Cuba: sin alternativas

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 / Agencia uruguaya Uypress- Habana/ Casi un mes después del ataque de los Estados Unidos a Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro, que implicó un cambio radical de orientación del régimen anterior, con los mismas autoridades a todos los niveles, pero ahora dirigidos, controlados directamente por Donald Trump y su equipo de asalto, las petroleras norteamericanas, Cuba enfrenta la peor situación de su historia desde el 19 de abril de 1961 con la invasión de Playa Girón.

Ni siquiera es comparable con el «Periodo especial» que se declaró oficialmente el 29 de agosto de 1990, aunque la economía había comenzado a deteriorarse gravemente con la caída del Muro de Berlín.

En ambos casos al frente de nuestro país estaba Fidel Castro y en la actualidad no tenemos una dirección con capacidades políticas y morales capaz de superar la situación desesperada que enfrentamos y no tenemos opciones. 

La pregunta ya no es ¿Qué sucederá? Sino ¿Cuándo sucederá, con pequeñas variantes? Es duro escribirlo, pero mucho más duro es vivirlo todos los días.

La situación está dominada por el descontento generalizado en la población, excepto muy pequeños sectores civiles y militares, ante la falta de todo y el agravamiento diario. Falta energía eléctrica durante la mayor parte del día y en todo el territorio y no hay ninguna perspectiva que haya una solución. Y lo sabemos.

Eso impacta en todo, en la producción, en la vida en los hogares, que enfrentan el invierno más frio de los últimos 39 años. A lo que se suma, la carencia casi total de transporte público e incluso privado por falta de combustible, de alimentos, con una inflación insoportable y desconocida en Cuba desde la revolución. 

A inicios del año 2026 las cifras oficiales (ONEI) Cuba tuvo una inflación interanual en el 2025 del 14.07%, economistas independientes y observatorios financieros cuyas opiniones circulan por las redes, estiman que la inflación real que siente el bolsillo del ciudadano es mucho mayor, situándola cercana al 70% al cierre de 2025.

La cifra oficial a menudo no incluye el mercado informal, que es donde la mayoría de los cubanos deben comprar alimentos y divisas (Dólares o Euros) para sobrevivir, y donde los precios fluctúan agresivamente según la tasa de cambio.

Más allá del porcentaje, la inflación en Cuba se manifiesta en dos áreas críticas: Alimentos y Bebidas. Es el rubro que más empuja la inflación. Productos básicos como la carne de cerdo, el arroz o los huevos tienen precios extremadamente volátiles en el mercado informal.

Y la devaluación del Peso Cubano (CUP) frente al Dólar y el Euro en el mercado informal actúa como un motor constante de inflación, encareciendo todo lo que es importado.

Aquí tienes el desglose de ambas realidades para entender la profundidad de la crisis económica actual en Cuba.

Salarios vs. Precios (El poder adquisitivo real), la mejor forma de entender la situación es ver qué puede comprar un cubano con su sueldo mensual.

Los Salarios Oficiales: Salario Mínimo: 2.100 CUP, Salario Medio: Ronda los 4.500 CUP, Pensiones: Muchas rondan los 1.528 CUP.

Si aplicamos la tasa de cambio informal de hoy (1 USD = 485 CUP), el salario mínimo en Cuba equivale a 4.32 U$D al mes y el salario medio equivale a 9.28 U$S por mes

Estamos hablando de las alternativas históricas, de 67 años de Revolución y tenemos que referirnos obligatoriamente a estos números, crudos y terribles que representan la vida de la inmensa mayoría de los cubanos.

Hagamos una comparación con productos básicos (Precios estimados en Mipymes/Mercado Informal),e1 Cartón de huevos (30 unidades): Puede costar entre 2.800 y 3.500 CUP.  El salario mínimo no alcanza ni siquiera para comprar un cartón de huevos al mes. Una botella de aceite 1.000 CUP, 10 libras de pollo 4.000 CUP. Simplemente comparen y hagan un esfuerzo para imaginar cómo vive una familia en Cuba.

Un profesional (médico, maestro, ingeniero) que vive solo de su salario estatal, técnicamente está en la indigencia si no recibe remesas del exterior o tiene un negocio «por la izquierda» (informal).

Y aquí aparece la MLC (la MLC (Moneda Libremente Convertible) que es una de las mayores fuentes de desigualdad en la isla hoy en día. Es una «moneda virtual». No existe en billetes físicos. Es dinero que se deposita en tarjetas magnéticas respaldadas por divisas extranjeras.

El gobierno cubano habilitó tiendas que están mejor surtidas (donde hay electrodomésticos, aseo de mejor calidad, y a veces carne o lácteos), pero solo se puede pagar con tarjetas MLC.

El Estado te paga tu salario en CUP (Peso Cubano) y el mismo Estado te vende los productos necesarios en MLC.

Esto ha creado una sociedad de dos clases, los que tienen familia en el extranjero (tienen MLC y pueden comer mejor) y los que dependen únicamente del Estado  (tienen CUP y viven en la extrema pobreza). Los que trabajan en micro, pequeñas empresas, están un poco mejor.

La situación del sistema de salud en Cuba hoy es crítica y se considera uno de los aspectos más dolorosos de la crisis actual. Lo que durante décadas fue la «joya de la corona» la «Potencia Médica», ha sufrido un colapso estructural profundo.

La escasez de medicinas es crónica y generalizada. Según datos oficiales y reportes independientes, de los cientos de medicamentos que conforman el cuadro básico de salud, un porcentaje muy alto (a menudo más del 40-50%) está en «falta» (no disponible) de manera permanente. 

No se trata solo de medicinas complejas. Faltan cosas elementales como analgésicos (dipirona, paracetamol), antibióticos (amoxicilina, azitromicina), antihistamínicos y medicamentos vitales para enfermedades crónicas (hipertensión, diabetes).

En grupos de Facebook/WhatsApp publicamos fotos de recetas suplicando ayuda o intercambios («cambio un paquete de pollo por un blíster de enalapril»). Los medicamentos que llegan del extranjero o se desvían del sistema estatal se venden a precios exorbitantes. Un antibiótico simple puede costar la mitad de una pensión.

La atención hospitalaria gratuita existe en teoría, pero en la práctica el paciente debe costear casi todo lo necesario para ser atendido, excepto la mano de obra del médico. Es común que para una cirugía o un ingreso, los familiares del paciente deban llevar sábanas, cubos de agua, comida, bombillos e incluso insumos médicos como jeringuillas, guantes, suturas, bránulas (catéteres) y reactivos para los análisis, porque el hospital no tiene.

Hay una crisis severa de diagnóstico. Equipos de Rayos X, tomógrafos (TAC) y máquinas de diálisis a menudo están rotos por falta de repuestos, obligando a los pacientes a viajar a otras provincias o esperar meses.

Aunque los médicos cubanos siguen teniendo fama de estar bien formados y ser humanitarios, están trabajando en condiciones imposibles, miles de médicos y enfermeras han abandonado el país en los últimos años (vía Nicaragua o misiones médicas) buscando mejores condiciones de vida, lo que ha dejado consultorios y guardias descubiertos.

Esta situación tiene un doble efecto, por un lado, las serias dificultades para la vida diaria concreta y en segundo lugar el total desprestigio de los datos oficiales. Ya nadie los tiene en cuenta, o solo los pocos privilegiados civiles y militares. Esto impacta en el apoyo decreciente al gobierno. 

Esta desconfianza es la que reina en la gran mayoría de la población sobre un hecho muy dramático y doloroso: el asesinato de 32 combatientes cubanos el 3 de enero en Caracas. La versión oficial es que murieron combatiendo, pero si hay algo que los cubanos sabemos es pelar, hemos peleado varias guerras y tenemos un entrenamiento militar de primera, hasta que el hambre en los cuarteles lo debilitó. La entrega de las «cajitas» como le decimos a las urnas con las cenizas de nuestros muertos es totalmente injustificable. ¿Por qué en 12 días que estuvieron los cuerpos en Caracas no se les hizo una autopsia o por qué no nos entregaron los cuerpos para hacer las autopsias en su país y que los familiares, compañeros de armas y amigos puedan rendirle honores?

Muy simple, es la voz del pueblo: los asesinaron los traidores venezolanos, aunque la prensa oficial insista en su versión totalmente increíble. Eso impacta todavía más en la población y en las Fuerzas Armadas Revolucionarias y las fuerzas de seguridad. Se ve y se siente por doquier la duda y el descontento, como nunca existió antes.

La situación es insostenible porque hasta el más alejado de la política, siente que si Donald Trump sigue apretando el torniquete, del abastecimiento de combustible y de divisas, no podremos durar mucho tiempo. Aunque los cubanos somos resistentes, para todo hay un límite. 

El portaviones  George H. W. Bush está a 60 millas de Cuba, pero no creemos que estén preparando un desembarco o un ataque militar masivo, aunque nosotros en Cuba estamos haciendo ejercicios de defensa masivos. Los americanos no lo necesitan, quieren que explote la situación interna o están abriendo negociaciones. Los rumores son de todo tipo.

El general Alejandro Castro Espín, hijo del General Raúl Castro y de Vilma Espín (fallecida) regresó hace poco a La Habana a la espera de una respuesta de la Casa Blanca. Cuba y Estados Unidos concluyeron hace muy poco su primera ronda de conversaciones en México, con «un principio de acuerdo para iniciar una transición a la democracia, pendiente de la aprobación final de la Casa Blanca», informó una fuente próxima al gobierno de Claudia Sheinbaum, que ha seguido las pláticas, sin participar en ellas. 

Hemos pedido a la dirección de UYPRESS que confirme esta información en México y otros países, pues circula por diversos ambientes oficiosos cubanos.

La única solución que le queda a Cuba es que China y Rusia decidan jugarse todas sus cartas en su defensa, con grandes aportes económicos y tecnológicos urgentes. Incluyendo el abastecimiento de petróleo y la generación aquí de energía eléctrica, por el serio deterioro de toda la infraestructura. Ambos países, no han dado muestra de ninguna voluntad de exponerse a un enfrentamiento bélico y posiblemente nuclear en este momento para defender a Cuba.

¿Cuándo sucederá lo inevitable, con cuanta violencia interna y con qué participación desde el exterior? Estados Unidos, está dispuesto a ir hasta el final. 
UyPress – Agencia Uruguaya de Noticias

 

 

 

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