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Rodney Arismendi, constructor de
la unidad de la izquierda
y fundador del Frente Amplio
por Niko
Schvarz
El 27 de diciembre de 1989 se
extinguía la vida de Rodney Arismendi, máximo
dirigente del Partido Comunista del Uruguay en toda
su historia, uno de los forjadores de la unidad de
la izquierda y fundador del Frente Amplio en 1971.
Lo recordamos hoy, en vísperas de inaugurar el
segundo gobierno frenteamplista. Ahí hay mucho de su
obra.
El había sido electo senador
por la lista 1001, pero no llegó a desempeñar el
cargo. Antes, durante 27 años ininterrumpidos había
ocupado una banca como diputado por el PCU y el
Fidel, hasta que el golpe de Estado clausuró el
Parlamento. En una sesión memorable, el 4 de agosto
de 1971, diputados de todos los sectores políticos
le rindieron homenaje, al cumplir un cuarto de siglo
de actividad, por la consecuencia y la lucidez en la
defensa de sus ideas. Esa sesión, con los
fundamentos de votos de todos los legisladores, está
recogida en los anales parlamentarios, pero también
como frontispicio de la reedición por parte de la
Cámara de Representantes de su obra magistral "Para
un prontuario del dólar (Al margen del Plan Truman)",
escrita en 1947, y que presagiaba el curso del
imperialismo norteamericano en la "guerra fría" como
aspirante al dominio mundial y a mantener a América
Latina como su patio trasero. La Cámara reeditó
asimismo una selección de sus obras (entre ellas
"Problemas de una revolución continental") y de sus
discursos parlamentarios.
Nacido en Río Branco,
departamento de Cerro Largo, el 21 de marzo de 1913,
Rodney Arismendi desarrolló una militancia sindical
y política en su departamento natal, fue dirigente
estudiantil, tuvo intensa participación en la lucha
contra la dictadura de Terra, estuvo con Alba
Roballo junto al féretro de Julio César Grauert,
participó en la campaña de solidaridad con la
República Española, durante la época de la guerra
fue redactor responsable de Diario Popular, lo que
le valió 47 procesos por parte de las fuerzas que
estaban con el eje, por lo que debió exiliarse, y
retornó al ser convocado para ocupar una banca de
diputado. Afiliado al PCU desde comienzos de los
años 30, Arismendi fue electo primer secretario en
el XVI Congreso de setiembre de 1955, que significó
una renovación en todos los órdenes de esta
organización política. En un gesto que tiene pocos
(o ningún) antecedente, renunció a ese cargo después
del retorno a la democracia, en 1988, para propiciar
una renovación de la dirección partidaria. La
reunión del CC en que se debatió este tema es
recordada por los participantes por su alto nivel
político y humano. El XXI Congreso del PCU, en el
año señalado, lo designó presidente del Partido, y
en el mismo rindió un informe sobre la situación
internacional, en un año de definiciones cruciales
en ese dominio. A lo largo de todos esos años
Arismendi hizo una contribución fundamental al tema
de la unidad de todas las fuerzas políticas de
izquierda.
Si hoy el Frente Amplio es
gobierno y se apresta a su segundo período de
realizaciones, si es la primera fuerza política en
todo el país, si ha superado en dos elecciones
sucesivas, con distintos candidatos, a blancos y
colorados sumados, si ha conquistado siete
intendencias en el Interior y tiene abiertas las
posibilidades de conquistar otras en mayo próximo,
si su influencia se irradia hasta el último rincón
del Uruguay profundo, a los pequeños pueblos y
caseríos de todos los departamentos, eso es también
el fruto del esfuerzo sin pausa de Rodney Arismendi.
El Frente Amplio, alternativa
concreta del poder popular
La Fundación Rodney Arismendi,
que se preocupa por mantener vivo y salvar del
olvido su pensamiento, organizó para los días 13, 14
y 15 de setiembre 2001 un encuentro internacional
sobre "Vigencia y actualización del marxismo en el
pensamiento de Rodney Arismendi", que se inauguró en
el Paraninfo de la Universidad con la presencia del
rector Rafael Guarga, recibió múltiples mensajes
entre ellos el de Tabaré Vázquez como presidente del
Frente Amplio-Encuentro Progresista, y contó con la
participación de figuras representativas de
Alemania, Cuba, Brasil, Argentina, Chile, Portugal,
entre otros. El temario estaba dividido en tres
bloques: I) El marxismo, una concepción y un método
para enfrentar los desafíos del nuevo milenio; II)
Democracia, democracia avanzada y socialismo; III)
Por la unidad de la izquierda a la conquista del
gobierno. Todas las ponencias presentadas están
recogidas en un libro de 316 páginas editado por la
Fundación.
Con relación al punto III), se
señaló que Arismendi desempeñó un papel de primer
plano como impulsor de la concepción de la unidad
total de las fuerzas de izquierda, sin exclusiones,
que se concretó en el Frente Amplio. A partir del
XVI Congreso, de setiembre de 1955, profundamente
renovador y removedor, se fundamentó la concepción
de la unidad en el plano sindical y en el terreno
político, que en pocos lustros modificó radicalmente
el panorama político y social del país, y con el
nacimiento del Frente Amplio colocó en el orden del
día el tema del poder del pueblo. En libros (como
"La revolución uruguaya en la hora del Frente
Amplio"), en conferencias e informes, Arismendi
desarrolló estas ideas desde todos los ángulos.
Propuso "la conformación del Frente de los
partidarios de la izquierda sin exclusiones como
primer paso concreto de unidad político-electoral
con vistas al amplio frente futuro de todo el
movimiento antiimperialista y democrático". Poco
después podía comprobar que "el gran movimiento
nacional que se forja en Uruguay fue construido
ladrillo a ladrillo y batalla a batalla en la doble
acción de la clase obrera y el pueblo en el plano
social y del proceso de unidad en el plano político.
Del conjunto de estas batalla surgió y se definió
una nueva conciencia política que lleva al Frente
Amplio, la alternativa concreta del poder popular".
Fue también él quien nos legó
esta enseñanza, que cobra enorme significación en
todas las instancias definitorias: "Forjar y
desarrollar la unidad; ser unitarios y mil veces
unitarios. Los límites de la lucha ideológica están
condicionados a los límites de la unidad".
Los principales jalones
En esta nota nos referimos
exclusivamente a los aportes de Arismendi a la lucha
por la unidad de la izquierda y del pueblo uruguayo,
dejando de lado su actuación por la unidad del
movimiento comunista y obrero internacional,
relevante al extremo de que presidió y realizó el
resumen final de la última reunión del movimiento,
que tuvo lugar en 1969 en Moscú.
Los principales jalones de esta
actividad en el plano nacional están recogidos en
otra publicación de la Fundación Arismendi, que
lleva por título "Rodney Arismendi, la construcción
de la unidad de la izquierda". Son 29 textos, que se
inician con el planteo de la unidad en el XVI
Congreso de 1955, siguen las dos cartas al Partido
Socialista con la propuesta de unidad que fue
rechazada, luego las iniciativas de unidad sobre una
base más amplia, englobando a todas las fuerzas de
izquierda, avanzadas y antiimperialistas, que
emergieron de los XVII, XVIII y XIX Congresos hasta
culminar en el XX Congreso de diciembre de 1970, que
estuvo rodeado por los dirigentes de todas las
fuerzas de izquierda y sirvió de acicate para
impulsar la fundación del Frente Amplio, que ya
había madurado y se concretó el 5 de febrero del año
siguiente. En el período posterior, signado por la
campaña hacia las elecciones de noviembre de 1971,
se recogen sus trabajos que forman parte de la
publicación titulada "La revolución uruguaya en la
hora del Frente Amplio", en particular su discurso
de fondo del 28 de mayo en El Galpón. Ahí nos lega
esta reflexión: "Cuando el gobierno está al alcance
de la vista como una playa para un barco que se
acerca luego de un largo derrotero, sería estúpido,
criminal o suicida perder de vista el objetivo y
naufragar en las pocas disidencias internas. Hacia
la victoria: el pueblo unido, jamás será vencido".
A raíz del brusco corte
producido por el golpe de Estado, el objetivo
cardinal pasó a ser el derribamiento de la dictadura
a través de la más amplia unidad de todos los
sectores políticos y sociales de oposición. La
orientación del llamado "A la clase obrera y el
pueblo oriental", emitido en agosto de 1973, era que
en la lucha contra el fascismo debemos ser cada vez
más amplios y se marcaban cinco direcciones de labor
para canalizar todas las energías antidictatoriales
latentes en el seno del pueblo. Era la "unión de
todos los orientales honestos". Ese llamado contiene
una valoración ceñida de la heroica huelga general
de 15 días contra el golpe. Siguen los documentos de
los 11 años largos de lucha contra la sangrienta
represión dictatorial, en que el PCU, bajo la
dirección de Arismendi (primero clandestino, luego
encarcelado y por último en el exilio al ser
expulsado el país), actuó como uno solo en la
cárcel, la clandestinidad y el exilio y dio una
contribución invalorable a la concreción en el
exilio de la Convergencia Democrática contra la
dictadura, al mismo tiempo que bregaba por defender
la continuidad del Frente contra las diversas
tendencias a minimizar su influencia, a diluirlo, a
declararlo caduco o a reemplazarlo por otras
formaciones verbalistas e inconsistentes. Entre
otras cosas, allí se esclarece la firme posición a
favor del voto en blanco en el plebiscito organizado
por la dictadura en noviembre de 1982, que provocó
no pocas tergiversaciones. Se incluyen también
valiosos textos sobre la unión de marxistas y
cristianos. Cuando ya se anunciaba el final del
período dictatorial se precisaron las definiciones
sobre la democracia avanzada y sobre las relaciones
entre democracia y socialismo, como veremos.
Testamento sobre democracia y
socialismo
"La lucha por la democracia es
parte inseparable de la lucha por el socialismo",
decía Arismendi recordando las enseñanzas de los
maestros del marxismo-leninismo. Su último trabajo,
publicado en el Nº 104 de setiembre 1989 de la
revista Estudios (de la que era director), tres
meses antes de su muerte, se titula "Nuevos
problemas de América Latina al tramontar los 80 y el
papel de la izquierda" y es una continuación de sus
reflexiones acerca de la revolución continental.
Allí examina los nuevos
problemas de América Latina en el período de
recuperación de la democracia después de la caída de
las dictaduras fascistas nacidas de la
contraofensiva del imperialismo expresada en
particular en los golpes de Estado de 1964 en Brasil
(el golpe de Lincoln Gordon) y en 1973 en Uruguay y
Chile (el golpe de Nixon y Kissinger, de la Braden
Copper y la ITT). Extrae conclusiones acerca de la
unidad más amplia de todas las fuerzas
antidictatoriales en la lucha contra el fascismo,
como fue el caso en Uruguay. Se refiere asimismo a
la importancia de las elecciones que ese año habrían
de realizarse en distintos países, Uruguay entre
ellos. Cita la Introducción escrita por Federico
Engels en 1985 a "Las luchas de clases en Francia"
de Carlos Marx, en la que aquél recordaba que "ya el
Manifiesto Comunista había proclamado la lucha por
el sufragio universal, por la democracia, como una
de las primeras y más importantes tareas del
proletariado militante" y agregaba que se trataba de
convertir dicho sufragio universal "de medio de
engaño (duperie) que había sido hasta aquí un
instrumento de emancipación".
El quid del artículo radica en
el análisis de los problemas de la democracia en su
relación con el socialismo, temas que ya habían
venido siendo elaborados en las últimas reuniones
del CC efectuadas en el exilio en 1983 y 1984, en
particular en la definición de los conceptos de
consolidar la democracia y avanzar en democracia, y
la categoría de democracia avanzada, que expresó no
sólo un lema político sino una síntesis ideológica.
En ese trabajo póstumo se da un paso adelante en la
elaboración conceptual. La democracia avanzada es
considerada como una peculiar "vía de aproximación"
que apunta al socialismo, sustentada en un gran
bloque transformador, democrático-radical, popular y
antiimperialista. Arismendi subraya además que "en
nuestro proyecto de socialismo se integran los
valores universales de la democracia". Culmina con
la siguiente formulación:
"La consolidación y defensa de
la democracia y su profundización se nos aparece
como faena central en este momento y en este final
del siglo XX. Inclusive para llegar a conquistar y
construir un día una sociedad socialista".
En este sentido puede
considerarse como su testamento político.
LA
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