"Un referente fundamental"
Rodney Arismendi

Esteban Valenti
 

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Al volver del exilio en 1984 dijo:
"Volvemos más uruguayos, más
frenteamplistas, más comunistas
"
Carlos Tutzó

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Rodney Arismendi, constructor de
la unidad de la izquierda
y fundador del Frente Amplio

Niko Schvarz

 

 
 
 

 

"Un referente fundamental"
Rodney Arismendi
por Esteban Valenti

El otro día, cuando leía los resultados electorales del departamento de Cerro Largo me acordé del "flaco" Arismendi. ¡Qué cambio! Blancos y colorados juntos nos ganaron por algo más de dos mil votos, y les ganamos en Melo.

 

Una revolución electoral y cultural. Puede haber muchos episodios que nos recuerden a Arismendi, pero siempre el más fiel estará vinculado a la política, a su aporte, sus ideas y sus acciones relacionadas con el Partido Comunista, actuando en la sociedad y la política uruguaya.

 

En el mes de diciembre de 1989, pocos días después de ser electo senador por primera vez en su larga vida de parlamentario, de que un médico de izquierda, socialista, ganara las elecciones municipales de Montevideo y que la 1001 y su PCU obtuvieran un extraordinario resultado electoral, murió Rodney Arismendi. En ese momento era el presidente del partido, pero su nombre estará siempre asociado a la secretaría general y a los cambios iniciados en 1955.

 

Fue un gran dirigente, en la acepción que ese concepto tenía y tiene para la izquierda y para los uruguayos. Sus camaradas, compañeros y adversarios siempre le reconocieron ­ aún en medio de duras y severas polémicas­ su nivel político e intelectual, su sentido de la responsabilidad con el país y su fidelidad sin límites a sus ideas, profunda y radicalmente comunistas.

 

Su vida fue el comunismo. Desde que se vino de su Río Branco natal y dejó atrás aquel bastión blanco y llegó a la capital, sus prioridades fueron la lucha política por sus ideas y la defensa ideológica y cultural del marxismo leninismo. Lo hizo con seriedad, con pasión y con gran inteligencia. Me resulta imposible hablar de Arismendi a partir de una supuesta objetividad. Lo intento ­él lo merece­ y lo necesita la izquierda y la historia política de cuarenta años del Uruguay.

 

Esta es una época donde la unidad de la izquierda es la gran bandera distintiva de nuestras victorias, de nuestro gobierno, de la nueva victoria obtenida en estas elecciones. Es un rasgo distintivo de la izquierda uruguaya. En el largo y complejo proceso que nos llevó a la unidad está el aporte más importante de Arismendi, junto a otros grandes dirigentes populares de nuestro país.

 

La unidad sin exclusiones no fue una batalla sencilla, fuera del PCU y dentro del partido, como no lo fue el proceso unitario que la precedió en el movimiento sindical. Y por eso creo que es importante recordarla. En particular, en sus momentos más complejos. Fue Arismendi quien asumió la responsabilidad del apoyo que el PCU le dio al voto en blanco en 1982, de acuerdo a las posiciones que adoptó Líber Seregni. Fue un tema que exigió toda la visión estratégica y el respeto que le tenía a Seregni, considerando las complejas situaciones que nos imponía a todos la dictadura. Para Arismendi la unidad estaba por encima de todo.

 

Hay otro tema espinoso que quiero tratar, el de la relación entre los comunistas y los tupamaros. En pocas semanas tendremos a un tupamaro como presidente de la República. ¿Tiene eso algo que ver con Arismendi?

 

Directamente nada, pero me recuerda la actitud de principios que utilizó Arismendi en medio de las más duras polémicas, de las diferencias profundas que desde el punto de vista ideológico, político y práctico tuvimos con el MLN. Nunca utilizó el cálculo, la especulación sobre temas que implicaban serios peligros y riesgos para el propio partido e incluso para él personalmente. Visto en perspectiva y con visión histórica, esa relación tensa y polémica es parte de las mejores tradiciones de la izquierda uruguaya. Y ésa sí que era una actitud de principios e implicaba ­ incluso para él que era el líder indiscutido de los comunistas­, una dura batalla interna.

 

Si hay algo que recriminarnos, a nosotros, a sus camaradas de esos años, es precisamente el haber sido "indiscutido". Era el jefe en todo lo positivo, en las seguridades y firmezas que nos transmitía pero también en el bloqueo del sentido crítico que siempre debe existir en la izquierda y cuya ausencia la pagamos muy caro.

 

Hace 20 años se fue y la crisis profunda que vivió el PCU tuvo notorias causas externas, pero no creo decir ninguna novedad si afirmo que muchas cosas hubieran sido diferentes con Arismendi. Esta afirmación es también el reconocimiento de nuestras dependencias, de nuestras limitaciones y debilidades. Asumamos nuestra identidad en todos sus matices y para ello tratemos de situar con una mirada laica y crítica a nuestros propios referentes políticos y humanos.

 

Además de la política, Arismendi fue para generaciones de comunistas y de luchadores de izquierda, en el acuerdo y en la discrepancia, un referente fundamental. Para mí lo fue desde el punto de vista humano, además de camarada fue un entrañable amigo, que muchas veces recuerdo en las anécdotas y en las dudas y preocupaciones actuales.

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