencia a mecanismos ni situaciones dados en los ámbitos del Poder Legislativo, sino a una realidad: el 1° de marzo de 2005 asumió el gobierno una coalición de partidos, movimientos y grupos de izquierda con mayoría en ambas cámaras. Determinadas situaciones hicieron muy poco fértil el diálogo con los partidos políticos de la oposición. Por tanto, se opta en este breve trabajo por analizar el proceso de toma de decisiones a través de los juegos al interior del propio Poder Ejecutivo y del partido de gobierno. Cabe recordar que la conformación del gabinete ministerial contempló la presencia de seis de los siete grupos del entonces EP-FA-NM con representación parlamentaria y que, a su vez, esos seis grupos tienen como ministros a sus líderes, también llamados “cabeza de lista”, en referencia a que en las elecciones de 2004 ocuparon el primer lugar en las respectivas listas a la Cámara de Senadores.

 

En la opción sobre toma de decisiones, Tabaré Vázquez activó una descentralización, a tal escala, que su política exterior terminó padeciendo de fragmentación. La fragmentación operó tanto por problemas de forma, delegaciones directas, como de fondo, posturas contrapuestas dentro del gobierno, aunque siempre laudadas por el propio presidente. La estrategia de Vázquez consistió en acudir a interlocutores y figuras de confianza, tanto dentro de la estructura interna del Ministerio de Relaciones Exteriores como de su Servicio Exterior. De la misma manera, recurrió en variados temas, pero especialmente en los que hacen a la inserción internacional del país, a funcionarios de otras reparticiones del Estado.

 

Reinaldo Gargano tuvo un discurso muchas veces contradictorio con el de otros miembros del gobierno, incluido el propio Vázquez. Actores como el Ministro de Industria, Energía y Minería Jorge Lepra, el embajador uruguayo en Washington Carlos Gianelli, el embajador uruguayo en Buenos Aires Francisco Bustillo y el Secretario de la Presidencia Gonzalo Fernández fueron adquiriendo protagonismo a partir de una delegación directa del presidente. A su vez, el fuerte y natural peso del equipo económico, en temas de inserción internacional, elevó a actor clave en política exterior al Ministro de Economía y Finanzas Danilo Astori, cuyas posiciones produjeron discrepancias a nivel de liderazgos sectoriales y del Poder Legislativo.

 

El ejercicio de laudar de un Jefe de Estado, en una disputa entre unidades burocráticas, además de legítimo, es necesario. Pero sin lugar a dudas, en decisiones de compromisos mayúsculos de un Estado, no es suficiente. La traza presidencialista que afecta a países latinoamericanos no ha impedido conflictos decisionales en el entramado de burocracias, en mayor o menor medida, institucionalizadas y redes complejas entre oficinas gubernamentales, cada una con su especialidad, su estilo y hasta sus valoraciones. Ahora, si la centralidad presidencial es abrumadora, sobre todo teniendo cuenta la traza referida, será preferible enfocar los análisis desde las perspectivas de liderazgo por sobre las burocráticas que tiendan a considerar a la política exterior como resultado de la interacción y/o negociación.

 

En el incidente TLC-TIFA del año 2006, no sirvió de nada que Tabaré Vázquez se arrogara la condición de único vocero.[i] En primer lugar porque su orden fue acatada por los ministros en tanto ministros, pero no en tanto líderes sectoriales. El discurso anti TLC salió desde varios grupos, muy especialmente el Partido Comunista, liderado por la Ministra de Desarrollo Social Marina Arismendi, y el Partido Socialista, al que su Presidente Gargano logró alinear. En la confrontación de ideas no tuvo la misma fuerza el discurso pro TLC de los sectores más volcados a la estrategia de Astori. En segundo lugar porque Vázquez no usó la potestad que impuso para explicar su posición, limitándose a laudar, rol característico de su política exterior durante el primer año de gestión.

 

En lo sustancial, Vázquez y Astori han llevado a la concreción ideas más pragmáticas, respondiendo a la máxima que Uruguay debe explorar todos los escenarios y aprovechar todos los mercados posibles. Esto se traduce en buenas relaciones con sus socios regionales y en puentes para colocar productos y atraer inversores en varios frentes, inclusive el estadounidense. Gargano apareció más apegado a una política exterior brasileña en cuanto al MERCOSUR como plataforma nacional casi exclusiva de lanzamiento y como bloque liderado por el su socio mayor. (Ver Recuadro 5)

 

Recuadro 5

 

Quizás la IV Cumbre de Mar del Plata, los primeros días de noviembre de 2005, sea el icono que muestra la actitud pragmática de Tabaré Vázquez. Mientras Uruguay se unió al bloque MERCOSUR + Venezuela, negándose a reanudar las negociaciones del ALCA, acordó y firmó con EEUU las modificaciones al TRPI, mediando una breve reunión con el presidente George W. Bush. A pesar de las manifestaciones violentas en Mar del Plata y en Montevideo contra cualquier forma de cooperación y/o integración con EEUU, a pesar de que Reinaldo Gargano mostró reparos a la ratificación del tratado, el propio canciller terminó firmando el texto renegociado.

 

En definitiva, las mayorías parlamentarias no generaron, por sí solas, caminos de entendimiento político para que primara la voluntad del Poder Ejecutivo. Así, Vázquez desarrolló una estrategia que se basó en consensuar, convencer y llegado el caso exigir a las fuerzas políticas con representación parlamentaria del propio Frente Amplio la alineación con sus posturas, apelando al trato directo con los ministros – líderes sectoriales. Los consensos y disensos a nivel del partido de gobierno trascendieron largamente enfrentamientos entre supuestos sectores moderados con supuestos sectores radicales. (Ver Recuadro 6)

 

Recuadro 6

 

A modo de ejemplo, en 2005, en el TRPI aparecieron alineados en un frente Astori, Lepra y el vicepresidente Rodolfo Nin Novoa, y, en el otro, Gargano y el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca José Mujica, cuyo sector el Movimiento de Participación Popular (MPP) aportó en las modificaciones. En el tema del subsidio norteamericano al arroz, aparecieron alineados Lepra y Mujica ampliando el margen con una instancia intergubernamental de negociación, y, en el otro frente, Gargano, quien ya intentaba elevar el tema la OMC a pedido de los cultivadores nacionales de arroz. No se trató entonces de arbitrar entre dos bloques, sino de un diagnóstico de los disensos para buscar entendimientos.

 

Este año comenzó con una muy dura polémica entre el Partido Socialista y Asamblea Uruguay, como repercusiones de los resultados de la elección interna del Frente Amplio, en las que el socialismo ocupara el tercer lugar detrás del MPP y del sector liderado por Danilo Astori. El secretario general socialista Eduardo Fernández acusaba a Astori de no acompañar “al programa del Frente, ni al gobierno, ni a los intereses del país...” y de no haber tenido la misma fidelidad que tuvo su partido para opinar “por demás de la política internacional”.[i] El diputado de Asamblea Uruguay Carlos Varela negaba esta acusación, recordando que en la interpelación conjunta a Reinaldo Gargano y Astori, forzada por el Partido Nacional por las negociaciones del frustrado TLC con EEUU, los ministros “actuaron como un equipo”.(4)

 

Todo esto anticipaba una nueva discusión en el seno de la coalición de izquierda cuando, finalmente, se procediera a firmar el TIFA entre Uruguay y EEUU. Dos días antes de su firma, se produjeron contactos a todo nivel en el Frente Amplio con el fin de alcanzar el mayor nivel de consenso. No obstante quedaba claro que el gobierno firmaría el acuerdo de todas maneras y que la Mesa Política del Frente Amplio no tenía facultades para retirar del documento los anexos que causan resistencias entre los sectores más radicales de la fuerza política.

 

El 24 de enero, finalmente, la Mesa Política no tomó decisión sobre la firma del TIFA, prevista para el día 25.[ii] Allí, la propuesta de rechazo explícito a la firma fue presentada por los seis delegados de las bases de Montevideo y respaldada por tres de las bases del interior y por el representante de la Corriente de Izquierda (que también representa al Movimiento 26 de Marzo). Los proponentes cuestionaron fuertemente a Danilo Astori por hacer de la firma del tratado un proceso inconsulto. Asamblea Uruguay, Alianza Progresista, Vertiente Artiguista, Nuevo Espacio y MPP si bien no apoyaron la moción tampoco presentaron un respaldo explícito al acuerdo marco. La alianza del Partido Comunista y el Frente Izquierda de Liberación, se abstuvo, al igual que tres representantes de las bases del interior por los departamentos de Colonia, Maldonado y Río Negro.

 

La situación que grupos se pronunciaran por la abstención dejó a todos conformes. Para los que apoyan decididamente el TIFA era mejor que no se concretara una definición. Los que lo rechazan lograron una importante división: diez para un lado, trece para el otro y cinco abstenciones. Sin embargo, el presidente de la Mesa Política Jorge Brovetto, luego de haber intentado negociar sobre la base de un documento del MPP, dijo sentirse decepcionado por la falta de un acuerdo, solicitado por Tabaré Vázquez.

 

Con el TIFA vuelto realidad, el 12 de febrero, la Mesa Política aprobó una resolución que señala que el órgano deberá tomar posición “en los tiempos correspondientes”, en otras palabras antes que se expida el Poder Ejecutivo. En el texto se expresa que a fin de realizar un seguimiento sobre las conversaciones con EEUU, los ministros que integran la comisión interministerial, encargada del seguimiento del TIFA, deberán concurrir en forma periódica a la Mesa para informar. La propuesta fue elevada por el MPP y votada por toda la Mesa, con la abstención de la Corriente de Izquierda y el Movimiento 26 de Marzo. Asamblea Uruguay se abstuvo en el párrafo sobre “... los tiempos correspondientes”. La diputada Daniela Paysée de ese sector explicó que no se deben adecuar los tiempos del gobierno a los de la fuerza política: “Es resorte del gobierno marcar las herramientas para llevar adelante (su) programa...”.(5)

 

Los episodios descritos demuestran que la relación entre el gobierno y el partido político es tema central para la correcta administración de las mayorías parlamentarias. En primer lugar, resalta el esfuerzo para que el Frente Amplio tome posición en temas sobre inserción internacional y así los avances de los técnicos tengan respaldo político, aunque sea administrando disensos en el juego de las mayorías y las minorías. En segundo lugar, resalta el esfuerzo para superar la falta de diálogo entre el Poder Ejecutivo y la dirección del Frente Amplio, y la falta de información de los partidos y sectores políticos que lo integran. Cabe, simplemente recordar el incidente TLC-TIFA.

 

Finalmente, si bien no es el tema de la disertación las diferentes valoraciones sobre el régimen y el sistema político venezolanos, el incidente de estos últimos días, sigue aportando insumos para entender la toma de decisiones en el gobierno uruguayo. El 17 de julio en Buenos Aires, Astori, brindó una conferencia sobre la reforma tributaria y su influencia sobre el comercio bilateral uruguayo-argentino, en un evento organizado por el embajador Francisco Bustillo. El contexto hay que ampliarlo con algunos datos que no pueden dejarse de lado. En primer lugar, el auditorio era sumamente representativo en figuras políticas, empresariales, analistas y periodistas. En segundo lugar, en ese ámbito, Uruguay y Chile eran citados como ejemplo de coherencia macroeconómica. En tercer lugar, el diferendo por la instalación de Botnia está siempre latente. En cuarto lugar, Uruguay necesita esgrimir argumentos de su buen relacionamiento bilateral con EEUU, pero dentro de la vigencia del MERCOSUR.

 

Al momento de valorar el ingreso de Venezuela al MERCOSUR, Astori reafirmó que la incorporación de una economía importante no sólo dinamizará al bloque, sino que romperá la hegemonía argentino-brasileña del proceso. Sin embargo advirtió que “el estilo confrontativo del gobierno de Venezuela... puede originar dificultades al MERCOSUR para vincularse con otros bloques y con otros países”.(6)

 

En forma inmediata, Gargano responde con dos tipos de argumentos. El primero hace a la opción internacional y la aproximación ideológica del gobierno, en cuanto a la defensa del ingreso de Venezuela, la importancia de la relación bilateral con ese país y la valoración positiva del régimen de su presidente Hugo Chávez. La segunda hace a la toma de decisiones, aclarando o advirtiendo que la política exterior uruguaya se define entre la presidencia y la Cancillería.

 

Cabe aclarar que la Mesa Política del Frente Amplio, reunida el 23 de julio, dejó al sector del ministro Astori aislado en la defensa de su líder. En efecto, el Partido Comunista, el MPP y delegados de las bases se mostraban muy críticos ante la intervención en Buenos Aires. Anteriormente, también habían sido críticos la Vertiente Artiguista y el vicepresidente Nin Novoa de Alianza Progresista.

Wilson Fernández Luzuriaga es licenciado en Relaciones Internacionales de la Facultad de Derecho de la Universidad de la República (1985/1988) y egresado de los Diplomas de Posgrado en Estudios Internacionales de la Facultad de Ciencias Sociales, (1995/1996) y en Estudios de la Integración Europea de El Colegio de México, (1996). Trabaja como docente/investigador en el Programa de Política Internacional y Relaciones Internacionales desde 1993, especializándose en temas de Política Exterior Uruguaya y Sociedad Civil en el MERCOSUR. Actualmente es el Coordinador Académico del Diploma de Posgrado en Estudios Internacionales que dicta la Facultad de Ciencias Sociales. Es, además, docente de Derecho Internacional Público en la Facultad de Derecho desde 1990, habiendo obtenido el título de Profesor Adscripto a la Cátedra en febrero del 2000. 

VI.            Fuentes

- FERNÁNDEZ LUZURIAGA, Wilson: La Inserción Internacional en 2005: Roles y Posturas de los Decisores Gubernamentales. Montevideo. Unidad Multidisciplinaria de la Facultad de Ciencias Sociales. Serie Documentos de Trabajo N° 71. Julio 2007.

 

- FERNÁNDEZ LUZURIAGA, Wilson:“Primeros Pasos de la Política Exterior Progresista”. En la revista electrónica  La ONDA Digital Nº 328, Marzo 2007.

 

- FERRO CLÉRICO, Lilia, Wilson FERNÁNDEZ LUZURIAGA y Diego Hernández Nilson. Estrategia y Desarrollo de la Inserción Internacional de Uruguay a partir de Marzo de 2005”. En Revista Uruguaya de Ciencia Política Nº 15. Montevideo. Instituto de Ciencia Política y Ediciones Cauce. Año 2006 (diciembre).

 

- FERNÁNDEZ LUZURIAGA, Wilson: “La Política Exterior del Uruguay: Escenarios Posibles y Actores Gubernamentales”. Debate sobre Inserción Internacional del Uruguay. Mesa 6: La Política Exterior del Uruguay. Rectorado Universidad de la República. Noviembre 2006. http://www.universidad.edu.uy/debate_uruguay/ponencias.htm 

Otros trabajos del autor publicados en La ONDA digital: 1 , 2

Nota de La ONDA digital sobre apertura del
Seminario el 14 y 15 de Agosto de 2007

1- "Política Exterior y Toma de Decisiones en América Latina: Aspectos Comparativos y Consideraciones Teóricas". (1990).

 

2- La República, 20 de octubre de 2005.

 

3- Ultimas Noticias, 17 de noviembre de 2005.

 

4- El 14 de agosto a las 14 horas, se emitió un comunicado oficial que decía: "... el Presidente de la República resuelve que, a partir del día de la fecha, se constituye en el único vocero sobre dicho tema", en referencia a la negociación. El comunicado puntualiza que Tabaré Vázquez podría designar a otra persona para cumplir ese rol.5- El País, 2 de enero de 2007.

 

5- El País, 2 de enero de 2007.

6- El reglamento de la Mesa Política establece que si una moción tiene más de un tercio de los votos en contra, se considera que el organismo no adoptó una resolución. Los antecedentes muestran que a falta de acuerdo en la Mesa Política, el Plenario Nacional, como organismo partidario superior, es convocado para que dirima. Sin embargo los tiempos, en este caso, no eran suficientes.

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