|
La política exterior en
el ámbito del Mercosur
por el
profesor Bernardo Quagliotti De Bellis
A propósito de recientes declaraciones
gubernamentales sobre URUPABOL,
recomendamos nota de B.Q de Bellis
Urupabol: un olvidado
en
La ONDA digital Nº
286 y 414
Superando
las expectativas del Mercosur, en la actualidad
Argentina y Brasil actuando bilateralmente, han
disminuido su diálogo con los otros dos actores
fundadores también, de dicho organismo sub-regional
: Paraguay y Uruguay, agravándose el desequilibrio
con la pretendida incorporación de una inestable
Venezuela, que ha intensificado como prioritario de
su política exterior fortalecer sus relaciones
comerciales, militares y diplomáticas con Irán y
Rusia, algo que, seguramente, no estaba previsto en
el programa -netamente continental- del
Libertador Simón Bolívar. Quizás el presidente
Chávez no ha interpretado en profundidad la famosa
“Carta de Jamaica” de 6 de setiembre de 1815. Éste
era un importante opúsculo que el aspirante a
“presidente vitalicio” de Venezuela debía haber
obsequiado al presidente Barack Obama, juntamente -
entre otros- con “La Oda A Rooselvelt” de Rubén
Darío; “Ariel” de José E. Rodó, y otros ensayos
sobre Iberoamérica como el del chileno Francisco
Bilbao, del argentino Manuel Ugarte, del mexicano
Vasconcellos, del peruano Haya de la Torre , y de
tantos otros.
Volviendo al tema Mercosur, la
posibilidad de un análisis comparativo entre
Argentina y Brasil surge de hecho- ante la
asincronía entre sus líneas políticas internas y la
especificidad de sus acciones en política
internacional, aunque ambos países comparten
situaciones estructurales semejantes, espacios
geopolíticos comunes, orígenes histórico-culturales
en alguna forma similares y procesos político-
sociales en gran parte convergentes.
Dentro de esa perspectiva, un
análisis comparativo particularmente respecto a
política exterior , a medida que se analizan las
conductas que vienen sosteniendo Argentina y Brasil
en los más recientes tiempos, señalan diferencias
en sus particulares dimensiones geopolíticas, que
llevan a que sus respectivos resultados alcancen
resultados totalmente dispares. Ante tal
realidad, ¿qué conducta deben adoptar Paraguay y
Uruguay, países con mucho menor peso económico y
político en el sistema Mercosur?.
Es muy cierto que no siempre
los Estados se conducen de acuerdo con objetivos y
planes claramente definidos, ni a través de
estrategias racionalmente elaboradas. Pero en el
caso de Argentina y Brasil, la importancia de ambos
en la región sudamericana, debería exigirles en sus
opciones externas un mínimo de continuidad o
confiabilidad. En la actualidad Argentina carece
de ella, en tanto Brasil navega cómodamente en
solitario. Paraguay y Uruguay, subsisten sin
proyectos de país. Existe consenso en la
literatura especializada al afirmar que la política
exterior brasileña presenta un mayor grado de
coherencia y de estabilidad que la de Argentina cuyo
comportamiento diplomático es visto como
contradictorio y errático, como lo vienen
reconociendo destacados estadistas y, una serie de
hechos lo comprueban como el más notorio caso al
“pleitear” ante la Corte Internacional de
Justicia a Uruguay en relación a la frontera del
río Uruguay, obstaculizando al Estado Oriental sus
movimientos comerciales y, más grave aún,
desconociendo sentencias emanadas de los órganos que
cuidan la buena funcionalidad del Mercosur.
Políticas exteriores
latinoamericanas
Alberto Van Klaveren (sub-secretario
de Relaciones Exteriores de Chile) expuso en un
fundamentado trabajo académico, las principales
perspectivas conceptuales utilizadas en estudios
sobre el comportamiento en política exterior de los
países de América Latina, considerando el conjunto
de las variables que cada perspectiva comprende. La
primera gran distinción hecho por Klaveren se
produce entre diversas causas internas y externas
que, a través de un juego de intereses mutuos,
actúan en la actuación de los Estados en el campo
internacional.
La forma en como las sociedades
nacionales se organizan como Estados, constituye una
de las variables de mayor peso explicativo,
particularmente en lo que atañe con su política
exterior, que goza de una variable de gran poder
al ser hábilmente incorporada a la estrategia de
desarrollo. En otras palabras, a las opciones de
política económica que cada nación realiza en
función de su crecimiento.
Sin embargo, la política
exterior es un área de preocupación relativamente
secundaria en la actividad de los partidos
políticos. En Iberoamérica - el Mercosur no es
excepción- la política exterior se comparece muy
poco en los programas y en la práctica de la mayor
parte de las colectividades políticas. . El tema
radica en que la política exterior es
particularmente inadecuada como tema de debate en
los tiempos de competencia electoral, por ser
tratada en una forma compleja y difícil, lo que
lleva a que ella sea un tema insuficientemente
considerado y debatido.
La “conspiración del silencio”
, a la que se refiere el sociólogo francés Marcel
Merle, se debe al hecho de situar al tema en la
intersección de dos disciplinas que, si bien
trabajan juntas en el gobierno de un país -la
política interna y la política exterior- raramente
se comunican entre sí, cuando debería ser lo
contrario.
.
Refiriéndome concretamente al
caso de Uruguay, al decir que carece de una política
exterior, es por no saber considerar
debidamente, que la buena administración de la
misma tiene que ver con lo que simplemente solemos
llamar “capacidad de intuición” , o en lenguaje más
complejo y académico se denomina “pronoxis” : saber
ver lo que puede suceder.
El hecho es que los partidos
políticos, en cuanto tales, no tienen “política
exterior” sino simplemente que adoptan una posición
ideológica y en otras situaciones actitudes
prácticas ante desafíos externos que puedan
enfrentar. Caso de actualidad -entre muchos en
el mundo actual- son los cambios radicales en la
política exterior que practican, por ejemplo
Venezuela pretendiendo liderar América del Sur, ,
Chile ya abierto ampliamente a los mercados
mundiales ; Perú, procurando mayor protagonismo en
el mundo del Pacifico; Estados Unidos imponiendo
radicales cambios en Oriente Cercano; Francia ante
la comunidad europea en el tema de defensa ; el
revivir que aspiran los países que por décadas
vivieron oprimidos tras la “cortina de hierro”;
China, como India, como Sudáfrica, como Brasil
procurando sortear la etapa de países “emergentes”
a países “`potencia”.
Partidos políticos sin política
externa
En política, como en otras
actividades humanas, los hechos concretos valen
mucho más que las intenciones. En otros términos, la
actividad partidaria en el tema de política exterior
no puede reducirse a posiciones de principios o por
simples actos declaratorios, -que muchas veces
algunos de ellos están desteñidos por el tiempo.
Es justo considerar que, en términos generales,
que en muchos casos la política externa no cuenta
con adecuado profesionalismo , caso que se reitera
por años en Iberoamérica cuando lo importante es
que la diplomacia -como materia prima de la
política exterior, debe contar con una eficiente
estructura administrativa que es la que determina
el contenido efectivo de la misma.
Al analizar la Comunidad
Iberoamericana de Naciones en su función en el marco
internacional, se la calificó como un subsistema
dentro de otro sistema mayor que es el contexto
mundial. Como consecuencia, los permanentes cambios
en el sistema global (el mundo) determinan las
variables que deben adopta los variados subsistemas
que lo integran el “tablero internacional”. .
El gran tema de nuestro tiempo
en materia de política internacional, es
precisamente conocer y comprender la nueva imagen
del mundo, pues ésta se viene alterando desde los
finales de la Guerra Fría y, por demás, el sistema
bipolar Estados Unidos-Unión Soviética, que en
cierta forma equilibro por un largo período las
relaciones internacionales, ha dejado de existir. El
sistema unipolar es hoy quien señala el rumbo.
En relación a la Comunidad
Iberoamericana de Naciones, creada a principios del
presente siglo, luego de las Cumbres iniciadas en
1991 y mantenidas anualmente, es de esperar que
se consolide como una realidad política
incontrovertible; que no resulte producto de un
simple fruto pasajero -uno más-del voluntarismo ni
de la retórica de los gobiernos iberoamericanos;
sino de los hechos; un espacio propiamente regional
en el contexto del orden internacional que debe
concretar el loable fin de convertir a la región
como Comunidad, inserta y participativa en el
escenario internacional , donde actúan hasta hoy
-como dueños y señores absolutos- los grandes
agentes que manejan a su antojo el sistema
denominado como globalización.
LA
ONDA®
DIGITAL |
|