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Feliz Año Nuevo
Un espejo mentiroso
Alberto Grille,
director de Caras y Caretas
Editorial 331, 4 de enero de 2008
Vamos a
ver. Pongamos atención porque
esto es como mirarse al espejo.
El 1 de enero nos levantamos
más cansados de lo que nos acostamos. Medio
embobecidos por la resaca y pensando qué hacer con
los chiquilines en un día de aburrimiento total. Y
para colmo con 35 grados a la sombra. Bochornoso.
Está bueno esto de ser jerarca
y poder hacer las cosas por las que luchamos y que
creíamos que podíamos realizar para mejorar las
condiciones de vida de las mayorías. Tenemos
vacaciones en enero como corresponde. Hemos pasado
tantas cosas para llegar a esto que estamos
disfrutando. Algunos soñamos 50 años con un futuro
mejor para nosotros y después para nuestros hijos y
para nuestros nietos. Y quitamos horas a nuestros
hijos y a nuestras propias cosas y a los seres que
amamos, y estuvimos presos y nos torturaron, y
mataron a alguien a nuestro lado e hicimos sufrir a
nuestros padres que nos esperaban hasta la madrugada
y esperaban despiertos esperando que un chumbazo
perdido o no tan perdido les trajera noticias de sus
hijos. Y después fuimos padres y también esperamos a
los hijos cuando los llevaban en las razzias o
cuando acampaban frente al Filtro. Estuvimos
exilados, renunciamos a muchas cosas, quedamos
madrugadas sin dormir, hicimos decenas, cientos, de
pegatinas, nos comimos uno o dos o cien sablazos en
muchísimas manifestaciones, anduvimos en algún
tiroteo, falsificamos pasaportes, vivimos
clandestinos, tiramos bombas y tiros. Veinte,
treinta, cuarenta, cincuenta 1o de mayo
tras la bandera de tal o cual sindicato.
Vimos derrotada a la triunfante
revolución sandinista, vimos morir a Salvador
Allende y a Neruda, caer a Janio Quadros y
João
Goulart en Brasil; sentimos la traición de Perón a
la Juventud Peronista y la matanza de decenas de
miles de jóvenes argentinos, la reiterada
postergación de los más humildes en los países
andinos, la muerte o el asesinato de Jaime Roldós y
Omar Torrijos en sendos accidentes aéreos casi
simultáneos en Ecuador y Panamá, la derrota del
Farabundo Martí en el Salvador, la doble destitución
de Aristide en Haití y la resistencia del coronel
Francisco Camaño frente al golpe de Estado contra
Juan Bosch en República Dominicana. Vimos entrar a
los vietnamitas en Saigón y a Fidel en La Habana.
Vimos caer a la Unión Soviética. Vimos asesinar a
Lumumba y al Che, a Martin Luther King, a Kennedy y
Malcom X.
Vimos desaparecer a Luis de la
Puente Uceda, a Turcios Lima, a Camilo Torres.
Ganamos y perdimos en este medio siglo un montón de
esperanzas e infinitas ilusiones de cambiar el mundo
y hasta de vivir y morir para los otros.
Festejamos victorias y sufrimos
derrotas, y ahora estamos convencidos de que tanto
sacrificio valió la pena.
Hoy tenemos el privilegio de
poder hacer un poco de lo que quisimos toda la vida
y deseamos que eso no termine nunca.
Tuvimos la suerte o el
privilegio de estar en el reparto de los cargos. No
somos geniales y sólo conocimos a la gente
apropiada, militamos mucho, estuvimos en un lema que
votó muy bien y que puso a los compañeros en los
lugares apropiados.
Por cada uno que ocupa uno de
los tres mil cargos de confianza hay quince o
veinte más que podrían ser mejores que nosotros y
están afuera mirando de reojo y a veces hasta con un
poquito de envidia, criticándonos, convencidos de
que ellos también podrían aportar y crear, porque
también ellos lucharon toda la vida por ello.
No es que nos vanagloriemos de
que la tenemos clara. Estamos haciendo bien las
cosas, trabajamos doce horas diarias y defendemos lo
que hacemos, no nos equivocamos casi nunca y si lo
hacemos reflexionamos y corregimos los errores.
Solamente la burocracia estatal nos pone límites.
Deseamos que este tiempo que
nos tocó vivir no se termine nunca. Es más, no nos
podemos imaginar otra cosa, estamos seguros de que
no se terminará nunca porque sería injusto que se
terminara.
La gente se da cuenta de lo que
estamos haciendo por ella, los compañeros comprenden
que nos sacrificamos por la gente y además nos
gustaría que todos participaran.
A veces nos emborrachamos del
poder pero no perdemos la cabeza ni nos la creemos.
Observamos críticamente a los otros compañeros, a
algunos hasta los vigilamos para que no se
aburguesen demasiado, al menos más que lo que nos
aburguesamos nosotros.
Hablamos por celular, tenemos
auto, nos invitan a las fiestas, nos piden
entrevistas, damos órdenes y a veces las cumplen.
Tenemos secretaria, viajamos con los gastos pagados
y hasta tenemos viáticos, tenemos oficina con
escritorio, sillón giratorio y dos butacas para
interlocutores.
Tenemos el gobierno pero no
tenemos el poder. ¡Qué no podríamos hacer si
tuviéramos el poder!
En las reuniones de nuestro
grupo intercambiamos ideas y nos aplaudimos porque
hicimos esto y esto otro. Ubicamos a un compañero
aquí y otro allá, fuimos al almuerzo de
adm,
salimos en Fina estampa de Caras y Caretas
y hasta en Galería de Búsqueda,
estuvimos el 4 de julio en Lord Ponsomby y en la
Embajada de Rusia el Día del Ejército. Y a veces
hasta nos hacen un homenaje y vamos todos porque es
como si nos homenajeáramos todos, y los mismos
compañeros que no tienen cargo nos vienen a saludar
y a felicitarnos por lo que estamos haciendo.
No somos tan porquería como
para que nos muramos por la seducción de las cosas,
pero poder construir una realidad parecida a los
sueños es un placer que no quisiéramos que terminara
nunca.
No hay caso, no podemos perder.
Haciendo más o menos bien las cosas hay gobierno
progresista para rato. Los altos y bajos en la
opinión pública son sólo eso, variaciones naturales,
una instantánea, una radiografía que solamente sirve
para ver un momento de la realidad. Además, la
metodología es discutible, son pocos casos en la
muestra y quizá es una encuesta telefónica y el
sordo es blanco y Aguiar se equivoca siempre y
Bottinelli está de licencia y el informe lo hizo el
hijo y de Doyenart no voy ni a hablar. No, no es un
problema.
Vamos a
conocernos
Es un problemita de
comunicación porque la gestión es buena. Buenísima.
En Sarandí Grande Tabaré hizo un balance fantástico
de la gestión y reafirmó nuevamente que podemos, que
hacemos y hacemos cosas, que disminuyó la pobreza y
la exclusión, que cayó la deuda externa y aumentaron
los depósitos, que aumenta el salario real y se
crearon puestos de trabajo, que se incrementan las
exportaciones y la inversión extranjera, que
disminuyó la mortalidad en el primer año de vida y
que se inauguró el hospital de ojos. Que se abren
nuevas empresas, que aumentó el crédito familiar y
el consumo y la afiliación a la seguridad social,
que habrá salud para todos y computadoras para todos
los niños, que no habrá déficit fiscal, que se
extiende a todo el país la caminería rural, que se
hará la perimetral, y hacemos puertos y más puertos.
Que aumentarán los turistas y los ingresos por el
turismo, que al boom de la carne, sigue el
boom de la soja, y el boom de los
arándanos y el boom de la uva y el de la
lechería. Y boom y más boom en la
industria, la construcción, las pasteras, la
forestación, los cruceros.
Parece que lo que decimos
tuviera cierta sorna, pero no, Tabaré dice
realidades, cosas que se hicieron y se están
haciendo. Son datos, cifras, números, metros,
porcentajes, realizaciones del gobierno progresista
que las hicimos todos. No podemos perder. No podemos
perder, no podemos perder.
¿Que nos está pasando?
Pero en las encuestas sigue
subiendo Tabaré y sigue bajando el Frente Amplio.
¿Que cuernos está pasando?
Larrañaga es un inepto, no
podemos entender por qué es el líder de los blancos.
Lacalle es inteligente pero tiene techo. Sanguinetti
es un viejo soberbio y Batlle un viejo loco y
reaccionario. La elección de los jóvenes colorados
es un bolazo, Bordaberry tiene el cuatro por ciento
de los votos, un poco más que el 26 de Marzo.
Estará tan mal la comunicación
que con semejante panorama de éxitos nuestros y con
una oposición tan patética, arriesgamos perder.
Alcanzará con dar un torrente
de buenas noticias para ganar. Sí, sí, buenas
noticias son suficientes, hay que encontrar la
manera de que lleguen a la gente, y luego jugar y
ganar.
No, señor. Hay que hacer
política. Entender de una buena vez que si no
renovamos el apoyo de la gente con las mismas armas
que usamos desde hace cincuenta años, no le ganamos
ni a Pirulo...
Y hay que tener la discreción
de no preguntar ¿qué Pirulo?
Primero hay que imaginar las
peores hipótesis para tener conciencia de que se
puede acabar la jauja. Hay que saber que toda carta
tiene contra y toda contra se da.
Ejemplos:
1. Lo de Bengoa es una
reverenda desgracia. No porque Bengoa sea un
corrupto eso tendrá que demostrarlo el juez y
quizás lo sea y naturalmente sería una infamia,
sino porque basta una operación de prensa bien
coordinada para deshacer una persona si nadie la
defiende. Es clarísimo que hoy en día en este país
es absolutamente imposible frente a una operación
mediática de la derecha así, demostrar la inocencia
de una persona. Se demostró en el caso de Bengoa. Y
mucho más en el de Nicolini que aunque la jueza no
encontró nada ilegal en lo que hizo, se lo expuso al
escarnio público, se le hizo renunciar al cargo de
senador trampeando un mandato electoral de la
ciudadanía, se tiró al aire una imbecilidad sobre la
moralidad de la mujer del César y si la emperatriz
le metía o no cuernos al emperador y se le quedaron
con la banca de senador en un despojo que no sólo es
ilegal si se demostrara que es una conspiración que
se hizo con ese propósito, sino que además es
profundamente inmoral si se hizo para crear la
imagen de que se le degollaba sin un juicio previo
de tan honestos que eran sus compañeros. ¡Dios
padre, líbrame de ellos que de los enemigos me
encargo yo solito! Y después de nada valen los
abrazos y besos porque el agravio y la injusticia
son un daño irreversible.
2. La política exterior y el
Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos es un
problemazo. El gobierno y el Frente Amplio no pueden
seguir discutiendo en los medios su estrategia
porque es una discusión absolutamente inútil. El
gobierno y el Frente tienen que admitir que hoy por
hoy no habrá
tlc y que está bien que no lo haya. Que
técnicamente es imposible de aprobar en los tiempos
de este gobierno aun si hubiera voluntad clara de
ambas partes, y que por lo menos de parte de Uruguay
no la hay. Esta posición es la del Frente y es la de
todo el Frente. Otra cosa es mantener una actitud
crítica frente al Mercosur, una posición
independiente dentro del bloque y buscar la mayor
apertura comercial en el mundo. En eso estamos de
acuerdo, pero como es pura fantasía la felicidad que
nos traerá el famoso
tlc y
lo único concreto es que uno con las características
del los aprobados con Perú y Colombia nos incendia
el rancho, quedémonos tranquilos y sigamos ampliando
mercados y desarrollando oportunidades que, sin
duda, así por lo menos vamos a llegar al 2009 con el
Frente y el gobierno unidos y enteros.
3. El Frente Amplio debe
resolver entre tres grandes posibilidades: un
presidente de consenso de la coalición, un
presidente electo por elección directa o un sistema
de dirección colectiva sin presidente. Si no se
elige se va a pagar un precio caro; si se bloquea
con los votos de una u otra fuerza la opción por
alguna de las tres variantes, se hipoteca el futuro.
Lo que pasó en el reciente congreso demuestra la
incapacidad de líderes del Frente de negociar entre
ellos, o la evaluación equivocada de la correlación
de fuerzas entre las distintas tendencias o la
evaluación totalmente errada de las fuerzas propias.
Queda por preguntarse si no
sería mejor elegir un candidato de consenso a la
Presidencia de la República previamente y elegirlo
para la Presidencia del Frente Amplio. Así estaría
claro para todos que no habría trampas ni cuchillos
debajo del poncho.
4. Hay que discutir qué
incidencia tiene en la opinión pública el esfuerzo
por mejorar los ingresos y la inclusión de los
sectores más pobres de la población. Si esta
política ha afectado a las capas medias y si existe
ese perjuicio, hay que ver de qué manera capitaliza
la oposición el mismo y cuál es su incidencia
electoral. No se trata de frenar la política de
mejorar la calidad de vida de los más pobres ni
ignorar que gobernar es distribuir y que siempre hay
ganadores y perdedores en la lucha por los ingresos.
Pero, en principio, hay que sacarle a los más ricos
y darle más posibilidades a los más pobres. Si se
puede, si hay fuerzas para hacerlo, si no se pone en
peligro el proyecto, La elección se ganó por un
margen muy pequeño aunque extraordinario. Cualquier
pérdida de votos se vuelve, en ese cuadro, decisiva.
5. Hay que medir si, como dicen
algunos numerólogos, hay un cierto deterioro del
poder adquisitivo del salario por el aumento de
algunos productos de gran incidencia en el consumo,
como la carne, el queso, las frutas y verduras, las
harinas y el combustible. Esto es lo que se siente
en la calle. Gente que dice que desde el punto de
vista económico están más o menos igual y que la
carestía es muy significativa para el bolsillo
familiar.
Hay que tener presente que si
la carestía afectara el bolsillo de los
trabajadores, activos y pasivos, sería para el
Frente como un misil bajo la línea de flotación.
6. Cada vez se vuelve más
insufrible la disputa interna entre los grupos y
dirigentes frentistas. Ya no queda espacio que no
esté ocupado por esta sangrienta pelea. El cese de
la misma es condición necesaria para ganar, lo mismo
que la lealtad entre los frenteamplistas.
7. El gobierno no puede
prescindir de decenas de miles de uruguayos que
están dispuestos a participar haciendo cosas y
construyendo país. Hay que abrir canales de
participación ya, pensar en opciones honorarias en
el gobierno central y en las intendencias, en
comisiones de fomento y apoyo, en asesorías, buzones
de ideas, soluciones a problemas complejos que han
trabado la gestión. El Frente Amplio no se puede dar
el lujo de que bolsones inmensos de gente quede
aprisionada en una disputa interna de la que no
participa, en la que no está involucrada de ninguna
manera y de la que no le importa casi nada.
La política, queridos genios,
la política...
Quien quiera ganar el gobierno
tiene que mantener la adhesión de quienes lo apoyan
y evitar la fuga de adherentes. Eso es lo primero.
El que va a la conquista de nuevas adhesiones no
puede perder las que ya tiene. El que renuncia a los
suyos por otros, más o menos hipotéticos, está loco
y seguramente estará solo. Podemos decir hasta que
hablamos con Alá si nos dirigimos a los musulmanes,
pero quienes no lo son, opinarán que estamos locos.
Perder a las capas medias para profundizar las
adhesiones en los más pobres es un propósito
generoso, noble y hasta moralmente loable, pero
políticamente suicida. Perder a los pobres para
conquistar a las capas medias es inmoral. Lo
correcto es continuar luchando contra la pobreza sin
arriesgar el capital político que tenemos.
En una lucha hay adversarios y
enemigos. Ellos son más o menos antagónicos, más o
menos fuertes y más o menos confrontativos. A los
más antagónicos, más intensos y más agresivos hay
que aislarlos y si es posible exterminarlos
políticamente; y a los más cercanos y a veces
coincidentes, a los que tienen intereses más o menos
comunes y métodos más civilizados, hay que
acercarlos, concederles, arrimarlos, acariciarlos.
Esto vale para el debate, para el diálogo, para las
relaciones interpersonales, para la política y hasta
para la economía. No hay que olvidar la economía
política y los instrumentos de la economía política
para contribuir a este propósito de reducir la base
de sustentación política de los contrarios y ampliar
la nuestra.
No hay que olvidarse que la
lucha de clases no se detiene en las puertas del
Frente Amplio ni del gobierno progresista.
La alianza de clases y capas
sociales no antagónicas que posibilitó el triunfo
del Frente supone un acuerdo para todo un período,
para una etapa que no sólo no ha finalizado sino que
recién comienza. La legítima disputa entre los
diferentes sectores del Frente Amplio por la
hegemonía no puede poner en peligro los acuerdos
estratégicos entre los distintos intereses de las
diversas vertientes de la coalición.
La historia está plagada de
desastres provocados por la impaciencia, el
sectarismo y el menosprecio de los aliados y sus
legítimos intereses y aspiraciones.
La regla básica para avanzar en
el proceso de acumulación de fuerzas es hacerse la
pregunta quién aísla a quién. Se trata entonces de
incorporar adhesiones y no perder ninguna, aislar a
los enemigos fundamentales y neutralizar a los
subordinados.
Si se hace lo contrario, si se
adoptan decisiones políticas, administrativas y
económica que no tomen en cuenta este principio
básico de la táctica, sucederá lo contrario, el
enemigo nos aislará a nosotros y captará a los
sectores intermedios. La batalla del cambio y la
acumulación histórica y permanente para avanzar la
democracia supone siempre la conquista del centro.
Esto es en definitiva el dilema de la revolución y
la contrarrevolución.
Lo que
nos espera no es moco de pavo
Los partidos Blanco y Colorado
son cualquier cosa menos tontos. Es más, creerlo
sólo contribuye a reducir la proeza de la victoria
del Frente Amplio. Ambos constituyen un bloque
homogéneo con intereses comunes y con diferencias
muy atenuadas. Ellos sí han aprendido la regla
básica de la táctica, coordinando y abarcando
sectores distintos y diseñando una estrategia para
trabajar el centro de la opinión pública.
Atacarán los puntos más débiles
de la gestión frenteamplista, magnificarán episodios
como el del ex director de Casinos y tratarán de
crear la idea de que los políticos son todos
iguales. Ambos partidos han dicho que derogarán el
Impuesto a la Renta y que firmarán el
tlc
con Estados Unidos, presumiendo que los patrones
culturales e ideológicos de un sector de las capas
medias les impulsará a creer que con
tlc
cambiarán el auto todos los años y sus hijos se
educarán en Harvard y serán más ricos y exitosos que
Bill Gates. Dirán que teniendo mayorías
parlamentarias el gobierno perdió el tiempo y no
hizo la única reforma que les importa que es achicar
el Estado, reducir el presupuesto y los funcionarios
y privatizar las empresas públicas.
Apuñalarán las esperanzas y los
sueños de la juventud diciendo que con el Frente
continuó y se amplió la emigración, que no hay
motivos para quedarse en el país, que con este
gobierno no hay proyectos ni perspectivas y que
deben volver ellos para poner las cosas en su lugar.
Los medios comunicación
escritos, radiales y televisivos contribuirán de mil
maneras a derrotar al Frente Amplio. Hoy mismo lo
hacen con mayor o menor sutileza. No obstante, hay
que eliminar todas las ilusiones. Los medios son un
eslabón fundamental en el esquema de dominación y lo
que se disputará en las próximas elecciones no será
sólo el gobierno sino el poder. Nadie va a ser
neutral y menos los medios de comunicación. Máxime
que la democratización de la comunicación deberá ser
un objetivo central de cualquier proyecto
democrático.
No hablemos por ahora de la
Policía, las Fuerzas Armadas y la Justicia. También
esto está en disputa, pero no entre estrategias
diferentes y compatibles sino entre proyectos
contrapuestos, antagónicos e incompatibles. Harán lo
que puedan y lo que nosotros les dejemos hacer.
La derrota...
Yo lo sé en carne propia porque
tengo cien derrotas en el pellejo. La derrota
siempre es posible, sobre todo cuando menos se la
espera. La derrota ocurre y ya fue, como todas las
cosas. La derrota la siente el que es derrotado y la
sufren todos. Frente a la derrota no hay marcha
atrás y no vale arrepentirse porque la derrota no
tiene perdón pero tiene culpa. Es mentira que la
victoria tiene mil padres y la derrota ninguno. La
derrota tiene tantos padres como soldados perdidosos
hay, porque cada uno busca un culpable.
La derrota no tiene piedad y
frente a ella solamente queda levantarse y
continuar. Pero de ocurrir, nada va ser igual,
caerán los mariscales, se destripará el proyecto, se
destruirán las ilusiones y las esperanzas de cientos
de miles. Por querer todo nos quedaremos sin nada.
Todavía hay tiempo, aunque no
mucho. Hay poco tiempo para hacer y menos para
pensar. Desgraciadamente son pocos los que pueden
intentar cambiar la pisada y muchos los que sufrirán
las consecuencias.
Desgraciadamente si nos
equivocamos, porque si acertamos será una suerte que
tan pocos puedan salvar un proyecto de tantos.
Serán muchos, muchos los que
festejen haber tenido una conducción a la altura de
las circunstancias. Que en esta época es una gloria.
LA
ONDA®
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