Nene bebote grande de palier
inmaculado del Kibón a Bulevar
agradece a la vida por la suerte
de su papá y mamá.
No despeina a su novia postiza,
no sabe qué precisa,
siempre esnifa a su reina
de la calle Pereira.
Su revolución no sabe a pólvora
solo conoce de moda.
Su atención es papel picado
sobre terciopelo de confort.
El alquiler gasta a sus huellas,
ciego en su cuarto de juegos
la gentrificación no lo desvela.
Dios habita en su mente mientras bosteza
el GPS de pa’-má en el monoambiente.

Imagen elaborada con IA Gemini.
Por Andrés Legnani
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