(Encuesta de DW) Cómo es hoy vivir en Rusia. Los sondeos oficiales indican que el ánimo de la población en Rusia está empeorando a medida que aumenta la presión económica. Incluso los principales institutos de sondeos de Rusia, entre ellos los estatales VCIOM y FOM, así como el independiente Centro Levada, registran un claro deterioro del ánimo de la población.
El Kremlin, sin embargo, insiste en que la situación se mantiene estable. Ante la contradicción, la agencia de noticias alemana DW intentó recurrir a la opinión ciudadana. Invitó a sus usuarios en redes sociales a compartir sus experiencias. Por razones de seguridad, todas las respuestas fueron anonimizadas.
La primera conclusión es que la escasez de combustible está alterando la vida cotidiana. Crece el descontento por los salarios mientras empeoran las perspectivas laborales. La planificación a futuro ha dado paso a estrategias para salir del paso en el corto plazo, en un contexto de creciente ansiedad en Rusia.
Un usuario de DW del distrito moscovita de Pechatniki relató un intento reciente de cargar combustible a altas horas de la noche, durante el cual recorrió unos 40 kilómetros en busca de gasolineras que tuvieran suministro.
«Si encuentras gasolina en algún lado, hay una fila enorme de entre 50 y 100 autos», cuenta. «Decidimos que esperar hasta las tres o cuatro de la madrugada para después ir directamente al trabajo era una pésima idea, así que volvimos a casa a dormir. Por ahora tenemos medio tanque, pero para finales de la semana tendremos que salir a buscar combustible o dejar el auto parado. Últimamente usamos el auto casi exclusivamente para ir a la dacha a ver a nuestros padres mayores».
«Ahora hay que salir de noche a buscar gasolina. Y no siempre tienes suerte. Muchas veces no hay nada. Y si hay, toca esperar entre dos y tres horas», relata otro usuario.
La escasez de combustible provocada por los ataques ucranianos con drones contra refinerías de petróleo rusas se ha convertido en una de las principales causas de malestar entre la población. Datos de BenZinMap, un portal que monitorea el suministro de combustible, muestran que, al 27 de agosto, había fuertes restricciones a la venta en 66 regiones, mientras que otras 16 registraban problemas localizados de suministro o fuertes aumentos de precios.
Alexander Shokhin, presidente de la Unión Rusa de Industriales y Empresarios (RSPP), declaró al portal de noticias RBC que la capacidad de refinación se ha reducido casi un tercio, una estimación que comparten analistas independientes. Las medidas del Gobierno —entre ellas prohibiciones a las exportaciones, un aumento de las importaciones y la flexibilización de los estándares de calidad del combustible— no han logrado cubrir el déficit.
Las estadísticas oficiales muestran un desempleo excepcionalmente bajo en Rusia: Rosstat informa de una tasa mínima récord del 2,2 por ciento.
Pero esa cifra puede dar una imagen distorsionada de la situación. Las plataformas de empleo hh.ru y SuperJob registran un fuerte aumento del número de currículums, acompañado de una caída de las ofertas laborales, lo que apunta a un creciente descontento entre los trabajadores, pero también a la falta de alternativas.
El crecimiento de los salarios también se ha desacelerado. Las empresas de sectores en dificultades, como la industria automotriz y la minería del carbón, recurren cada vez más a reducciones de jornada o licencias obligatorias para sus empleados. Algunos lectores de DW también describen un mercado laboral bajo presión.
«Conseguir un nuevo trabajo es cada vez más difícil: no hay nuevas vacantes y las que hay ofrecen salarios bajos o implican agotadoras jornadas de 12 horas», escribe un usuario.
«Los retrasos en el pago de los salarios dificultan cumplir con las cuotas de los créditos», señala otro. «Todo el verano he estado trabajando por dos tercios de mi sueldo. Me alcanza para la comida y el gimnasio, y poco más», comenta un tercero. «Los despidos han afectado a muchos sectores», agrega un cuarto. «La carrera de los salarios inflados terminó. Y la vida se ha vuelto monstruosamente más cara que antes de 2022».
Este sombrío estado de ánimo se ha extendido incluso a puestos de oficina prestigiosos. Un profesional del sector informático de San Petersburgo describe así el cambio: «No hay conmociones económicas repentinas, sino un deterioro gradual que se viene prolongando desde hace diez años. Las oportunidades laborales son escasas y encontrar un nuevo puesto será extremadamente difícil».
El tema dominante en las respuestas recibidas por DW es la ausencia de una visión positiva del futuro. A juzgar por sus comentarios, los participantes no se están preparando para una única crisis repentina, sino para un período prolongado de estancamiento o deterioro.
«La gente está furiosa y culpa a Occidente de todos sus problemas. La vida se ha vuelto mucho más pobre, monótona y peligrosa que antes de la guerra», señala un usuario. «La gente se encierra en sí misma o corta de inmediato cualquier conversación sobre la vida y la guerra. Casi nadie intenta ya aparentar que todo está bien.
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