» Elecciones en Estados Unidos: las cartas ya están sobre la mesa

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Con las cartas sobre la mesa, elegidos los dos candidatos con posibilidades de triunfo en las elecciones presidenciales norteamericanos del próximo 8 de noviembre –la demócrata Hillary Clinton y el republicano Donald Trump–, le toca ahora a los electores norteamericanos decidir.

Pero el debate está servido y ya ha empezado. Si por la víspera se saca el día, no parece arriesgado esperarlo intenso y profundo. Amy Godman ya nos ofreció, en su programa Democracy Now, uno de alto calibre, cuando puso frente a frente, la semana pasada, a Robert Reich, un hombre muy cercano a los Clinton, Secretario de Trabajo durante la administración del expresidente Bill Clinton, profesor de la Universidad de Berkeley, en California, y el periodista Chris Hedges, premio Pulitzer y autor de varios libros sobre la política norteamericana.

Reich apoyó6 Gilberto-Lopes-costa-rica-2 a Sanders –y explica por qué– hasta que quedó claro que la candidata sería Hillary, a la que ahora respalda.

Hedges es más crítico de ambos –de Hillary y de Sanders, al que le reclama haber arriado sus banderas–, pero aun más de Trump.

El debate nos introduce de lleno en el dilema de los electores norteamericanos, pero ilustra también una disyuntiva en la política internacional que –sobre todo en la prensa inglesa– ha tomado carta de ciudadanía. Ya no se trata –afirman– de “derecha” o “izquierda”, sino de los favorables a la apertura y de los que denuncian sus perversas consecuencias.

Algo que en el debate de Democracy Now el compañero de Godman en el programa, Juan González, destacó, cuando le recordó a ambos que compartían con Trump la crítica a los tratados de libre comercio, en particular el de Norteamérica (NAFTA), que Estados Unidos firmó con México y Canadá.

La mesa estaba servida.

Totalitarismo invertido

–Me parece que votar por Donald Trump o equiparar a Hillary Clinton con Trump es una locura, dijo Reich.
“Estoy de acuerdo con muchas cosas de las que has dicho –afirmó, dirigiéndose a Hedges– pero la cuestión es esta: ¿qué vamos a hacer sobre eso? ¿Cuál debe ser la estrategia política en este momento?

Hedges había dicho que “reducir las elecciones a personalidades es algo infantil. Lo cierto es que vivimos en un sistema que Sheldon Wolin (un profesor emérito de la Universidad de Princeton, muerto el año pasado) llamó ‘totalitarismo invertido’. Es un sistema donde el poder de las corporaciones se adueñó de todos los mecanismos de control. No hay como votar en contra de los intereses de Goldman Sachs, o de la ExxonMobil, o de Raytheon”.

“Hemos salvado a los bancos y aplicado programas de austeridad. Esto ha sido un esfuerzo bipartidista, porque ambos han sido capturados por el poder de las corporaciones. Hemos estado viviendo lo que (el ensayista canadiense) John Ralston Saul llamó correctamente un ‘golpe de estado en cámara lenta’”.

–Yo no podría estar más de acuerdo con Chris Hedges sobre sus críticas al neoliberalismo y los muchos problemas estructurales que enfrentamos en nuestra política económica actualmente. He escrito sobre eso, afirmó Reich.

“Trump tiene razón en un aspecto muy, muy específico, cuando dice que el comercio ha perjudicado a gente muy vulnerable, a los trabajadores. El peso del tratado ha caído de manera desproporcionada sobre los que tenían buenos trabajos sindicalizados en Norteamérica”. “Los ganadores en materia comercial podrían haber compensado a los perdedores y todavía haber salido adelante, pero no lo hicieron. Esto es insostenible, y Donald Trump y Bernie Sanders son sintomáticos, su crecimiento es sintomático de esta gran ola de ira contra este orden de cosas que está flotando en la política del país”.

Pero Trump –siguió Reich– “no estará del lado de los trabajadores”. “La gran ola contra este orden de cosas que nace tanto en la derecha como en la izquierda tiene muchos aspectos en común; se trata de lo que mucha gente en la derecha ha llamado ‘crony capitalism’ (una forma de extremo clientelismo), lo mismo que gente de izquierda”.

Capitalismo desbocado
Hedges apuntó su dedo contra la naturaleza de la democracia norteamericana. “Nosotros no vivimos en una democracia funcional y tenemos que dejar de pretender que lo hacemos. La realidad es que el capitalismo corre desbocado. Toda esta discusión debe ser sobre el capitalismo. El capitalismo hace lo que le es propio cuando está desregulado –como lo está– que es aumentar las ganancias y reducir el costo del trabajo. Robert habla de construir movimientos… ¡Ud. no puede construir movimientos en un sistema político donde el dinero reemplazó el voto”!

“La mitad del país vive actualmente en una pobreza virtual y si uno sigue esencialmente administrando un gobierno que ha sido capturado por una camarilla corporativa, que usa la maquinaria del Estado para su propio enriquecimiento y para empoderarse aun más, a expensas del resto de la población, la gente finalmente reacciona”.

“Creo que no hace diferencia –siguió Hedges. “El TPP (Tratado Transpacífico de libre comercio) seguirá su camino gane Trump o Clinton. La guerra sin fin seguirá, gane Trump o Clinton. No nos van a devolver nuestra privacidad, ya sea bajo Trump o Clinton”.

–Yo solo estoy diciendo que debes estar consciente de que si no apoyas a Hillary Clinton estás aumentando las posibilidades de un verdadero, claro y actual peligro para los Estados Unidos, una amenaza para los Estados Unidos, respondió Reich.

“El día siguiente a las elecciones –agregó– voy a tratar de trabajar con Bernie Sanders y con quien quiera trabajar para fortalecer un tercer partido. Pero ahora, en la medida en que nos acercamos al día de las elecciones del 2016, debo insistir para que cada uno que nos esté oyendo, o viendo, haga lo que pueda para garantizar que Hillary Clinton será nuestra próxima presidente, y no Donald Trump”.

“Sabemos que Bernie Sanders nos llevó mucho más allá de donde estábamos antes de su campaña. La gente de menos de 30 años que votó por Sanders fue más que la que votó por Trump y Clinton junta. Estamos construyendo un movimiento progresista en este país. Pero para los próximos cuatro años no quiero que Donald Trump lo haga más difícil, si no imposible, que avancemos con un movimiento progresista”, dijo Reich.

Repugnante
Hedges se preguntó: –¿Es Trump una personalidad repugnante? Sí, yo no lo quiero. Pero Trump no es un fenómeno. Trump responde al fenómeno creado por el neoliberalismo. Y, sin embargo, si argumento en términos de magalomanía y narcisismo, Hillary Clinton no se queda muy atrás.

“Pero tenemos que dejar atrás este análisis sobre las personalidades políticas y entender, examinar y criticar las estructuras del poder. Y, de hecho, el Partido Demócrata, especialmente durante la administración de Bill Clinton, llevó agua al molino de las corporaciones del mismo modo que los republicanos”, enfatizó Hedges.

Y sobre Sanders –prosiguió– “creo que lamentará profundamente lo que ha hecho. Traicionó a la gente que creyó en esa revolución política. Él debió presentarse como independiente y desafiar al Partido Demócrata”.
Para Reich, en cambio, el desafío es ser al mismo tiempo muy práctico, pero también muy estratégico. “No se trata solo de declaraciones. Se trata de trabajar para cambiar la estructura de poder en el país”.

Largo debate
El debate fue largo. Aquí presentamos lo que nos pareció un resumen de los principales desafíos planteados. Seguramente seguirá en estos tres meses que faltan para las elecciones.

Hillary Clinton se presentó ante sus partidario en la convención de Filadelfia, el jueves pasado y aceptó su candidatura.

“Fuerzas poderosas amenazan con separarnos, muchos lazos de confianza y respeto se están debilitando”, afirmó en su discurso, en el que llamó a la unidad del país. Se enfrentó a Trump rechazando sus políticas contra la inmigración y poniendo en duda su capacidad para enfrentar los desafíos del terrorismo.

Lució más presidenciable que Trump, dijo el periodista Steven W. Thrasher en el diario inglés The Guardian. “Para ese país que gusta de la guerra, militarista, colonizador, Clinton puede ser una líder perfecta”, agregó Thrasher.

Su rival –dijo el periódico en un editorial– “es un ignorante tanto en temas políticos inmediatos como sobre el papel de los Estados Unidos en el mundo”.

¿Derrotar el mal?
Clinton nombró al senador por Virginia, Tim Kaine como se compañero de fórmula. “Quizás el hecho que ha sido menos destacado en esta elección presidencial es que gane quien gane, la política exterior norteamericana será más beligerante, más inclinada a usar la fuerza militar para resolver los problemas”, afirmó el periodista Dylan Matthews.

La presencia de Kaine en la papeleta ayuda a confirmar esa sospecha. En la misma noche del jueves, al cierre de la convención demócrata, el general John Allen, excomandante de las fuerzas norteamericanas en Afganistán, se encargó de anunciar: –¡Vamos a derrotar el mal; ustedes van a temernos!

Ese parece haber sido el camino elegido en la última década. Los resultados están a la vista.


Por Gilberto Lopes 

Escritor y politólogo, desde Costa Rica para La ONDA digital
gclopes@racsa.co.cr

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