El quemado con Leche Ve La Vaca y Llora

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A estas alturas el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, iniciado el pasado 28 de febrero, tiene un final impredecible. Sin embargo se puede ver que, más allá de la incompetencia o de las acciones genocidas de los atacantes, el viejo precepto militar de que solamente bombardeando no es posible conquistar un territorio y mucho menos ganar una guerra se ve reafirmado semana tras semana. 

Efectivamente, para asegurar su victoria no basta la política terrorista de los ataques contra la población civil o el asesinato selectivo de dirigentes en el que los israelíes son especialistas; es preciso echar pie a tierra, es decir invadir el territorio enemigo, así sea en operaciones anfibias y paracaidistas circunscritas (por ejemplo la ocupación de islas y puertos costeros). 

Hay antecedentes, algunos muy recientes, que hacen que los altos mandos estadounidenses se muestran reticentes a una operación terrestre en Irán. Por eso es bueno repasar casos en que el costo en vidas humanas y las enormes pérdidas de material se han conjugado en sangrientos combates con una ineficacia probada, resultados inconcluyentes y secuelas políticas negativas aunque se hayan querido presentar como ventajas tácticas. 

Recordaremos tres casos, empezando por el más reciente y terminando por uno de hace más de treinta años. A saber: 1) La caída del Águila ( 3 y 4 de abril de 2026 en Irán); 2) La segunda batalla de Faluya (noviembre y diciembre del 2004 en Irak); La caída del Halcón Negro (el 3 y 4 de octubre de 1993 en Mogadiscio). 

1 – LA CAÍDA DEL ÁGUILA 

El F 15E denominado Strike Eagle es un caza multipropósito estadounidense, uno de los aparatos más probados y tal vez más numerosos de la Fuerza Aérea. Su electrónica, equipamiento y

armamento lo habilitan para actuar a baja altura, de día o de noche y en todo tiempo. Se emplea para vigilar y atacar objetivos en tierra. Actualmente, además de los Estados Unidos que cuenta con ellos desde 1986, también opera en Israel, Corea del Sur, Arabia Saudita, Singapur y Japón (está previsto que continúe en producción hasta el 2030). En 1990 al 1991, cuando el ataque a Irak, se le encomendó a un F 15 E la misión específica de atacar distintos refugios y sitios para eliminar a Sadam Hussein. 

El pasado domingo 3 de abril, por la mañana, uno de estos aparatos (normalmente pintados de negro) sobrevolaba a baja altura la provincia sudoccidental de Juzestán, en Irán. En zona montañosa, cerca del río Karun, fue alcanzado por un misil tierra aire y ambos tripulantes debieron eyectarse. El piloto fue rescatado ileso cuatro horas después por los equipos de rescate enviados desde la base estadounidense en Kuwait. Sin embargo, el artillero (Weapons System Operator) un teniente coronel que habría sufrido lesiones al eyectarse a baja altura, no pudo ser rescatado. 

A la luz del día empezaron a dirigirse a la zona tropas iraníes y uno de los muchos cazas y aviones de reconocimiento enviados para localizar al extraviado recibieron disparos. Un avión de ataque a tierra, un A-10 

El birreactor monoplaza, que participaba en la búsqueda también fue derribado. Después se supo que en la búsqueda frenética que se desarrolló participaron 150 aparatos. 

Catorce horas después del derribo del F15E, cuando ya daban por muerto al artillero, se recibió un mensaje radial de su transmisor que decía “Dios es bueno”. La transmisión se ubicó en zona montañosa, a 2.300 metros de altura, donde el extraviado se había refugiado en una cueva. Hay que advertir que el Juzestán es una de las regiones del mundo donde las temperaturas diurnas pueden ser más elevadas y las nocturnas más bajas (+54 a -5). 

Por la noche, la CIA y el Mossad, aseguraron que el mensaje provenía del artillero y que no se trataba de una trampa en caso de que este

hubiera sido capturado. Por esa razón montaron una base improvisada en zona desértica a 150 kms. donde se concentraron grandes aviones de transporte que llevaban helicópteros y equipos de rescate de las fuerzas especiales de la Marina, los Seals. El objetivo era además crear un punto de atracción para alejar a las tropas iraníes de donde estaba el artillero. 

La primera tentativa para rescatarlo fracasó porque los milicianos iraníes dispararon contra los helicópteros MH 6 Little Birds que volaban a baja altura y averiaron a dos e hirieron a varios de los comandos que los tripulaban. Ambos pájaros regresaron a duras penas a su base. En la madrugada los bombarderos supersónicos B1 descargaron cientos de toneladas de bombas sobre la zona donde suponían que se encontraban los milicianos iraníes. 

En un nuevo intento, un helicóptero bajó a un rescatista, sin posarse en el suelo, y este consiguió abrazar al artillero y llevarlo por el aire hasta la base provisoria. Cuando estaba saliendo el sol, los helicópteros y el herido fueron cargados en dos MC130J, los grandes cargueros cuatrimotores (una versión actualizada y desde luego moderna de las antiguas chatarras volantes compradas por Uruguay hace unos años). Sin embargo, cuando los aparatos intentaron despegar, se enterraron en la arena y su tren de aterrizaje resultó dañado. Los esfuerzos desesperados de los mecánicos para repararlos resultaron inútiles. 

Desde Kuwait se enviaron tres aparatos C 295, cargueros bimotores mucho más livianos, que recogieron al herido y a los demás participantes en la operación y regresaron inmediatamente a la base. Desde luego, los dos MC 130J y los dos helicópteros MH 6 fueron dinamitados para evitar que cayeran en manos de los iraníes. 

Los analistas militares han advertido que desde la Guerra de Vietnam, los Estados Unidos no habían perdido tantos aparatos como en esta oportunidad. A pesar de que se consiguió rescatar a los tripulantes del Águila sin registrar pérdidas humanas, los mandos tomaron buena nota de los grandes riesgos en los vuelos a baja altura sobre Irán.

2 – LA SEGUNDA BATALLA DE FALUYA 

Este caso es mucho más parecido a una operación convencional de combate terrestre pero la evaluación que se hizo después de los sucesos permite calificarlo como un antecedente respecto a resultados negativos de una acción de este tipo: un enfrentamiento completamente asimétrico, que contrapuso el poder del número, la tecnología y el armamento, con un enemigo motivado pero muy inferior en poderío. 

Se trató de una ofensiva de las fuerzas estadounidenses, iraquíes y británicas, llevada a cabo durante los meses de noviembre y diciembre del 2004 en Irak. Fue autorizada por el gobierno títere irakí designado por los Estados Unidos y estuvo a cargo del Cuerpo de Marines en contra de los baluartes de la insurgencia irakí existentes en Faluya. Se considera que fueron los más sangrientos combates urbanos en que se vio envuelta la infantería de marina estadounidense desde los de Hué. 

La población tenía unos 400.000 habitantes y un gran número de mezquitas, siendo llamada por esta razón Ciudad de las mezquitas. Los principales combates se sucedieron entre el 8 y el 19 de noviembre de 2004, siendo los más sangrientos de toda la Guerra de Irak. Fue el primer gran combate de este conflicto, librado únicamente contra los insurgentes y no contra las fuerzas del antiguo gobierno irakí, que había sido derrocado en el 2003. 

La ciudad fue cercada por los Marines. Primero se permitió que mujeres y niños la abandonaran pero muchos pobladores no quisieron hacerlo: no se permitió salir o entrar a la ciudad y durante semanas se produjeorn intensos bombardeos aéreos y de artillería. Cuando los Marines consideraron que los milicianos iraníes estaban debilitados, lanzaron al asalto a 13.500 efectivos, apoyados por unos 2.000 iraníes (la mayoría de los cuales desertaron durante los combates) y unos 850 británicos. 

Fue difícil determinar cuántos eran los combatientes iraníes atrincherados en la ciudad; las estimaciones oscilan entre 500 y 3.000. Los sitiados habían preparado trincheras, búnkeres, túneles y montado trampas cazabobos y recintos llenos de nafta y explosivos conectados

para hacerlos volar a control remoto cuando los invasores hubieran entrado en ellos. Contaban con armamento ligero, muchas armas capturadas a los estadounidenses (M14 y M16), chalecos, cascos y para prevenirse del ataque por las azoteas (mediante desembarco desde helicópteros) habían tapiado las escaleras. 

El plan de los estadounidenses era sencillo: atacar desde el norte frontalmente para obligar a los sitiados a desplazarse hacia el sur de la ciudad donde serían aniquilados con bombas y artillería. El 7 de noviembre se hicieron acciones de distracción desde el oeste y el sur de la ciudad con tropas irakíes. En la madrugada del 8/11 cortaron la electricidad en el norte y lanzaron 15.000 hombres al ataque. Para la tarde habían penetrado en distintos barrios y usaron buldóceres blindados de la Marina para limpiar de escombros y barricadas las calles. 

Entre el 9 y el 10/11 ocuparon el centro de la ciudad a través de feroces combates casa por casa. En el asalto al llamado Distrito Jolán, por ejemplo, un batallón de marines tuvo 20 muertos y más de 240 heridos. Para el 13/11 toda la ciudad había sido ocupada pero seguían los combates aislados contra resistentes atrincherados en distintos puntos. 

Para el 16/11, tras nueve días de combates, los marines anunciaron que estaban haciendo limpieza casa por casa. El extremo sur fue tomado el 19/11 y la batalla terminó realmente el 23/11. 

Hay filmes que muestran a marines rematando a combatientes irakíes heridos y parece que no solían tomar prisioneros. Los edificios eran destruidos con cañones y bombas antes de avanzar (al estilo Gueto de Varsovia) y las bajas civiles fueron enormes. La artillería estadounidense utilizó fósforo blanco que sus especialistas consideran “efectivo y versátil” y “una potente arma psicológica”. Las bombas Mark 77 empleadas contenían 340 kilos de kerosene y poliestireno lo que producía una terrible gelatina mortal. 

Los estadounidenses tuvieron 107 muertos y más de 600 heridos. Se dice que los milicianos iraquíes habrían tenido entre 1.200 y 1.500 muertos y también se habló de 1.500 prisioneros. 36.000 viviendas fueron destruidas y muchas más dañadas, 9.000 comercios arrasados,

65 mezquitas y 60 escuelas destruidas así como toda la infraestructura. Se dice que hubo entre 800 y 6.000 muertos civiles aunque la cifra posiblemente nunca pueda ser establecida. 200.000 habitantes desplazados nunca pudieron volver a sus hogares. 

Los combates siguieron al año siguiente y hubo una tercera batalla de Faluya. A mediados del 2013, Al Qaeda e ISIS se habían establecido en Ramadi y Faluya. 

3 – LA CAÍDA DEL HALCÓN NEGRO 

El MH 60, es un helicóptero mediano conocido como Black Hawk, el Halcón Negro. Sin lugar a dudas es el más popular de los helicópteros militares estadounidenses para el que se aprovechó la experiencia recogida acerca de este tipo de aeronaves durante la Guerra de Vietnam. Hoy en día existen diversas versiones y actualizaciones pero en general es un aparato manejado por dos pilotos que lleva dos artilleros y puede trasladar una docena de personas. En América Latina Colombia es el país que cuenta con más de 100 MH 60 destinados al ejército y la policía, le siguen México y Brasil.

 

Los Estados Unidos lo han utilizado en todas las acciones bélicas que tuvieron lugar desde 1985. Además los Black Hawk son participantes en docenas de videojuegos bélicos y en muchas películas cinematográficas. Su papel en la llamada Batalla de Mogadiscio, que los somalíes llaman el Día de los Rangers, fue detallada en un pormenorizado trabajo, denominado “La caída del Halcón Negro”, debido al periodista Mark Bowden (Black Hawk Down:A Story of Modern War; 1999; hay traducción al español). En ese libro se basó Ridley Scott en el 2002 para crear la película homónima, un documental bélico que a pesar de algunas imperfecciones y de un sesgo marcadamente pro estadounidense, vale la pena ver porque transmite con buena técnica la intensa peripecia que relataremos enseguida. 

Por sus características el Halcón Negro es un helicóptero usado para el desplazamiento de tropas a lugares difíciles, para operaciones de comandos o fuerzas especiales y para ataques por sorpresa, aunque

debidamente artillado es capaz de luchar contra blindados y otros blancos en tierra. En cierto sentido, sus capacidades de vuelo y su uso en combate conllevan vulnerabilidad. Por ejemplo, el vuelo a baja altura y su velocidad de traslación relativamente lenta lo exponen al armamento ligero, sencillo y muy difundido, como el RPG que es el otro participante clave en esta historia. 

En 1993, una misión de las Naciones Unidas, que fue en realidad una especie de cuerpo expedicionario estadounidense, con una participación menor de tropas malayas y pakistaníes, se había establecido con una base importante en el aeropuerto de Mogadiscio, la capital de Somalía. 

El país enfrentaba una guerra civil con participación de distintos grupos tribales y consiguientemente una grave crisis humanitaria. Se suponía que la misión de las Naciones Unidas debía intentar la pacificación, evitar las hostilidades y asegurar que la ayuda humanitaria en alimentos y medicamentos llegase efectivamente a la población. 

La presencia militar trataba de reprimir a caudillos y “señores de la guerra” entre los cuales los estadounidenses habían identificado a Mohamed Farrah Aidid (1936-1996) que había sido ministro y vicepresidente y encabezaba una de las facciones enfrentadas en la guerra civil. Aidid era un militar educado en Roma y en Moscú y contaba con muchos partidarios y los estadounidenses se propusieron eliminarlo. 

En julio de 1993, helicópteros Cobra ametrallaron, cañonearon y dispararon 16 misiles contra un edificio donde suponían que se encontraba el general Aidid. Este no se encontraba allí, pero 60 personas murieron durante el ataque. Cuatro periodistas que fueron a cubrir la información poco después fueron linchados por la multitud que se había congregado en el lugar. 

En agosto los somalíes lanzaron bombas contra vehículos militares que patrullaban y mataron a cuatro ocupantes e hirieron a seis. A raíz de este episodio, el presidente Bill Clinton ordenó el despliegue de una fuerza especial de 400 Rangers y Fuerza Delta. El 25 de septiembre, los somalíes derribaron un MH 60 Black Hawk con un RPG y mataron a sus tres tripulantes.

Ahora es momento de precisar que el RPG es un lanzacohetes antitanque portátil desarrollado en la Unión Soviética en la década de 1960 (Ruchnoy Protivotankovy Granatomyot) que es el más usado del mundo y, sin lugar a dudas, un arma clave en los enfrentamientos entre fuerzas asimétricas en la medida en que un arma que pesa 7 kilos, que es fácil de manejar y es capaz de lanzar un cohete de entre 2,5 y 4,5 kilos de peso a más de 900 metros, con capacidad de destruir muros de hormigón armado y perforar blindajes extra fuertes, permite que pequeñas unidades carentes de blindados, combatiendo como irregulares, sin apoyo aéreo o de artillería convencional, puedan contener a fuerzas muy superiores. 

Los RPG han sido el arma que ha destruido más helicópteros y tanques en todos los enfrentamientos que han tenido lugar en los últimos sesenta años. Dicho sea de paso, no es de descartar que las pérdidas del F15E y otras aeronaves, en abril pasado sobre el Juzestán, no hayan sido causadas por RPG. 

El jefe de las Fuerzas Especiales en Somalía, el Gral. William Garrison resolvió hacer un nuevo intento para eliminar al Gral. Aidid, aunque esta vez no se trataría de matarlo sino de capturarlo con vida mediante una “extracción” relámpago. 

De este modo, el domingo 3 de octubre de 1993, se dispuso un grupo de asalto que debía aterrizar desde helicópteros Mh 6 en el techo de un edificio donde, según los informes de inteligencia, se encontraría reunido Aidid con sus subalternos, mientras que desde cuatro Black Hawk bajaron a tierra en rapel otros tantos pelotones de Rangers para cubrir las cuatro esquinas del edificio. 

Los asaltantes capturarían a los ocupantes y coordinadamente una caravana de extracción formada por 9 Humvees y tres camiones medianos M939 llegarían para recoger a los prisioneros y a los comandos para regresar con todos a la base del aeropuerto. Todo el operativo debía durar 30 minutos y el dispositivo sería controlado desde el aire, en helicópteros volando a gran altura, por controladores de combate del 24º Escuadrón de Tácticas Especiales. ¿Qué podía fallar?

El problema era que la población estaba furiosa con los extranjeros y además el lugar de la reunión se encontraba frente a una plaza donde se llevaba a cabo el mercado todos los domingos. Cuando los helicópteros se acercaron al suelo levantaron nubes de polvo tan densas que inclusive debieron bajar en lugares distintos a los previstos. 

A las 15 y 42 los comandos entraron y capturaron a una docena de individuos entre los que no se encontraba Aidid. Al mismo tiempo, la columna de extracción se retrasó porque estuvo detenida 20 minutos 

esperando órdenes. Los somalíes indignados hicieron barricadas en las calles con rocas, escombros, basura y vehículos, quemaban llantas que producían humo muy denso. Los milicianos de Aidid llamaban a combatir usando megáfonos y aparecieron las camionetas con ametralladoras .50. 

El Black Hawk cuyo nombre en clave era Super 6-7 descendió por error una cuadra más al norte del punto previsto. El piloto se negó a subir al pelotón que había bajado para llevarlos al sitio correcto debido al intenso fuego que estaban recibiendo y esos hombres debieron refugiarse en un edificio porque no pudieron seguir a pie. Para entonces los equipos habían empezado a tener bajas: un herido al bajar y un sargento que recibió un balazo en la cabeza. Había somalíes disparando desde todos lados con diferentes armas livianas. 

A las 16 y 20, el Black Hawk Super 6-1 fue derribado por un RPG, los pilotos murieron y dos quedaron heridos. Los Rangers se reagruparon para defender el sitio. Un MH 6 bajó para recoger a los heridos, fue averiado y consiguió huir pero hubo más heridos graves. Otro Black Hawk bajó a dos rescatistas paramédicos y a duras penas consiguió escapar. 

A las 16 y 40 se produjo el derribo del segundo Black Hawk y 90 Rangers fueron a defender el sitio pero a pesar del apoyo aéreo (cazas que sobrevolaban ametrallando y disparando misiles) quedaron atrapados hasta la noche en la planta baja de edificios (nadie había llevado equipos de visión nocturna porque la operación iba a ser un paseo diurno de 30 minutos).

El panorama se completaba con fuertes vientos, nubes de polvo, humo de fogatas y la difícil situación de muchos heridos. Varios muertos en combate. El piloto del Super 6-4 Michael Durant cayó prisionero; los milicianos impidieron que la multitud lo linchara (fue liberado por los somalíes 11 días después). 

El convoy de rescate llegó a las dos de la madrugada, aparte de los camiones de las Naciones Unidas, participaron blindados Cobra de los malayos y tanques pakistaníes. Los cuerpos de los estadounidenses muertos fueron rescatados por un enviado especial varios días después. Ese enviado especial dijo que mujeres y niños combatían, “venían de todas partes”. Un grupo de Rangers no pudo ser rescatado por el convoy y debieron huir corriendo por las calles hasta salir de la ciudad. 

Los estadounidenses tuvieron 19 muertos y 79 heridos; los malayos un muerto y 7 heridos; dos pakistaníes heridos. Se dice que los somalíes tuvieron entre 300 y 500 muertos entre milicianos y civiles y que sus heridos fueron entre 3.000 y 4.000. Los estadounidenses usaron todo tipo de armamento pesado y armas automáticas. Los somalíes AK 47, RPG y alguna ametralladora. 

El 6 de octubre de 1993, Clinton ordenó detener las operaciones. Finalmente se retiraron en marzo de 1994 y un millar de civiles y asesores militares fueron repatriados. El Secretario de Defensa renunció y el Gral. Garrison pidió la baja en 1996, después que Aidid muriera por una enfermedad cardíaca. 

Hubo otras secuelas pero se dice que una de las más importantes fue que los Estados Unidos no intervinieron ni se pronunciaron en modo alguno ante el genocidio que tuvo lugar en Ruanda en 1994 por temor a verse involucrados. La sombra de estos desastres sigue pesando sobre la perspectiva de echar pie a tierra en nuevos conflictos.

 

 

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