Habrá Torre Trump en Cuba; serán dos

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The National y redacción

En Cayo Santa María, una pequeña isla de arenas blanquísimas en la costa norte del país, a unos 385 kilómetros de La Habana, se levantaría un resort exclusivo con dos torres con sus cúpulas doradas, y a ese pedazo de arena y agua que los cubanos conocieron siempre como El Cayo, le pasarían a llamar entonces Trump Island, o la Isla Trump. 

La idea de bautizar una isla cubana con el nombre del mandatario estadounidense se conoció en junio, cuando funcionarios del sector turístico se reunieron con inversores para comenzar a promover el paquete de oportunidades a los empresarios con ganas de aterrizar en el Caribe. El menú incluía la posibilidad de invertir en hoteles inactivos, terminales de cruceros vacías, zonas costeras que nadie ha explotado o los 18 aeropuertos internacionales y las 10 marinas internacionales que tiene el país, según relató el medio The National, con sede en Abu Dabi, que tuvo acceso a la reunión. 

La construcción del complejo turístico con el sello Trump es una propuesta del inversor Ali bin Haidar, presidente del grupo empresarial familiar Abdulla Ali bin Haidar Group, afincado en Dubái, quien está en primera fila para entrar a Cuba el día en que Washington levante las sanciones. “Cuba es demasiado atractiva como para ignorarla”, dijo a The National desde La Habana. “Tarde o temprano, el mundo abrirá las puertas a Cuba”. 

Según Haidar, la carta con la intención de adquirir terrenos en Cayo Santa María ya está firmada con el Gobierno cubano. Falta esperar por una respuesta de la otra parte. El empresario se ha puesto en contacto con la familia Trump, “aunque aún no se ha alcanzado ningún acuerdo formal”, dijo. De confirmarse el proyecto, la construcción del hotel de lujo comenzaría a finales de este año. “Hablamos con la oficina de Trump y se mostraron receptivos”, contó Haidar al citado medio. “Presentamos la idea, pero aún no ha sido aprobada por la parte estadounidense”. La mano de obra, aseguró, la integrarían trabajadores e ingenieros cubanos, con supervisores especializados del extranjero.

La oferta no ha espantado particularmente al Gobierno cubano; más bien se ha mostrado abierto a escuchar cualquier sugerencia que pueda ayudarlos a salir a flote de la crisis. En una reciente entrevista con el diario The New York Times, el viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, no solo dijo estar al tanto de la idea de la Isla Trump, sino que no mostró oposición a ella.

Si quiere hacerlo pacíficamente, no vemos ninguna razón específica para excluirlo”, dijo el funcionario. “Si alguien se acerca y dice tener contactos con empresarios importantes en Estados Unidos, estamos dispuestos a colaborar. Si se trata de la administración Trump, en principio, no tenemos motivos para negarnos. Lo que impide a Donald Trump invertir en Cuba son las leyes estadounidenses. No le impedimos a él ni a su organización hacer negocios en Cuba, siempre y cuando lo hagan respetando las leyes cubanas”.

 

 

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