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Paraísos Fiscales vs.
Infiernos Sociales
por Cristina Iriarte*
Hace un tiempo que
venimos escuchando toda una serie de argumentos en
cuanto a la
eliminación/mantenimiento/flexibilización de los
paraísos fiscales en Uruguay y en el mundo. El
tema lo instaló en la discusión pública el José
Mujica - Pepe, cuando nadie hablaba de ello,
manifestando que consideraba que, a pesar de no
estar de acuerdo con el mantenimiento del secreto
bancario, pero dada la baja capacidad de ahorro de
nuestra población, éste podría constituirse en una
herramienta o una moneda de cambio para lograr
beneficios para nuestro país. Como bien lo explicó
el Pepe, ya de por sí la palabra secreto,
implica que de eso no se habla, por ende, implica
que es pecaminoso. Y todos sabemos que este tipo de
transacción financiera fue creada para encubrir todo
tipo de maniobras non sanctas, como permitir la
radicación de capitales provenientes del lavado del
narcotráfico, de la venta ilícita de armas, de la
evasión de impuestos en sus países de origen, etc.
Ahora bien, todo este
tipo de operaciones off-shore fueron impulsadas y
practicadas por los países desarrollados que
necesitaban este instrumento entre otros - para
mantener y consolidar sus imperios y pagar lo menos
posible por sus ganancias. Pero resulta que toda
esta ingeniería financiera se cayó a pedazos y han
quedado en evidencia, sus imperios ya no son tales y
necesitan de la ayuda de sus estados para sobrevivir
y seguir manteniendo su statu quo. Estamos
asistiendo, inclusive, a acciones impensadas hasta
no hace mucho, como por ejemplo, la propuesta de
Obama de nacionalizar la banca histórica
reivindicación de las izquierdas del mundo - o como
dijo Lula (entre risas en el G20): nunca pensé en
la década de los 60, que yo votaría afirmativamente
para prestarle dinero al FMI.
Pero este mundo
global está lleno de sorpresas y tenemos que ir
adaptando como podamos y sin perder la brújula -
la cintura a los acontecimientos. Y resulta que
ahora hay que acabar con los paraísos fiscales y
por eso vemos que Suiza, Luxemburgo, Liechtenstein,
Andorra, Mónaco, Gibraltar y todos los países que
crecieron a instancias de esta actividad durante
décadas, ahora están dispuestos a flexibilizar sus
normativas para hacerle los deberes a los
poderosos que están poniendo los chanchos para
salvar sus economías de la hecatombe. Es oportuno
destacar que, con el pago de impuestos que se evaden
en estos santuarios del dinero criminal, se
alcanzarían las metas del Milenio propuestas por la
ONU para eliminar la pobreza en la mitad del mundo
en el año 2015. Por eso, ahora, se acuerdan de los
paraísos fiscales, para ver si pueden recuperar
algo de todo lo que están invirtiendo.
Para esto, sí,
aparecen los millones de millones de dólares para
rescatar a la AIG, a la General Motors, a la Freddie
Mac, a la Fanny Mae, a los bancos más grandes del
mundo, etc., etc. Esos mismos millones de millones
de dólares que nunca aparecieron para lograr una
mejor distribución de la riqueza, para abatir el
hambre, para contener las migraciones hacia el
primer mundo, en fin, para todo lo que tienda a que
la gente común tenga una calidad de vida digna. Y lo
peor de todo es que todas estas empresas ya dejaron
de ser competitivas, solventes y no se lo merecen.
¡Nunca vimos una danza de millones tan indecente!
¡No se votó en el G20 ni la milésima parte de todos
estos recursos para acabar con la miseria en el
mundo!
Y acá,
en Uruguay, ¿de qué estamos hablando cuando
escuchamos a los soberanos secretistas de toda la
vida erigirse en defensores de nuestra soberanía?
¡Por favor! ¡Abramos los ojos de una vez! ¿Quién se
cree el Sr. De Posadas para tildar al Pepe de
conspirador contra nuestra soberanía? ¿Quién se
cree el Sr. Bordaberry (h) para acusar al Pepe de
mandadero de los Kirchner? No tengo el suficiente
espacio en esta nota para explicar los elementos que
desautorizan moralmente a estos personajes para
juzgar, desde ningún punto de vista, al hombre que
cuenta con el mayor caudal de votos, justamente por
ser consecuente y fiel a sus principios y filosofía
de vida. El Pepe sí que: como te dice una cosa
te dice la misma. Y, sobre todo, de una forma que,
el que nunca lo entendió, ahora lo entiende.
Por todo esto no vale
la pena argumentar, porque el pueblo no es tonto y,
además, tiene memoria. Por eso ¡aguanten
compañeros!, porque en octubre, serán las urnas
quienes tendrán la palabra.
*Congreso Frenteamplista Espacio 609
Frente Amplio
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