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Quiero dedicarle este premio
a Anhelo Hernández
por
Carlos Palleiro
Ver video del acto

Sres. de la Academia
Nacional de Letras de Uruguay:
Muchas
gracias por la distinción, honor y compromiso que
conlleva recibir este reconocimiento por mi
contribución a la difusión del libro.
Amigas y
amigos, señoras y señores:
Hoy, 26 de mayo de
2010, Día Nacional del Libro, agradezco su presencia
por estar conmigo para que seamos copartícipes del
premio con que me distinguen.
Quiero dedicarle este
premio a Anhelo Hernández, notable amigo, notable
ser humano, maestro de maestros.
Quiero contarles
algunos recuerdos sobre él que se acumularon durante
48 años. En aquella época Anhelo no era el Gran
Anhelo, era el papá de Moriana.
Un día de 1966, en
plena campaña electoral, Anhelo apareció en el
taller de propaganda de la calle Justicia,
blandiendo su compás áureo: Instrumento mágico y
misterioso. Ni idea de qué era eso y menos de los
pases raros que Anhelo hacía con él. Ese día me dije
que yo tenía que tener un compás como ése. Dos años
después hice realidad ese sueño, y de ahí en
adelante, el compás y la sección áurea me acompañan
en toda mi actividad plástica y docente.
Otro recuerdo, más
cercano, de hace dos o tres años, cuando lo visité
para mostrarle mis bichos de Animalerías, y él a su
vez me mostró lo que estaba haciendo con técnicas
digitales: ¿Anhelo, El Maestro, con técnicas
digitales? Dibujaba con una tableta digital e
imprimía sus grabados en gran tamaño. Le pregunto:
Che, Anhelo ¿pero eso, sigue siendo un objeto
artístico? Y me contestó: Dejate de joder, todo se
vale. Y me dejó pasmado y tranquilo.
Le dije entonces: Gracias, y le digo ahora, gracias
Anhelo.
Quien me introdujo en
este mundo maravilloso de los libros y de lo
editorial fue Beto Oreggioni, notable editor, gran
ser humano y gran amigo. Hacer las portadas de Arca
Editorial fue tremendo paquete que yo, en esa época,
no era consciente de lo que significaba para la
cultura uruguaya; era un joven irreverente y
desfachatado, eso sí, muy entusiasta. Bajo la
dirección de Beto hicimos muchas cosas, creo que
buenas. Gracias Padrino.
Ustedes disculpen,
pero tengo que seguir nombrando gente culpables que
yo hoy esté ante ustedes aburriéndolos con tantos
recuerdos. Espero que este discurso no sea un pase
de lista:
No lo vieron a Molina
que no pisa más el bar…
Mis maestros: Primero
José María Campaña, El canario.
Che Campaña, yo quiero ser afichista, le dije.
Entonces año 64-65, me puso una ramita con un limón,
y dale a dibujar. Yo me preguntaba qué tendría que
ver ese limón con ser afichista como el Pacho Barnes,
Carlos Pieri, Menchi Sábat, Cholo Loureiro, Antonio
Pezzino, el equipo AS o como el mismo Carrozzino,
mis dioses. Pero perseveré. En el taller de
Justicia, lo mismo barría, que dibujaba o ayudaba
con los diseños de otro grande, Rímer Cardillo.
Campaña me presentó
con Barnes para que siguiera mi aprendizaje. Aprendí
todo lo que fui capaz. Él con una generosidad y
paciencia enormes, me condujo por los caminos del
buen diseño.
El Pacho me reveló al
magenta y su maridaje con el naranja, también la
relación incestuosa que mantenían el verde luz con
el azul cian (creo que aún son pareja). Con Barnes
había que dibujar en serio pero siempre con mucho
humor. Pero más que nada, había que pensar. Desde
que empecé con esto, que antes no se llamaba Diseño
gráfico, lo más importante, lo que definía todo, era
y es la idea, las ideas y las palabras. Y, el rigor
y el compromiso.
De ahí en adelante
muchos proyectos, y la campaña del 71.
En 1976 ya en el
exilio, en Buenos Aires, mi familia y yo nos fuimos
a México como refugiados de la ONU. Él con Beatriz
Doumerc y sus hijos partieron para Brescia, Italia,
después que la triple A los amenazara por haber
ganado el Premio Casa de las Américas en Cuba.
No puedo dejar de
mencionar que estuve un tiempo como aprendiz del
Vasco Aizaguer, viejo propagandista, haciendo
pintadas profesionales en los muros de Montevideo.
Y tampoco puedo
olvidarme de Ema Massera quien me enseñó, un domingo
de junio de 1962, en Canelones 1435, lo más
elemental de las letras: con un rectángulo de tres
cuadrados de base por cinco de alto, se pueden hacer
todas las letras, todos los números y todos los
símbolos. Con eso escribí: FAE, Frente de Avanzada
Estudiantil del Liceo Nocturno 1, glorioso.
Tres por cinco, fácil
como una milonga o un cielito o la vida. Las letras
y luego las palabras, y las palabras son ideas, y
son canciones y son libros.
Para finalizar la
parte de recuerdos y agradecimientos, ahora le toca,
no a una persona, sino a un país: México, porque es
el país que, con una generosidad sin límites, acogió
a mi familia y a mí, y a una gran cantidad de
compañeros uruguayos perseguidos políticos de la
dictadura, porque es mi segunda patria y porque me
ha dado todo para desarrollarme en mi carrera
profesional, tanto como plástico, como diseñador
gráfico, como docente (gracias Ibero Puebla), y,
claro, como persona.
Hago libros, portadas
de libros e interiores de libros. El diseño
editorial es una rama interminable del diseño
gráfico. Cuando pensamos en diseño editorial,
pensamos en comunicación, en medios que usamos para
imprimir y llevar noticias, ideas, verdades,
mentiras, propaganda, publicidad, conocimientos,
ciencia, descubrimientos, esperanzas, poesía,
sentimientos, emociones, color, dibujos, fotos,
grabados, ilustraciones, recetas culinarias,
chistes, caricaturas, humor. Nos llegan diarios,
periódicos, folletos, libros, que nos hacen pensar,
soñar, divagar, sentir, emocionar, enojar,
disgustar, gustar, reír, gozar. Pero que siempre nos
alcanzan una herramienta para estar con nosotros
mismos.
Libros hay para todos
los gustos y de todo tipo. Novelas, cuentos,
ensayos, libros de divulgación, de superación
personal, de poesía, de arte, de fotos, de
arquitectura, libros para niños, libros de diseño,
de ciencias, de ciencia política, de ciencias
sociales, de matemáticas, de física, de química,
diccionarios, cancioneros, libros de filosofía, de
sicología, de historia, de ciencia ficción, de
ecología, de astrología, de astronomía, de ciencias
ocultas, de música, de parasicología, de humor, de
religión, de agricultura, de cocina tailandesa. ¿De
qué no hay libros?
Libros hay de todos
los tamaños tanto de medidas como de cantidad de
páginas: cuadrados, verticales, apaisados, chicos,
grandes, muy grandes, gordos, flacos, finitos,
gruesos, viejos, muy viejos, nuevos, pesados,
insoportables, livianos, rojos, negros, amarillos,
magentas, naranjas, azules, verdes, grises.
En fin, hay libros de
todos los temas, de todos los tamaños, de todas las
edades, de todos los colores.
Entonces ante esa
vastedad ¿cómo diseñar un libro?
Los
diseñadores nos enfrentamos a un sinfín de
posibilidades sobre las que tenemos que decidir y
diseñar.
Quién nos pide el
trabajo, qué editorial, de qué es el libro, para
qué, para quién, el tiraje, intenciones, colección,
tipo de papel, tamaño, cantidad de páginas, autor,
si lo conocemos, qué escribe, qué ha publicado, si
vive, etcétera.
El tamaño: En general
se trata de diseñar de acuerdo a los formatos de
papeles de plaza para que no haya desperdicio. Luego
definir si es vertical, apaisado, cuadrado, tener en
cuenta la cantidad de páginas, porque si es poco
texto y elegimos un tamaño grande, el libro va a
quedar finito, y si es al revés, quedará un
ladrillo. Para eso se hace un domi que se ve con el
editor.
La caja tipográfica:
medianiles iguales o áureos, el famoso diseño de
Leonardo de 1 cabeza, 2 boca, 3 pie y 4 lomo, de
acuerdo a las manecillas del reloj o al revés. La
caja centrada, cargada a la izquierda o a la
derecha, hacia arriba o hacia abajo, áurea, a
tercios, una columna, dos o tres, parejas o
desparejas. Diseño en espejo non y par o iguales.
Los tipos: con patín
o serif, o de palo seco, clásica, nueva, ver el
rendimiento o escape. Dicen más legible con patín
¿será? Depende de muchos factores: el ojo de la
letra, el ancho de la línea, la interlinea,
etcétera. Luego definir el cuerpo del texto, la
interlínea, ínter párrafos en general, no. Notas al
pie o al final del capítulo o del libro. Sangría,
bandos, párrafo francés, citas, comillas, uso de
negritas y cursivas. El texto alineado a la
izquierda sin cortar palabra o justificado con corte
de palabra. Títulos centrados o a la izquierda,
descolgados de títulos y de texto, capítulos siempre
en non o adonde caiga. El orden del libro: 2 blancas
de cortesía o 1 falsa, 2 blanca, 3 portadilla, 4
legal, 5 índice o dedicatoria e índice al final,
viudas, huérfanas, colitas, etcétera.
Folios: a la
izquierda o derecha, arriba, abajo, al centro o por
ahí o en un lugar áureo, grande chico, del mismo
tipo que el texto o no, con garigoleos, positivo o
negativo, con color o sin folio. Con cornisa o sin
cornisa.
Acápite: Porque
ese cielo azul que todos vemos
ni es cielo ni es
azul; ¿y es menos grande,
por no ser realidad, tanta belleza?
Bartolomé Leonardo de Argensola
(La
versión del tango Maquillaje de los hnos. Spósito,
dice: Porque ese cielo azul que todos vemos / ni es
cielo ni es azul; lástima grande, / que no sea
verdad, tanta belleza. Lupercio Leonardo de
Argensola. Que yo escuché por primera vez en un
disco de Piazzolla que me vendió Jorge Barlota
Mario Levrero cuando él tenía una librería en
la calle Soriano. Adriana Varela repite esa versión
errónea)
Una vez definido eso
y algunas cosas más, entonces diseñamos página por
página. El libro es puro detalle.
Cuando diseñamos,
elegimos, optamos.
El diseñador es un
hacedor de cultura. No es un espectador frío y
distante. sino un revulsivo de cambio de la realidad
que le tocó vivir, es parte de esa realidad, un ser
humano que toma partido por las cosas, que opina,
que tiene convicciones, preferencias, gustos,
afinidades. Siempre se toma partido, incluso cuando
no se toma partido estamos opinando. Dijo Carlos
Chasalle: Yo tomo partido incluso cuando se discute
la dirección del viento.
A veces ese
compromiso significa tomar partido por el buen
diseño, por los buenos dibujos, por la buena
tipografía, por la calidad, por lo estético y lo
ético.
En los últimos
tiempos al diseño gráfico le han llegado tendencias
reduccionistas, facilongas, globalizantes, lights,
sin contenido, sin compromiso. Ese diseño
desmoviliza, pervierte, porque se pierden las
identidades nacionales y regionales.
Lo valioso de lo
nacional es su particularidad en su universalidad,
no en lo global.
Están transformando a
las editoriales en negocios que den mucho dinero. El
negocio por encima de todo. La mercadotecnia es
diosa. Lo nuevo, lo distinto, lo intuitivo, lo
creativo, el arte, no cuentan. Una amiga me decía:
“Las editoriales de nuevo tipo, han exiliado a la
inteligencia y al arte”.
Para diseñar es
fundamental la pasión, el amor. Querer con alma y
vida lo que uno hace. Amar locamente lo que se
dibuja, lo que se diseña, como se ama a una mujer.
Entonces la pasión y
también el humor. No hay mejor arma que el humor, la
gracia, la ironía, el chiste gráfico. Yo exijo en un
diseño gráfico, como mínimo un chistecito, algo que
me mueva a sonreír.
Pasión, humor y
concepto. Sin ideas no hay diseño.
Parafraseando a
Eduardo Galeano, hablando de fútbol: “Yo voy por
las canchas mendigando una buena jugada”.
Yo voy por las librerías, por las calles, mendigando
una buena idea, mínimo, una idea.
Pasión, humor, idea y
compromiso. Es necesario diseñar comprometiéndose
con la vida, con uno mismo, con la lucha por las
mejores causas de la humanidad, con el propio
diseño, para llenar de esperanza y alegría la
existencia. Por eso soy partidario del diseño de
autor, del diseño de opinión.
Como canta Atahualpa
Yupanqui en “El payador perseguido”:
…Si uno pulsa la
guitarra
Pa’ cantar coplas de
amor,
De potros, de
domadores,
De la sierra y las
estrellas,
Dicen que cosa más
bella,
Si canta que es un
primor.
Pero si uno como
Fierro,
Por ahí, se larga
opinando,
El pobre se va
acercando
con las orejas
alertas,
y el rico vicha la
puerta
y se aleja reculando.
Defiendo ese diseño
gráfico opinador, porque creo que es el único que
contribuye a la liberación y la felicidad del ser
humano.
Y como decía Wimpi:
Si algo te pasa que
sea para bien.
Muchas gracias
LA
ONDA®
DIGITAL |
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