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"Un referente fundamental"
Rodney Arismendi

Esteban Valenti
 

Al volver del exilio en 1984 dijo:
"Volvemos más uruguayos, más
frenteamplistas, más comunistas
"

Carlos Tutzó

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Rodney Arismendi, constructor de
la unidad de la izquierda
y fundador del Frente Amplio

Niko Schvarz

 

 
 
 

 

Al volver del exilio en 1984 dijo:
"Volvemos más uruguayos, más
frenteamplistas, más comunistas"
por Carlos Tutzó

Hace 20 años fallecía Rodney Arismendi, importante teórico marxista-leninista, y para nosotros el político de izquierda más influyente en el siglo XX en Uruguay. Lo afirmamos cuando el Frente Amplio, al conquistar el gobierno, concreta en parte la victoria de la concepción que contribuyó a elaborar

 

Estudiante enfrentado a la dictadura de Terra, afiliado al PCU en 1931. Director de "Justicia" y la revista "Estudios", redactor del diario "El Popular". Gran lector, de vastísima cultura, escribió decenas de libros que signaron la vida política, luchó por afirmar la cientificidad del marxismo-leninismo y expresarlo en la política. Combinó su tarea de secretario general del PCU con la labor parlamentaria. Decano de la Cámara de Diputados, electo senador en 1989, no llegó a ejercer porque falleció el 27/12/89, cuando el FA ganaba por primera vez la IMM.

 

Se educó y educó a miles en la solidaridad internacional, con Cuba, Vietnam y Nicaragua. Dio con firmeza el debate internacional como en la Conferencia de la OLAS, pero jamás en desmedro de la solidaridad. De sus aportes elegimos algunos que pesaron decisivamente en la vida del país y son vigentes en este 2009, vigentes en el sentido marxista, o sea, arismendiano, en constante confrontación con la realidad, modificándola y modificándose simultáneamente. Planteaba que "todo partido debe elaborar, inspirado en el marxismo leninismo, una teoría coherente de su revolución, pero también una táctica flexible y concreta, que en cada momento impulse el proceso revolucionario".

 

La revolución uruguaya

Fundamental propulsor de la elaboración de la teoría de la revolución uruguaya, o sea, del cambio de clases en el poder, estudió la base material de Uruguay y América Latina, su dependencia del imperialismo, las bases comunes para la unidad latinoamericana y el carácter de la revolución continental. Sobre esa base se definieron en 1955 las dos fases entrelazadas de la revolución "la agraria, antiimperialista, democrática, de liberación nacional; y su posterior fase socialista", y cómo acumular fuerzas, creando la fuerza social de la revolución a través de la lucha, la organización y la unidad de los trabajadores y las grandes masas y de los sectores más democráticos y progresistas.

 

Se aplicaron los llamados tres círculos de la táctica: la lucha, organización y unidad del movimiento sindical y social; la unidad política; y la construcción de un gran PCU de masas y de cuadros inserto en la sociedad.

 

Implicaba construir la unidad sindical, social y política en torno a un programa de transformaciones, concibiendo la unidad en la diversidad como un tema de principios para el movimiento popular.

 

De esa concepción fértil y del encuentro con otros sectores sociales, con políticos y personalidades, resultaron: la creación del Fidel 1001 en 1962, el Congreso del Pueblo en 1965; la creación de la CNT en 1966 y el nacimiento del Frente Amplio en 1971.

 

Cuando la dictadura fascista asoló el país para eliminar el papel de la clase obrera, del FA, del PCU y de los sectores democráticos, y aplicar la estrategia neoliberal, el PCU plantea 2 grandes definiciones; por un lado, ni un minuto de tregua a la dictadura; y por otro, identificando como enemigo principal del pueblo a la dictadura oligárquica aliada a EEUU, la unidad y convergencia de todos los sectores democráticos para derrotarla.

 

Derrotada ésta por la lucha popular, planteó en 1985 la necesidad de un gobierno del FA, o del FA y sus aliados, concretado poco después al surgir el Encuentro Progresista y las Nuevas Mayorías.

 

Polemista

Polémico hacia el PCU, luchando por convertirlo en una unión dialéctica de teoría, táctica y organización, enfrentando el dogmatismo, el sectarismo y el acostumbramiento a las dificultades. Daga filosa contra la derecha, desnudó la dependencia de EEUU, la política económica antipopular y los pasos hacia el golpe de Estado. Debatió en el seno de la izquierda siendo agudo y polémico, pero nunca puso en riesgo la unidad. Confrontó con ideas anarquistas de hacer la revolución con cooperativas, también con los compañeros del MLN acerca de las vías de la revolución, afirmando que las masas debían ser protagonistas de su destino y no espectadoras de los cambios (por eso valoramos las palabras de Mujica" nos costó una vida aprender que el poder está en el corazón de las grandes masas"), con otros sobre el carácter fascista de las dictaduras; con el PGP y el PDC contra la teoría de los bloques y las dos izquierdas inició una autocrítica sobre lo que ocurría en el campo socialista.

 

Nos queda la enseñanza de que la crítica justa ayuda más a la izquierda que a la derecha. Su importancia se agiganta porque luchó por construir un Partido Comunista que fuera una fuerza política capaz de impulsar estas ideas en la sociedad. Trabajó junto a gigantes del pensamiento y de la acción como Massera, Enrique Rodríguez, Bleier y otros para construir una dirección colectiva. Más allá de su genialidad, nunca hubiera sido el Arismendi que reconocemos si no hubiera sido parte de un intelectual colectivo que debatía, pensaba y ejecutaba, de un partido de combate.

 

 Su concepción de partido

Al volver del exilio en 1984, todavía en dictadura, con decenas de miles de personas en las calles y en el acto, sintetizó una seña de identidad del PCU: "Volvemos más uruguayos, más frenteamplistas y más comunistas que siempre".

 

Esas decenas de miles reconocían el papel del PCU en la lucha por la unidad, en el combate a costa de sacrificios inenarrables contra la dictadura, en su contribución a que el exilio estuviera de cara al país, y el mérito de ser un solo partido en el exilio, la cárcel y la clandestinidad, siempre funcionando y con una sola orientación.

 

La convicción en las ideas que defendíamos, la seguridad de una victoria que trascendía la tragedia personal permitió al PCU ser el principal partido de la resistencia contra la dictadura como dice Gerardo Caetano; soportar 12 años con decenas de miles de despedidos y exiliados, con cerca de 6.000 presos que enfrentaron la tortura, la muerte y la cárcel, con decenas de asesinados y desaparecidos, con miles de clandestinos.

 

Mucho tuvo que ver en esto Arismendi con su prédica y ejemplo. Una frase de Arismendi al recibir al poeta comunista español Marcos Ana, estaba y está en el carné del PCU, el que él llevó hasta el último día de su vida, el mismo que hoy recibimos con alegría y portamos con orgullo miles de comunistas de su Partido.

 

 El concepto de avanzar  en democracia

Decía Arismendi: "Lenin habla del desarrollo de la democracia alude a un proceso histórico social, económico, político, ideológico, cultural que transcurre y se desenvuelve en el interior de la democracia. Con esta óptica pensamos el FA y en función de ella elaboramos las categorías de consolidar la democracia y avanzar en democracia sobre las cuales se asientan la estrategia y la táctica del Partido".

 

"Allá por los 60 empezamos a concretar más la elaboración de la categoría 'democracia avanzada', que ya habíamos manejado en nuestros congresos, como una fase de desarrollo social y económico que deriva de la profundización de la democracia, vía de aproximación peculiar que es una transformación económica, social y política y una singular correlación de fuerzas que permite y facilita ese desarrollo de la democracia hasta sus últimas consecuencias, que no suponen un solo acto súbito sino un desarrollo. Su ritmo depende de las correlaciones de fuerzas y de la conciencia de las masas y supone la existencia de un gran bloque transformador democrático radical y popular y de un gran partido de los trabajadores".

 

"La Democracia Avanzada no es un acto ni el carácter automático del gobierno que empieza en marzo. La democracia avanzada es un proceso de combate programático, reivindicativo, que empieza ya pero que debe seguir mañana, de desarrollo de la lucha de clases en determinadas condiciones, de vigencia de las reivindicaciones, de conquistas mediante el empuje popular. Desde luego, también será un gobierno si es el que surge por el triunfo del Frente Amplio, pero incluso en tal caso sería un proceso".

 

De todo lo anterior se desprende la relación actual de Arismendi con el mundo, donde Arturo Ui sigue agazapado y también asoma el socialismo. El pregonado fin de la historia de Fukuyama languidece escuálido de inanición y falsedad. Golpea al mundo la crisis económica del capitalismo, que convirtió al neoliberalismo en plan macabro impuesto a sangre y fuego y que hoy revienta financieramente. El imperialismo ostenta, peor que ayer, su contenido guerrerista, fascistizante, expoliador, enfrentado con América Latina que avanza hacia una relativa autonomía. Vuelve con fuerza el socialismo como opción, y asoma, la concepción ­ necesariamente continental­ de avanzar en democracia y del papel de los trabajadores y del pueblo. Hemos avanzado en democracia en varios aspectos, siempre contradictoriamente y afirmamos que no hay democracia real sin justicia social. Con el trasfondo de dos proyectos de país antagónicos enfrentados, las ideas centrales de Arismendi hoy están en debate, y de su resultado dependerán los destinos de nuestra patria. Arismendi marcó diversos caminos a explorar y desarrollar; este partido, su PCU, no fallará.

*Carlos Tutzó | Secretario de Organización del PCU - Edil de la 1001 y del FA

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