Leer artículo

Pasado, presente y futuro
del gobierno progresista

Víctor H. Abelando,
Brecha

Leer artículo

El Frente Amplio y
brasas de un asado

Félix Duarte,
La ONDA digital

Feliz Año Nuevo;
un espejo mentiroso

Alberto Grille,
Caras y Caretas

Leer artículo

¿Podrá el FA en 2008 relanzar
la primavera del siglo XXI
?
Raúl Legnani,
La República

Leer artículo

Candidaturas de la izquierda:
Definiciones difíciles

Esteban Valenti

 

 
 
 

Feliz Año Nuevo
Un espejo mentiroso
Alberto Grille, director de Caras y Caretas
Editorial 331, 4 de enero de 2008

Vamos a ver. Pongamos atención porque

esto  es como mirarse al espejo.

 

El 1 de enero nos levantamos más cansados de lo que nos acostamos. Medio embobecidos por la resaca y pensando qué hacer con los chiquilines en un día de aburrimiento total. Y para colmo con 35 grados a la sombra. Bochornoso.

 

Está bueno esto de ser jerarca y poder hacer las cosas por las que luchamos y que creíamos que podíamos realizar para mejorar las condiciones de vida de las mayorías. Tenemos vacaciones en enero como corresponde. Hemos pasado tantas cosas para llegar a esto que estamos disfrutando. Algunos soñamos 50 años con un futuro mejor para nosotros y después para nuestros hijos y para nuestros nietos. Y quitamos horas a nuestros hijos y a nuestras propias cosas y a los seres que amamos, y estuvimos presos y nos torturaron, y mataron a alguien a nuestro lado e hicimos sufrir a nuestros padres que nos esperaban hasta la madrugada y esperaban despiertos esperando que un chumbazo perdido o no tan perdido les trajera noticias de sus hijos. Y después fuimos padres y también esperamos a los hijos cuando los llevaban en las razzias o cuando acampaban frente al Filtro. Estuvimos exilados, renunciamos a muchas cosas, quedamos madrugadas sin dormir, hicimos decenas, cientos, de pegatinas, nos comimos uno o dos o cien sablazos en muchísimas manifestaciones, anduvimos en algún tiroteo, falsificamos pasaportes, vivimos clandestinos, tiramos bombas y tiros. Veinte, treinta, cuarenta, cincuenta 1o de mayo tras la bandera de tal o cual sindicato.

 

Vimos derrotada a la triunfante revolución sandinista, vimos morir a Salvador Allende y a Neruda, caer a Janio Quadros y João Goulart en Brasil; sentimos la traición de Perón a la Juventud Peronista y la matanza de decenas de miles de jóvenes argentinos, la reiterada postergación de los más humildes en los países andinos, la muerte o el asesinato de Jaime Roldós y Omar Torrijos en sendos ‘accidentes aéreos’ casi simultáneos en Ecuador y Panamá, la derrota del Farabundo Martí en el Salvador, la doble destitución de Aristide en Haití y la resistencia del coronel Francisco Camaño frente al golpe de Estado contra Juan Bosch en República Dominicana. Vimos entrar a los vietnamitas en Saigón y a Fidel en La Habana. Vimos caer a la Unión Soviética. Vimos asesinar a Lumumba y al Che, a Martin Luther King, a Kennedy y Malcom X.

 

Vimos desaparecer a Luis de la Puente Uceda, a Turcios Lima, a Camilo Torres. Ganamos y perdimos en este medio siglo un montón de esperanzas e infinitas ilusiones de cambiar el mundo y hasta de vivir y morir para los otros.

 

Festejamos victorias y sufrimos derrotas, y ahora estamos convencidos de que tanto sacrificio valió la pena.

 

Hoy tenemos el privilegio de poder hacer un poco de lo que quisimos toda la vida y deseamos que eso no termine nunca.

 

Tuvimos la suerte o el privilegio de estar en el reparto de los cargos. No somos geniales y sólo conocimos a la gente apropiada, militamos mucho, estuvimos en un lema que votó muy bien y que puso a los compañeros en los lugares apropiados.

 

Por cada uno que ocupa uno de los tres mil cargos de confianza hay quince o veinte más que podrían ser mejores que nosotros y están afuera mirando de reojo y a veces hasta con un poquito de envidia, criticándonos, convencidos de que ellos también podrían aportar y crear, porque también ellos lucharon toda la vida por ello.

 

No es que nos vanagloriemos de que la tenemos clara. Estamos haciendo bien las cosas, trabajamos doce horas diarias y defendemos lo que hacemos, no nos equivocamos casi nunca y si lo hacemos reflexionamos y corregimos los errores. Solamente la burocracia estatal nos pone límites.

 

Deseamos que este tiempo que nos tocó vivir no se termine nunca. Es más, no nos podemos imaginar otra cosa, estamos seguros de que no se terminará nunca porque sería injusto que se terminara.

 

La gente se da cuenta de lo que estamos haciendo por ella, los compañeros comprenden que nos sacrificamos por la gente y además nos gustaría que todos participaran.

 

A veces nos emborrachamos del poder pero no perdemos la cabeza ni nos la creemos. Observamos críticamente a los otros compañeros, a algunos hasta los vigilamos para que no se aburguesen demasiado, al menos más que lo que nos aburguesamos nosotros.

 

Hablamos por celular, tenemos auto, nos invitan a las fiestas, nos piden entrevistas, damos órdenes y a veces las cumplen. Tenemos secretaria, viajamos con los gastos pagados y hasta tenemos viáticos, tenemos oficina con escritorio, sillón giratorio y dos butacas para interlocutores.

 

Tenemos el gobierno pero no tenemos el poder. ¡Qué no podríamos hacer si tuviéramos el poder!

 

En las reuniones de nuestro grupo intercambiamos ideas y nos aplaudimos porque hicimos esto y esto otro. Ubicamos a un compañero aquí y otro allá, fuimos al almuerzo de adm, salimos en ‘Fina estampa’ de Caras y Caretas y hasta en Galería de Búsqueda, estuvimos el 4 de julio en Lord Ponsomby y en la Embajada de Rusia el Día del Ejército. Y a veces hasta nos hacen un homenaje y vamos todos porque es como si nos homenajeáramos todos, y los mismos compañeros que no tienen cargo nos vienen a saludar y a felicitarnos por lo que estamos haciendo.

 

No somos tan porquería como para que nos muramos por la seducción de las cosas, pero poder construir una realidad parecida a los sueños es un placer que no quisiéramos que terminara nunca.

 

No hay caso, no podemos perder. Haciendo más o menos bien las cosas hay gobierno progresista para rato. Los altos y bajos en la opinión pública son sólo eso, variaciones naturales, una instantánea, una radiografía que solamente sirve para ver un momento de la realidad. Además, la metodología es discutible, son pocos casos en la muestra y quizá es una encuesta telefónica y el sordo es blanco y Aguiar se equivoca siempre y Bottinelli está de licencia y el informe lo hizo el hijo y de Doyenart no voy ni a hablar. No, no es un problema.

 

Vamos a conocernos

Es un problemita de comunicación porque la gestión es buena. Buenísima. En Sarandí Grande Tabaré hizo un balance fantástico de la gestión y reafirmó nuevamente que podemos, que hacemos y hacemos cosas, que disminuyó la pobreza y la exclusión, que cayó la deuda externa y aumentaron los depósitos, que aumenta el salario real y se crearon puestos de trabajo, que se incrementan las exportaciones y la inversión extranjera, que disminuyó la mortalidad en el primer año de vida y que se inauguró el hospital de ojos. Que se abren nuevas empresas, que aumentó el crédito familiar y el consumo y la afiliación a la seguridad social, que habrá salud para todos y computadoras para todos los niños, que no habrá déficit fiscal, que se extiende a todo el país la caminería rural, que se hará la perimetral, y hacemos puertos y más puertos. Que aumentarán los turistas y los ingresos por el turismo, que al boom de la carne, sigue el boom de la soja, y el boom de los arándanos y el boom de la uva y el de la lechería. Y boom y más boom en la industria, la construcción, las pasteras, la forestación, los cruceros.

 

Parece que lo que decimos tuviera cierta sorna, pero no, Tabaré dice realidades, cosas que se hicieron y se están haciendo. Son datos, cifras, números, metros, porcentajes, realizaciones del gobierno progresista que las hicimos todos. No podemos perder. No podemos perder, no podemos perder.

 

¿Que nos está pasando?

Pero en las encuestas sigue subiendo Tabaré y sigue bajando el Frente Amplio. ¿Que cuernos está pasando?

 

Larrañaga es un inepto, no podemos entender por qué es el líder de los blancos. Lacalle es inteligente pero tiene techo. Sanguinetti es un viejo soberbio y Batlle un viejo loco y reaccionario. La elección de los jóvenes colorados es un bolazo, Bordaberry tiene el cuatro por ciento de los votos, un poco más que el 26 de Marzo.

 

Estará tan mal la comunicación que con semejante panorama de éxitos nuestros y con una oposición tan patética, arriesgamos perder.

Alcanzará con dar un torrente de buenas noticias para ganar. Sí, sí, buenas noticias son suficientes, hay que encontrar la manera de que lleguen a la gente, y luego jugar y ganar.

 

No, señor. Hay que hacer política. Entender de una buena vez que si no renovamos el apoyo de la gente con las mismas armas que usamos desde hace cincuenta años, no le ganamos ni a Pirulo...

 

Y hay que tener la discreción de no preguntar ¿qué Pirulo?

Primero hay que imaginar las peores hipótesis para tener conciencia de que se puede acabar la jauja. Hay que saber que toda carta tiene contra y toda contra se da.

 

Ejemplos:

1. Lo de Bengoa es una reverenda desgracia. No porque Bengoa sea un corrupto –eso tendrá que demostrarlo el juez y quizás lo sea y naturalmente sería una infamia–, sino porque basta una operación de prensa bien coordinada para deshacer una persona si nadie la defiende. Es clarísimo que hoy en día en este país es absolutamente imposible frente a una operación mediática de la derecha así, demostrar la inocencia de una persona. Se demostró en el caso de Bengoa. Y mucho más en el de Nicolini que aunque la jueza no encontró nada ilegal en lo que hizo, se lo expuso al escarnio público, se le hizo renunciar al cargo de senador trampeando un mandato electoral de la ciudadanía, se tiró al aire una imbecilidad sobre la moralidad de la mujer del César y si la emperatriz le metía o no cuernos al emperador y se le quedaron con la banca de senador en un despojo que no sólo es ilegal –si se demostrara que es una conspiración que se hizo con ese propósito–, sino que además es profundamente inmoral si se hizo para crear la imagen de que se le degollaba sin un juicio previo de tan honestos que eran sus compañeros. ¡Dios padre, líbrame de ellos que de los enemigos me encargo yo solito! Y después de nada valen los abrazos y besos porque el agravio y la injusticia son un daño irreversible.

 

2. La política exterior y el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos es un problemazo. El gobierno y el Frente Amplio no pueden seguir discutiendo en los medios su estrategia porque es una discusión absolutamente inútil. El gobierno y el Frente tienen que admitir que hoy por hoy no habrá tlc y que está bien que no lo haya. Que técnicamente es imposible de aprobar en los tiempos de este gobierno aun si hubiera voluntad clara de ambas partes, y que por lo menos de parte de Uruguay no la hay. Esta posición es la del Frente y es la de todo el Frente. Otra cosa es mantener una actitud crítica frente al Mercosur, una posición independiente dentro del bloque y buscar la mayor apertura comercial en el mundo. En eso estamos de acuerdo, pero como es pura fantasía la felicidad que nos traerá el famoso tlc y lo único concreto es que uno con las características del los aprobados con Perú y Colombia nos incendia el rancho, quedémonos tranquilos y sigamos ampliando mercados y desarrollando oportunidades que, sin duda, así por lo menos vamos a llegar al 2009 con el Frente y el gobierno unidos y enteros.

 

3. El Frente Amplio debe resolver entre tres grandes posibilidades: un presidente de consenso de la coalición, un presidente electo por elección directa o un sistema de dirección colectiva sin presidente. Si no se elige se va a pagar un precio caro; si se bloquea con los votos de una u otra fuerza la opción por alguna de las tres variantes, se hipoteca el futuro. Lo que pasó en el reciente congreso demuestra la incapacidad de líderes del Frente de negociar entre ellos, o la evaluación equivocada de la correlación de fuerzas entre las distintas tendencias o la evaluación totalmente errada de las fuerzas propias.

 

Queda por preguntarse si no sería mejor elegir un candidato de consenso a la Presidencia de la República previamente y elegirlo para la Presidencia del Frente Amplio. Así estaría claro para todos que no habría trampas ni cuchillos debajo del poncho.

 

4. Hay que discutir qué incidencia tiene en la opinión pública el esfuerzo por mejorar los ingresos y la inclusión de los sectores más pobres de la población. Si esta política ha afectado a las capas medias y si existe ese perjuicio, hay que ver de qué manera capitaliza la oposición el mismo y cuál es su incidencia electoral. No se trata de frenar la política de mejorar la calidad de vida de los más pobres ni ignorar que gobernar es distribuir y que siempre hay ganadores y perdedores en la lucha por los ingresos. Pero, en principio, hay que sacarle a los más ricos y darle más posibilidades a los más pobres. Si se puede, si hay fuerzas para hacerlo, si no se pone en peligro el proyecto, La elección se ganó por un margen muy pequeño aunque extraordinario. Cualquier pérdida de votos se vuelve, en ese cuadro, decisiva.

 

5. Hay que medir si, como dicen algunos numerólogos, hay un cierto deterioro del poder adquisitivo del salario por el aumento de algunos productos de gran incidencia en el consumo, como la carne, el queso, las frutas y verduras, las harinas y el combustible. Esto es lo que se siente en la calle. Gente que dice que desde el punto de vista económico están más o menos igual y que la carestía es muy significativa para el bolsillo familiar.

 

Hay que tener presente que si la carestía afectara el bolsillo de los trabajadores, activos y pasivos, sería para el Frente como un misil bajo la línea de flotación.

 

6. Cada vez se vuelve más insufrible la disputa interna entre los grupos y dirigentes frentistas. Ya no queda espacio que no esté ocupado por esta sangrienta pelea. El cese de la misma es condición necesaria para ganar, lo mismo que la lealtad entre los frenteamplistas.

 

7. El gobierno no puede prescindir de decenas de miles de uruguayos que están dispuestos a participar haciendo cosas y construyendo país. Hay que abrir canales de participación ya, pensar en opciones honorarias en el gobierno central y en las intendencias, en comisiones de fomento y apoyo, en asesorías, buzones de ideas, soluciones a problemas complejos que han trabado la gestión. El Frente Amplio no se puede dar el lujo de que bolsones inmensos de gente quede aprisionada en una disputa interna de la que no participa, en la que no está involucrada de ninguna manera y de la que no le importa casi nada.

 

La política, queridos genios, la política...

Quien quiera ganar el gobierno tiene que mantener la adhesión de quienes lo apoyan y evitar la fuga de adherentes. Eso es lo primero. El que va a la conquista de nuevas adhesiones no puede perder las que ya tiene. El que renuncia a los suyos por otros, más o menos hipotéticos, está loco y seguramente estará solo. Podemos decir hasta que hablamos con Alá si nos dirigimos a los musulmanes, pero quienes no lo son, opinarán que estamos locos. Perder a las capas medias para profundizar las adhesiones en los más pobres es un propósito generoso, noble y hasta moralmente loable, pero políticamente suicida. Perder a los pobres para conquistar a las capas medias es inmoral. Lo correcto es continuar luchando contra la pobreza sin arriesgar el capital político que tenemos.

 

En una lucha hay adversarios y enemigos. Ellos son más o menos antagónicos, más o menos fuertes y más o menos confrontativos. A los más antagónicos, más intensos y más agresivos hay que aislarlos y si es posible exterminarlos políticamente; y a los más cercanos y a veces coincidentes, a los que tienen intereses más o menos comunes y métodos más civilizados, hay que acercarlos, concederles, arrimarlos, acariciarlos. Esto vale para el debate, para el diálogo, para las relaciones interpersonales, para la política y hasta para la economía. No hay que olvidar la economía política y los instrumentos de la economía política para contribuir a este propósito de reducir la base de sustentación política de los contrarios y ampliar la nuestra.

 

No hay que olvidarse que la lucha de clases no se detiene en las puertas del Frente Amplio ni del gobierno progresista.

 

La alianza de clases y capas sociales no antagónicas que posibilitó el triunfo del Frente supone un acuerdo para todo un período, para una etapa que no sólo no ha finalizado sino que recién comienza. La legítima disputa entre los diferentes sectores del Frente Amplio por la hegemonía no puede poner en peligro los acuerdos estratégicos entre los distintos intereses de las diversas vertientes de la coalición.

 

La historia está plagada de desastres provocados por la impaciencia, el sectarismo y el menosprecio de los aliados y sus legítimos intereses y aspiraciones.

 

La regla básica para avanzar en el proceso de acumulación de fuerzas es hacerse la pregunta quién aísla a quién. Se trata entonces de incorporar adhesiones y no perder ninguna, aislar a los enemigos fundamentales y neutralizar a los subordinados.

 

Si se hace lo contrario, si se adoptan decisiones políticas, administrativas y económica que no tomen en cuenta este principio básico de la táctica, sucederá lo contrario, el enemigo nos aislará a nosotros y captará a los sectores intermedios. La batalla del cambio y la acumulación histórica y permanente para avanzar la democracia supone siempre la conquista del centro. Esto es en definitiva el dilema de la revolución y la contrarrevolución.

 

Lo que nos espera no es moco de pavo

Los partidos Blanco y Colorado son cualquier cosa menos tontos. Es más, creerlo sólo contribuye a reducir la proeza de la victoria del Frente Amplio. Ambos constituyen un bloque homogéneo con intereses comunes y con diferencias muy atenuadas. Ellos sí han aprendido la regla básica de la táctica, coordinando y abarcando sectores distintos y diseñando una estrategia para trabajar el centro de la opinión pública.

 

Atacarán los puntos más débiles de la gestión frenteamplista, magnificarán episodios como el del ex director de Casinos y tratarán de crear la idea de que los políticos son todos iguales. Ambos partidos han dicho que derogarán el Impuesto a la Renta y que firmarán el tlc con Estados Unidos, presumiendo que los patrones culturales e ideológicos de un sector de las capas medias les impulsará a creer que con tlc cambiarán el auto todos los años y sus hijos se educarán en Harvard y serán más ricos y exitosos que Bill Gates. Dirán que teniendo mayorías parlamentarias el gobierno perdió el tiempo y no hizo la única reforma que les importa que es achicar el Estado, reducir el presupuesto y los funcionarios y privatizar las empresas públicas.

 

Apuñalarán las esperanzas y los sueños de la juventud diciendo que con el Frente continuó y se amplió la emigración, que no hay motivos para quedarse en el país, que con este gobierno no hay proyectos ni perspectivas y que deben volver ellos para poner las cosas en su lugar.

 

Los medios comunicación escritos, radiales y televisivos contribuirán de mil maneras a derrotar al Frente Amplio. Hoy mismo lo hacen con mayor o menor sutileza. No obstante, hay que eliminar todas las ilusiones. Los medios son un eslabón fundamental en el esquema de dominación y lo que se disputará en las próximas elecciones no será sólo el gobierno sino el poder. Nadie va a ser neutral y menos los medios de comunicación. Máxime que la democratización de la comunicación deberá ser un objetivo central de cualquier proyecto democrático.

 

No hablemos por ahora de la Policía, las Fuerzas Armadas y la Justicia. También esto está en disputa, pero no entre estrategias diferentes y compatibles sino entre proyectos contrapuestos, antagónicos e incompatibles. Harán lo que puedan y lo que nosotros les dejemos hacer.

 

La derrota...

Yo lo sé en carne propia porque tengo cien derrotas en el pellejo. La derrota siempre es posible, sobre todo cuando menos se la espera. La derrota ocurre y ‘ya fue’, como todas las cosas. La derrota la siente el que es derrotado y la sufren todos. Frente a la derrota no hay marcha atrás y no vale arrepentirse porque la derrota no tiene perdón pero tiene culpa. Es mentira que la victoria tiene mil padres y la derrota ninguno. La derrota tiene tantos padres como soldados perdidosos hay, porque cada uno busca un culpable.

 

La derrota no tiene piedad y frente a ella solamente queda levantarse y continuar. Pero de ocurrir, nada va ser igual, caerán los mariscales, se destripará el proyecto, se destruirán las ilusiones y las esperanzas de cientos de miles. Por querer todo nos quedaremos sin nada.

 

Todavía hay tiempo, aunque no mucho. Hay poco tiempo para hacer y menos para pensar. Desgraciadamente son pocos los que pueden intentar cambiar la pisada y muchos los que sufrirán las consecuencias.

 

Desgraciadamente si nos equivocamos, porque si acertamos será una suerte que tan pocos puedan salvar un proyecto de tantos. 

Serán muchos, muchos los que festejen haber tenido una conducción a la altura de las circunstancias. Que en esta época es una gloria.

LA ONDA® DIGITAL

© Copyright 
Revista
LA ONDA digital