El desafío del progresismo

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 El votante uruguayo le dio al Frente Amplio una imprescindible lección sobre la necesaria humildad de una política de izquierda, y el Frente Amplio la aceptó, construyendo desde la oposición la parte de la autocrítica posible. Se llamó «El Frente te escucha», e insumió unos dos años. Pudo así asumir nuevamente el gobierno que había perdido tras tres administraciones y 15 años de transformaciones importantes, y ahora, ya con presupuesto propio, se prepara para una segunda ronda igual de intensidad. Se llamará «el Frente en el gobierno te escucha».

Ése fue, en esencia, el mensaje que Fernando Pereira dió a las izquierdas convocadas el sábado 18 de abril en Barcelona, en el evento llamado Movimiento Progresista Global, aunque en inglés. Esta autocrítica del FA, entendió, es pertinente «para más izquierdas del continente». No puedo pensar en un mejor aporte de la izquierda uruguaya al resto de las izquierdas, y a los interesados los invito a escucharla, verla y repensarla en youtubeporque éste será sólo mi comentario y reflexión.

La lección es sencilla: la izquierda no solo gobierna para el pueblo, sino con y desde el pueblo. Para 2019, los tres gobiernos del FA habían cambiado la matriz productiva, la energética, la distributiva y la tributaria; mejorado la protección social y la condición laboral, pero perdieron las elecciones. Solo por 30.000 votos, el 1,2% de los votos válidos, pero perdieron. Pereira transmitió la enseñanza recabada de esta realidad: aun cuando se construyan políticas exitosas para la gente, si no son con ella y desde ella, es azaroso a quién beneficia electoralmente.

La decisión de la tarea «El FA te escucha» implicó el compromiso de toda la estructura del FA: 1.160 delegados organizativos y políticos del FA: de senadores e intendentes a ediles y alcaldes. Se salía a escuchar, no a discutir. La tarea no fue proselitista ni electoral, sino política. Consistió en conversaciones de una hora donde se escucharan y se anotaran las opiniones de la gente en 2.200 reuniones sobre tres preguntas básicas: Cómo veían la situación del país, Cuál era la expectativa de futuro y Por qué perdió el FA.

Se estuvo en 307 localidades que cubrieron el 98% de la población. Además, se hicieron 81 reuniones con las estructuras locales del FA en sus diversas instancias: mesas políticas, asambleas de los Comité de Base (y tiene su peso haber informado en Barcelona que hay 500 Comités de base abiertos todo el año), 60 conferencias de prensa y 115 entrevistas dadas a la prensa

El acervo de respuestas fue analizado, y la conclusión más dolorosa fue que se había perdido «porque perdimos la humildad», dijo Pereira. Eso se le dijo a un partido político empañado por la amargura de la derrota. «Nos gustará pensar que teníamos más o menos todas las respuestas bajo el brazo, pero no fuimos capaces de escuchar demandas de sectores de la sociedad. Y cuando eso pasa, no es que perdemos una elección; perdemos el alma. De la derrota electoral se vuelve. De donde no se vuelve es de haber dejado por el camino las ideas, los amores, las construcciones. Porque el que milita territorialmente tiene una construcción amorosa, y eso es algo que se ve en los 500 comités de base abiertos todo el año».

Las otra conclusión fue que «si hubiéramos tenido en marcha este mecanismo, no hubiéramos perdido la elección». Hubo personas que incluso lo expresaron así «porque la gente reconocía esos avances», pero el futuro era una incógnita.

Esta tarea del FA se da en el contexto de una lucha ideológica. «No podemos decirle a otras izquierdas que en el Uruguay hay una derecha extrema, fascista. Hay, sí, una derecha dura, y eso hace el debate más complejo. Necesitamos una fuerza política capaz de dar una discusión ideológica en territorio. Y para eso hay que respetar los matices de cultura e identidad construídos en 200 años que se pueden diferenciar incluso dentro de la misma circunscripción electoral. Eso no se modifica por la presencia de un partido de vanguardia, que no creo que lo seamos».

Cuando se inició la tarea, el FA marcaba una intención de voto del 25%; al final, de 40%. Ahora se vuelve al camino a escuchar lo que se hace y lo que se demanda, y si no se hace lo que se demanda, expondrán las razones del no. No es un tema de «El Frente crece», sino de «El Frente madura» Se es progresista porque se progresa.

 

 

 

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