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Carlos Palleiro premio 2010 de la
Academia Nacional de Letras
por Wilfredo Penco
El 26 de Mayo coincidiendo con el Día
Nacional del Libro, la Academia Nacional uruguaya de
Letras homenajeó con un acto al artista plástico
Carlos Palleiro.
La ceremonia, desbordada de público,
se realizo
en la casa que fuera de Julio Herrera
y Reissig. Lo que se puede leer a continuación son
las intervenciones en el evento del Dr. Wilfredo
Penco, presidente de la Academia, Gabriel Peluffo
Linari, director del Museo Blanes y Carlos Palleiro.
Ver video del acto

Aunque desde hace
muchos años, la Academia Nacional de Letras se ha
sumado, de diversas maneras, a las celebraciones del
Día del Libro en Uruguay, con motivo de cumplirse un
nuevo aniversario de la fundación de la primera
biblioteca pública nacional, por cuarto año
consecutivo lo hace expresando su reconocimiento a
quienes se han destacado como grandes promotores del
libro en el país.
Primero fue Nancy
Bacelo, fundadora y directora de la ya legendaria
Feria Nacional de Libros y Grabados. Después Heber
Raviolo, fundador y director de las tan fecundas y
perdurables Ediciones de la Banda Oriental. El año
pasado tributamos homenaje a Amanda Berenguer y a la
memoria de José Pedro Díaz como editores de los
preciosos libros que ambos publicaron en su imprenta
La Galatea hace más de medio siglo.
Todos recibieron como
premio académico una placa de bronce con un diseño
del maestro Francisco Matto ejecutado por su
discípulo Gustavo Serra especialmente para la
Academia.
Este año hemos
elegido, como trayectoria a ser premiada, la de un
artista de primera línea en el diseño gráfico
uruguayo y latinoamericano: Carlos Palleiro, cuya
relevante obra es síntesis de portentosa imaginación
lúdica, amplio despliegue cromático, irrenunciable
rigor técnico y, sobre todo, compromiso con su arte
y con su tiempo.
De este modo se suma
a la nómina de reconocimientos una personalidad que
admiramos y a la que los uruguayos y no solo los
uruguayos debemos –en particular autores y lectores-
que la calidad del libro como objeto haya alcanzado
altos niveles de desarrollo a escala masiva en
nuestro continente, haciendo en consecuencia más
disfrutable desde el punto de vista estético la
producción textual (de Acevedo Díaz a Carpentier, de
Onetti a Felisberto y Arriola) destinada a la
lectura.
Desde que el invento
de Gutenberg irrumpió, a mediados del siglo XV, como
la “nueva medida del mundo”, han corrido ríos de
tinta, imágenes y tipografías, con el fin de
estimular la mirada sobre la página que ha dejado de
ser mera página en blanco. Como los antiguos
calígrafos, los diseñadores modernos apostaron al
refinamiento visual y la contundencia gráfica
porque, como recuerda el catalán Enric Satué, ya lo
advirtió James Joyce cuando dijo que “No es lo mismo
una palabra vista que oída”.
Por supuesto que no
es lo mismo y en esa línea inconmovible, en esa
centenaria tradición, renovada cada siglo, se
inscribe la obra de Carlos Palleiro.
En esta nuestra sede,
que hace un siglo fue casa y tertulia de Julio
Herrera y Reissig y también su Torre de los
Panoramas, desde cuyo mirador se siguen divisando
los barcos que esperan turno para entrar en el
puerto de Montevideo, nos honramos en recibirlo como
compatriota y amigo y agradecerle que haya recorrido
miles de kilómetros, desde la ciudad de México,
donde se radicó hace 34 años, para estar esta mañana
con nosotros.
Al tiempo de
agradecer asimismo, en nombre de la Academia, a
todos quienes nos acompañan y acompañan a Palleiro
en el día de hoy, ofrezco la palabra al Ac. Gabriel
Peluffo, quien se referirá a la tarea artística de
nuestro homenajeado.
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