La cédula cívica

Tiempo de lectura: 3 minutos

Por José “Pepe” Correa Oviedo

El primero de marzo de 2030 el Presidente de la República Yamandú Orsi de 62 años para la época entregará el mando a un sucesor que oscilará entre los 45 a 71 años de acuerdo a la actual foto de la política local. La mera especulación cuenta con el aditivo de dar lugar a la esperanza de crecimientos en líderes de sectores hoy minúsculos de la sociedad.

Habrá sin embargo un candidato de piedra que será un factor importante en la definición pues juega a su favor la misma pasión que despierta la política en el Uruguay cuando se acercan las elecciones nacionales.

La frase formulaica a la que el filósofo y académico Walter Ong en su célebre obra Oralidad y escritura (1982), asociaba a una estructura de pensamiento y expresión fija, rítmica y prefabricada que sirve como herramienta mnemotécnica esencial para conservar y transmitir el conocimiento en las culturas de oralidad primaria, aplicada a cualquier precandidato natural y ante una consulta por las próximas elecciones será en memoria Ong que “no es momento de hablar del tema” y simultáneamente estará construyendo en cada acto un intento por acercarse a ese objetivo que la naturaleza Aristotélica le daba al hombre como Ser. La política es una actividad confundida a veces con una profesión, término éste último que tiene una cercanía a la oficina y al salario y una distancia con el ciudadano.

La política es un ejercicio mental y físico que trasciende a los tiempos tecnológicos. Su carácter humano no debería transformarlo en una selfie de la realidad. Pensar el escenario electoral nacional es algo necesario entre otros factores por las cuestiones biológicas de los candidatos y el rítmico cambio ideológico global.

Tendiendo nuestra imaginación hacia ese escenario podemos especular algunas certezas en medio de muchas dudas. Las próximas elecciones generales en Uruguay se celebrarán el domingo 28 de octubre de 2029. Si ningún candidato presidencial obtiene más del 50% de los votos válidos en la primera vuelta, se realizará una segunda vuelta entre los dos candidatos más votados el 25 de noviembre. El nuevo presidente de la República asumirá su cargo el 1° de marzo de 2030.

No parece extraño creer que las estructuras partidarias seguirán canalizando los humores sociales y hasta algún outsider tan epocal que pueda aparecer o ya viejo conocido se cobijará en un lema para volverse parte de la tradición que desemboca en los comicios. Más allá de esa estructura férrea y republicana de partidos pensemos entonces en algunos nombres asociados a su cédula de identidad y credencial cívica al momento del acto.

En este ejercicio el desorden de nombres y la minúscula en los cargos es una libertad del Autor para con ustedes:

En 2029 Alejandro Pacha Sanchez, actual secretario de la presidencia tendrá 49 años. El expresidente de la república Luis Lacalle Pou 57 años; la actual vice presidenta de la república Carolina Cosse, 67 años; el líder del partido independiente Pablo Mieres 70 años; el senador
Pedro Bordaberry 69 y su colega Andrés Ojeda 45.

También para esa fecha Guido Manini líder de cabildo abierto sumará 71 años; el legislador
Gustavo Salle 71 años; la dirigente nacionalista Valeria Ripoll 46 años, el intendente de canelones Francisco Legnani 50 años; la senadora y ex periodista Blanca Rodriguez 70 años y la hoy embajadora ante unesco Beatriz Argimón 68 años.

Mientras el Uruguay debatirá su futuro político un invitado de cemento verá renovado a sus pies las papeletas de colores y el griterío popular, algo que no le es ajeno sino que forman parte de su esencia. Será un actor principal en las próximas elecciones porque de él se llegará seguramente a hablar mucho más que de cualquiera de los precandidatos u otros antes citados. Mirará desde su torre con indiferencia cercana como se desarrollan las instancias de elecciones internas y nacionales y como luego asume la máxima responsabilidad del país otro ciudadano como tantos que ha visto desde su pedestal.

Vestirá ropas nuevas para la época o tal vez no esté del todo pronto para la ceremonia. Su presencia en el discurso público y especialmente en el ánimo popular puede ser decisivo en el candidato electo. Muchos ciudadanos en las filas de votación hablarán de él y no de las listas que esconden en sus bolsillos. Muchos Uruguayos sentirán orgullo de él y de su próxima fiesta y tal vez una porción de ese electorado vote por ese espíritu que él transmitirá a toda la población unos pocos meses después que asuma el/la Presidente.

En definitiva 100 años no se cumplen todos los días y si hay alguien que puede incidir en nosotros es él y su espíritu Mundial.

 

 

 

 

(Síganos en TwitterFacebook)
INGRESE AQUÍ POR MÁS CONTENIDOS EN PORTADA

Las notas aquí firmadas reflejan exclusivamente la opinión de los autores.

Otros artículos del mismo autor: