(C. Todd Lopez ) El Secretario de Guerra Pete Hegseth puede estar orgulloso: logró que una mayoría de países de América Latina actúen de ahora en más como si estuvieran invadidos por los EEUU, sin que Washington deba ocuparse de las minucias de gobernarlos y ellos expresen satisfacción.
El miércoles 12, Hegseth elogió en Panamá la coalición lograda, supuestamente contra los cárteles de drogas, que permitirá que cuestiones de soberanía no estorben el paso y el accionar de otras fuerzas armadas que las de la bandera territorial en la que podrán actuar.
Es cierto, le quedaron fuera de la alianza los dos países mayores y más poderosos, Brasil y Mexico. También Uruguay, que intenta con alto costo político y malos resultados centrear entre EEUU y China, Venezuela, que no termina de definir sus términos de dependencia de EEUU, los dos imposibles: Nicaragua y Cuba, y la pobre Haití, que solo podría aportar vendedores de drogas armados por EEUU.
Como no podía ser menos, Hegseth comunicó a los miembros de la recientemente creada Coalición Americana contra los cárteles que «Estados Unidos está firmemente comprometido a trabajar junto a ellos para desmantelar los peligrosos cárteles criminales transnacionales de la droga». Se trata, en síntesis, de una alianza política y de seguridad multinacional liderada por Estados Unidos para reducir la migración ilegal en todo el hemisferio occidental y limitar la injerencia geopolítica extranjera: léase China.
La idea de equiparar el tráfico de drogas con el terrorismo ha bajado de perfil al nombrarla en forma específica respecto a un hecho; no quiere decir esto que no se termine proclamando como bandera, pero primero tienen que encontrarle alternativa a «los buenos muchachos» aliados de EEUU en el continente que trafican drogas, armas y gente.
Lo que sí le importa, y lo destacó Hegseth, es que una vez definida la calidad de los detenidos como narcoterroristas, éstos sean llevados ante la justicia con rapidez y contundencia Podrán servir las FFAA latinoamericanas, pero no su sistema de justicia.
Hegseth les habló tras haber estudiado el tema a fondo: «Nuestra fuerza reside en nuestras capacidades complementarias. La perseverancia y la unidad impulsarán el crecimiento y la victoria».
Incluso ya estaba designado el general de EEUU que estará a cargo del grupo en formación, al que ya le pusieron nombre: A3C. Es el general del Cuerpo de Marines Francis L. Donovan, comandante del Comando Sur de Estados Unidos. La información no dice qué pasaba si un país cambiaba de idea y no se integraba.
Donovan dijo que ya hay un plan de acción para lo concretado, y lo hace en el momento mismo en que se anuncia su concreción: se decidieron los próximos pasos, que incluían perfeccionar los planes de campaña de la red de prioridades, designar roles y naciones líderes, establecer grupos de trabajo con objetivos e hitos específicos e iniciar evaluaciones de la campaña de la coalición.
Hasta hay un cronograma de fechas: «Entre ahora y noviembre, vamos a redactar un plan de campaña para A3C», dijo. «Contaremos con la colaboración de nuestros compañeros de equipo y los miembros presentes aquí en la sala, y lo aprobaremos en noviembre». Obvio que se dio por segura su aprobación.
El general también afirmó que las naciones de la coalición están deseosas de ofrecerse como voluntarias para liderar en áreas que les resultan importantes. «Ayer, al finalizar nuestra sesión, realizamos una primera tanda de sondeos… ¿Quién quiere liderar en las diferentes regiones? ¿Quién quiere liderar para… abordar estas redes?», dijo Donovan. «Enseguida tuvimos voluntarios, naciones que querían dar un paso al frente y tomar la iniciativa en las subregiones para hacer frente a ciertas amenazas».
La cosa urge, señaló Hegseth. «Creemos que no hay tiempo que perder y que no hay mejor momento que ahora», dijo. «Estaremos con ustedes; se lo prometo, desde la Casa Blanca hasta el Pentágono, hombro con hombro, en cada paso del camino».
Las naciones que integran la coalición están unidas por su herencia, historia, fe, geografía y un interés común en la seguridad y la prosperidad, dijo Hegseth, y agregó que el narcoterrorismo, en términos generales, amenaza todo eso. «Quiero agradecerles a todos y cada uno de ustedes por apoyar nuestra capacidad para encontrar, neutralizar y eliminar a los objetivos del narcoterrorismo», dijo.
Como responsable autodesignado de la A3C, el secretario también anunció una actualización para la coalición. «El nuevo lema de la A3C es: ‘Les hacemos daño a los malos'», dijo. «Esa es la mentalidad que quiero tener aquí. … Nos enfrentamos a gente mala que ha hecho mucho daño a mucha gente buena durante mucho tiempo. Y están a punto de conocer a un nuevo sheriff en la ciudad, la A3C, y vamos en serio. Narcoterroristas… narcotraficantes, queden advertidos. Bajo el mandato del presidente Trump, haremos que Estados Unidos vuelva a ser grande. La seguridad y la prosperidad de uno fortalecerán la seguridad y la prosperidad de todos». ¡Qué buenas perspectivas!
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